domingo, 9 de marzo de 2025

2001: Odisea del espacio

Bien, queridos amigos, el título ya nos dice de qué va esta nota. Si, se trata de que ahondemos un poco en ese interesante ensayo cinematográfico de Stanley Kubrick, 2001: Odisea del espacio.


Ya en este foro he hecho mención a dos episodios de la mencionada película, el primero se encuentra en mi cuento Mizuki, en el que mi bella acompañante, Mizuki, respecto de las experiencias cercanas a la muerte, me dice:

- Recordarás seguramente, Martín san, la película 2001: Odisea del espa­cio. Lo que tal vez no recuerdes es que, cuando la computadora que dirigía la nave, la HAL 9000, comienza a ser desconectada por el protagonista, podríamos decir, cuando agoniza, comienza a cantar "Una bicicleta para dos", canción que había apren­dido en sus primeros días. Pues bien, Stephen L. Thaler, físico de la McDonnell Douglas, descubrió que esa vuelta a lo aprendido en una fase temprana es lo que realmente le ocu­rre a una red neuronal artificial cuando poco a poco se la va “ma­tando”. A medida que se acerca a la “muerte”, empieza a emitir, no incohe­rencias, sino información aprendida con anterioridad; por así decirlo, su vida de silicio pasa como un destello ante sus ojos.
- Es imposible que esto no nos re­cuerde las llamadas experiencias en el umbral de la muerte; al fin y al cabo, los creadores de redes neuronales pretenden al diseñarlas remedar la estructura y función de un cerebro biológico. Una red neuronal, como el cerebro, es capaz de aprender. Redes neuronales instruidas pue­den tomar a su cargo multitud de tareas, desde la compresión de datos hasta la modelización de los mercados bursátiles.
- Pues bien, mientras investigaba aplicaciones posibles para ellas, Thaler, por curio­sidad, se puso a ver qué pasaba cuando se aniquilaba una red neuronal. Preparó a tal fin un programa que fuera des­truyendo la red gradualmente, cortan­do al azar las conexiones entre uni­dades. Tras cada paso, Thaler examinaba la salida de la red.
- Cuando se destruían entre el 10 y 60 por ciento de las conexiones, la red escupía un galimatías sin sen­tido. Pero cuando el número de co­nexiones destruidas se acercaba al 90 por ciento, la salida empezaba a estabilizarse en valores bien caracte­rizados. En el caso de la red de Thaler, gran parte de lo producido eran los estados con los que fue instruida.
- De modo que redes neuronales construidas a imagen y semejanza del cerebro, cuando son “desmontadas” paso a paso, “recuerdan” lo que primero aprendieron. Del mismo modo que un humano cercano a la muerte recuerda a seres queridos que ya no están como su madre, por ejemplo.

- Es más, si hiciéramos lo mismo con redes más complejas, por ejemplo, una que produjera imágenes. ¿Te extrañaría que al “desmontarla” mostrara en el monitor una luz que brilla al extremo de un largo túnel?

El segundo episodio lo he mencionada varias veces al hablar de temas como la necesidad de seguir un macho alfa, de agruparse en clanes y de la aparición del bulling.

Así pues, me pareció oportuno ahondar un poco sobre la película en sí, dado que ya ha pasado más de medio siglo desde su estreno.

Es con ese motivo que les traigo dos videos sobre ella. En el primero, verán al género homo cuando descubre la herramienta y cuando se agrupa en clanes para mejorar sus posibilidades de supervivencia. Además, es una delicia escuchar la música que dispuso Kubrick para este tramo de la película: La obertura Así habló Zaratustra, de Richard Strauss.

Helo aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=yZ0qJ1KngWg

Y el segundo video es una interpretación de la película que, deliberadamente, Kubrick no hizo muy lineal. En él se la recorre de principio a fin y nos encontramos, entre otras cosas, con HAL 9000.

Helo aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=p4x5NmGiJTg

Pero, no quisiera finalizar sin dejarles una versión de la magnífica obertura de Strauss para su deleite de ustedes.

Hela aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=x70xfXm6h-4

 

Y, ahora sí, me despido con un sonoro: ¡Hasta la próxima!

 

 

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