domingo, 18 de octubre de 2026

NOTI-NIVI 21

Los saludo, queridos amigos. Los saludo y les entrego un nuevo NOTI-NIVI con novedades y curiosidades que, espero, hagan las delicias de todos ustedes.

Les comento que la primera curiosidad tiene la particularidad de que yo fui testigo de ella. Como buen fan que yo era de la serie Star Trek, no me perdía ningún episodio y fue así que vi el que registró el primer beso interracial visto en la pantalla.

¡Ah, mes amis, que tiempos aquellos!

Pero, veamos el:

ÍNDICE

1.- El beso de Kirk y Uhura en Star Trek, un hito de la televisión estadounidense

2.- Rayos X, láser y ciencia: las técnicas que revelan qué esconden las grandes obras de arte bajo su superficie

3.- Del griego de Homero al español actual: 5 palabras de la Odisea que seguimos usando casi 3.000 años después

4.- Cuando tiras de la cadena, los microbios del inodoro pueden llegar hasta el aire que respiras

5.- Vuelve el mito de la extinción de los pelirrojos

6.- Así es la rutina ideal para manejar el estrés desde la mañana, sin meditaciones ni mindfulness

7.- Europa ha dado luz verde a la pastilla diaria que casi duplica la supervivencia del cáncer de páncreas metastásico

Los dejo, entonces, en compañía del NOTI-NIVI de hoy y me despido:

¡Hasta la próxima!


 

 1.- El beso de Kirk y Uhura en Star Trek, un hito de la televisión estadounidense

Cómo Star Trek rompió barreras en la televisión y por qué el primer beso interracial de la serie marcó un antes y un después.

El beso de Kirk y Uhura en Star Trek se recuerda como uno de los primeros besos interraciales entre personajes protagonistas de una serie estadounidense y como un hito televisivo. La escena se emitió en la NBC el 22 de noviembre de 1968, en un episodio en el que el capitán Kirk besaba a la teniente Uhura, una mujer negra.

El beso se produjo bajo la influencia de los poderes telepáticos de unos alienígenas, que manipulaban la voluntad de ambos. El rodaje estuvo marcado por la tensión: se temía que las cadenas locales de los estados del sur se negaran a emitir el episodio.

Por ese motivo, los censores de la NBC intentaron que se filmara una versión alternativa. William Shatner, el actor que interpretaba a Kirk, boicoteó la propuesta y evitó ofrecerles una escena sin beso.

En el mismo episodio, Kirk pronunciaba una frase muy significativa: “De donde vengo, el tamaño, la forma o el color no importan”.

Nichelle Nichols estuvo a punto de dejar la serie

La escena no habría podido rodarse si Nichelle Nichols, la actriz afroamericana que interpretaba a Uhura, hubiera cumplido su propósito de abandonar la serie en 1966, tras la primera temporada. Quería trabajar en Broadway, porque sentía más vocación por el teatro musical.

Martin Luther King la convenció de que continuara. En una fiesta para recaudar fondos en Beverly Hills, le explicó que Star Trek era la única serie de televisión para la que él y su mujer permitían a sus hijos quedarse despiertos más allá de su hora habitual.

“En ella, por primera vez, somos vistos cada día en televisión como debe ser: como personas inteligentes, de calidad y bellas que pueden viajar al espacio”.

El líder de los derechos civiles le dijo directamente que no podía abandonar la serie.

Fuente: Muy interesante.

 

2.- Rayos X, láser y ciencia: las técnicas que revelan qué esconden las grandes obras de arte bajo su superficie

Descubre qué revelan los rayos X y otras técnicas contemporáneas en el análisis de pinturas: desde los bocetos preparatorios hasta las recetas alternativas de preparación de pigmentos.

El análisis del arte pictórico empieza, en ocasiones, lejos de la pincelada: se ilumina un cuadro con rayos X, se apunta con un láser Raman o se fotografía en bandas de luz que ningún ojo humano percibe. Gracias a estas técnicas, bajo la superficie visible pueden aparecer un dibujo desechado, un repinte, el rastro de un pigmento inusual o la huella de una mano ajena a la del maestro. La pintura deja entonces de ser una imagen fija y se convierte en un archivo de decisiones.

Algunos estudios técnicos recientes de obras de arte demuestran que la ciencia aún puede aportar pruebas nuevas sobre la concepción, ejecución y significado de estas piezas. Veamos cómo ha sido posible con el Salvator Mundi, un mural de Diego Rivera, la Sala de Constantino del Vaticano y el arte rupestre de Sulawesi.

Un mundo invisible bajo las capas de pintura

¿Qué hay debajo de Las Meninas de Velázquez, de El ciervo herido de Frida Kahlo o de La bruja de Salvator Rosa? Algunas tecnologías son capaces de mostrar lo que esconden las pinceladas de un cuadro. La radiografía de pinturas registra las diferencias de absorción de rayos X: los pigmentos con elementos pesados, como el plomo o el mercurio, aparecen con mayor contraste y delatan cambios de composición, clavos, soportes o zonas repintadas. No identifica a un artista, y sus resultados pueden volverse ambiguos cuando varios materiales responden de forma parecida.

Otras técnicas, como la reflectancia infrarroja, atraviesan ciertas capas y revelan los dibujos preparatorios, es decir, el boceto trazado antes de aplicar color. La luz ultravioleta, por su parte, hace visibles las fluorescencias asociadas a barnices, repintes y restauraciones antiguas.

La anomalía técnica de la Sala de Constantino

Durante la restauración de la Sala de Constantino de los Museos Vaticanos, un estudio técnico detectó una rareza reveladora. Se descubrió que dos figuras alegóricas, la Justicia (Iustitia) y la Cortesía (Comitas), no se pintaron al fresco, como el resto de la sala, sino directamente al óleo sobre el muro. Esta técnica experimental resulta arriesgada, puesto que la aplicación del óleo sobre la pared plantea serios problemas de adherencia y conservación. Esa anomalía se ha interpretado como el indicio material de una fase de ensayo atribuida al entorno de Rafael.

De la receta a la práctica

La identificación de pigmentos y el establecimiento de la autoría artística de una obra resultan mucho más sólidos cuando combinan varias técnicas. Así, la espectroscopía estudia cómo una sustancia absorbe, emite o dispersa la radiación: la fluorescencia de rayos X (XRF) informa sobre los elementos químicos presentes, mientras que la espectroscopía Raman aporta información molecular y mineralógica.

Pintado entre 1922 y 1923, el mural La creación, primera gran obra de Diego Rivera, ofrece un ejemplo notable. La tradición lo describía como una pintura encáustica, elaborada con cera de abeja fundida y resinas. Sin embargo, el análisis microquímico publicado en 2026 en ACS Omega por Aguilar-Rodríguez y su equipo detectó biomarcadores compatibles con resina de copal. Sin embargo, no se encontró ninguna evidencia de cera de abeja en las muestras examinadas.

La discrepancia entre la receta descrita y la práctica material puede deberse a una reformulación del artista, a una degradación selectiva de los componentes o a las limitaciones del muestreo. En cualquier caso, este caso concreto sugiere que lo que un artista dice hacer y lo que hace realmente no siempre coinciden.

¿Quién la pintó? La cristalografía y los límites de la plausibilidad

La cristalografía se ocupa del ordenamiento de los átomos en los sólidos cristalinos y puede identificar estructuras minerales. Su uso más comentado en un contexto artístico llegó con el Salvator Mundi, atribuido a Leonardo da Vinci. En un artículo publicado en 2026 en npj Heritage Science, Juan Manuel García-Ruiz y Dianne Modestini examinaron las diminutas manchas representadas en el orbe transparente que sostiene la figura de Cristo.

Su interpretación es que esas motas milimétricas no representarían simples burbujas de aire en el vidrio, sino que reproducirían inclusiones fluidas anisótropas, es decir, pequeñas cavidades con líquido atrapado dentro de un cristal, propias de una esfera de cuarzo o de cristal de roca. Las formas poligonales y su orientación correlacionada apuntarían a la simetría de un cristal real. De ser así, la pintura habría representado un fenómeno mineralógico más de tres siglos antes de que la ciencia lo describiera.

En este caso, la cristalografía solo establece qué formas pintadas son compatibles con determinadas estructuras cristalinas. Es, por tanto, un argumento de plausibilidad basado en la geometría. La atribución del Salvator Mundi sigue dependiendo del estilo, la procedencia, el historial de restauración y la comparación con obras documentadas, pero el uso de otras disciplinas para leer el cuadro proporciona un marco más amplio para su interpretación.

Los límites impuestos por la roca

El arte prehistórico ilustra con claridad los límites de estas técnicas científicas aplicadas al arte. Una investigación publicada en Nature en 2026 y centrada en Liang Metanduno, en la isla de Muna (Sulawesi sudoriental), dató la huella de una mano con una antigüedad mínima de 67.800 años. La técnica empleada, la datación por series de uranio-torio, mide el tiempo transcurrido desde la desintegración radiactiva del uranio presente en la calcita. La técnica, por tanto, permite datar la capa de calcita que cubre la pintura, pero no el pigmento. La cifra indica que la mano se imprimió, como mínimo, hace 67.800 años, pero no fija el momento exacto de su ejecución.

Incluso la inteligencia artificial, la herramienta más reciente, opera bajo esta lógica de cautela. Los algoritmos aplicados a mapas microscópicos de textura y topografía superficial pueden comparar los patrones de la pincelada y ayudar a localizar coincidencias, pero producen probabilidades y correlaciones, no veredictos. Sus resultados solo cobran sentido cuando se contrastan con el conocimiento del conservador, la historia material de la obra y el resto de las evidencias. De ahí que el laboratorio no sustituya al ojo experto: solo lo amplía.

Fuente: Muy interesante.

 

3.- Del griego de Homero al español actual: 5 palabras de la Odisea que seguimos usando casi 3.000 años después

Algunos términos y expresiones tomados de la Odisea homérica, como “odisea”, “mentor” e “Ítaca”, siguen vivos en el español contemporáneo.

Un titular de opinión denomina "canto de sirena" a las promesas dudosas de un partido político. Un artículo califica a las mujeres que esperaban el regreso de sus maridos del frente durante la Segunda Guerra Mundial como "Penélopes". Un usuario define su búsqueda de vivienda como "una odisea". Ninguno de ellos cita a Homero de manera consciente y, sin embargo, todos hablan (hablamos, más bien) con un vocabulario que nace de su obra. La Odisea ha logrado cambiar el rostro artístico, expresivo y cultural del Mediterráneo y más allá durante siglos, incluso en la era digital. Y lo ha hecho mediante el lenguaje.

El kit homérico: cinco palabras que seguimos usando

Desde los troyanos informáticos hasta las Circes seductoras, el lenguaje homérico de la Ilíada y la Odisea sigue muy vivo en el habla cotidiana. Algunas voces están plenamente lexicalizadas, es decir, integradas en el idioma como palabras comunes. Otras se utilizan para crear analogías y metáforas en el lenguaje periodístico, en la literatura o, simplemente, cuando queremos desarrollar una idea o una opinión apoyándonos en una imagen cultural compartida.

Así, hablamos de "odisea", un término que el Diccionario de la lengua española (DLE) define como un "viaje largo, en el que abundan las aventuras adversas y favorables al viajero" y como "sucesión de peripecias, por lo general desagradables". Su etimología remite explícitamente al poema homérico y es el caso de metaforización más completo: muchos hablantes la emplean sin pensar en los esfuerzos de Ulises por regresar a casa.

Otro término que ha alcanzado el grado máximo de naturalización es mentor. El DLE lo define como "consejero o guía" y aclara que procede de Méntor, personaje de La Odisea y consejero de Telémaco. Hoy se usa con plena normalidad en la educación, el mundo empresarial y la tecnología.

¿Recuerdas la imagen de Odiseo que, atado al mástil de su embarcación con los oídos llenos de cera de abeja, se resiste a las voces traicioneras de las sirenas? De esa escena inolvidable procede la expresión "canto de sirena": una promesa atractiva e hipnótica que puede desviar de su objetivo o poner en peligro a quien la escucha.

Ítaca es otro vocablo bastante habitual en los titulares, las noticias y los artículos de opinión. La isla de la que Ulises era rey y a la que busca regresar a lo largo del periplo de la Odisea se ha convertido en sinónimo de destino, la meta del retorno. Alude a la necesidad de regresar al punto de partida, si es posible, como un héroe que ha aprendido de su viaje.

¿Y qué decir de Penélope, la esposa del héroe que espera su regreso? Penélope se ha convertido en sinónimo de paciencia estoica, pero también de astucia y de una sabiduría contenida capaz de salvaguardar el honor mientras el rey y cabeza de familia protagoniza mil correrías.

Tres microcasos: espacios en los que vive el imaginario homérico

Aunque las expresiones homéricas se utilizan en todos los contextos imaginables, hay tres que se llevan la palma. En política, una de las imágenes dominantes concierne a las sirenas y su engañoso canto. Se emplea la imagen para describir fuerzas tentadoras difíciles de resistir y promesas engañosas que solo tienen como finalidad la destrucción de quien las escucha.

Otra de las áreas en las que los términos homéricos ganan terreno es el deporte. Se habla, por ejemplo, de una "odisea" para aludir a una temporada larga y accidentada, o del regreso a "Ítaca" para designar el retorno de un equipo o de un deportista de élite al propio país. Expresiones como "la odisea de un ascenso" y "el largo viaje de vuelta" funcionan porque la mayoría de la afición ya ha interiorizado la estructura de la expresión, que indica una prueba superada tras muchos episodios.

En tecnología y mercadotecnia, existen agencias de comunicación llamadas Ulises o Ítaca y entornos tecnológicos que reciclan estos nombres. Son marcas que, en su mayoría, aspiran a asociarse con las nociones de viaje, ingenio o destino.

El "homerómetro": cómo saber si tu referencia es oro

Para separar los guiños cultos de los clichés y de los usos mal atribuidos, podemos evaluar cada expresión mediante la aplicación de cuatro variables. La primera es la especificidad: ¿la referencia apunta a un episodio o personaje concreto de la Odisea o solo evoca algo antiguo y épico de manera genérica? La segunda concierne a la función narrativa. Así, podemos preguntarnos si ese vocablo o expresión aporta un valor semántico (prueba, tentación con coste, regreso, etc.) a lo que estamos diciendo o si es mera decoración.

También es esencial evaluar la corrección: ¿el sentido que le doy a la expresión coincide con el del poema o lo tergiversa? Y, por último, no hay que pasar por alto la originalidad: ¿es un uso fresco o solo una fórmula gastada por la repetición automática?

Por qué Homero y la Odisea aún funcionan

Si un poema al que se le ha atribuido una antigüedad cercana a los tres milenios sigue prestando vocabulario a titulares, memes y campañas publicitarias, es porque reflexiona sobre motivos y conceptos casi universales: el regreso al hogar, la identidad oculta, la prueba episódica como proceso de aprendizaje o la tentación peligrosa. Ese es, en gran medida, el puente que explica que Ulises regrese una y otra vez a nuestras conversaciones cotidianas.

Fuente: Muy interesante.

 

4.- Cuando tiras de la cadena, los microbios del inodoro pueden llegar hasta el aire que respiras

Una revisión de 22 estudios indica que tirar de la cadena lanza gotitas capaces de llegar a la altura de la cara. Qué las multiplica, qué hace la tapa y qué no sabemos todavía.

Pulsas el botón, el agua ruge y te das la vuelta. Es uno de los gestos más automáticos del día, tanto que casi nadie se para a pensar qué ocurre en los segundos siguientes. Pero dentro de la taza acaba de desatarse una pequeña tormenta. Igual que las olas, al romper contra las rocas, dejan en el aire un rocío salado que se nota en la piel aunque estés lejos de la orilla, la descarga del inodoro arranca del agua gotitas diminutas que no caen, sino que flotan. Y algunas llegan más alto de lo que parece.

Lo que sale volando cuando tiras de la cadena

Cada descarga es una pequeña tormenta dentro de la taza, y parte de su rocío no cae: se queda flotando.

1.      Algunas gotitas llegan a la altura de la cara de un adulto y siguen en el aire al menos 20 segundos.

2.     Donde más se concentran es cerca del inodoro, a la altura del asiento.

3.     Cuanta más agua usa la descarga y más microbios hay en la taza, más aerosoles se forman.

4.    Cerrar la tapa desvía el chorro hacia los lados, pero no lo encierra del todo.

5.     Nadie ha medido todavía cuántas infecciones se deben a esto: por eso los hospitales son la prioridad.

Eso es lo que describe una revisión sistemática publicada en Science of the Total Environment por investigadores de la Universidad Flinders y la Universidad de Adelaida, en Australia. El equipo, encabezado por la doctoranda Lira Adiyani y la microbióloga ambiental Harriet Whiley, reunió 22 estudios sobre los aerosoles que se forman al tirar de la cadena y analizó qué factores hacen que se produzcan más o menos. Su conclusión central es sencilla de enunciar: algunos de esos estudios detectaron aerosoles a la altura a la que respira un adulto, y esas partículas pueden seguir en suspensión al menos 20 segundos después de la descarga.

Qué es exactamente un aerosol (y por qué importa que flote)

Un aerosol no es más que un conjunto de gotitas o partículas tan pequeñas que el aire las sostiene durante un tiempo en lugar de dejarlas caer al suelo. Las gotas grandes que salpican el borde de la taza siguen la gravedad y aterrizan en segundos sobre las superficies cercanas. Las más finas, en cambio, se comportan casi como humo: viajan con las corrientes de aire, ascienden con la turbulencia y pueden alcanzar la nariz y la boca de quien está de pie junto al inodoro.

Cuando esas gotitas transportan microorganismos presentes en el agua de la taza, los especialistas hablan de bioaerosoles. Ahí está el interés sanitario del asunto. Si un microbio viaja en una gota que se inhala, la descarga del inodoro se convierte en una vía potencial de exposición que no depende de tocar nada. Algo parecido a lo que ocurre con los virus respiratorios en habitaciones cerradas, y una de las razones por las que conviene ventilar los espacios interiores.

La física del chorro invisible

La turbulencia es la clave. Al abrirse la descarga, el agua entra con fuerza, choca contra las paredes de porcelana y se mezcla con el aire de forma caótica. Esa agitación rompe la superficie del agua en una multitud de fragmentos y lanza hacia arriba una columna de gotitas, lo que los físicos llaman una pluma.

Hace unos años, ingenieros de la Universidad de Colorado en Boulder lograron hacer visible ese fenómeno con láseres y cámaras en un inodoro público de fluxómetro, el modelo sin tapa habitual en muchos baños estadounidenses. Midieron un chorro de más de 2 metros por segundo capaz de subir aerosoles hasta 1,5 metros en 8 segundos. Aquel experimento ya dejó claro por qué no conviene tirar de la cadena con la tapa levantada.

La nueva revisión va un paso más allá. No se queda en un solo inodoro ni en un solo laboratorio: compara lo que se ha medido en contextos muy distintos para averiguar qué variables pesan de verdad.

Lo que más pesa: cuánto microbio hay y cuánta agua se descarga

Los 22 trabajos revisados son de naturaleza muy diversa. Algunos se hicieron en laboratorio, sembrando deliberadamente microorganismos o sustitutos inofensivos en el agua de la taza para poder rastrearlos después en el aire. Otros midieron lo que ocurre en condiciones normales, sin añadir nada. Pese a esa diversidad, emergen dos patrones bastante consistentes.

El primero tiene que ver con lo que hay en la taza. Cuanto mayor es la concentración de microbios en el agua, más bioaerosoles se generan. «Cuantos más microbios haya en el inodoro, más bioaerosoles pueden liberarse», resume Adiyani. Parece obvio, pero tiene una consecuencia práctica: la limpieza regular del inodoro no es solo una cuestión estética. Lo mismo vale para otros rincones del baño, como el lavabo, que también acumula microbios con facilidad.

El segundo patrón es hidráulico. Las descargas de mayor volumen se asocian, en general, con más aerosoles. Más agua implica más energía y más turbulencia, y por tanto más gotitas lanzadas al aire. Por eso las autoras sugieren usar la opción de descarga corta en las cisternas dobles cuando sea suficiente.

Los estudios también coinciden en que la concentración de aerosoles es mayor cerca del propio inodoro, sobre todo a la altura del asiento. La zona de más exposición no es la cara de quien está de pie, sino el entorno inmediato de la taza. Aun así, que algunas partículas lleguen más arriba es lo que convierte la inhalación en una posibilidad a tener en cuenta.

¿Y la tapa? Ayuda, pero no es un precinto

Aquí la revisión introduce un matiz que desmonta una idea muy extendida. Varios estudios individuales observaron que cerrar la tapa antes de tirar de la cadena cambia la dirección de los aerosoles: en lugar de subir en vertical, escapan hacia los lados por las holguras entre la tapa y la taza. La tapa, por tanto, no encierra la nube. La desvía.

Diagrama 3D conceptual de la dispersión vertical y lateral de partículas de aerosol en un cuarto de baño.

Además, cuando las investigadoras analizaron el conjunto de los datos, ni la posición de la tapa ni la ventilación del baño mostraron una asociación estadísticamente significativa con la concentración de aerosoles. Eso no significa que bajar la tapa sea inútil. Significa que los estudios disponibles son demasiado heterogéneos, con distintos inodoros, métodos de muestreo y microorganismos, como para medir su efecto con precisión.

Con esa cautela, las autoras siguen recomendando cerrar la tapa como medida de precaución, junto con limpiar el inodoro con regularidad, lavarse las manos después de usarlo y mantener el baño bien ventilado. Son gestos baratos que reducen la exposición aunque no la eliminen.

Exponerse no es lo mismo que enfermar

Conviene no convertir una pluma de gotitas en una nube amenazante. Que un aerosol llegue a la altura de la cara no implica que vaya a causar una infección. Para eso tendría que transportar un patógeno, en cantidad suficiente, en estado viable y hasta una persona susceptible. Ninguno de los estudios revisados cuantifica cuántas infecciones se deben a esta vía, y esa sigue siendo la gran pregunta abierta.

Precisamente ahí está la aportación más útil del trabajo. Además de sintetizar la evidencia, el equipo elaboró distribuciones de probabilidad con los datos disponibles para alimentar las llamadas evaluaciones cuantitativas de riesgo microbiano. Son los modelos que usan los especialistas en salud pública para estimar cuánto riesgo supone una exposición concreta y decidir qué medidas merecen la pena. Y apuntan hacia un objetivo claro: el diseño del propio inodoro.

Whiley insiste en que hace falta más investigación para desarrollar soluciones de diseño e ingeniería que reduzcan los bioaerosoles de los inodoros, sobre todo en entornos de alto riesgo como los hospitales. No es casualidad. En un hospital coinciden personas vulnerables, microorganismos resistentes y baños compartidos, una combinación que convierte las infecciones hospitalarias en un problema serio de salud pública.

Un gesto pequeño, una pregunta abierta

La próxima vez que pulses el botón, quizá recuerdes que la taza no es un recipiente cerrado, sino una pequeña fuente de rocío. No hay motivo para el alarmismo: la evidencia describe una vía de exposición posible, no una epidemia doméstica. Pero sí para algunos hábitos sensatos: bajar la tapa, elegir la descarga corta, limpiar con frecuencia, ventilar y lavarse las manos. Mientras tanto, la ciencia tiene deberes pendientes. Medir el riesgo real y diseñar inodoros que, sencillamente, salpiquen menos hacia arriba.

Fuente: Muy interesante.

 

5.- Vuelve el mito de la extinción de los pelirrojos

En 2007 saltó la alarma: los pelirrojos se extinguirían hacia 2060. La genética dice justo lo contrario. Te explicamos por qué el pelo rojo no puede desaparecer y qué esconde ese color.

En agosto de 2007, decenas de medios de todo el mundo publicaron la misma sentencia: los pelirrojos estaban condenados a desaparecer y no quedaría ninguno hacia 2060. La fuente que se citaba una y otra vez era la Oxford Hair Foundation, presentada como un instituto de investigación. La letra pequeña contaba otra historia: esta supuesta extinción para 2060 partió de una fundación financiada por un fabricante de tintes, uno de los mayores del mundo en productos capilares. No era un laboratorio de genética publicando en una revista científica, sino comunicación con un interés comercial detrás.

El titular corrió más rápido que su verificación. Se atribuyó incluso a publicaciones de divulgación que, leídas con atención, no defendían nada parecido a una extinción. El bulo, en el fondo, se sostenía sobre una advertencia alarmista impulsada por un conflicto de interés y varias citas mal atribuidas que nadie se paró a comprobar.

La trampa lógica que engañó a medio mundo

El razonamiento que hizo creíble la profecía parece de sentido común: el pelo rojo es un rasgo recesivo y cada vez hay más mezcla entre poblaciones, así que el rojo acabará diluido hasta desaparecer. Suena razonable y es falso, porque confunde que un rasgo se vea menos con que el gen que lo produce se extinga. En realidad, los rasgos recesivos se heredan de forma oculta a través de portadores sanos, de modo que el ADN que no se expresa no se borra, se guarda y se transmite.

Por qué un gen recesivo no se extingue

La genética de poblaciones lo formalizó hace un siglo con el principio de Hardy-Weinberg: en ausencia de selección, migración o azar extremos, la frecuencia de una variante genética se mantiene estable generación tras generación. No hay ninguna fuerza que empuje a un alelo recesivo hacia su desaparición solo por ser recesivo.

Imagina el alelo pelirrojo como una carta guardada en una baraja enorme. Cuando dos personas tienen hijos, esa carta puede no salir a la mesa, pero sigue en la baraja y reaparecerá cuando dos portadores vuelvan a coincidir. Es la misma lógica de dominantes y recesivos que describió Mendel, y por eso los genes recesivos pueden saltar generaciones sin llegar a desaparecer jamás.

La mezcla de poblaciones sí puede cambiar algo: la proporción de pelirrojos que vemos en un país concreto. Si mucha gente sin la variante se suma a la población, el porcentaje visible de pelo rojo baja. Pero eso implica una simple dilución estadística que no afecta a la supervivencia del gen. El alelo sigue circulando en los portadores, listo para volver a expresarse.

Qué significa, molecularmente, ser pelirrojo

Detrás del color está un gen llamado MC1R, situado en el cromosoma 16. Su versión funcional pone en marcha una señal que ordena a los melanocitos fabricar eumelanina, el pigmento pardo oscuro que oscurece el pelo y la piel y protege frente al sol. Sin embargo, las personas con el gen MC1R mutado producen feomelanina en lugar del protector habitual, un pigmento de tono rojizo.

En 1995, el equipo de Valverde publicó en Nature Genetics la primera prueba sólida: encontró variantes de MC1R en más del 80 % de las personas con pelo rojo y piel clara. Como hacen falta dos copias variantes para el efecto pleno, el fenotipo es recesivo. Este bloqueo de la ruta original explica por qué el pelo cobrizo y la piel pálida siempre aparecen de forma conjunta en quienes portan la mutación completa.

Esquema del receptor MC1REsquema de la ruta de pigmentación donde actúa el gen MC1R.

Por qué existe y por qué se concentra en el norte

El pelo rojo es raro a nivel global, pero se agolpa en la Europa atlántica. En Irlanda ronda el 10 % y en Escocia llega al 13 %, la mayor concentración del planeta, donde buena parte de la población lleva al menos una copia variante. Según los expertos, las latitudes altas relajaron la necesidad evolutiva de tener la piel oscura para protegerse del daño solar.

Esta es una hipótesis plausible y debatida, no un hecho cerrado: en zonas con poca radiación ultravioleta, perder la protección de la eumelanina no penaliza la supervivencia. Es más, se ha propuesto que la piel extremadamente clara facilita sintetizar vitamina D con muy poca luz solar, lo que habría permitido que estas mutaciones se acumularan en el norte de Europa.

El pelirrojo por dentro: más allá del color

Las mismas variantes que dan el color tienen efectos invisibles para el ojo humano. El más estudiado es el riesgo cutáneo: los portadores de estas variantes presentan un riesgo muy superior de sufrir cáncer de piel, incluso ajustando por lo clara que sea su tez.

Parte del motivo es que la feomelanina puede dañar el ADN por estrés oxidativo aunque no haya sol, y que MC1R influye en cómo la célula repara ese daño. Además, distintos estudios demuestran que las alteraciones en este gen modifican drásticamente la sensibilidad al dolor, obligando a usar dosis diferentes de anestésicos y analgésicos en procedimientos quirúrgicos u odontológicos.

El rojo no se va

La conclusión es tan sencilla como lo era engañoso el titular original. Un gen recesivo no desaparece por serlo, se refugia en los portadores y vuelve. Lo único que puede cambiar es cuánto se ve el pelo rojo en un lugar y un momento concretos. La ciencia confirma que el gen de los pelirrojos seguirá viajando de forma invisible en millones de personas, esperando el momento de volver a expresarse.

Fuente: Muy interesante.

 

6.- Así es la rutina ideal para manejar el estrés desde la mañana, sin meditaciones ni mindfulness

A veces el estrés es inevitable, pero sí puedes cambiar cómo te enfrentas a él

La resiliencia y la flexibilidad psicológica son dos cualidades esenciales para nuestra salud mental, a las que a menudo no prestamos la atención que merecen. Solemos centrarnos en cómo enfrentarnos a las consecuencias del estrés o incluso cómo prevenirlo, pero pasamos de largo sobre el hecho de que a veces, aunque estresarnos sea inevitable, podemos prevenir sus peores consecuencias. Esto, básicamente, es lo que consiguen las personas con buena resiliencia y flexibilidad psicológica. Es algo que puede entrenarse a base de terapia. Sin embargo, también son cualidades que pueden alcanzarse modificando ciertos hábitos de nuestro día a día. 

Sueño, alimentación y ejercicio. Un equipo de científicos de la Universidad de Binghamton ha encuestado a 400 estudiantes para comparar sus hábitos con sus niveles de resiliencia y flexibilidad psicológica. Así, han observado que hay una serie de hábitos muy concretos que abundan en los jóvenes que se enfrentan de una forma más positiva al estrés. 

Para empezar, el hecho de no saltarse los desayunos marca una gran diferencia. En general, en las encuestas los resultados empezaban a verse en los participantes que desayunaban al menos cinco veces a la semana. El ejercicio también fue un factor primordial, pero no es necesario pasar horas y horas en el gimnasio. Solo con 20 minutos diarios ya se vieron buenos resultados. Por otro lado, es importante descansar. Quienes dormían menos de seis horas por noche mostraron un claro descenso en los niveles de resiliencia y flexibilidad psicológica. En cuanto a la alimentación, cuanto más nutritiva, mejor, pero hubo un suplemento que mostró una muy buena correlación con estos dos caracteres: el aceite de pescado. 

Conceptos parecidos, pero no iguales. La resiliencia es la capacidad de recuperarte y salir adelante después de experimentar una situación muy estresante. En cambio, la flexibilidad psicológica es la habilidad de reconocer lo que sientes y ajustar tu pensamiento para tomar la mejor decisión al respecto, en vez de quedarte bloqueado. Además, esta cualidad nos permite aceptar las emociones desagradables sin intentar evitarlas, sino buscando una forma práctica de enfrentarse a ellas. 

Una persona con flexibilidad psicológica no se queda bloqueada y llorando si pierde un tren muy importante. Hace una tormenta de ideas rápida y busca viajes alternativos. Alguien resiliente no se hunde por perder el avión del viaje para el que llevaba años ahorrando. Sigue con su vida y busca las formas de volver a organizar el viaje en un futuro de forma que no le vuelva a ocurrir.

Hay una relación. En este estudio, en realidad, no se mide directamente la resiliencia, sino la flexibilidad psicológica. Lo que ocurre es que ambas cuestiones están relacionadas. Los buenos hábitos nos aportan una mayor flexibilidad psicológica y esta, a su vez, nos permite superar las situaciones estresantes de una forma más resiliente.

Rigidez psicológica. Durante el análisis de las encuestas se vio que también hay factores que aumentan muy claramente la rigidez psicológica. Es decir, esa incapacidad para buscar soluciones ante aquello que nos está generando estrés. La persona que se bloquea cuando pierde el tren es más rígida psicológicamente. Algunos de los hábitos que aumentan esta cualidad son el consumo de comida rápida y la falta de sueño

Limitaciones. Este estudio se ha llevado a cabo solo con 400 personas, todas ellas estudiantes jóvenes. No puede extrapolarse a toda la población. Además, no se han explorado las causas, simplemente se han analizado los resultados de una serie de encuestas. Por lo tanto, es cierto que los resultados deben leerse con cautela.

Aun así, está claro que dormir bien, comer de forma saludable, no saltarse los desayunos y hacer ejercicio físico es bueno por muchos motivos. Ahora, además, vemos que puede ser útil para que nos enfrentemos mejor al estrés. Porque es cierto que a veces el estrés es inevitable. Pero la forma en la que nosotros reaccionamos cuando lo sentimos es algo en lo que sí podemos trabajar. 

Fuente: Xataka

 

7.- Europa ha dado luz verde a la pastilla diaria que casi duplica la supervivencia del cáncer de páncreas metastásico

·         En 1982, Mariano Barbacid aisló el primer oncogén. Cuatro décadas después, Europa ha recomendado el fármaco que por fin lo bloquea

En 1982, un bioquímico español de 33 años publicó en Nature algo que, de simple, parecía imposible: bastaba cambiar una sola letra del gen H-RAS para empujar la célula a dividirse sin freno.

El bioquímico se llamaba Mariano Barbacid y la familia RAS se convirtió en la gran obsesión de la oncología mundial. También ha sido nuestra gran frustración: habíamos encontrado el interruptor, nadie conseguía apagarlo.

Hasta ahora. Este jueves, el comité de medicamentos humanos de la Agencia Europea del Medicamento recomendó autorizar el primer fármaco que bloquea RAS de forma amplia. Se llama Rasonque (daraxonrasib) y está diseñado para combatir al cáncer de páncreas metastásico.

No es una cura. Es cierto. Pero hablamos del mayor avance en este tipo de tumor en décadas. No es poco.

¿Qué ha aprobado exactamente Europa? Aún nada, si somos precisos. La opinión del comité es el paso previo para que la Comisión Europea tome una decisión sobre la aprobación (o no) del medicamento. De media, el proceso de aprobación de un medicamento puede tardar más de un año. Esta ha durado menos de 150 días gracias a una revisión por fases (Europa sabe que aquí hay algo gordo) y Bruselas ya ha dicho que acelerará su decisión. 

En EEUU, la FDA dio el OK el 26 de agosto. 

¿Algo gordo? ¿Exactamente de qué estamos hablando? Como decía antes, las proteínas RAS vienen a funcionar como interruptores del crecimiento celular. En el fondo, el mecanismo es muy sencillo: se encienden o se apagan dependiendo de qué partícula tienen "enganchada".

Lo que ocurre con las mutaciones del cáncer es que dejan ese interruptor atascado en la posición del encendido. Esto, de hecho, ocurre en el 90% de los tumores de cáncer de páncreas. 

El problema es que RAS es una proteína 'lisa', sin huecos donde encajar un fármaco y eso ha desbaratado todos nuestros intentos de "apagarlas". Bueno, todas no: en 2021, el sotorasib conseguía apagarla en una variante muy concreta y minoritaria (la G12C). Es decir, hablamos de 40 años de lo que solo podemos llamar un fracaso.

¿Y entonces? El nuevo medicamento, el Daraxonrasib, usa otro enfoque: en lugar de engancharse directamente a RAS se engancha a ciclofilina A y el complejo resultante tapa la zona por la que RAS envía las órdenes de crecer. Como no tenemos las llave para cerrar la puerta, plantamos un camión delante para bloquearla.

¿Funciona? Sí, sí que funciona. Según los primeros análisis, la mediana de supervivencia fue de 13,2 meses frente a 6,7 con quimioterapia estándar. En un tumor en el que la segunda línea llevaba décadas bloqueada en seis o siete meses, es un gran salto. Pero ni es inocuo, ni es una cura. Y es importante tenerlo claro.

Los efectos secundarios suponen una mejora frente a los de la quimio normal y casi nadie tuvo que dejarlo sin toxicidad. Lo detalles aún se discuten, pero lo cierto es que nadie discute su efectividad.

Sin embargo, el problema está claro: los tumores acaban aprendido cómo burlar el camión. Ganamos meses, pero aún no ganamos la batalla. 

Es una excelente noticia...  EOM y REDECAN estiman que este año se diagnosticarán 10.405 casos de cáncer de páncreas en España, y en 2024 fue ya la tercera causa de muerte por cáncer, con 8.392 fallecimientos. Un avance en este sentido es buena noticia para ellos y buena noticia para la investigación internacional. 

...pero aún queda mucho por hacer. Autorizar no es financiar. Tras el más que probable "sí" de la Comisión, la compañía tiene que negociar país por país. En España, lo hará ante la Comisión Interministerial de Precios del Ministerio de Sanidad y con el adelanto electoral nadie sabe qué va a pasar. 

Esperemos que la cordura y la humanidad impere y todo avance rápidamente. 

Fuente: Xataka

 

 

 

 

domingo, 11 de octubre de 2026

Del comportamiento de la manada

 Los saludo, estimados amigos. Los saludo y les cuento que leía una nota del prehistoriador Alberto Lombo Montañés y encontré mucho de lo que ya hemos hablado en este foro. Así pues, juzgué oportuno exponerlo en esta nota, a modo de resumen de lo que ya hemos hablado.

-         ¿Y de qué trata el tema, Martín?

-         Pues trata del por qué, personas razonables, pueden equivocarse al seguir la opinión del grupo.

Veamos: La estupidez no siempre es individual. Personas perfectamente razonables pueden tomar decisiones absurdas cuando forman parte de un grupo, sobre todo si perciben que hay una opinión dominante y discrepar tiene algún coste.

Un claro ejemplo de esto fue el nazismo. No todos los que levantaban la mano en el clásico saludo nazi lo hacían por serlo, más bien lo hacían siguiendo a todos los que los rodeaban que tenían las manos levantadas de ese modo.

Vean ustedes el siguiente video y díganme si todos los que saludan el paso de Hitler y sus tropas eran nazis convencidos o seguían la opinión dominante o temían que si mostraban desacuerdo les iría mal.

https://www.youtube.com/watch?v=hRSwWuVtHF4

La psicología social lleva décadas estudiando este fenómeno. En los célebres experimentos de Solomon Asch, realizados en la década de 1950, varios participantes debían comparar la longitud de unas líneas. La respuesta correcta era evidente, pero cuando, en alguna ocasión, los cómplices del investigador daban deliberadamente una respuesta falsa muchos acababan sumándose al error colectivo. No porque no pudieran distinguir una línea de otra: ¡reaccionaban a la presión del grupo!

Sin embargo, seguir al grupo tiene también su lado positivo. Desde un punto de vista evolutivo esta conducta no resulta tan extraña, fue una estrategia de supervivencia. Para nuestros antepasados, pertenecer a un grupo proveía recursos de protección y seguridad. Quedarse aislado podía significar perder protección, alimento, información o posibilidades de reproducción.

Seguir al grupo, por tanto, no era necesariamente una muestra de torpeza, sino una estrategia razonable. El problema aparece cuando ese mecanismo se activa en situaciones en las que la mayoría está equivocada. Este es el nudo de la cuestión y, por ello, merece que lo repita: El problema aparece cuando ese mecanismo se activa en situaciones en las que la mayoría está equivocada. Nuestra tendencia a imitar, obedecer o buscar aprobación puede transformar una idea errónea en un comportamiento colectivo. Vuelve el nazismo a ser un ejemplo paradigmático de ello. Los alemanes que hasta el día anterior no tenían ninguna animosidad contra los judíos, de repente, siguiendo el comportamiento colectivo, se convirtieron en antijudíos.

Ahora bien, Internet amplifica la presión social ya que ha dado a este viejo mecanismo una potencia desconocida. Una afirmación repetida miles de veces puede adquirir apariencia de verdad, aunque sea falsa. El número de seguidores, los «me gusta», las tendencias y la acumulación de comentarios funcionan como señales sociales: Si tanta gente lo cree, piensa el miembro de la manada, debe ser cierto.

A ello se suma que tendemos a relacionarnos con personas y contenidos que confirman nuestras opiniones, mientras descartamos rápidamente todo aquello que las contradice. El resultado puede ser paradójico: Nunca habíamos dispuesto de tanta información y, sin embargo, podemos acabar viviendo frente a un espejo que solo nos devuelve nuestra propia imagen.

Esto no significa que la inteligencia colectiva sea una contradicción. Los grupos también pueden resolver problemas mejor que cualquiera de sus miembros por separado. Pero, para que ello ocurra, se necesita diversidad de conocimientos, independencia de criterio y libertad para discrepar.

Cuando todos imitan al vecino, la manada deja de sumar inteligencias y empieza a multiplicar errores. Quizá una de las habilidades más importantes de nuestra época consista en saber cuándo confiar en los demás y cuándo detenerse a pensar por cuenta propia.

La evolución nos convirtió en animales sociales; la tecnología ha convertido esa sociabilidad en una red gigantesca. El reto consiste en impedir que nuestra antigua necesidad de pertenecer a un grupo nos transforme en una pieza de un engranaje destinada a hacer solo lo que le dicen.

Bien, hasta aquí hoy y me despido:

¡Hasta la próxima!

 

domingo, 4 de octubre de 2026

Recuperando el pasado

¡Buenos días, estimados amigos!

Como sugiere el título de esta nota, me voy a referir en ella a un tema arqueológico-histórico, tema que a mi, particularmente, me gusta mucho.

-         ¿Cuál es el tal tema Martín?

-         Pues, se trata de una estatua del emperador Adriano que, tras 2.000 años, fue reconstruida en la ciudad de Cibira destruida por un sismo hace 1.600 años. Más aún, también aparece la emperatriz Sabina junto a su esposo, Adriano, entre los escombros de una puerta romana.

-         ¿Por qué no nos recuerdas la figura de Adriano, Martín?

-         Con gusto, Publio Elio Adriano (en latín: Publius Aelius Hadrianus; Itálica o Roma, 24 de enero de 76-Bayas, 10 de julio de 138), conocido oficialmente durante su reinado como Imperator Caesar Divi Traiani filius Traianus Hadrianus Augustus (Emperador César Trajano Adriano Augusto, hijo del divino Trajano), y Divus Hadrianus (Divino Adriano) tras su deificación, comúnmente conocido como Adriano, fue emperador del Imperio romano del 117 al 138. Miembro de la Dinastía Ulpio-Aelia y tercero de los «cinco emperadores buenos», así como segundo de los emperadores nacidos en la provincia de Bética. Adriano destacó por su afición a la filosofía estoica y epicúrea.

-         Según la Historia Augusta y la mayoría de los historiadores, Adriano nació en Roma, aunque recientemente, hay autores que han propuesto que nació en la Hispania Baética, probablemente en Itálica, en el actual término municipal de Santiponce (Sevilla), en el seno de una familia acomodada oriunda del Piceno (Italia) y establecida a fines del siglo III antes de nuestra era en dicha ciudad. Era sobrino segundo por línea materna de Trajano que lo precedió en el cargo, quien, aunque nunca lo nombró públicamente su heredero, le dio varias muestras de preferencia durante su reinado y, de acuerdo con lo manifestado por su esposa Pompeya Plotina, lo declaró como tal, momentos antes de morir.

-         Aunque es posible que debiera el trono sobre todo al favor de Plotina, su condición de posible sucesor ya fue siendo marcada por el propio Trajano durante su reinado. Así, en el periodo comprendido entre los años 100 y 108 le concedió la mano de Vibia Sabina, lo nombró quaestor Imperatoris y comes Augusti (cuestor del emperador y compañero del Augusto), le regaló el diamante de Nerva como «esperanza de sucesión» y lo recomendó como consul suffectus (cónsul suplente), amén de otros honores y distinciones. A pesar de estas preferencias, y de que era el único descendiente masculino de Trajano, el apoyo de Plotina y de Lucio Licinio Sura (m. 108) fueron determinantes en su ascenso al trono.

-         Pero, no quiera abandonar esta semblanza de Adriano sin mencionar la emotiva historia de amor que vivió con el joven Antinoo. Me arriesgaría a decir que es la gran historia de amor del Imperio Romano.

-         Adriano era el emperador más poderoso del mundo en 123 d.C. Tenía unos 47 años, casado por política con Vibia Sabina, culto, griego de corazón, cansado de las guerras.

-         En Bitinia, en la actual Turquía, conoce a Antínoo, un chico de 13-14 años, de una belleza descrita como perfecta. Se lo lleva a Roma como parte de su séquito personal - no esclavo, sino erómenos, protegido y amante en la tradición griega que Adriano adoraba.

-         Durante 7 años fueron inseparables. Antínoo viajaba a todos lados con él, cazaban juntos, asistía al consejo imperial. Adriano, que era reservado y frío, se mostraba abiertamente enamorado.

-         El final es en octubre del 130, en el Nilo. La corte navega hacia Tebas. Cerca de Hermópolis, Antínoo, con 19 años, se ahoga en el río en circunstancias nunca aclaradas.

-         Adriano quedó destrozado. Dión Casio dice que "lloró como una mujer". Lo que hizo después no lo había hecho ningún emperador por nadie:

-         Lo deificó al instante. Ya no era un mortal, era el dios Antínoo.

-         Fundó una ciudad entera en el lugar donde murió: Antinoópolis, con templos y juegos en su honor.

-         Llenó el imperio con más de 2.000 estatuas suyas. Hoy es el rostro no imperial del que más retratos conservamos de la antigüedad.

-         Creó una constelación con su nombre y un nuevo culto religioso que duró siglos.

-         Su amor por Antínoo fue tan grande que, hasta su muerte fue un hombre transido por el dolor.


Antinoo

Pues bien, yendo a nuestro tema, digamos que: Bajo los escombros de una puerta monumental que llevaba dos milenios en silencio, un equipo de arqueólogos turcos ha devuelto la vida a dos rostros que gobernaron el Imperio romano en su momento de mayor esplendor territorial. En la antigua ciudad de Cibira, en el suroeste de Anatolia, han reaparecido los restos de las estatuas del emperador Adriano y de su esposa, la emperatriz Sabina, que permanecieron enterrados durante casi 1.950 años bajo un amasijo de bloques de mármol.

El hallazgo deriva de una excavación sistemática que la Universidad Mehmet Akif Ersoy de Burdur lidera desde 2006. En los últimos años, el proyecto arqueológico ha concentrado sus esfuerzos en desenterrar una de las estructuras más singulares de la ciudad: la Puerta Monumental. En ese punto de Cibira no solo han emergido ejemplares de arte romano de altísima calidad, sino también una instantánea congelada de la catástrofe que sepultó la antigua urbe hace siglos.

¿Cómo desaparece del mapa una ciudad próspera? ¿Qué queda de sus gobernantes cuando la piedra se derrumba? La respuesta a estas preguntas procede, en este caso, del rostro sereno de un emperador que quizá nunca llegó a pisar el lugar que lo honró a través del mármol.

Estatuas halladas en Cibira. Fuente: YÖK

Cibira, una ciudad anexionada por Roma que el tiempo sepultó

La urbe de Cibira se alzaba en la actual provincia de Burdur, en la costa mediterránea de Turquía. Pasó a manos romanas en el año 133 a. n. e., tras la anexión del reino atálida a la provincia de Asia. Durante los siglos siguientes, se convirtió en una ciudad de cierta relevancia en el entramado administrativo romano de Anatolia.

Su Puerta Monumental, uno de los pocos ejemplos de este tipo de arquitectura conservados en la región, se distingue por las torres circulares que la flanquean y por un paso central con tres arcos. Estaba situada en el punto exacto donde el camino procedente de la necrópolis se adentraba en la urbe, un lugar pensado para impresionar a quien llegaba. Las excavaciones, que comenzaron en 2025, encontraron la estructura reducida a una pila de bloques desprendidos.

El trabajo ha sido ingente. Los equipos han movido, clasificado y catalogado alrededor de 2.500 bloques de piedra solo en esta zona de la ciudad. El director de las excavaciones, el profesor Şükrü Özüdoğru, calcula que se necesitará al menos otra temporada de excavación para completar el desmontaje del conjunto, antes de iniciar la restauración definitiva de la puerta.

Materiales escultóricos de Cibira. Fuente: YÖK

Un emperador reconstruido

Fue en medio de todo ese mármol disperso donde se encontró una de las piezas estrella del hallazgo: una estatua de Adriano de aproximadamente 2,14 metros de altura, tallada en mármol de las canteras de Afyon-İscehisar. La escultura pudo reconstruirse gracias a un dato afortunado: entre los fragmentos apareció una cabeza-retrato prácticamente intacta que, al cotejarla con un torso armado hallado previamente, permitió reconstruir la figura casi por completo.

La estatua representa al emperador con indumentaria militar. En su coraza se distinguen los relieves de un león y un águila, símbolos habituales de poder y protección imperial en el arte romano. Según Özüdoğru, los rasgos del rostro confirman que se trata de Adriano, lo que convierte la pieza en un ejemplo especialmente valioso, ya que las estatuas completas de este emperador son relativamente escasas en Anatolia.

Los expertos sitúan la talla hacia el año 130 de nuestra era, en pleno gobierno de Adriano, quien llevó las riendas del imperio entre 117 y 138. Una hipótesis plausible apunta a que la ciudad la habría encargado con motivo de una posible visita imperial, siguiendo una práctica habitual en la época. Por el momento no existe, sin embargo, ninguna prueba documental de que Adriano llegara a pisar Cibira en persona.

Sabina y los otros rostros que emergieron del derrumbe

Junto al emperador apareció también una segunda figura, algo menos completa: la de su esposa, la emperatriz Sabina. La estatua conserva porciones significativas del cuerpo, aunque todavía faltan fragmentos que los arqueólogos esperan localizar en próximas campañas. Su presencia junto a la de Adriano no es casual, ya que ambos formaban parte del mismo programa escultórico pensado para exhibirse en la parte superior de la puerta.

Excavación. Fuente: YÖK

Las excavaciones sacaron a la luz una tercera estatua, la de otro emperador con armadura, de unos 1,86 metros, además de una cabeza masculina de apenas 30 centímetros y una figura femenina cuyo cuerpo apareció partido en dos secciones. En total, la campaña de 2026 ha permitido recuperar veinte fragmentos de estatuas.

El terremoto que derribó a los dioses de piedra

¿Por qué acabaron estas figuras hechas pedazos? La respuesta más probable, según el equipo dirigido por Özüdoğru, es un terremoto ocurrido en el año 417, que habría hecho caer las estatuas desde lo alto de la puerta y las habría fragmentado contra el suelo. Ese instante de destrucción, paradójicamente, es también el que ha permitido conservar los restos hasta hoy, protegidos bajo las capas de escombros.

Una vez completada su restauración, las cuatro estatuas se trasladarán al Museo de Burdur, donde se expondrán al público. En Cibira, ya se habían encontrado otras piezas notables, como un busto del dios grecoegipcio Serapis y una estatua de Asclepio, el dios griego de la medicina.

Este tipo de hallazgos cambia, en cierta medida, nuestra manera de imaginar cómo se vivía la presencia del poder imperial en las provincias más alejadas de Roma, y demuestra que aún se conservan capítulos enteros de la historia antigua a la espera de ser desenterrados.

Bien, queridos amigos, me despido:

¡Hasta la próxima!

Fuentes consultadas: Wikipedia y Muy Interesante.

 

  

NOTI-NIVI 21

Los saludo, queridos amigos. Los saludo y les entrego un nuevo NOTI-NIVI con novedades y curiosidades que, espero, hagan las delicias de tod...