domingo, 30 de marzo de 2025

La escalera del perfeccionamiento

Creo que podemos estar de acuerdo, queridos amigos, en que, en la vida, uno va aprendiendo de a saltos, unos pueden ser pequeños, casi continuos, otros pueden ser grandes o, inclusive, muy grandes. Hay hechos que los provocan, circunstancias, personas, libros, música…

Por ejemplo, en la escuela uno va subiendo por la escalera del conocimiento por peldaños bastante cercanos unos de otros, casi contiguos. Sin embargo, un individuo que fue a la guerra, para sobrevivir tuvo que aprender muchas cosas en poco tiempo. Los peldaños distaban mucho unos de otros. Desde luego que, infortunadamente, el aprendizaje es para bien o para mal.

Así las cosas, les cuento que, hace ya muchas lunas, me encontré, en un recodo del camino de mi vida, con William Olaf Stapledon… ¡y significó un peldaño bien distante del anterior!

¿Y fue por hablar con él, Martín?

En cierta forma, fue por leer un libro de su autoría: Hacedor de estrellas. Pero, no nos adelantemos, primero les cuento quién fue William Olaf Stapledon.

Stapledon nació el 10 de mayo de 1886, en Cheshire, cerca de Liverpool, Inglaterra, y fue el único hijo de William Clibbert Stapledon y Emmeline Miller. Murió en su casa de Caldy, Inglaterra el 6 de septiembre de 1950.

Fue escritor y filósofo, conocido sobre todo por sus obras de ciencia ficción que influyeron fuertemente en el género.

El enfoque visionario de Olaf Stapledon hacia la ciencia ficción, con su énfasis en la evolución cósmica, la investigación filosófica y el futuro de la humanidad, ha dejado una impronta duradera en el género. Sus obras continúan inspirando e influyendo en los escritores de ciencia ficción, expandiendo los límites de lo que el género puede explorar y lograr. El trabajo de Stapledon amplió los horizontes temáticos y conceptuales de la ciencia ficción. Introdujo un nivel de profundidad filosófica y escala cósmica que era raro en el género en ese momento.

En 2014, fue incluido en el Salón de la fama de la ciencia ficción y la fantasía.

Luego de leer Hacedor de estrellas, leí dos obras más de él: Juan raro, que es la historia de un superdotado y Sirio, que es la historia de un perro inteligente. Y aquí Stapledon juega con el hecho de que Sirio es la estrella alfa (la más importante) de la constelación de Canis majoris. O sea, así como la estrella Sirio es la más importante de la constelación del Can Mayor, el perro Sirio es el más importante de su género.

Juan, el protagonista de Juan raro, no sólo tuvo un nacimiento extraordinario: pronto tomará conciencia de que es esencialmente diferente. Posee unas facultades mentales prodigiosamente superiores a las del resto de las personas que lo convierten en el representante de un estadio más avanzado de la humanidad. Convencido de que le corresponde una misión vital, que, incansable, procurará desvelar, acabará con todo aquel o aquello que parezca interponerse en su camino. A su vez, gracias a la telepatía que desarrolla localizará a seres de sus características, con los que intentará fundar una nueva comunidad.
Es la novela clásica del superhombre, una reflexión sobre la búsqueda de la propia identidad y una discusión apasionada y reveladora de los problemas del mundo moderno, sus ideas, sus costumbres y sus absurdos prejuicios.

En cuanto a Sirio, es un perro lobo singular: no tiene una vista de lince, y es bastante inhábil pero, gracias a las técnicas desarrolladas por Thomas Trelone, posee la inteligencia y la sensibilidad de una persona. Criado en la Gales rural por la esposa del científico, crece aislado del resto del mundo contando con una sola amiga: Plaxy, la hija del matrimonio. Cuando los separan para que ella asista a la escuela y él se inicie en el pastoreo, Sirio tomará conciencia de su condición única. Ésta le valdrá un sinfín de limitaciones y desengaños, condenado a la soledad absoluta, como un perpetuo extraño tanto para los humanos como para los demás perros. Obviamente, la novela es una dura crítica a la condena de lo diferente.

Si, si, pero, ¿y Hacedor de estrellas, Martín?

Bueno, se los resumo así: Una noche de amargura y desengaño, un hombre contempla el firmamento desde lo alto de una colina. De pronto, y sin que medie ninguna acción concreta, se ve inmerso en una suerte de viaje astral que lo traslada por toda la galaxia, de la que explorará el nacimiento y el ocaso; como dice Stapledon, se convierte en un punto de vista descarnado del Universo. Debe aprender a navegar en su nueva condición y así lo hace. Pero, en este viaje por el espacio y el tiempo, encuentra otros seres en su misma condición y se juntan formando una mente comunal, mucho más poderosa que las mentes que la componen. ¿Y cuál es la meta última de esta mente? Pues, ni más ni menos que comprender la naturaleza de la fuerza primigenia, el enigmático «hacedor de estrellas». Por ello es que la tal mente debe prepararse lo más posible, debe aprender lo más posible. Para poder captar algo, por mínimo que sea, de su encuentro final con el Hacedor. Y, en ese aprendizaje, Stapledon nos muestra, mundos, sociedades, luchas, logros; todo un mar de peldaños que esa mente debe recorrer para que no la ciegue la vista del Hacedor, sino que algo pueda captar. Al final de la novela se produce el encuentro y es muy interesante la visión de Stapledon sobre el Hacedor. Obviamente, no se los voy a contar.

Por supuesto que no los voy a dejar con las ganas y, entonces, ¿qué les traigo aquí? Pues, ni más ni menos que dos videos del audiolibro Hacedor de estrellas.

Podrán, ustedes también, viajar por el espacio y el tiempo rumbo al encuentro final con el Hacedor.

¡Ojalá disfruten de esta historia como lo hice yo, en aquel tiempo!

¡Hasta la próxima!

Audiolibro Hacedor de estrellas - 1 de 2 - Olaf Stapledon

https://www.youtube.com/watch?v=S31sLgVxy_M&t=1221s

 

Audiolibro Hacedor de estrellas - 2 de 2 - Olaf Stapledon

https://www.youtube.com/watch?v=QOSz5oGtP5A&t=10s

 

 

 

 

1 comentario:

  1. Muy bueno! Lo leí hace mucho y me llevo los otros 2 que mencionas acá para próximas lecturas. Abrazo.

    ResponderEliminar

Los falsos profetas

  ¡Qué duda cabe, queridos amigos, que el hombre tiene una “necesidad de creer”! Los miles de dioses que ha inventado a lo largo de la histo...