domingo, 8 de febrero de 2026

David Pastor Vico

Les cuento, queridos amigos, que recorría yo, displicentemente, las páginas del portal CUERPOMENTE cuando una nota reclamó mi vigorosa atención. Se trataba de una entrevista conducida por Celia Pérez León redactora especializada en estilo de vida, bienestar y cultura, en la que dialoga con David Pastor Vico, filósofo: “Si quieres niños sanos tienen que jugar entre ellos todas las horas posibles del día, desde los dos a los dieciséis años"

Dice Celia: ¿Por qué cada día somos más desconfiados? ¿Por qué seguimos persiguiendo una respuesta para la felicidad cuando nos la dieron los filósofos hace siglos? ¿Por qué solo nos rodeamos de personas que nos dan la razón? Todas estas preguntas las abordamos con el gran pensador contemporáneo, David Pastor Vico.

Y la nota me interesó porque trata dos temas sobre los cuales he estado meditando en estos últimos tiempos, de modo que me resulta irresistible someterla a su aguda consideración de ustedes.

Los tales temas son:

1.- La formación del humano y

2.- El instinto gregario del humano.

Sin embargo, para no hacer esta nota demasiado larga, he pensado que primero expondré el pensamiento de Vico y en una próxima nota mis propios pensamientos sobre estos temas.

De modo que, aquí vamos con la entrevista.

El filósofo David Pastor Vico nos da las claves para vencer la ignorancia y vivir en comunidad.

En un mundo obsesionado por la felicidad rápida, los gurús exprés y las respuestas cómodas, el filósofo David Pastor Vico propone justo lo contrario: parar, confiar y volver a pensar juntos. Sin promesas mágicas ni fórmulas sencillas. Porque la felicidad no es un secreto perdido, sino un conocimiento antiguo y al alcance de todos que, sin embargo, hemos decidido olvidar.

Con motivo de su nuevo libro, Filosofía para desconfiados, hablamos con el pensador afincado en Utrera, David Pastor Vico, para conocer su visión del mundo. Con él hablamos de Aristóteles, la amistad, la confianza y el pensamiento crítico, para llegar a una incómoda conclusión: cuanto más solos vivimos, más vulnerables y manipulables nos volvemos. Es hora de volver a confiar.

- ¿Para ti existe un secreto de la felicidad? Y si existe, ¿cuál es?
No, no, no. Para mí no existe ningún secreto de la felicidad. La felicidad hace ya mucho tiempo que se desarrolló convenientemente.

La felicidad no es más que una construcción cultural del animal humano. Decidimos crear la felicidad igual que decidimos crear la libertad, porque son herramientas necesarias para nuestro desarrollo. Y decidimos, en su momento, colocarla como el fin de la vida, ya que se descubrió también hace muchísimo tiempo que la vida carecía de sentido per se.

Y, si no tenía sentido biológico más allá de reproducirnos y morirnos, ¿qué mejor que poner algo en lo que nos sintiéramos bien? Ese sentirse bien era trabajar día a día, vivir día a día, intentando que nuestra animalidad y nuestra razón convivieran de la mejor manera. Y la mejor manera es convivir juntos.

- ¿Son entonces las relaciones las que nos hacen felices?

Somos animales sociales, somos animales gregarios. Cuanto mejor sea la vida en comunidad, más felices podremos decir que somos. Esto no es nuevo.

Aristóteles lo dejó muy bien escrito. Y a mí me hace mucha gracia cómo los estudios de Oxford o los de Susan Pinker no hacen más que reforzar algo que aquellos primeros filósofos clásicos, mediante la observación y el uso de la razón, llegaron a desarrollar muy bien. Si hoy necesitamos la cifra es que quizá somos un poco más desconfiados, pero está bien.

Las cifras dicen que cuanto más sana y más jugosa es nuestra vida social, más felices somos, y que cuanto más abundamos en esa felicidad, más vivimos. Me parece la conjunción perfecta entre la animalidad y la humanidad.

- Vivimos en un contexto en el que la felicidad es casi una obsesión. ¿El error es obsesionarnos con ella o el error es cómo intentamos acercarnos a ella?

El error es no conocerla. Teniendo todos los libros que tenemos, teniendo siglos de conocimiento exhaustivo sobre esta cuestión, lo triste es que sigamos dando vueltas sobre ideas espurias, ideas que no tienen ningún sentido. Eso es lo triste.

Aristóteles lo define perfectamente. San Agustín trabaja sobre ello. Santo Tomás. Descartes. Kant. Tantísimos filósofos. Toda la filosofía existencial. Todo esto está escrito.

¿Pero sabes qué pasa? Que sigue habiendo gente que cree en los horóscopos. Sigue habiendo gente que cree en las constelaciones familiares. Sigue habiendo gente que cree en supercherías, en mitos, en fantasías. Y entonces, claro, si intento hacer pasar a alguien del mito al logos —un paso necesario en la filosofía que se dio hace 3.000 años—, esa persona que está en pleno siglo XXI acabará diciendo estupideces del tipo: “¿Y ese señor de hace 3.000 años qué sabía de mí?”. Pues sabía de la humanidad, y todos los seres humanos somos básicamente iguales a lo largo de toda nuestra existencia.

- ¿Sería ese el gran problema de la felicidad moderna?

Sí, el problema de la felicidad es ese: habiendo tanto conocimiento, estando todo tan claro, no somos capaces de aceptarlo. Además, queremos el camino más fácil. Ojo: no el más sencillo, sino el más fácil.

La realidad es que, por nuestra forma de vida actual, hemos renunciado hace mucho tiempo a ese camino. Desde que aceptamos vivir de manera tan individualista, tan solitaria, tan ensimismada, nos estamos negando lo principal para ser felices. Y lo principal es convivir con los otros, escuchar a los otros y ser felices juntos.

Aristóteles decía: “no te fíes de alguien que no tiene amigos, porque alguien que no tiene amigos es imposible que sea feliz”. La felicidad depende de tener amigos. Y, como te decía, después los estudios científicos lo han demostrado. El grandísimo problema que tenemos es tener todo el conocimiento al alcance de la mano y seguir mirándonos el ombligo. Decir: “No, el camino es otro. Me voy a leer libros de autoayuda, voy a que me echen las cartas, voy a mirar el horóscopo, porque el camino está por otro sitio”. Bueno, si eso te entretiene, perfecto.

Lo que a mí no me gusta es que este tipo de mensajes, que son muy burdos y muy toscos, se conviertan en trending topic en TikTok o en Instagram, y pasen a ser la verdad que mucha gente acepta. Cuando esa verdad que necesitan está contrastadísima científicamente, es gratuita y da acceso a todo el mundo a la filosofía.

"El talento es el éxito de la inteligencia, pero la inteligencia es el desarrollo de los seres humanos juntos"

- ¿Dónde está, entonces, la verdadera solución al problema?

En los libros de los grandes filósofos clásicos, y es gratuita. Ni siquiera hace falta comprar libros de un filósofo como yo, que te pueden costar 20 euros. Un curso de autoayuda puede costarte 3.000 euros un fin de semana en un retiro.

Los libros de los grandes filósofos clásicos están gratis en PDF. Aun así, no los leemos. Aceptamos, como demostró un estudio sobre medicamentos, que cuanto más pequeña, más colorida y más cara sea la pastilla, mejor funciona. El experimento fue claro: se fabricaron pastillas blancas, genéricas y feas, y las mismas pastillas, con el mismo compuesto, pero pequeñas, de colores y muy caras. En un experimento doble ciego se las dieron a distintos grupos y, oh sorpresa, las que mejor funcionaban eran las pequeñas, de colores y carísimas, frente al medicamento genérico, que era exactamente igual.

Esto demuestra hasta qué punto la sugestión es poderosa. Y entonces pensamos que si los libros en PDF son gratis es porque no dicen ninguna verdad. Lo bueno es el gurú de la autoayuda, que gracias a unos tés y unas comidas milenarias va a conseguir que mis chakras se alineen. Eso sí, después de pagarle 3.000 euros. ¿Habrá que ser tonto?

- Tu libro se llama Filosofía para desconfiados. Me parece paradójico que vivamos una era de desconfianza hacia el otro y, sin embargo, seamos absolutamente ingenuos al creer cosas como las que comentas: el terraplanismo, la conspiranoia… ¿Qué está pasando con la desconfianza y con la confianza?

La confianza es, como dice Adela Cortina, el pilar único y posibilitador de la ética. La ética es el modo de relación de los animales humanos. Es decir, si no hay confianza, no hay ética y, por lo tanto, desaparece la relación entre los animales humanos, que es la situación en la que nos estamos encontrando: situaciones cada vez más envilecidas. Nosotros estamos mal, pero hay países que están peor. También hay quien está mejor, y eso da mucho coraje. Que, en Finlandia, con el clima que tienen y la comida que tienen, estén mejor que en Andalucía, a mí me da mucho coraje.

Pero sigo desarrollando la idea. La posibilidad de la ética, la posibilidad de convivir juntos también abre la posibilidad de criar niños sanos, emocionalmente fuertes e intelectualmente más capaces. El desarrollo de las habilidades cognoscitivas y de la inteligencia no es propicio en ambientes de soledad y mucho menos con un teléfono en la mano.

Si quieres niños sanos, necesitas niños que, además de ir a la escuela, después de la escuela, cuando hagan la tarea en casa y hayan comido, salgan al parque, salgan a la calle a jugar entre ellos, sin más mediación que una vigilancia somera de los padres desde lejos. Que jueguen entre ellos todas las horas posibles del día, desde los dos hasta los dieciséis años. Es en ese momento cuando se fortalece enormemente esta potencia intelectual, esta capacidad de desarrollo.

- Entiendo, entonces, que este jugar entre niños es lo que acaba con la estupidez. ¿Por qué?  

Porque ahí se forma el pensamiento crítico. Cuando los niños juegan entre ellos no solo desarrollan habilidades psicomotrices, que no son nada despreciables, ni solo habilidades sociales, que son útiles y necesarias para la vida, sino que además están contrastando su mundo con el mundo de sus amigos. Esa contrastación de mundos es lo que mi amigo José Carlos Ruiz define como pensamiento crítico.

El pensamiento crítico es poner en juego no solo el entendimiento de mi mundo, conociendo mi contexto, sino confrontarlo con el mundo del otro, con el entendimiento del mundo del otro. Y en ese juego dialéctico entre ambos surge el pensamiento crítico, la posibilidad de llegar a ciertas verdades que, si no son absolutas, sí tienen un alto grado de criterio de verdad.

Lo mismo sucede con la ciencia, la paraciencia y la pseudociencia. Si yo solo consumo una de ellas, no hay posibilidad de que me saquen de ahí. Pero si tengo un espectro amplio de conocimiento, de personas que me nutren con sus ideas, es muy difícil que me acerque a este tipo de supercherías, simplemente porque dentro de mi grupo están desterradas, porque hemos llegado juntos a ciertas conclusiones acordes con nuestro tiempo.

Por eso es tan fundamental la confianza para el desarrollo intelectual y para el desarrollo de la inteligencia. Porque, como dice José Antonio Marina, el talento es el éxito de la inteligencia. Pero la inteligencia es el desarrollo de los seres humanos juntos.

- La desconfianza, entonces, nos hace estúpidos…

En el momento en que desaparece la confianza, desaparece esa posibilidad. Los seres humanos se quedan solos y nos volvemos tontos. Pero tontos de verdad. Según los últimos estudios sobre conciencia intelectual, en las últimas dos generaciones hemos bajado casi catorce puntos.

Los jóvenes están cada vez más solos. En ellos se exacerba especialmente esto. Los de mi generación jugábamos en la calle y teníamos un montón de amigos, pero los más jóvenes tienen espacios de relación muy reducidos, y relaciones además absolutamente planas y adimensionales, como las de las redes sociales: no tienen olor, no tienen sabor, no tienen textura, no tienen calidez. Son frías. Solo recibes del otro lo que el otro quiere mostrarte y nada más. No hay posibilidad de conocer sus realidades ni su contexto, y al final aparecen estos problemas. Son problemas gravísimos que hemos ido acrecentando con el tiempo.

- Pensaba también en otra contemporánea, Marina Garcés, que advierte sobre esta tendencia a rodearnos, incluso en la amistad, solo de personas que viven en la misma burbuja. ¿Qué peligro encarna esto?

Esto encarna muchísimo peligro. De hecho, es un recurso muy antiguo. Conozco también a Marina, y ella tiene mucha razón. Y es uno de los grandes problemas que plantean algunos modelos morales, como el epicureísmo. Porque la gente cree que el epicureísmo es una filosofía, pero no lo es. Es un modelo moral. Esto lo explica muy bien Gilles Lipovetsky: epicureísmo, estoicismo, escepticismo, cinismo… No son escuelas filosóficas, son modelos morales, porque nos dicen cómo tenemos que vivir.

Epicuro, que tenía muchísimo miedo al dolor social y al dolor en general, decía que en su jardín solo entraban aquellas personas que sumaran, nunca las que le generaran dolor. Y esto es un problema.

Está muy bien si crees que te puedes aislar del mundo. Cuenta la leyenda que Epicuro estuvo años enteros encerrado en el jardín de su casa, que además era huerto, cultivando allí. Pero esto es un problema enorme. Porque o eres muy, muy rico, o te conformas con comer pan y agua, como era su caso. Pero eso hace que no generemos barreras frente a los problemas y, sobre todo, nos vuelve inmóviles. Y al volvernos inmóviles, nos hace fácilmente maleables, fácilmente conducibles.

Tener amigos de todos los espectros te obliga a pensar en ese espectro, a pensar en ese registro y a cuestionarte seriamente si los principios que estás defendiendo son correctos o no.

- ¿Te has visto en esa situación alguna vez?

A mí esto me ha pasado muchas veces. Tengo amigos con los que debato a menudo. Y es muy interesante porque, cuanto más cultos y preparados están tus amigos, más maravillosos son los debates que surgen. En muchas ocasiones me han obligado a replantearme cosas. Y eso siento que, como ser humano, me hace mejor persona. Porque si algo tenemos que hacer los filósofos es ser capaces de arrepentirnos y de rectificar.

Pero no solo los filósofos: cualquier persona. Qué triste es encontrarte con personas de sesenta años que te dicen: “Yo no me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida”. Uf. ¿No has aprendido nada? ¿Ninguna experiencia te ha servido para darte cuenta de que te equivocaste y que sería mejor no repetirlo? ¿De verdad somos tan simples?

- En la vida hay también diferentes tipos de amigos. ¿Son todos igual de valiosos en este sentido?

Aristóteles decía que hay tres tipos de amigos: los amigos por diversión, los amigos por interés y los amigos de verdad, los que te hacen mejor persona. Las dos primeras categorías no requieren pensar la amistad como algo absoluto. Yo necesito gente con la que hacer cosas que me hagan sentir bien, y eso también es un tipo de amistad.

Las amistades por interés también son muy necesarias. Aquí todo el mundo piensa: “Es que por interés te quiere Andrés”. No va de eso. Es el interés de hacer cosas juntos. Es muy importante trabajar bien la amistad en el ámbito laboral, por ejemplo, porque pasamos muchísimas horas trabajando y, si además vemos a los demás como extraños, el sufrimiento mental es absoluto.

No se trata de que tengamos las mejores relaciones del mundo ni de ser amigos íntimos en el trabajo, pero sí de entender que es un tipo de relación, de colegueo en el sentido más latino de la palabra: compartimos leyes, compartimos espacios necesarios. Es una relación que debe ir un poco más allá de lo puramente formal y que tiene connotaciones de amistad, simplemente porque nuestro cerebro —y esto es muy importante— no es capaz de disociar el trabajo el no trabajo.

Si voy a estar ocho horas rodeado de personas y decido que no quiero que sean mis amigos porque la amistad va por otro lado, el ambiente de trabajo se vuelve irrespirable. En cambio, si aceptamos que esas personas están ahí y que, por el interés de estar juntos, debemos tener un cierto grado de amistad, las cosas cambian y vivimos mejor.

No pensemos siempre la amistad como ese gran absoluto metafísico del encuentro de dos cuerpos con una misma alma del que habla Platón. Eso está muy bien y hay personas que tienen la suerte de tener uno o dos amigos así. Otros no. Pero la amistad también es extensiva a otros grados de proximidad con las personas. Y es necesaria. Ese matiz es importante hacerlo.

 

Bien, así las cosas, quedo en deuda con ustedes para una próxima nota con mis conclusiones sobre estos temas.

¡Hasta la próxima!

  

domingo, 1 de febrero de 2026

Michael Burt

Hace ya muchas lunas, queridos amigos, cayó en mis manos una novela del autor inglés que menciona el título de esta nota: Michael Burt (1900 – 1967). El libro tenía el curioso título de: El Caso de las Trompetas Celestiales y les confieso que me atrapó desde sus primeras páginas y, a partir de allí, lo devoré. Luego me enteré que Burt es autor, entre otras cosas, de una saga memorable conformada por tres novelas. La ya mencionada, El Caso de la Joven Alocada y El Caso del Jesuita Risueño. Todas ellas publicadas en la colección El Séptimo Círculo de Emecé, que dirigieran Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares.

ESA VIEJA CULTURA FRITA: EL CASO DE LAS TROMPETAS CELESTIALES

Aparentemente, el género policial es al que pertenece esta trilogía pero, en rigor, aunque encajen en dicho género, también se las puede considerar teológicas y metafísicas. Les cuento que Burt era un experto en demonología y ciencias ocultas, al tiempo que un católico convencido. 

Del tríptico que he mencionado es quizás El Caso de las Trompetas Celestiales la más destacada. Se trata de una historia de brujas que Burt aborda con total seriedad intelectual. 

Trata de una aparente intriga policial que deriva en una aventura de carácter sobrenatural, ambientada en las mesetas de Sussex.

Ahora bien, dentro de esa aventura, juega un papel fundamental cierto personaje, cuya naturaleza no llega a quedar absolutamente en claro. Lo que sí queda claro es que cuenta con poderes sobrenaturales. Ese personaje se apellida Drinkwater, que podría traducirse, sin mucho miramiento, como Bebeagua.

Pero, nos informa Burt que Drinkwater no es único en su género ya que, al referirse a casos parecidos al sucedido en Sussex, nos informa que, en uno ocurrido en Francia participó un señor Boileau y en otro, ocurrido en Italia, un señor Bevilacqua. Ambos apellidos con el mismo significado que Drinkwater.

Este tema de los apellidos nos lleva al siguiente punto de nuestra historia que nos va a relatar el periodista Juan Luis Gallardo

Nos cuenta Gallardo que:

Durante los últimos meses de 1954 y primeros de 1955, Perón se hallaba en un conflicto con la Iglesia que hubiera resultado impensable años antes. Impensable porque, hasta entonces, las relaciones entre el gobierno peronista y la jerarquía eclesiástica habían sido apacibles y hasta cordiales, armonizando la doctrina justicialista con la doctrina social de la Iglesia.

Pero, en el período mencionado, tales relaciones se rompieron, entre otras razones debido a la presencia en el gobierno de varias figuras adversas al catolicismo. 

Una de esas figuras fue el ministro de Acción Social y Salud Pública que, designado el 27 de julio de 1954, estuvo en funciones hasta el 21 de septiembre de 1955. Y contribuyó de manera importante a agravar el conflicto con la Iglesia cuando, el 31 de diciembre de 1954, impulsó la reapertura de prostíbulos en el país. Dicho ministro había nacido en Junín, en 1912, y se llamaba Raúl Conrado Bevacqua, sinónimo de Bevilacqua.

Sobrevenida la revolución del 16 de junio, Perón ofreció una tregua a la oposición, que no tuvo mayor eco. Y, el 31 de agosto de aquel año, se despachó con un discurso tremendo, en el cual invitó a que sus seguidores se proveyeran de alambre de fardo para ahorcar adversarios, agregando que por cada uno de aquéllos que cayera deberían caer cinco de éstos.

Contaba alguien que, cuando Perón se dirigía al balcón para pronunciar ese discurso, se le acercó Bevacqua diciéndole que tomara un calmante, pues se lo veía muy agitado. Y, en vez de un calmante, le suministró un excitante. Que contribuyó a aumentar la violencia del discurso.

No tiene nada de malo llamarse Bevacqua. Pero, en el contexto apuntado y después de leer El Caso de las Trompetas Celestiales, las coincidencias señaladas aparecen al menos como sugestivas.

 

Curiosa anécdota, en verdad.

Bien, a continuación, quiero que ustedes saboreen el fino humor inglés de Burt con un pequeño extracto de la novela, acerca de cómo confeccionar el famoso pudding de Sussex.

Veamos qué nos cuenta Burt a través del personaje protagonista de la novela llamado Roger Poynings:

Para preparar un Budín de Sussex según la receta de Old Gumber, deben reunirse los siguientes ingredientes en una mesa de cocina bien fregada: Una cantidad de fina harina de Petworth; un buen trozo de mantequilla de Amberley; un tazón de grasa de vaca de óptima calidad, finamente desmenuzada; unos cuantos huevos muy frescos; un recipiente muy grande de azúcar de Demerara; un limón excepcionalmente hermoso; una botella de ron de Jamaica y su penúltimo barrilito de coñac traído de contrabando. A continuación, entonando la antífona Propitious esto, Domine, seleccionar los citados ingredientes en sus proporciones correctas y preparar una masa con grasa muy flexible, en cantidad tal que resulte abundante para todos los comensales.

Con la mayor parte de esta masa, se recubrirá la budinera más grande que sea posible hallar: Una budinera de porcelana, se entiende, y nada de esos recipientes modernos de hierro esmaltado. Una vez generosamente recubierta la budinera, se coloca en el medio una gigantesca esfera o bolo que tendrá como núcleo el limón, entero y con cáscara, y luego una pared espesa de manteca dura, fuertemente impregnada con ron. Esta esfera o bolo debe adaptarse bien dentro de un grueso almohadón de azúcar morena, con más azúcar —montañas y moles de azúcar— acolchándolo en todos sus lados y ocultándolo totalmente, de modo que la budinera quede llena de azúcar hasta el borde. Luego de apretar bien el azúcar y cuando se tiene la seguridad de no poder añadir ni un grano más, se tapa la budinera con el resto de la masa de grasa, se envuelve todo en una servilleta bien limpia, y se hierve durante dos horas y media, según el reloj de la cocina.

Si usted me pregunta ahora en qué punto intervienen los huevos y el coñac de contrabando, me veré obligado a replicar que éste es un secreto que por ley y por tradición sólo puede ser murmurado por labios oriundos de Sussex directamente junto a oídos oriundos también de Sussex. Mucho menos es permisible escribirlo, por temor de que algún celta depredador, o un nativo de Kent se apodere de la receta y usurpe nuestra capacidad de hacer un excelente Budín de Sussex, si bien es verdad que muy pocos entre estos bárbaros saben leer, y si lo saben, sólo en caracteres de gran tamaño. Pero semejante contingencia es demasiado terrible para que la contemplemos aquí.

Se necesitará, más tarde, un litro o dos de crema muy gorda.

 

Bien, es verdad, estimados amigos, que un hablante de otra cultura y otro tiempo puede resultar algo chocante prima facie. Sin embargo, me atrevo a recomendarles enfáticamente El caso de las trompetas celestiales y, para hacerles la tarea fácil, les dejo, a continuación, un link a una página donde la podrán leer online y gratis.

¡Disfrútenla!

https://es.readanybook.com/leer-libros-online-gratis/el-caso-de-las-trompetas-celestiales-737/ 

domingo, 25 de enero de 2026

Tres propuestas - Addendum

Decía Nivi, en la nota Tres propuestas, respecto del control del tránsito:

-         Pero, si no usamos tachas, badenes ni lomos de burro, ¿Cómo controlamos el tránsito Martín?

Muy sencillo, como se hacía antes (abuelo me contaba 😉), con policías de tránsito que, dispersos por las calles, controlen que se cumplan las normas y apliquen severas multas a los transgresores. Hay que ver lo rápido que aprendemos los humanos cuando hay que pagar multas de nuestro bolsillo. Por supuesto que, la tarea de los tales policías debería estar acompañada, también, de cámaras que filmen a los transgresores.

Pues bien, queridos amigos, a escasos días de la publicación de la nota en Policromía de Ideas, se publicó el siguiente informe en Infobae que juzgo que viene a reemplazar la tal nota:

Usan 8 cámaras con IA y detectan cerca de 29.000 infracciones de tránsito en menos de un mes

Estos resultados marcan un avance en el control vial automatizado
y la anticipación de sanciones directas a los conductores.

En menos de un mes, las autoridades de Grecia han logrado identificar cerca de 29.000 infracciones de tránsito con solo ocho cámaras equipadas con inteligencia artificial instaladas en puntos estratégicos de Atenas y sus suburbios.

El programa piloto, impulsado por el Ministerio de Gobernanza Digital de dicho país, operó entre el 15 de diciembre y el 8 de enero, con resultados que superan ampliamente las capacidades de los controles tradicionales.

Las cámaras, de tecnología avanzada y desarrolladas por la empresa Acusensus, han transformado la fiscalización en las calles de la capital griega.

Las nuevas multas automáticas, que

Las nuevas multas automáticas, que se implementarán a finales de enero, pueden superar los 700 euros según la infracción. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según los datos difundidos por el gobierno, los sistemas automatizados registraron más de 1.100 faltas diarias, abarcando conductas como el uso del teléfono móvil al volante, la falta de cinturón de seguridad, el cruce de semáforos en rojo, el exceso de velocidad y la circulación indebida por carriles exclusivos para colectivos. Todo esto ocurre sin supervisión humana directa, lo que permite una vigilancia continua y precisa.

Uno de los dispositivos, ubicado en la avenida Syngrou, identificó a más de 8.000 conductores por no utilizar el cinturón o manipular el celular, además de registrar más de 1.000 infracciones por exceso de velocidad en una vía con límite de 90 km/h (56 mph).

En la avenida Vouliagmenis, otra cámara detectó 13.722 cruces indebidos con luz roja en menos de treinta días. Estas cifras reflejan patrones de conducción que, hasta ahora, no habían sido documentados con tal nivel de detalle por los patrullajes convencionales.

De acuerdo con las autoridades griegas, el sistema se encuentra en una fase de calibración. Por el momento, las infracciones solo se registran, pero no generan sanciones automáticas. Esta situación cambiará a finales de enero, cuando las multas comenzarán a enviarse directamente a los buzones digitales de los conductores, acompañadas de imágenes que respaldan cada caso.

Las sanciones económicas son severas: manejar usando el teléfono o sin cinturón implica una multa de 350 euros, mientras que el exceso de velocidad puede costar entre 150 y 750 euros. Cruzar un semáforo en rojo supone una penalización de 700 euros y la suspensión de la licencia por 60 días, medidas que se agravan para los infractores reincidentes.

El proyecto no solo apunta a la reducción de accidentes, sino que está diseñado para expandirse de manera significativa. El plan del gobierno contempla la instalación de 2.000 cámaras fijas y 500 móviles en todo el país, con una inversión cercana a 94 millones de euros.

Esta iniciativa sitúa a Grecia dentro de una tendencia global que ya se observa en países como Reino UnidoFranciaAlemaniaEspaña y Australia, donde los sistemas de control de tránsito asistidos por inteligencia artificial forman parte de la estrategia para mejorar la seguridad vial.

Mientras las autoridades destacan el impacto positivo de la inteligencia artificial en la prevención de accidentes, el despliegue de estas tecnologías ha abierto un debate sobre la privacidad y el uso de datos, así como la compatibilidad con la legislación europea vigente.

Expertos en derecho digital advierten que el sistema podría enfrentar cuestionamientos legales una vez que las multas automáticas entren en vigor, sobre todo en lo referido al tratamiento y almacenamiento de imágenes y datos personales.

Pese a las discusiones, la implementación en Atenas ha demostrado la capacidad de las nuevas tecnologías para revelar el verdadero alcance de las infracciones cotidianas, incluso cuando la ubicación de las cámaras es de conocimiento público. El gobierno griego observa de cerca la evolución del programa, mientras otros países evalúan replicar modelos similares en sus propias redes viales.

 

Ya ven ustedes, queridos amigos, que la IA con su eficacia e imparcialidad hará innecesarios los policías de tránsito y hará mucho más difícil violar las normas de tránsito.

Y lo más importante: ¡Adiós a tachas, badenes y lomos de burro!

 

domingo, 18 de enero de 2026

Tres propuestas

 Como reza el título de esta nota, queridos amigos, quiero, en ella, aportar a la sociedad en que vivo tres propuestas. Dos de ellas ya las he mencionado en notas anteriores por lo que no abundaré en su detalle. La tercera es, sin dudas, una urticante propuesta que los dejará pensando.

Sin embargo, antes de ir a por ellas, quisiera puntualizar que, en las notas sobre la actualización de la democracia, he expresado mi opinión de que, quien participe de la vida política de su país, debe presentar al menos un proyecto por año que haga a la convivencia ciudadana. Estas tres propuestas son un buen ejemplo de ello.

Veamos:

Propuesta número 1: Como dije más arriba, esta y la siguiente, son propuestas que ya he ventilado en este foro. Se trata de penalizar con multas de dinero y retiro de los carteles a quienes tengan letreros a la calle con errores de ortografía. El motivo es que contribuyen con ello a la ignorancia general, cosa que, claramente, debe evitarse.

Por ejemplo, adoptemos la siguiente convención: En lugar de poner la tilde, pondré con mayúsculas la vocal acentuada. Así, pondré ferreterIa con la I mayúscula para indicar que es la vocal acentuada.

Pues bien, lo normal es encontrar ferretEria, porque no le ponen la tilde. Del mismo modo, ustedes podrán encontrar en la calle florErias, escribAnias, peluquErias, librErias, etc., etc., etc.

De modo que, si el letrero da al público y tiene errores de ortografía, deberá ser penalizado y corregido.

Propuesta número 2: Digamos que: La justicia es un ideal que busca equilibrar la protección de los derechos individuales con la necesidad de mantener el orden social. Proteger al inocente y castigar al culpable es una forma de garantizar que se haga justicia y se mantenga la confianza en el sistema legal.

Y aquí esta el tema, queridos amigos, proteger al inocente y castigar al culpable. ¿Y a qué hecho concreto me refiero? A los recursos que se implementan para obligar a los conductores de vehículos a obedecer las órdenes de tránsito: Las tachas, los lomos de burro y los badenes.

-         Pero, ¿Cuál es el problema con ellos, Martín?

Para visualizar el problema, consideremos el caso de un conductor que es obediente de todas las normas de tránsito. A pesar de ello, se lo somete a los tales recursos como si fuera un desobediente de las mismas. Es decir, no se protege al inocente, se lo trata igual que al culpable.

Más aún, me comentaba el dueño de una gomería que “están cansados” (sic) de arreglar cubiertas rotas por los tornillos que quedan al aire cuando se rompe una tacha, tal como muestra la siguiente foto.

-         Pero, si no usamos tachas, badenes ni lomos de burro, ¿Cómo controlamos el tránsito Martín?

Muy sencillo, como se hacía antes (abuelo me contaba 😉), con policías de tránsito que, dispersos por las calles, controlen que se cumplan las normas y apliquen severas multas a los transgresores. Hay que ver lo rápido que aprendemos los humanos cuando hay que pagar multas de nuestro bolsillo. Por supuesto que, la tarea de los tales policías debería estar acompañada, también, de cámaras que filmen a los transgresores.

Propuesta número 3: Y llegamos así a la nueva tercera propuesta. Para introducir el tema, veamos la siguiente historia:

El niño vio, alarmado, como aquel hombre atacaba a su madre. Ambos estaban en la cama, desnudos. El niño no podía entender, a su corta edad, que estaban teniendo sexo, que su madre era una prostituta y que el motorhome en el que vivían era donde atendía a los clientes. Y eran esos clientes, cuando no su madre, los que lo apartaban de un cachetón cuando él pretendía “defenderla”. Desde luego, no había padre, nunca lo había habido. Bien, ese niño creció y las experiencias vividas en su niñez lo llevaron a blindarse por dentro y a no permitirse ningún sentimiento. Y así, sin un trabajo fijo, comenzó a robar y luego a matar y a violar sin sentir absolutamente nada. Cuando finalmente lo apresaron resultó ser el responsable de gran cantidad de muertes y violaciones. Y cuando los siquiatras lo interrogaban acerca de por qué había matado a tal persona, respondía: Y… porque… sí. Este fue el caso real de un asesino serial en Estados Unidos. Pero, su sufrimiento de niño muestra que no nació sicópata, se hizo sicópata… su formación lo hizo sicópata.

Similar fue el caso de Charles Manson quien, con su pandilla de seguidores, asesinó a la actriz Sharon Tate, pareja del director de cina Roman Polansky, y a otros más. Les dejo, a continuación, un video donde podrán ver la historia de Manson.

https://www.youtube.com/watch?v=gZN0ZOY9NwM&t=371s

Como se puede observar, su caso es similar al que viéramos antes.

-         ¿Y adónde no lleva esto, Martín?

Nos lleva a analizar que estos engendros son producto de padres ausentes, maltratadores, malas personas. Pero, el resultado es que la sociedad debe pagar el precio por tales “padres”. Si se pudiera, habría que preguntarle a Sharon Tate, por ejemplo.

-         Muy bien, pero, ¿Vos qué proponés Martín?

Yo propongo que padres como los que hemos visto deban pagar con la cárcel por el daño que le causan a la sociedad.

Además, está el tema de los recursos perdidos. Por ejemplo, vemos en el video que Manson era una mente brillante. ¿Qué grandes aportes podría haber hecho a la sociedad si hubiera sido bien formado?

-         ¿Pero, qué podría haber hecho la prostituta del primer caso, si no tenía para mantener a su hijo, Martín?

Podría haberlo dado en adopción y nos habría ahorrado un asesino y, quizás, nos hubiera dado un gran profesional. Si los padres ven que no pueden o no quieren ocuparse de sus hijos, deberán darlos en adopción.

Tuviste un hijo, lo descuidaste, lo malformaste, no te interesaste en él, deberás pagar el daño que le causás a la sociedad con la cárcel.

Esa es mi propuesta número 3.

 

David Pastor Vico

Les cuento, queridos amigos, que recorría yo, displicentemente, las páginas del portal CUERPO MENTE cuando una nota reclamó mi vigorosa aten...