domingo, 1 de febrero de 2026

Michael Burt

Hace ya muchas lunas, queridos amigos, cayó en mis manos una novela del autor inglés que menciona el título de esta nota: Michael Burt (1900 – 1967). El libro tenía el curioso título de: El Caso de las Trompetas Celestiales y les confieso que me atrapó desde sus primeras páginas y, a partir de allí, lo devoré. Luego me enteré que Burt es autor, entre otras cosas, de una saga memorable conformada por tres novelas. La ya mencionada, El Caso de la Joven Alocada y El Caso del Jesuita Risueño. Todas ellas publicadas en la colección El Séptimo Círculo de Emecé, que dirigieran Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares.

ESA VIEJA CULTURA FRITA: EL CASO DE LAS TROMPETAS CELESTIALES

Aparentemente, el género policial es al que pertenece esta trilogía pero, en rigor, aunque encajen en dicho género, también se las puede considerar teológicas y metafísicas. Les cuento que Burt era un experto en demonología y ciencias ocultas, al tiempo que un católico convencido. 

Del tríptico que he mencionado es quizás El Caso de las Trompetas Celestiales la más destacada. Se trata de una historia de brujas que Burt aborda con total seriedad intelectual. 

Trata de una aparente intriga policial que deriva en una aventura de carácter sobrenatural, ambientada en las mesetas de Sussex.

Ahora bien, dentro de esa aventura, juega un papel fundamental cierto personaje, cuya naturaleza no llega a quedar absolutamente en claro. Lo que sí queda claro es que cuenta con poderes sobrenaturales. Ese personaje se apellida Drinkwater, que podría traducirse, sin mucho miramiento, como Bebeagua.

Pero, nos informa Burt que Drinkwater no es único en su género ya que, al referirse a casos parecidos al sucedido en Sussex, nos informa que, en uno ocurrido en Francia participó un señor Boileau y en otro, ocurrido en Italia, un señor Bevilacqua. Ambos apellidos con el mismo significado que Drinkwater.

Este tema de los apellidos nos lleva al siguiente punto de nuestra historia que nos va a relatar el periodista Juan Luis Gallardo

Nos cuenta Gallardo que:

Durante los últimos meses de 1954 y primeros de 1955, Perón se hallaba en un conflicto con la Iglesia que hubiera resultado impensable años antes. Impensable porque, hasta entonces, las relaciones entre el gobierno peronista y la jerarquía eclesiástica habían sido apacibles y hasta cordiales, armonizando la doctrina justicialista con la doctrina social de la Iglesia.

Pero, en el período mencionado, tales relaciones se rompieron, entre otras razones debido a la presencia en el gobierno de varias figuras adversas al catolicismo. 

Una de esas figuras fue el ministro de Acción Social y Salud Pública que, designado el 27 de julio de 1954, estuvo en funciones hasta el 21 de septiembre de 1955. Y contribuyó de manera importante a agravar el conflicto con la Iglesia cuando, el 31 de diciembre de 1954, impulsó la reapertura de prostíbulos en el país. Dicho ministro había nacido en Junín, en 1912, y se llamaba Raúl Conrado Bevacqua, sinónimo de Bevilacqua.

Sobrevenida la revolución del 16 de junio, Perón ofreció una tregua a la oposición, que no tuvo mayor eco. Y, el 31 de agosto de aquel año, se despachó con un discurso tremendo, en el cual invitó a que sus seguidores se proveyeran de alambre de fardo para ahorcar adversarios, agregando que por cada uno de aquéllos que cayera deberían caer cinco de éstos.

Contaba alguien que, cuando Perón se dirigía al balcón para pronunciar ese discurso, se le acercó Bevacqua diciéndole que tomara un calmante, pues se lo veía muy agitado. Y, en vez de un calmante, le suministró un excitante. Que contribuyó a aumentar la violencia del discurso.

No tiene nada de malo llamarse Bevacqua. Pero, en el contexto apuntado y después de leer El Caso de las Trompetas Celestiales, las coincidencias señaladas aparecen al menos como sugestivas.

 

Curiosa anécdota, en verdad.

Bien, a continuación, quiero que ustedes saboreen el fino humor inglés de Burt con un pequeño extracto de la novela, acerca de cómo confeccionar el famoso pudding de Sussex.

Veamos qué nos cuenta Burt a través del personaje protagonista de la novela llamado Roger Poynings:

Para preparar un Budín de Sussex según la receta de Old Gumber, deben reunirse los siguientes ingredientes en una mesa de cocina bien fregada: Una cantidad de fina harina de Petworth; un buen trozo de mantequilla de Amberley; un tazón de grasa de vaca de óptima calidad, finamente desmenuzada; unos cuantos huevos muy frescos; un recipiente muy grande de azúcar de Demerara; un limón excepcionalmente hermoso; una botella de ron de Jamaica y su penúltimo barrilito de coñac traído de contrabando. A continuación, entonando la antífona Propitious esto, Domine, seleccionar los citados ingredientes en sus proporciones correctas y preparar una masa con grasa muy flexible, en cantidad tal que resulte abundante para todos los comensales.

Con la mayor parte de esta masa, se recubrirá la budinera más grande que sea posible hallar: Una budinera de porcelana, se entiende, y nada de esos recipientes modernos de hierro esmaltado. Una vez generosamente recubierta la budinera, se coloca en el medio una gigantesca esfera o bolo que tendrá como núcleo el limón, entero y con cáscara, y luego una pared espesa de manteca dura, fuertemente impregnada con ron. Esta esfera o bolo debe adaptarse bien dentro de un grueso almohadón de azúcar morena, con más azúcar —montañas y moles de azúcar— acolchándolo en todos sus lados y ocultándolo totalmente, de modo que la budinera quede llena de azúcar hasta el borde. Luego de apretar bien el azúcar y cuando se tiene la seguridad de no poder añadir ni un grano más, se tapa la budinera con el resto de la masa de grasa, se envuelve todo en una servilleta bien limpia, y se hierve durante dos horas y media, según el reloj de la cocina.

Si usted me pregunta ahora en qué punto intervienen los huevos y el coñac de contrabando, me veré obligado a replicar que éste es un secreto que por ley y por tradición sólo puede ser murmurado por labios oriundos de Sussex directamente junto a oídos oriundos también de Sussex. Mucho menos es permisible escribirlo, por temor de que algún celta depredador, o un nativo de Kent se apodere de la receta y usurpe nuestra capacidad de hacer un excelente Budín de Sussex, si bien es verdad que muy pocos entre estos bárbaros saben leer, y si lo saben, sólo en caracteres de gran tamaño. Pero semejante contingencia es demasiado terrible para que la contemplemos aquí.

Se necesitará, más tarde, un litro o dos de crema muy gorda.

 

Bien, es verdad, estimados amigos, que un hablante de otra cultura y otro tiempo puede resultar algo chocante prima facie. Sin embargo, me atrevo a recomendarles enfáticamente El caso de las trompetas celestiales y, para hacerles la tarea fácil, les dejo, a continuación, un link a una página donde la podrán leer online y gratis.

¡Disfrútenla!

https://es.readanybook.com/leer-libros-online-gratis/el-caso-de-las-trompetas-celestiales-737/ 

domingo, 25 de enero de 2026

Tres propuestas - Addendum

Decía Nivi, en la nota Tres propuestas, respecto del control del tránsito:

-         Pero, si no usamos tachas, badenes ni lomos de burro, ¿Cómo controlamos el tránsito Martín?

Muy sencillo, como se hacía antes (abuelo me contaba 😉), con policías de tránsito que, dispersos por las calles, controlen que se cumplan las normas y apliquen severas multas a los transgresores. Hay que ver lo rápido que aprendemos los humanos cuando hay que pagar multas de nuestro bolsillo. Por supuesto que, la tarea de los tales policías debería estar acompañada, también, de cámaras que filmen a los transgresores.

Pues bien, queridos amigos, a escasos días de la publicación de la nota en Policromía de Ideas, se publicó el siguiente informe en Infobae que juzgo que viene a reemplazar la tal nota:

Usan 8 cámaras con IA y detectan cerca de 29.000 infracciones de tránsito en menos de un mes

Estos resultados marcan un avance en el control vial automatizado
y la anticipación de sanciones directas a los conductores.

En menos de un mes, las autoridades de Grecia han logrado identificar cerca de 29.000 infracciones de tránsito con solo ocho cámaras equipadas con inteligencia artificial instaladas en puntos estratégicos de Atenas y sus suburbios.

El programa piloto, impulsado por el Ministerio de Gobernanza Digital de dicho país, operó entre el 15 de diciembre y el 8 de enero, con resultados que superan ampliamente las capacidades de los controles tradicionales.

Las cámaras, de tecnología avanzada y desarrolladas por la empresa Acusensus, han transformado la fiscalización en las calles de la capital griega.

Las nuevas multas automáticas, que

Las nuevas multas automáticas, que se implementarán a finales de enero, pueden superar los 700 euros según la infracción. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según los datos difundidos por el gobierno, los sistemas automatizados registraron más de 1.100 faltas diarias, abarcando conductas como el uso del teléfono móvil al volante, la falta de cinturón de seguridad, el cruce de semáforos en rojo, el exceso de velocidad y la circulación indebida por carriles exclusivos para colectivos. Todo esto ocurre sin supervisión humana directa, lo que permite una vigilancia continua y precisa.

Uno de los dispositivos, ubicado en la avenida Syngrou, identificó a más de 8.000 conductores por no utilizar el cinturón o manipular el celular, además de registrar más de 1.000 infracciones por exceso de velocidad en una vía con límite de 90 km/h (56 mph).

En la avenida Vouliagmenis, otra cámara detectó 13.722 cruces indebidos con luz roja en menos de treinta días. Estas cifras reflejan patrones de conducción que, hasta ahora, no habían sido documentados con tal nivel de detalle por los patrullajes convencionales.

De acuerdo con las autoridades griegas, el sistema se encuentra en una fase de calibración. Por el momento, las infracciones solo se registran, pero no generan sanciones automáticas. Esta situación cambiará a finales de enero, cuando las multas comenzarán a enviarse directamente a los buzones digitales de los conductores, acompañadas de imágenes que respaldan cada caso.

Las sanciones económicas son severas: manejar usando el teléfono o sin cinturón implica una multa de 350 euros, mientras que el exceso de velocidad puede costar entre 150 y 750 euros. Cruzar un semáforo en rojo supone una penalización de 700 euros y la suspensión de la licencia por 60 días, medidas que se agravan para los infractores reincidentes.

El proyecto no solo apunta a la reducción de accidentes, sino que está diseñado para expandirse de manera significativa. El plan del gobierno contempla la instalación de 2.000 cámaras fijas y 500 móviles en todo el país, con una inversión cercana a 94 millones de euros.

Esta iniciativa sitúa a Grecia dentro de una tendencia global que ya se observa en países como Reino UnidoFranciaAlemaniaEspaña y Australia, donde los sistemas de control de tránsito asistidos por inteligencia artificial forman parte de la estrategia para mejorar la seguridad vial.

Mientras las autoridades destacan el impacto positivo de la inteligencia artificial en la prevención de accidentes, el despliegue de estas tecnologías ha abierto un debate sobre la privacidad y el uso de datos, así como la compatibilidad con la legislación europea vigente.

Expertos en derecho digital advierten que el sistema podría enfrentar cuestionamientos legales una vez que las multas automáticas entren en vigor, sobre todo en lo referido al tratamiento y almacenamiento de imágenes y datos personales.

Pese a las discusiones, la implementación en Atenas ha demostrado la capacidad de las nuevas tecnologías para revelar el verdadero alcance de las infracciones cotidianas, incluso cuando la ubicación de las cámaras es de conocimiento público. El gobierno griego observa de cerca la evolución del programa, mientras otros países evalúan replicar modelos similares en sus propias redes viales.

 

Ya ven ustedes, queridos amigos, que la IA con su eficacia e imparcialidad hará innecesarios los policías de tránsito y hará mucho más difícil violar las normas de tránsito.

Y lo más importante: ¡Adiós a tachas, badenes y lomos de burro!

 

domingo, 18 de enero de 2026

Tres propuestas

 Como reza el título de esta nota, queridos amigos, quiero, en ella, aportar a la sociedad en que vivo tres propuestas. Dos de ellas ya las he mencionado en notas anteriores por lo que no abundaré en su detalle. La tercera es, sin dudas, una urticante propuesta que los dejará pensando.

Sin embargo, antes de ir a por ellas, quisiera puntualizar que, en las notas sobre la actualización de la democracia, he expresado mi opinión de que, quien participe de la vida política de su país, debe presentar al menos un proyecto por año que haga a la convivencia ciudadana. Estas tres propuestas son un buen ejemplo de ello.

Veamos:

Propuesta número 1: Como dije más arriba, esta y la siguiente, son propuestas que ya he ventilado en este foro. Se trata de penalizar con multas de dinero y retiro de los carteles a quienes tengan letreros a la calle con errores de ortografía. El motivo es que contribuyen con ello a la ignorancia general, cosa que, claramente, debe evitarse.

Por ejemplo, adoptemos la siguiente convención: En lugar de poner la tilde, pondré con mayúsculas la vocal acentuada. Así, pondré ferreterIa con la I mayúscula para indicar que es la vocal acentuada.

Pues bien, lo normal es encontrar ferretEria, porque no le ponen la tilde. Del mismo modo, ustedes podrán encontrar en la calle florErias, escribAnias, peluquErias, librErias, etc., etc., etc.

De modo que, si el letrero da al público y tiene errores de ortografía, deberá ser penalizado y corregido.

Propuesta número 2: Digamos que: La justicia es un ideal que busca equilibrar la protección de los derechos individuales con la necesidad de mantener el orden social. Proteger al inocente y castigar al culpable es una forma de garantizar que se haga justicia y se mantenga la confianza en el sistema legal.

Y aquí esta el tema, queridos amigos, proteger al inocente y castigar al culpable. ¿Y a qué hecho concreto me refiero? A los recursos que se implementan para obligar a los conductores de vehículos a obedecer las órdenes de tránsito: Las tachas, los lomos de burro y los badenes.

-         Pero, ¿Cuál es el problema con ellos, Martín?

Para visualizar el problema, consideremos el caso de un conductor que es obediente de todas las normas de tránsito. A pesar de ello, se lo somete a los tales recursos como si fuera un desobediente de las mismas. Es decir, no se protege al inocente, se lo trata igual que al culpable.

Más aún, me comentaba el dueño de una gomería que “están cansados” (sic) de arreglar cubiertas rotas por los tornillos que quedan al aire cuando se rompe una tacha, tal como muestra la siguiente foto.

-         Pero, si no usamos tachas, badenes ni lomos de burro, ¿Cómo controlamos el tránsito Martín?

Muy sencillo, como se hacía antes (abuelo me contaba 😉), con policías de tránsito que, dispersos por las calles, controlen que se cumplan las normas y apliquen severas multas a los transgresores. Hay que ver lo rápido que aprendemos los humanos cuando hay que pagar multas de nuestro bolsillo. Por supuesto que, la tarea de los tales policías debería estar acompañada, también, de cámaras que filmen a los transgresores.

Propuesta número 3: Y llegamos así a la nueva tercera propuesta. Para introducir el tema, veamos la siguiente historia:

El niño vio, alarmado, como aquel hombre atacaba a su madre. Ambos estaban en la cama, desnudos. El niño no podía entender, a su corta edad, que estaban teniendo sexo, que su madre era una prostituta y que el motorhome en el que vivían era donde atendía a los clientes. Y eran esos clientes, cuando no su madre, los que lo apartaban de un cachetón cuando él pretendía “defenderla”. Desde luego, no había padre, nunca lo había habido. Bien, ese niño creció y las experiencias vividas en su niñez lo llevaron a blindarse por dentro y a no permitirse ningún sentimiento. Y así, sin un trabajo fijo, comenzó a robar y luego a matar y a violar sin sentir absolutamente nada. Cuando finalmente lo apresaron resultó ser el responsable de gran cantidad de muertes y violaciones. Y cuando los siquiatras lo interrogaban acerca de por qué había matado a tal persona, respondía: Y… porque… sí. Este fue el caso real de un asesino serial en Estados Unidos. Pero, su sufrimiento de niño muestra que no nació sicópata, se hizo sicópata… su formación lo hizo sicópata.

Similar fue el caso de Charles Manson quien, con su pandilla de seguidores, asesinó a la actriz Sharon Tate, pareja del director de cina Roman Polansky, y a otros más. Les dejo, a continuación, un video donde podrán ver la historia de Manson.

https://www.youtube.com/watch?v=gZN0ZOY9NwM&t=371s

Como se puede observar, su caso es similar al que viéramos antes.

-         ¿Y adónde no lleva esto, Martín?

Nos lleva a analizar que estos engendros son producto de padres ausentes, maltratadores, malas personas. Pero, el resultado es que la sociedad debe pagar el precio por tales “padres”. Si se pudiera, habría que preguntarle a Sharon Tate, por ejemplo.

-         Muy bien, pero, ¿Vos qué proponés Martín?

Yo propongo que padres como los que hemos visto deban pagar con la cárcel por el daño que le causan a la sociedad.

Además, está el tema de los recursos perdidos. Por ejemplo, vemos en el video que Manson era una mente brillante. ¿Qué grandes aportes podría haber hecho a la sociedad si hubiera sido bien formado?

-         ¿Pero, qué podría haber hecho la prostituta del primer caso, si no tenía para mantener a su hijo, Martín?

Podría haberlo dado en adopción y nos habría ahorrado un asesino y, quizás, nos hubiera dado un gran profesional. Si los padres ven que no pueden o no quieren ocuparse de sus hijos, deberán darlos en adopción.

Tuviste un hijo, lo descuidaste, lo malformaste, no te interesaste en él, deberás pagar el daño que le causás a la sociedad con la cárcel.

Esa es mi propuesta número 3.

 

domingo, 11 de enero de 2026

Oh, Lord. They're coming! 2

¡Buenos días, queridos amigos!

Quisiera comenzar la nota de hoy recordándoles que Deep Blue fue una supercomputadora desarrollada por el fabricante estadounidense IBM para jugar al ajedrez. Fue la primera que venció en una partida a un campeón del mundo vigente, Gary Kaspárov, con un ritmo de juego lento. Esto ocurrió el 10 de febrero de 1996, en un memorable encuentro. Sin embargo, Kaspárov ganó 3 y empató 2 de las siguientes partidas, derrotando a Deep Blue por 4-2. El encuentro concluyó el 17 de febrero de 1996.

Una nueva versión, llamada Deeper Blue (azul más profundo) jugó de nuevo contra Kaspárov en mayo de 1997, ganando el encuentro a 6 partidas por 3½-2½, lo que lo convirtió en el primer ordenador en derrotar a un campeón del mundo vigente, en un encuentro con ritmo de juego de torneo estándar. El encuentro concluyó el 11 de mayo.

El sistema sacaba su fuerza de juego principalmente de la fuerza bruta de su sistema central. Era una computadora capaz de calcular 200 millones de posiciones por segundo, dos veces más rápido que la versión de 1996. Sin embargo, en junio de 1997, Deep Blue era el 259º superordenador más potente, capaz de calcular 11,38 gigaflops, aunque toda esta potencia ya no estaba pensada, en realidad, para jugar al ajedrez.

No contenta con ello, IBM desarrolló Watson, un sistema basado en inteligencia artificial capaz de responder preguntas formuladas en lenguaje natural. Se le asignó este nombre en honor del fundador y primer presidente de IBM, Thomas J. Watson.

Watson respondía las preguntas gracias a una base de datos almacenada localmente. La información contenida en esa base de datos proviene de multitud de fuentes, incluyendo enciclopedias, diccionarios, tesauros, artículos de noticias, y obras literarias, al igual que bases de datos externos, taxonomías, y ontologías (específicamente DBpedia, WordNet).

Para probar sus capacidades reales participó durante tres días en febrero de 2011 en un encuentro especial de dos juegos en el concurso de televisión estadounidense Jeopardy!, contra dos oponentes humanos: Brad Rutter, ganador de la mayor cantidad de dinero en toda la historia del programa y Ken Jennings, poseedor del récord por la racha más larga de campeonatos (después de haber ganado 75 veces). ¿Y qué creen ustedes que sucedió? Pues, sí, ganó Watson y recibió el primer premio de $1.000.000, mientras Ken Jennings y Brad Rutter recibieron $300.000 y $200.000 respectivamente.

Watson superó a sus oponentes humanos constantemente con el dispositivo de señalización empleado por el juego, pero tuvo problemas para responder en unas pocas categorías, especialmente las compuestas por pistas cortas con pocas palabras. Para cada pista, las respuestas más probables de Watson se mostraron por la pantalla de televisión. Watson tuvo acceso a 200.000.000 de páginas de contenido, estructurado y no estructurado, utilizando cuatro terabytes de almacenamiento en disco, incluyendo el texto completo de la Wikipedia en inglés. Watson no estaba conectado a Internet durante el juego.

Es oportuno aclarar que las preguntas que se ventilan en Jeopardy! no son de respuesta fácil como sería, por ejemplo, ¿En qué año nació Napoleón? Por el contrario, se trata de preguntas que exigen interpretación y, a veces, tienen un doble sentido.

Según IBM, Watson puede procesar 500 giga bytes por segundo (el equivalente de un millón de libros). El inventor principal y consultor sénior de IBM, Tony Pearson, estimó que el costo total del hardware para Watson fue de cerca de $3.000.000. Según IBM, Watson usa más de 100 técnicas diferentes para analizar el lenguaje natural, identificar fuentes, encontrar y generar hipótesis, buscar y puntuar evidencias, combinar y clasificar hipótesis.

Las circunstancias que condujeron al desarrollo de Watson se remontan a la victoria de la computadora Deep Blue sobre Garri Kaspárov. Desde entonces, IBM se encontraba en la búsqueda de un desafío nuevo, y en 2004, Charles Lickel, el gerente de investigaciones de IBM, había encontrado uno cuando vio la racha ganadora de Ken Jennings en Jeopardy! mientras cenaba en un restaurante con sus compañeros de trabajo. Intrigado por la posibilidad de la utilización del concurso como un desafío para IBM, Lickel presentó la idea, y en 2005 Paul Horn, el ejecutivo de investigación de IBM, apoyó a Lickel en persuadir a uno de los miembros de su departamento para asumir el desafío de jugar a Jeopardy! con un sistema de IBM. A pesar de que inicialmente tuvo problemas en encontrar miembros de su equipo de investigación que estuvieran dispuestos a asumir lo que parecía ser un desafío mucho más complejo que el juego de ajedrez, finalmente David Ferrucci aceptó la oferta. Watson fue precedido por un sistema llamado "Piquant," que participó en competiciones promocionadas por el gobierno de los Estados Unidos, donde fue capaz de responder correctamente solo un 35 por ciento de la cantidad total de pistas en el juego, y generalmente requirió varios minutos para responder. Para competir en Jeopardy! con éxito, Watson necesitaría responder en un máximo de pocos segundos, y en ese tiempo, los problemas planteados en el concurso fueron considerados como imposibles de resolver.

En pruebas iniciales conducidas durante el año 2006 por el gerente del Departamento de Análisis e Integración Semántica de IBM, se le proporcionó a Watson 500 pistas de episodios pasados de Jeopardy! Aunque los mejores concursantes humanos fueron capaces de responder correctamente un máximo del 95 por ciento de las pistas, en su primera prueba Watson fue capaz de responder correctamente solo un 15 por ciento de las pistas. Durante 2007, el equipo se dio de tres a cinco años y un equipo de 15 personas para resolver los problemas. En 2008, los desarrolladores habían avanzado mucho, hasta tal punto que Watson fue capaz de competir con campeones de Jeopardy!. En febrero de 2010, Watson derrotaba a campeones de Jeopardy! de manera regular.

Watson era principalmente un esfuerzo de IBM, pero su equipo de desarrollo incluye profesores y estudiantes de la Universidad Carnegie Mellon, la Universidad de Massachusetts en Amherst, el Instituto para Ciencias de Información de la Universidad del Sur de California, la Universidad de Texas en Austin, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, la Universidad de Trento, y el Instituto Politécnico Rensselaer.

En 2008, los representantes de IBM se comunicaron con Harry Friedman, el productor ejecutivo de Jeopardy!, sobre la posibilidad de una competición entre Watson y dos de los concursantes más exitosos del programa (Ken Jennings y Brad Rutter). Friedman estaba de acuerdo con esa decisión. Las diferencias entre Watson y los concursantes humanos habían generado conflictos entre IBM y el personal de Jeopardy! durante la planificación de la competición. IBM repetidamente expresó preocupaciones concernientes a que los guionistas del programa explotaran las deficiencias cognitivas de Watson al escribir las pistas y, de este modo, convirtieran el concurso en un test de Turing. Para soslayar esta preocupación, un tercero eligió aleatoriamente pistas de programas previamente escritos que no habían sido emitidas. El personal de Jeopardy! también expresó preocupaciones por el tiempo de reacción con el botón zumbador. Watson originalmente señaló por vía electrónica, pero el personal del programa pidió que el sistema pulse el botón físicamente, como los concursantes humanos. Y resultó que Watson fue capaz de ser más rápido que sus competidores humanos, aun con su dedo robótico.

Para preparar a Watson para su competición, IBM construyó un simulacro del plató de Jeopardy! en una sala de conferencias en uno de sus sitios de tecnología. Concursantes humanos, incluyendo concursantes anteriores de Jeopardy!, también participaron en simulacros del concurso, presentados por Todd Alan Crain de The Onion. Alrededor de 100 simulacros fueron conducidos, con Watson ganando un 65 por ciento de los encuentros.

Los encuentros oficiales fueron grabados en enero de 2011, y emitidos el siguiente mes.

Pero, claro, el interés de IBM no era solo el ajedrez o Jeopardy!. Según IBM, el objetivo para Watson era permitir que las computadoras comenzaran a interactuar de forma natural con humanos a través de una amplia gama de aplicaciones y procesos, comprendiendo las preguntas de los seres humanos y dando respuestas que los estos pudieran comprender y justificar.

Así las cosas, IBM y Nuance Communications Inc. se unieron para desarrollar un producto comercial durante los siguientes 18 a 24 meses que explotara las capacidades de Watson como sistema de apoyo para decisiones clínicas para ayudar al diagnóstico y tratamiento médico de pacientes. Los médicos de la Universidad de Columbia ayudaron a identificar problemas críticos en la práctica de medicina donde la tecnología de Watson podía ser capaz de contribuir, y los médicos de la Universidad de Maryland trabajaron para identificar la mejor manera en que un sistema tecnológico como Watson podría interactuar con los médicos para proporcionar la máxima asistencia. También se sugirió que Watson se utilizara para investigaciones legales trabajando, en los bufetes de abogados como un abogado junior, es decir, como el abogado que reúne la jurisprudencia de un caso para que el abogado senior pueda trabajar sobre el caso sin perder tiempo.

¿Y en qué situación nos hallamos hoy, Martín?

Bueno, para responder a esa pregunta y poder apreciar el alcance que han tomado las cosas, responderé con lo que ha pasado aquí, en Argentina, y no en IBM.

Como hemos visto más arriba, en un contexto donde la inteligencia artificial se integra de manera cada vez más natural al ejercicio profesional, el ámbito jurídico no es la excepción. Y resulta que dos hermanos de Córdoba, Argentina, Franco y Luciano Giavedonni, desarrollaron Argus, una herramienta de asistencia legal basada en inteligencia artificial que ya está siendo utilizada por los estudios jurídicos y promete transformar la forma en que los abogados generan y analizan documentos legales.

La propuesta, que ya se consolidó como pionera en el mercado argentino y de Latinoamérica, funciona como un asistente legal inteligente, capaz de producir escritos jurídicos personalizados para cualquier fuero, rol procesal o jurisdicción del país.

Nos gusta presentar a Argus como un asistente legal. Lo que hacemos es generar documentos legales mediante inteligencia artificial para abogados en todo el país, sin importar la condición procesal del cliente ni la jurisdicción”, explica Franco Giavedonni, abogado y cofundador del proyecto, en diálogo con Comercio y Justicia. Su hermano Luciano, licenciado en informática egresado de la UBP, lleva más de diez años trabajando en desarrollos de IA y lidera el componente tecnológico de la plataforma.

Uno de los grandes diferenciales de Argus es su arquitectura multimodal: Combina diversas tecnologías de IA, siempre en sus versiones más actualizadas, lo que permite resultados más completos y precisos. Además, la plataforma ofrece un alto grado de personalización: Los profesionales pueden cargar documentos propios como modelos y adaptar la estructura y el estilo de los escritos generados a las prácticas habituales de su estudio jurídico.

Si querés hacer una demanda, un alegato o contestar una demanda, la interfaz te permite aportar ejemplos propios. Así logramos que los documentos generados reflejen el estilo y estructura que cada abogado ya usa en su día a día”, detalla Franco Giavedonni.

Además, Argus cuenta con una base de conocimiento legal que se actualiza constantemente. Aunque el sistema puede buscar información en internet, la herramienta prioriza fuentes validadas por su equipo jurídico: “Nos aseguramos de que los contenidos vengan de sitios confiables. Antes, la IA podía traer fallos que no existían. Hoy la búsqueda online es subsidiaria y dirigida, y priorizamos nuestras propias bases, nutridas con legislación y jurisprudencia real”, agrega.

El impacto principal de Argus, según sus desarrolladores, es el ahorro de tiempo, una de las variables más valoradas por los profesionales del derecho. “La recepción ha sido fantástica. Hoy no tenemos ningún competidor que haga esto en Argentina ni en Latinoamérica”, afirma.

Ya han cerrado contratos con estudios jurídicos de gran envergadura en Buenos Aires y planean seguir creciendo. Su modelo de negocio se basa en un sistema de licencias mensuales, con diferentes planes que se adaptan a estudios grandes, medianos o pequeños, e incluso ofrecen personalizaciones según las necesidades del cliente.

Planes disponibles

·         Básico: hasta 10 documentos por mes, soporte por email y análisis avanzado. Ideal para estudios pequeños.

·         Profesional: hasta 25 documentos por mes, soporte 24/7, análisis avanzado y plantillas personalizadas.

·         Empresa: documentos ilimitados, API personalizada, soporte dedicado e integración con sistemas propios.

El crecimiento de herramientas como Argus refleja un fenómeno más amplio: la adopción creciente de tecnología en el ámbito legal argentino, donde la eficiencia, la precisión y la personalización son cada vez más valoradas.

Como resumen, Franco Giavedonni concluye: “Argus nace de la idea de unir el mundo legal con el mundo tech. Creemos que la inteligencia artificial no viene a reemplazar al abogado, sino a potenciarlo”.

 

Ja, ja, ja, me causa gracia como todo el mundo trata de desmontar el temor de que la IA reemplace al ser humano en todas las actividades, que es lo que motiva el último comentario de Franco.

Queridos amigos, la IA YA está reemplazando al ser humano y en todas las actividades. Por ejemplo, y para no hablar de las más conspicuas, ya hay drones dirigidos por IA que recorren una plantación de naranjas cosechando las que se encuentran en el estadio justo. Esto significa que, cuando se adapte a la cosecha de uvas, se quedarán sin trabajo los bolivianos que vienen a ello.

Otro ejemplo es cuando se sometió a un grupo de médicos a diagnosticar pacientes de los que se tenían los estudios y a la misma cantidad de IAs. Y los mejores diagnósticos, ¿Qué creen?, fueron los de las IAs.

¿Cuánto creen ustedes, queridos amigos, que tardaremos en asistir a estudios de abogados atendidos solo por robots asistidos con IA?

Oh Lord, they’re coming!

 

  

Michael Burt

Hace ya muchas lunas, queridos amigos, cayó en mis manos una novela del autor inglés que menciona el título de esta nota: Michael Burt (1900...