Creo que podemos estar de acuerdo, queridos amigos, en que, en la vida, uno va aprendiendo de a saltos, unos pueden ser pequeños, casi continuos, otros pueden ser grandes o, inclusive, muy grandes. Hay hechos que los provocan, circunstancias, personas, libros, música…
Por ejemplo, en la escuela uno va
subiendo por la escalera del conocimiento por peldaños bastante cercanos unos
de otros, casi contiguos. Sin embargo, un individuo que fue a la guerra, para
sobrevivir tuvo que aprender muchas cosas en poco tiempo. Los peldaños distaban
mucho unos de otros. Desde luego que, infortunadamente, el aprendizaje es para
bien o para mal.
Así las cosas, les cuento que, hace ya
muchas lunas, me encontré, en un recodo del camino de mi vida, con William Olaf
Stapledon… ¡y significó un peldaño bien distante del anterior!
¿Y fue por hablar con él, Martín?
En cierta forma, fue por leer un libro
de su autoría: Hacedor de estrellas. Pero, no nos adelantemos, primero
les cuento quién fue William Olaf Stapledon.
Stapledon
nació el 10 de mayo de 1886, en Cheshire, cerca
de Liverpool, Inglaterra, y fue el único hijo de William Clibbert
Stapledon y Emmeline Miller. Murió en su casa de Caldy, Inglaterra el 6 de
septiembre de 1950.
Fue
escritor y filósofo, conocido sobre todo por sus obras
de ciencia ficción que influyeron fuertemente en el género.
El
enfoque visionario de Olaf Stapledon hacia la ciencia ficción, con su énfasis
en la evolución cósmica, la investigación filosófica y el futuro de la
humanidad, ha dejado una impronta duradera en el género. Sus obras continúan
inspirando e influyendo en los escritores de ciencia ficción, expandiendo los
límites de lo que el género puede explorar y lograr. El trabajo de Stapledon
amplió los horizontes temáticos y conceptuales de la ciencia ficción. Introdujo
un nivel de profundidad filosófica y escala cósmica que era raro en el género
en ese momento.
En
2014, fue incluido en el Salón de la fama de la ciencia ficción y la
fantasía.
Luego
de leer Hacedor de estrellas, leí dos obras más de él: Juan raro,
que es la historia de un superdotado y Sirio, que es la historia de un
perro inteligente. Y aquí Stapledon juega con el hecho de que Sirio es la
estrella alfa (la más importante) de la constelación de Canis majoris. O
sea, así como la estrella Sirio es la más importante de la constelación del Can Mayor, el
perro Sirio es el más importante de su género.
Juan,
el protagonista de Juan raro, no sólo tuvo un nacimiento extraordinario:
pronto tomará conciencia de que es esencialmente diferente. Posee unas
facultades mentales prodigiosamente superiores a las del resto de las personas
que lo convierten en el representante de un estadio más avanzado de la
humanidad. Convencido de que le corresponde una misión vital, que, incansable,
procurará desvelar, acabará con todo aquel o aquello que parezca interponerse
en su camino. A su vez, gracias a la telepatía que desarrolla localizará a
seres de sus características, con los que intentará fundar una nueva comunidad.
Es la novela clásica del superhombre, una reflexión sobre la búsqueda de la
propia identidad y una discusión apasionada y reveladora de los problemas del
mundo moderno, sus ideas, sus costumbres y sus absurdos prejuicios.
En
cuanto a Sirio, es un perro lobo singular: no tiene una vista de lince,
y es bastante inhábil pero, gracias a las técnicas desarrolladas por Thomas
Trelone, posee la inteligencia y la sensibilidad de una persona. Criado en la
Gales rural por la esposa del científico, crece aislado del resto del mundo
contando con una sola amiga: Plaxy, la hija del matrimonio. Cuando los separan
para que ella asista a la escuela y él se inicie en el pastoreo, Sirio tomará
conciencia de su condición única. Ésta le valdrá un sinfín de limitaciones y
desengaños, condenado a la soledad absoluta, como un perpetuo extraño tanto
para los humanos como para los demás perros. Obviamente, la novela es una dura
crítica a la condena de lo diferente.
Si,
si, pero, ¿y Hacedor de estrellas, Martín?
Bueno,
se los resumo así: Una noche de amargura y desengaño, un hombre contempla el
firmamento desde lo alto de una colina. De pronto, y sin que medie ninguna
acción concreta, se ve inmerso en una suerte de viaje astral que lo traslada
por toda la galaxia, de la que explorará el nacimiento y el ocaso; como dice
Stapledon, se convierte en un punto de vista descarnado del Universo. Debe
aprender a navegar en su nueva condición y así lo hace. Pero, en este viaje por
el espacio y el tiempo, encuentra otros seres en su misma condición y se juntan
formando una mente comunal, mucho más poderosa que las mentes que la componen.
¿Y cuál es la meta última de esta mente? Pues, ni más ni menos que comprender
la naturaleza de la fuerza primigenia, el enigmático «hacedor de estrellas».
Por ello es que la tal mente debe prepararse lo más posible, debe aprender lo
más posible. Para poder captar algo, por mínimo que sea, de su encuentro final
con el Hacedor. Y, en ese aprendizaje, Stapledon nos muestra, mundos,
sociedades, luchas, logros; todo un mar de peldaños que esa mente debe recorrer
para que no la ciegue la vista del Hacedor, sino que algo pueda captar. Al
final de la novela se produce el encuentro y es muy interesante la visión de
Stapledon sobre el Hacedor. Obviamente, no se los voy a contar.
Por
supuesto que no los voy a dejar con las ganas y, entonces, ¿qué les traigo
aquí? Pues, ni más ni menos que dos videos del audiolibro Hacedor de
estrellas.
Podrán,
ustedes también, viajar por el espacio y el tiempo rumbo al encuentro final con
el Hacedor.
¡Ojalá
disfruten de esta historia como lo hice yo, en aquel tiempo!
¡Hasta la próxima!
Audiolibro Hacedor de estrellas - 1 de 2 - Olaf Stapledon
https://www.youtube.com/watch?v=S31sLgVxy_M&t=1221s
Audiolibro
Hacedor de estrellas - 2 de 2 - Olaf Stapledon
https://www.youtube.com/watch?v=QOSz5oGtP5A&t=10s

Muy bueno! Lo leí hace mucho y me llevo los otros 2 que mencionas acá para próximas lecturas. Abrazo.
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