domingo, 9 de agosto de 2026

Betelgeuse

-         Bien, estimados amigos, hoy toca hablar de otro tema caro a mis gustos. Hoy hablaremos de una estrella.

-         Si, si, Martín, ya sé, una estrella del cine o de la TV.

-         No precisamente, una estrella del firmamento.

-         Ya, sé, ya sé, del firmamento político o deportivo.

-         Pues, no. Una estrella del cielo. De las que adornan nuestras noches brillando como gemas sobre el negro terciopelo de la oscuridad.

-         ¡Ah, ya! ¿Y de que estrella nos hablarás, Martín?

-         Bueno, quiero dedicar esta nota a Betelgeuse, la estrella alfa de la constelación de Orión. Y aquí ya hay dos cosas para notar:

-         ¿Sí Martín? ¿Cuáles?

Bien, primero hablemos de qué es una constelación: Una “constelación” es un grupo de estrellas que, desde nuestro punto de vista en la Tierra, forman una figura en el cielo.

Pero, ¿Qué es exactamente?

No es un grupo real: Las estrellas de una constelación pueden estar a distancias totalmente distintas. Solo "se ven juntas" porque las miramos desde acá.

Es como conectar puntos: Imaginemos el cielo como un techo. Unimos estrellas brillantes con líneas imaginarias y nos sale un dibujo.

Hoy son 88 las constelaciones oficiales: La Unión Astronómica Internacional en 1922 dividió todo el cielo en 88 "parcelas". Cada estrella pertenece a solo 1 constelación. Sirven como mapas celestes.

-         ¿Y cómo surgieron Martín?

Surgieron por 3 razones: necesidad, historia y contar historias.

Veamos:

1.- Hace miles de años no había GPS. Los agricultores, navegantes y pastores usaban el cielo como reloj y brújula. 

Por ejemplo: Si Orión sale, se acerca el verano. Si las Pléyades están altas, es época de siembra.

2.- Para contar mitos.

Casi todas las culturas vieron dioses, héroes y animales en el cielo. 

Griegos y romanos: Nos dejaron Orión el cazador, Escorpio, Hércules, etc. De ahí vienen la mayoría de los nombres que usamos hoy.

Egipcios: Veían a Orión como Osiris.

Pueblos originarios de Argentina: Los mapuches veían un "avestruz" en la Cruz del Sur. Los guaraníes veían un "ñandú" en la Vía Láctea.

Chinos: Tenían sus propias constelaciones, muy distintas a las nuestras.

3. Para que no sea un caos.

En 1922 los astrónomos dijeron: "basta de dibujos raros". Trazaron límites exactos en el cielo, como provincias. Así cualquier astrónomo en el mundo sabe de qué parte del cielo está hablando.

Dato de color:

Las constelaciones cambian de forma muy lentamente. En 50.000 años Orión ya no se verá igual porque las estrellas se habrán movido. Pero para nosotros dura toda la vida.

En resumen: son mapas + mitología + memoria humana proyectada al cielo.

Eso, por un lado, por otro lado, quiero aclarar eso de estrella alfa de una constelación.

En una constelación dada, las estrellas, además de su nombre propio, se distinguen por las letras del alfabeto griego, alfa, beta, gama, etc. Reservando la letra alfa a la más importante en términos de brillo. Así, como dijimos, Betelgeuse, además de este nombre propio, es alfa de la constelación de Orión.

Y, respecto de esto último, no resisto contarles la inteligente figura literaria que construyó nuestro conocido de notas anteriores William Olaf Stapledon escritor y filósofo británico reconocido por sus novelas de ciencia ficción con profundas ideas filosóficas y visiones de la evolución cósmica y el futuro humano. 

Pues bien, una de las novelas de Stapledon, titulada Sirio, trata de un perro inteligente. Muy inteligente, en verdad. Y el perro es el que se llama Sirio.

-         ¿Y qué tiene eso de raro Martín?

Pues que Sirio es la estrella alfa de la constelación del Can Mayor. O sea, al perro más importante de todos los perros, Stapledon lo llama como la estrella más importante de dicha constelación.

Vale la pena que les recuerde que leer la obra de Stapledon es tiempo muy bien empleado.

Bien, para completar esta introducción queda recordar el mito de Orión, que da nombre a la constelación de la que Betelgeuse es la estrella alfa.

Para comenzar, digamos que hay varias versiones, pero la más famosa es la griega. Es una historia de caza, orgullo y traición.

Veamos:

Orión era un gigante cazador, hijo de Poseidón. Era tan fuerte que podía caminar sobre el mar. Y también era un mujeriego terrible.

Y sucedió que Orión se hizo amigo de Artemisa, la diosa de la caza. Cazaban juntos todo el día. Pero, el hermano de Artemisa, Apolo, no soportaba que su hermana anduviera con un mortal.

De modo que, Apolo, para deshacerse de Orión, le hizo una apuesta a Artemisa: A que no eres capaz de darle un flechazo a ese punto lejano en el mar. Ese "punto" era la cabeza de Orión nadando. Artemisa, sin saberlo, lanzó su flecha y dio en el blanco. Cuando vio que había matado a su amigo, quedó destrozada.

Arrepentida, Artemisa pidió a Zeus que pusiera a Orión en el cielo como constelación. Así lo hizo, justo al lado de sus perros de caza: Can Mayor y Can Menor.

¿Y qué otra versión existe?

Otra versión es que Gea, la Tierra, se enojó porque Orión dijo que podía cazar a todos los animales. Entonces mandó un escorpión gigante para matarlo. Existe la constelación de Escorpio. 

Zeus puso al escorpión también en el cielo. Por eso Orión y Escorpión nunca se ven juntos: cuando Escorpio sale por el este, Orión se está ocultando por el oeste. Están peleando para siempre.

¿Y cómo lo vemos hoy?

En el cielo, Orión es fácil de reconocer por el "Cinturón de Orión": 3 estrellas en línea. 

Arriba a la izquierda tiene a Betelgeuse rojo, y abajo a la derecha a Rigel azul.

Los pueblos originarios de Argentina también tenían su historia. Para muchos pueblos andinos, las 3 del cinturón son "los 3 reyes" o "las 3 Marías".

Así pues, se representa a Orión como un cazador gigante sujetando un escudo con el brazo izquierdo para detener el ataque de Tauro (el Toro), mientras con el brazo derecho sostiene en el aire su clava, dispuesto a matar con ella al furioso animal. Una brillante estrella señala cada uno de esos brazos. Más abajo, una brillante estrella marca cada una de sus piernas. Entre ambos hay una línea horizontal de tres estrellas luminosas que señalan su cintura (cinturón de Orión).

Veamos un gráfico ilustrativo:

Betelgeuse es la que se encuentra cerca del hombro derecho de Orión. Es la más brillante de las estrellas de la constelación, una de un característico brillante color rojo y que, como queda dicho, su nombre astronómico es Alfa de Orión (Alpha Orionis).

Bien, para comprender totalmente el tema, nos queda hablar de dos cosas más: la magnitud y las unidades en las que se mide la distancia en Astronomía.

Magnitud es la unidad que usan los astrónomos para medir qué tan brillante vemos una estrella desde la Tierra.

Hay 2 tipos:

- Magnitud aparente: qué tan brillante se ve desde acá. Depende de distancia y brillo real.

- Magnitud absoluta: qué tan brillante sería si todas estuvieran a 10 pársecs de distancia. Así comparamos su brillo "real".

Ejemplo: Sirio se ve súper brillante porque está cerca. Pero hay estrellas mucho más luminosas que, por estar muy lejos, se ven débiles.

Cómo funciona la escala de magnitud aparente:

1. Viene de los griegos. 

   Hiparco, hace 2000 años, dividió las estrellas en 6 grupos. Las más brillantes eran "magnitud 1" y las más débiles que veía a ojo eran "magnitud 6".

2. Hoy es matemática 

   Ahora es una escala logarítmica. Cada diferencia de 5 magnitudes = 100 veces más brillo. 

   O sea: una estrella de mag 1 es 100 veces más brillante que una de mag 6.

3. Mientras más chico el número, más brilla. 

   Esto confunde al inicio.

   - Sol: mag -26.7

   - Luna llena: mag -12.7

   - Venus: mag -4.6

   - Sirio, la estrella más brillante del cielo: mag -1.46

   - Estrellas que vemos bien: mag 0 a 2

   - Límite del ojo humano: mag 6 aprox

   - Hubble/JWST: pueden ver hasta mag 30

Y, en cuanto a las unidades en que se mide la distancia en Astronomía, digamos que son dos: el año luz y el parsec.

El año luz es la distancia que recorre la luz en un año viajando a la pasmosa velocidad de 300.000 kilómetros cada segundo. Redondeando, digamos que son 9,46 BILLONES de kilómetros. O sea, 9.460.000.000.000 de km.

Y un parsec representa 3,26 años luz, o sea, redondeando, 30,86 BILLONES de kilómetros. 36.260.000.000.000 km

En la Alta Edad Media, los victoriosos árabes se apropiaron de la ciencia griega, incluyendo la descripción del firmamento que los griegos habían hecho, y vieron también la constelación de Orión en la forma de un cazador gigante. Los árabes tenían la sensata costumbre de denominar a las estrellas según su posición en una constelación, por lo que llamaron a Alfa de Orión Yad al-yawza, que significa «brazo del gigante». Por alguna razón, algún traductor europeo de un texto árabe transliteró los símbolos árabes como bayt al-yawza («casa del gigante», lo cual carece de sentido), y lo deletreó con caracteres como Betelgeuse, que sigue siendo su nombre hasta hoy.

Pues bien, en realidad, Betelgeuse es más conocida en detalle que cualquier otra estrella, excepto nuestro Sol.

¿Por qué?

Consideremos que (siendo iguales todas las demás cosas) una estrella cercana es más probable que sea conocida con detalle que una que esté lejos, del mismo modo que la Luna fue conocida en sus detalles superficiales mucho antes de que lo fuese Marte.

Una vez más (siendo iguales las demás cosas), una estrella grande es más probable que sea conocida con cierto detalle que una pequeña; igual que la superficie de Júpiter se conocía con más detalle, hasta hace poco, que la del mucho más pequeño, pero más cercano, Fobos (uno de los dos satélites de Marte).

Si queremos, pues, saber detalles de alguna estrella que no sea nuestro Sol, debemos elegir una que sea grande y esté cerca.

Betelgeuse no es una estrella realmente cercana; es probable que existan 2.500.000 estrellas más próximas a nosotros. De todos modos, considerando que puede haber 300.000.000.000 de estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea, existen 120.000 veces más estrellas en nuestra galaxia que están más lejos que Betelgeuse que estrellas que están más cerca. Por lo tanto, podemos decir que Betelgeuse se encuentra en nuestra vecindad estelar.

Por otra parte, también podemos llegar a la conclusión de que Betelgeuse es inusualmente grande, sólo mirándola sin ayuda de instrumentos. Esto puede parecer extraño, dado que todas las estrellas parecen simples puntos de luz, no sólo al ojo sin ayuda de instrumentos, sino también con el mayor de los telescopios. ¿Cómo, pues, podemos decir con tanta facilidad que un punto de luz es mayor que otro punto, sólo mirándolo sin la ayuda de instrumentos?

La respuesta es que las estrellas rojas son rojas porque sus superficies están relativamente frías. Si, no obstante, son muy brillantes, ello debe ser porque están excepcionalmente cerca de nosotros, o, si no es así, porque la superficie total es excepcionalmente grande.

Así, la estrella Próxima del Centauro (Próxima Centauri) está más cerca de nosotros que cualquier otra estrella en el firmamento, pero incluso así es insuficientemente próxima para ser visible al ojo sin ayuda de instrumentos. Es roja y fría, y además pequeña. Betelgeuse es tan roja como Próxima del Centauro, y está 150 veces más lejos que ella, pero Betelgeuse no es sólo visible sin ayuda de instrumentos, sino que se halla entre la docena de estrellas más brillantes en el cielo. Por lo tanto, debe deducirse por este solo hecho que tiene una superficie enorme.

De este modo debió de razonar el físico estadounidense, nacido en Alemania, Albert Abraham Michelson (1852-1931). En 1881, Michelson había inventado el interferómetro, un instrumento con el que se pudo medir, en 1920, el diámetro aparente de Betelgeuse. Fue la primera estrella que demostró, mediante una medición real, que era más que un punto de luz, y la noticia apareció en primera plana en el Times de Nueva York.

El diámetro aparente de Betelgeuse resultó ser de unos 0,02 segundos de arco.

¿Qué anchura representa esto?

Para que la esfera de una estrella aparezca como de un diámetro de 0,02 segundos de arco, aun cuando se encuentre a una distancia de 200 parsecs, debería tener un diámetro real de unos 600.000.000 de kilómetros, si mis cálculos son correctos. Así pues, Betelgeuse tiene un diámetro, como promedio, 430 veces mayor que el diámetro del Sol. Su volumen sería entonces 80.000.000 de veces el de nuestro Sol, lo que significa que, si imagináramos a Betelgeuse como una esfera hueca, se podrían echar en ella 80.000.000 de esferas del tamaño del Sol para que esta gran esfera se llenase (suponiendo que las pequeñas esferas formasen un conglomerado de modo que no quedase espacio entre ellas).

Si imaginásemos a Betelgeuse en el lugar de nuestro Sol, su superficie se localizaría cerca de la órbita de Marte. La posición de la Tierra se encontraría a siete décimos de la distancia desde el centro de Betelgeuse a su superficie.

Cuando se piensa en esto y se tiene en cuenta que, en la realidad, el cielo está sólo salpicado de 6.000 estrellas visibles, uno se percata de cuán vacío se halla realmente el firmamento, aun tenido en cuenta el Sol, la Luna y los seis planetas visibles.

Ahora bien, Betelgeuse es una estrella variable, es decir, que su brillo varía con el tiempo. Y más aún, no existe una periodicidad simple en la variación, por lo que se trata de una “variable irregular”. Su brillo medio es de magnitud 0,85, pero en ocasiones brilla hasta 0,4 y en otras ocasiones desciende hasta 1,3.

La razón de esta variabilidad no es misteriosa. El simple hecho de que una estrella sea una gigante roja significa que se encuentra en su fase final como estrella extendida. Dentro de poco ya no será capaz de soportar la masa de sus capas externas por la energía de las reacciones de fusión en sus profundidades y la estrella se desmoronará (con o sin explosión). El hecho de que, Betelgeuse parpadee por así decirlo, constituye otra indicación de que el final está cerca. El parpadeo se debe a la turbulencia y diversas inestabilidades que cabe esperar en una estrella que tiene problemas para autoabastecerse con suficiente calor para mantenerse en expansión. Digamos, de paso, que en una próxima nota de Policromía de Ideas charlaremos acerca de las diversas etapas que recorre una estrella a lo largo de su vida y entonces comprenderemos eso de “desmoronarse”, “estallar”, etc.

Si esto es así, debería haber cambios perceptibles en el diámetro de Betelgeuse al ser medido con el interferómetro, y los hay. El diámetro aparente varía de 0,016 a 0,023 segundos de arco.

A fin de decir lo grande que es realmente Betelgeuse, en unidades absolutas, a partir de su tamaño aparente, se debe conocer su distancia, y eso no es fácil. Las distancias estelares superiores a los 30 parsecs (100 años-luz), más a menos, resultan difíciles de determinar.

La última (y presumiblemente más de fiar) cifra para la distancia de Betelgeuse es de 200 parsecs (650 años-luz). Esos 650 años luz de distancia significan que la luz que hoy nos llega de Betelgeuse partió de ella hace 650 años. O sea, la luz que llega hoy, 2026, a la Tierra desde Betelgeuse, partió de ella en 1376.

Podemos conseguir ahora una representación más impresionante de su pulsación. Cuando Betelgeuse se expande a su máximo, su diámetro aumentaría hasta unos 725.000.000 de kilómetros, o casi unas 500 veces el del Sol. En su mínimo, sería aún de 500.000.000 de kilómetros, o 360 veces el del Sol.

En plena expansión, la superficie de Betelgeuse, si la imaginásemos en el lugar de nuestro Sol, se hallaría en el cinturón de asteroides. Es tres veces más voluminosa en su máximo que en su mínimo. Si nos la imaginamos respirando con fuerza porque está cerca del fin de su carrera como estrella expandida, su respiración es muy fuerte.

Dando por supuesto que, en realidad, Betelgeuse es una estrella gigante (pertenece, de hecho, a una clase de estrellas a las que llamamos «gigantes rojas»), ¿cómo puede compararse en tamaño aparente con otras estrellas que son más pequeñas, pero que están más cerca?

Tamaño comparativo de algunas estrellas. Nótese que el Sol es casi imperceptible.

Por ejemplo, ya he dicho que Próxima del Centauro es la estrella más cercana a nosotros. Forma parte de un grupo de tres estrellas, la mayor de las cuales es Alfa del Centauro A. Alfa del Centauro A es casi exactamente del tamaño de nuestro Sol, y a su distancia de 1,35 parsecs (1/150 la de Betelgeuse) su diámetro aparente sería sólo de 0,0035 segundos de arco, menos de un quinto del de Betelgeuse. Aunque Alfa del Centauro A esté tan cerca, su diminuto tamaño no le permite mostrarse tan grande como la distante y gigante Betelgeuse.

Sirio es más grande que Alfa del Centauro A, pero se halla aún más lejos y su tamaño aparente es de sólo unos 0,0032 segundos de arco. Arturo tiene un diámetro de 32.000.000 de kilómetros (23 veces el del Sol), pero se encuentra a 11 parsecs de distancia y su diámetro aparente es de 0,0095 segundos de arco, mientras que Aldebárán posee un diámetro de 50.000.000 de kilómetros (36 veces el del Sol), pero está a una distancia de 16 parsecs, por lo que su diámetro aparente es de 0,011, exactamente la mitad que el de Betelgeuse.

Por lo tanto, no existe ninguna estrella lo suficientemente grande o lo suficientemente cercana (o ambas cosas) para rivalizar con Betelgeuse. La que se acerca más es otra gigante roja, Antares, en la constelación del Escorpión. Se encuentra a una distancia de 130 parsecs, es decir, más cercana que Betelgeuse, pero aun así es levemente más apagada que Betelgeuse, a pesar de la ventaja de estar más cerca, y por lo tanto debe ser apreciablemente más pequeña.

En realidad, Antares, a la distancia que está, tendría un diámetro aparente de 0,002 segundos de arco, lo que es igual al valor medio de Betelgeuse, pero Antares no late de manera apreciable. Por tanto, es más pequeña en tamaño aparente que Betelgeuse en su máximo.

En resumen, de todas las estrellas, Betelgeuse es la segunda, después del Sol, en tamaño aparente.

Betelgeuse tiene una temperatura superficial de 3.200° K, en comparación con la temperatura superficial de nuestro Sol de 5.700° K. Betelgeuse se encuentra al rojo vivo, mientras que nuestro Sol está al rojo blanco. Si la temperatura superficial del Sol descendiese de repente a 3.200° K, aparte del hecho de que su luz enrojecería, ofrecería una iluminación total de una intensidad de sólo 1/43 de la actual. (Recordemos que el símbolo °K significa grados Kelvin de temperatura y su relación con los grados centígrados es °C = °K – 273.

Sin embargo, Betelgeuse tiene una superficie 185.000 veces mayor que la del Sol, y aunque cada porción del tamaño del Sol da sólo 1/43 de la iluminación de nuestro Sol, la estrella entera resplandece con una luz 4.300 veces mayor que la del Sol.

Como hemos dicho, los astrónomos emplean el término «magnitud absoluta» para representar el brillo que una estrella mostraría si se encontrase a 10 parsecs de la Tierra. Si pudiésemos ver nuestro Sol desde una distancia de 10 parsecs, tendría una magnitud absoluta de 4,7, con lo que sería más bien apagada y una estrella nada espectacular.

Por otra parte, si Betelgeuse avanzase hacia nosotros hasta una distancia de 10 parsecs, resplandecería con una magnitud absoluta de -5,9. Brillaría, rojiza, con un brillo 4 1/3 veces el de Venus en su máxima brillantez.

Tendría entonces un diámetro aparente de 0,4 segundos de arco, lo que sería enorme para una estrella (aparte de nuestro Sol), pero seguiría pareciendo meramente un punto de luz. A fin de cuentas, el planeta Júpiter tiene un diámetro aparente de 50 segundos de arco, y aun así parece un simple punto luminoso si se mira sin ayuda de instrumentos.

A pesar del enorme tamaño y brillo de Betelgeuse, en cierto modo no es por completo el gigante que parece. ¿Qué pasa, por ejemplo, con su masa, la cantidad de materia que contiene?

Sin duda tiene más masa que el Sol, pero no enormemente más. En realidad, se estima que tiene 16 veces más masa que el Sol. Sólo 16 veces. Esta masa de 16 Soles se extiende en un volumen que es, como promedio, 80.000.000 de veces el del Sol. La densidad media de Betelgeuse, por tanto, debe ser 16/80.000.000 o 1/5.000.000 la del Sol.

Esto es mucho menos de lo que cabía esperar, puesto que representa más o menos 1/4.500 de la densidad del aire que estamos respirando. Cuando Betelgeuse se encuentra en su máxima expansión, la cantidad de materia que contiene se extiende en un volumen aún más grande, y su densidad media es entonces de 1/7.000 la del aire.

Si pudiésemos absorber en un contenedor todo el aire menos el 1/4.500, estaría justificado que hablásemos del resultado como un vacío. No sería un vacío absoluto, ni siquiera uno muy fuerte, pero sería suficiente vacío en el sentido práctico cotidiano de esa palabra. Sería bastante natural, pues considerar a Betelgeuse (o a cualquier gigante rojo) como una especie de vacío al rojo vivo.

De todos modos, Betelgeuse (o cualquier estrella) no es densa de modo regular en toda su masa. Una estrella es menos densa en su superficie, y esa densidad aumenta, con mayor o menor regularidad, a medida que se penetra debajo de esa superficie, y posee, naturalmente, la mayor densidad en el centro. La temperatura también llega al máximo en el centro.

Ésta es pues la situación con Betelgeuse. En su centro se halla un núcleo de carbono-oxígeno que está a una temperatura de 100.000.000° K (en comparación con los 15.000.000° K en el centro del Sol). Esto no representa calor suficiente para hacer que el carbono y oxígeno se fusionen en núcleos más complicados.

¿Y cuál será el destino de Betelgeuse?

Una estrella considerablemente más grande que el Sol -como Betelgeuse- explotará con la suficiente violencia para ser una supernova. Los restos comprimidos se derrumbarán sobrepasando el estadio de enana. blanca y se convertirán en una estrella neutrónica o incluso, tal vez, en un agujero negro. Veremos que son estas etapas de una estrella en la futura nota que les he prometido.

Sin duda, éste es el destino que hay que esperar de Betelgeuse en un futuro comparativamente próximo, pero para los astrónomos, el «futuro próximo» podría significar 100.000 años, así que no pasen las noches en vela para verlo.

 

Bien, hasta aquí llegamos hoy. Espero que Betelgeuse haya sido del interés de todos ustedes, de modo que me despido: ¡Hasta la próxima (¿del Centauro?)! 

domingo, 2 de agosto de 2026

Homo ¿sapiens?

 Comencemos diciendo, estimados amigos, que el considerado "padre de la taxonomía", Carlos Linneo, famoso naturalista sueco, fue quien, en 1758, bautizó el género humano como homo sapiens, en su libro Systema Naturae. 

Ya hemos comentado en este foro que Homo sapiens significa "hombre sabio", “hombre pensante”, en latín. 

Linneo lo hizo desde la Biología/Zoología, no desde la Antropología. Pero, es esta última la que toma ese nombre, ya existente, y lo somete a estudio. 

- Antropología biológica/física: estudia al Homo sapiens como especie: evolución, fósiles, genética, variación física.

- Antropología social/cultural: estudia al Homo sapiens como ser cultural: lenguaje, rituales, sociedad.

O sea: La Biología le puso el DNI científico. La Antropología estudia al que lleva ese DNI.

Digamos además que sapiens se usa para diferenciarnos de otras especies del género Homo ya extintas, como el Homo neanderthalensis o el Homo erectus.

Así pues, el Homo sapiens es un primate catarrino (Simio que tiene las fosas nasales separadas por un tabique cartilaginoso, tan estrecho que las ventanas de la nariz quedan dirigidas hacia abajo) perteneciente a la familia de los homínidos y al género Homo. Se considera la especie que incluye a todos los seres humanos modernos, caracterizados por capacidades cognitivas avanzadas, lenguaje complejo, pensamiento abstracto y habilidades culturales y tecnológicas. Y son estos atributos que supuestamente adornan al ser humano, los que quiero someter a verificación en la presente nota.

Comenzaré por referirles, estimados amigos, una anécdota personal. Hace ya muchas lunas dialogaba Nivi (yo) con un amigo, en un café de la vecindad. Y, en esas aromáticas instancias, mi amigo me contó la siguiente historia: Encontrándose él en Miami, caminaba por una vereda cuando decidió cruzar la calle. Pero, lo iba a hacer por la mitad de la cuadra. Curiosamente, acertó a encontrarse con un policía que se encontraba en dicha mitad de cuadra y que, al ver su intento, lo miró y le dijo: Hundred dollars! Ante esta clara advertencia, mi amigo juzgó oportuno dirigirse hasta la esquina y cruzar por la senda peatonal.

Ahora bien: ¿Desconocía mi amigo la regla de que hay que cruzar por las sendas peatonales de las esquinas? ¡Desde luego que no! ¿Fue, entonces, el querer cruzar por la mitad de la cuadra, una actitud sabia? ¡Desde luego que no! ¡Pero, cómo! ¿No se trata de un homo sapiens? ¿No es que posee capacidades cognitivas avanzadas como para discernir por dónde cruzar?

Este ejemplo, de los miles y miles similares que podríamos mencionar, nos lleva a la primera conclusión: El lenguaje que mejor entiende el humano es el del palo, el castigo, la penalización. Mucho más que el diálogo, los códigos, las normas morales, etc., lo que el humano entiende a la perfección es el palo. Ahora, ¿No es esto raro para alguien con capacidades cognitivas avanzadas?

Veamos otros ejemplos:

El juez miró al hombre que había disparado contra el presidente egipcio Anwar Sadat y le preguntó con calma:

— ¿Por qué lo mataste?

— Porque era seglar —respondió el asesino.

El juez frunció el ceño.

— ¿Qué significa “seglar”?

El hombre dudó un segundo.

— No lo sé.

¡No lo sé! ¡O sea que el acusado comete un asesinato y no sabe por qué lo hace! ¿Es esta una muestra de capacidades cognitivas avanzadas? ¿Estamos hablando de un homo sapiens? ¡Huelgan las respuestas!

En otro juicio, el acusado había intentado asesinar al escritor egipcio, ganador del Nobel, Naguib Mahfouz.

— ¿Por qué lo apuñalaste? —preguntó el juez.

— Porque escribió una novela contra la religión.

— ¿La leíste?

— No.

¿Homo sapiens?

Y ya que hablamos de juicios, veamos un tercer caso: otro hombre enfrentaba cargos por asesinar a Farag Foda, un prominente egipcio, profesor, escritor, columnista y activista por los derechos humanos.

— ¿Por qué lo mataste?

— Porque no tenía fe.

— ¿Cómo lo sabes?

— Está en sus libros.

— ¿En cuál?

Silencio.

— No lo sé. No los he leído.

— ¿Por qué no los leíste?

El hombre bajó la cabeza.

— No sé leer ni escribir.

O sea, el acusado actuó como un robot: Lo convencieron de que Foda era pernicioso para la sociedad y que él tenía que matarlo y actuó como un robot: ¡Fue y lo mató!

¿Usaron estos homo ¿sapiens? las capacidades cognitivas avanzadas?

¡Claramente, NO!

En los tres casos, el patrón fue el mismo.

Se mataba por ideas que no se entendían.

Se condenaba por palabras que no se habían leído.

Se odiaba por conceptos que no se sabían definir.

Era obediencia ciega.

La violencia no nació del pensamiento. Nació de la ausencia de él.

El odio no se propaga a través del conocimiento. Se propaga donde el conocimiento no llega.

 Y ahora veamos este ¿chiste? gráfico también muy ilustrativo.

¡Tremendo, amigos! ¡Y a mi qué me importa! O sea, perocuparme del mundo donde vivo, de la sociedad en la que estoy inserto, no me importa. Solo me interesa el fútbol. ¿Es esta una muestra de capacidades cognitivas avanzadas? Y lo peor es que abundan esta clase de especímenes. Hemos hablado de ellos en las notas sobre el fracaso de la democracia.

Y también hemos hablado, como dice Michel de Montaigne, de que es más fácil seguir que conducir. Es decir, que otro piense por mí, decida por mí y me diga lo que debo hacer. Y, si el otro es el que piensa por mí, será el otro el sapiens y no yo que he renunciado a ello.

Y esto me recuerda el caso de Jim Jones que viéramos en notas anteriores, comenzando por De conductores y conducidos.

James Warren «Jim» Jones (1931- 1978) fue un predicador, líder de secta y asesino en masa estadounidense. Fundador y líder de la secta Templo del Pueblo, famosa por el suicidio colectivo realizado el 18 de noviembre de 1978 por parte de 917 de sus miembros en Jonestown (Guyana) que fuera ordenado por él. Y el asesinato de cinco personas en una pista de aterrizaje cercana, entre ellas el congresista estadounidense Leo Ryan. Alrededor de doscientos niños fueron asesinados en Jonestown, casi todos por envenenamiento de cianuro. Jones murió por una herida de bala en la cabeza presuntamente autoinfligida.

¿De qué se nutría el Templo del Pueblo? Pues, de aquellos que renuncian a pensar, de aquellos que buscan que otro les dirija la vida pues ellos no son capaces de hacerlo. Llegaron a matar a sus propios hijos siguiendo las órdenes del “pastor”.

Y esto es exactamente lo mismo que sucede con movimientos políticos como el fascismo, el nazismo, el peronismo, el chavismo, etc., etc., etc. El líder capta la voluntad de los seguidores convenciéndolos de que los guiará por el camino del bien y la felicidad. Y la manada, alegre, le entrega sus vidas, felices porque no tendrán que pensar cómo dirigirlas. Felices por no ser sapiens.

Y, lo peor de todo, queridos amigos, es que estamos hablando de la mayoría de los humanos.

Entonces, respondiendo a la pregunta del título de esta nota, yo diría que: ¡No! El nombre de homo sapiens está mal puesto, ya que la mayoría de los humanos demuestra no serlo. En su lugar y también en notas anteriores, he propuesto cambiar el nombre por homo predator, que es algo de lo que el humano ha dado sobradas muestras.

Bien amigos, con un cierto sabor amargo en la boca, me despido: ¡Hasta la próxima!

 

domingo, 26 de julio de 2026

Oh, Lord. They're coming! 3

 

Como ustedes saben, queridos amigos, un tema recurrente, no solo en Policromía de Ideas sino en el mundo de hoy, es el de los robots asistidos por la Inteligencia Artificial. De modo que, he pensado en dedicar esta nota a realizar un paneo sobre los avances producidos en dicho campo, sin pretender agotar el tema.

Así pues, les acerco una serie de artículos para cumplir ese objetivo.

Veamos:

1.- El primer ensayo de cirugía realizada por un robot humanoide ha sido un éxito | WIRED

2.- Ucrania quiere ampliar su ejército de robots humanoides: sustituirán a los soldados en las misiones de combate

3.- BMW lleva los robots humanoides al siguiente nivel: realizan tareas complejas de logística en la planta donde se fabrica el X3

4.- Un robot logra mantenerse estable en el aire sin hélices: el método que lo hace posible - Infobae

5.- Los robots humanoides llegan a las escuelas de EE. UU. como asistentes de profesores - Infobae

6.- Ya existen negocios en China sin humanos: abre la primera tienda de conveniencia gestionada por un robot humanoide

Bueno, para muestra bastan estos seis botones que les envío, estimados amigos, en esta engañosamente corta nota.

Una última reflexión. Y es sobre los “analistas” que aseguran que estos robots con IA reemplazan al hombre en muchos trabajos, pero crean trabajos nuevos. Estas notas, que son apenas una pequeña muestra, exhiben cómo los robots están reemplazando al hombre y yo no conozco ninguna tarea nueva que no pueda ser realizada por ellos. Quizás exista, pero yo no la conozco. De ahí el título de esta nota: Oh Señor, ¡Vienen!

 Y me despido, ¡hasta la próxima!


 

 

 

domingo, 19 de julio de 2026

Historia de las ideas políticas - 6

 Continuamos, queridos amigos, con nuestro recorrido por la Historia, recopilando lo que el hombre ha aportado a la Teoría Política. Hoy nos acompaña alguien que ya conociéramos en la nota De conductores y conducidos, del 31 de enero de 2022. Se trata, claro, del francés Michel de Montaigne, que fuera incluido en aquella nota por su frase (que la nota de hoy también recoge) estoy convencido de que es más fácil y más satisfactorio seguir que conducir.

Se percibe en Montaigne un hombre claro, calmo, poco dado a las efusiones del espíritu (la imagen que acompaña este texto permite inferir tal cosa. No es la de un guerrero dispuesto a matar o morir, es la de un pensador). Esto le permite analizar la Política con serenidad, tornándolo muy interesante de leer.

Seguimos, pues, nuestro recorrido por la Historia de la Ideas Políticas con el objetivo final de realizar un análisis que incluya todo lo visto.

Los dejo entonces con: Michel de Montaigne (1533.1592), Moralista y pensador francés. Después de haber estudiado derecho en Toulouse, Montaigne fue nombrado, en 1554, Consejero del Tribunal de Cuentas de Perigueux, después, en 1557 del Parlamento de Burdeos. habiendo renunciado a su cargo, se retiró a sus tierras para consagrarse a sus estudios, pero Carlos IX lo nombró gentilhombre ordinario de la Cámara del Rey, y tras la noche de San Bartolomé, fue intermediario entre el ejército católico del Duque de Montpensier y el Parlamento de Burdeos y más tarde gentilhombre de Cámara de Enrique de Navarra.

Viajando por Italia se enteró de su elección como Alcalde de Burdeos. Habiendo aceptado el cargo, lo ocupó durante dos mandatos sucesivos, y se distinguió tanto como buen administrador y como político avezado, al tratar de conciliar las opiniones de Enrique de Navarra con las del Gobernador de la Cayena, representante del Rey de Francia.

Fue defensor de Burdeos contra las Ligas. Habiéndose declarado una peste en la ciudad durante su ausencia, no regresó a su puesto, prefiriendo conservar en Burdeos un alcalde vivo. Durante sus estancias en París, estuvo en contacto con Enrique III, a quien acompañó a Chartrés, siendo blanco fácil de la Liga, que lo secuestró. Liberado por el Duque de Guisa, estuvo presente en los Estados Generales de Blois. Entretanto, llamado por Enrique de Navarra para que se le uniera corno consejero, declinó la oferta, aunque conservó, con el futuro Enrique IV, buenas relaciones de amistad.

Montaigne falleció durante una misa en Burdeos, después de haber pasado sus últimos días leyendo a los antiguos. El escepticismo de Montaigne le impidió tener, en política, ideas dogmáticas y partidarias, sin que, por otra parte, le impidiera alcanzar juicios lúcidos y prudentes, sobre los acontecimientos y sobre los hombres de su época. Veamos los tales juicios:

 

 Vanidad de la ambición

Cuando el rey Pirro trataba de pasar a Italia, Cineas, su sabio consejero, queriendo hacerle sentir la vanidad de su ambición:

"Eh, Sire, le preguntó, ¿con qué finalidad lleváis a cabo esta gran empresa?

—Para hacerme dueño de Italia, le respondió enseguida.

— Y después, continuó Cincas, ¿una vez lo hayáis conseguido?

—El otro dijo: Seguiré a la Galia y a España.

— ¿Y después?

—Marcharé a subyugar el Africa: y finalmente, cuando todo el mundo esté bajo mi dominio, descansaré y viviré contento y feliz.

— Por Dios, Sire, continuó Cincas volviendo a la carga, ¿cómo es que todavía no habéis conseguido ese Estado si lo deseáis realmente? ¿Por qué no os quedáis desde ahora allí donde queréis o decís querer, ahorrándoos tantos trabajos y tantas dificultades como se presentan ante ellos?"

I, XLII.

El oficio más difícil

Para mí, el oficio más áspero y difícil del mundo, es hacer dignamente de rey. Comprendo sus faltas más que muchos otros, teniendo en cuenta el horrible peso de su cargo, que me espanta. No es fácil poder medir una potencia tan desmesurada. Porque en relación con quienes tienen naturaleza menos excelente, es una singular incitación a la virtud, estar situado en un lugar en el que no haces nada que no se tenga en cuenta y no se registre, en donde cualquier cosa tiene tanto que ver con tanta gente y en donde la suficiencia, como la de los predicadores, se presenta sobre todo ante el pueblo, juez tan poco exacto, fácil de engañar, fácil de contentar.

 

Vale más seguir que conducir

En cuanto a mandar, lo que parece tan apacible, considerando la imbecilidad del juicio humano y la dificultad de elección entre las cosas nuevas y dudosas, estoy convencido de que es más fácil y más satisfactorio seguir que conducir, y que es un gran descanso para el espíritu, tener tan sólo un camino trazado y la obligación de no responder más que de sí mismo.

III, VII.

Necesidad de la mentira

Puesto que los hombres, al ser insuficientes, no pueden conseguir que se les pague a todos con buena moneda, que se emplee también la falsa para ello. Este medio ha sido practicado por todos los legisladores y no existe política en la que no haya mezcla de vanidad ceremoniosa o de opinión engañosa. que sirva de brida para mantener al pueblo en la faena.

 

La crítica fácil

Es muy fácil tachar de imperfecta una política, cuando todas las cosas mortales están llenas de ello; es muy fácil lograr que un pueblo aborrezca sus antiguas observancias: Nunca hubo un hombre que lo intentara sin llegar a conseguirlo; pero establecer un Estado mejor en lugar del que se destruyó, la mayoría de todos cuantos lo intentaron se consumieron en la tarea. No tengo mucha confianza en la prudencia de mi conducta; me dejo llevar con gusto al orden público del mundo.

 

Querer lo que se puede

...creo mejor, para honor de la estima en que tenemos a nuestros reyes que, al no poder conseguir lo que querían, han hecho como si querían lo que podían.

II, XVII. y II, XX.

De la guerra civil

Guerra monstruosa: Las demás se provocan desde fuera; ésta se consume en sí misma y se deshace por su propio veneno. Es de naturaleza tan maliciosa y destructora que se deshace y lo que resta se destruye y se desmenuza de rabia. Con frecuencia vemos cómo se disuelve por si misma, más que por escasez de algo necesario o por la fuerza del enemigo. Repele cualquier disciplina. Aparenta querer remediar la sedición, pero la provoca, quiere castigar la desobediencia y es su máximo ejemplo y tratando de defender las leyes, significa una rebelión contra las leyes propias (…).

Así que, continuando de esta guisa, será muy difícil encontrar alguien a quien poder encomendar la salud del Estado, en caso de que la suerte nos lo entregue (…).

¿Pero es un mal año, una política que valga la pena de ser combatida con droga tan mortal? No, decía Faonio, la usurpación del poder tiránico de un estado (…).

No puede imaginarse aspecto de las cosas peor, que allí donde la maldad se instala legítimamente y toma, en ausencia del magistrado, el manto de la virtud.

 

*

 

Cuando la voluntad me inclina a un partido, mi entendimiento no llega a infectarse con una obligación tan violenta. Los actuales enredos de esta condición, no ocultan mi interés por conocer las cualidades positivas de nuestros adversarios, ni las que se pueden reprochar a aquellos a quienes sigo. Aceptan todo lo que está de su lado, pero yo no sólo tengo excusas para la mayoría de las cosas que veo en el mío (…). Quienes extienden su cólera y su odio más allá de los asuntos, como hace la mayoría, demuestran que éstos les vienen de fuera y por razón muy particular (…). Resulta así, porque sólo hacen causa común, siempre y en lo que toque en algo al interés de todos y del estado; pero les interesa únicamente en lo que pueda reportarles a cada uno. Esta es la razón por la que se excitan en forma particular, sin tener en cuenta la justicia ni la razón pública.

III, XII y III, X.

De las paradojas en política

Esas almitas cándidas y mezquinas se van engatusando y piensan dar a conocer su nombre, por haber estimado con certeza un asunto o por haber seguido el orden de los guardianes de una puerta de ciudad; lo que hacen es enseñar el trasero, mientras tratan de levantar la cabeza.

III, X.

Dar la espalda a la ambición

Las leyes me han librado de un gran dolor; con ellas he elegido partido y me he dado un dueño. Por eso las ocupaciones públicas no me preocupan nada; el contacto con ellas a que obliga mi profesión, lo llevo a cabo y en la forma más privada que me es posible... Con frecuencia, he tratado de no mezclarme en ellas, las he aceptado rara vez, no las he solicitado jamás; le he vuelto la espalda a la ambición; pero no como los remadores que avanzan de espaldas, teniendo en cuenta que nunca me he embarcado, le estoy más agradecido a mi buena fortuna que a mi determinación; porque hay otros caminos, más aceptables para mi gusto y más de acuerdo con mi manera de ser, por los que, si me hubiera llamado en otro momento al servicio público y a mi encumbramiento hacia el crédito del mundo, a fin de seguirlos, estoy seguro de que hubiera pasado por encima de la razón de mis ideas.

III, I.

 

Cuando el viento suena

Las guerras civiles producen con frecuencia estos necios ejemplos, que castigamos a aquellos que nos creyeron cuando éramos otros; el mismo magistrado echa la culpa de su cambio a quien no puede protestar; el maestro azota al discípulo por ser obediente y el ciego a quien le guía.

II, I. Ensayos.

 Y esto es todo por ahora, de modo que me despido:

¡Hasta la próxima!

Pero, no sin antes mencionar la fuente de donde obtuve las ideas de Montaigne , se trata de la conocida Antología de las ideas políticas, de Gastón Bouthoul y Manuel Ortuño.

 

Betelgeuse

-          Bien, estimados amigos, hoy toca hablar de otro tema caro a mis gustos. Hoy hablaremos de una estrella. -          Si, si, Mart...