domingo, 26 de enero de 2025

Las ideas políticas a lo largo de la historia - 1

Bien, queridos amigos, como ustedes saben, uno de los temas infaltables, en Policromía de Ideas, ha sido y es: La política. Y esto es así porque, como nos decía (y lo veremos en esta recopilación) Demócrito de Abdera: La única ley que surge naturalmente, en cualquier conjunto de animales, es la ley del más fuerte. Y, para morigerar su efecto, hemos tenido que crear la civilización y las leyes. Y aquí es donde entra la política.

¿Cómo definimos, entonces, la Ciencia Política? Como aquella destinada a permitir la convivencia entre el grupo de personas que la ejerce sin que prevalezca la natural ley del más fuerte.

Desde luego que, como todo en este Universo, esto, si bien aleja el problema de la ley del más fuerte, trae consigo otros inconvenientes. Veamos: Una comunidad que aspira a regirse por medio de un sistema político, debe tener un conductor. Y, en esto, no hacemos más que seguir el modelo que nos proporciona la misma Naturaleza que, en todo organismo animal estableció un órgano conductor que es el cerebro. Tiene que haber un conductor, que puede ser un solo individuo o varios.

¿Y por qué, Martín, tiene que haber un conductor?

Pues, porque, para conducir la comunidad, hay que tomar decisiones, hay que evaluar los caminos posibles y elegir uno. Y, si eso lo sometemos a la opinión de todos y cada uno de los miembros del grupo nos encontraremos con que unos querrán ir al norte, otros al sur, otros al este, otros al sureste, otros al nornoreste, otros que tristemente dirán “no sé dónde ir” y los peores de todos, los que dicen “me da lo mismo cualquier lado”.

De manera, queridos amigos, que, si no existe una activa participación de todos los miembros de la comunidad en el apoyo, control y sugerencias al grupo conductor, se establece un orden natural de conductores y conducidos (¿les suena? Título de mi famosa nota De conductores y conducidos), en el que, las dos partes comienzan a separarse una de la otra de modo tal que los conductores cada vez escuchan menos a los conducidos y los conducidos cada vez saben menos del rumbo que toma su propia sociedad. Así es como nace el famoso panem et circenses con el que el poeta Juvenal critica a sus conciudadanos y que más adelante veremos.

Y hay un factor más que contribuye a agrandar el cisma entre conductores y conducidos. Lo pintó muy bien el personaje interpretado por Warren Beatty en una película que, creo, pintaba la construcción de la ciudad de Las Vegas. Y digo creo porque no vi la tal película, pero vi una colilla de la misma. En ella, el personaje de Beatty conduce un auto con un acompañante y, en un momento dado le dice: Lo que sucede es que, el poder es más adictivo que el sexo. Es por ello que, quien ejerce el poder pretende eternizarse haciéndolo.

Sin embargo, del otro lado sucede lo propio: Quien se acostumbra a que sea otro el que se haga cargo de conducir siente que se ha quitado de encima una difícil tarea y pretende seguir así, sin participar en política.

A guisa de ejemplo de a qué lleva esta conducta de los conducidos, otra anécdota. Una vecina de donde vivo fue llamada a cumplir con su deber cívico como presidente de mesa en las últimas elecciones. ¿Qué fue lo que dijo, entonces?: Tengo que ver cómo zafar de esto. Es decir, a la tal vecina no le interesa participar. ¡Que otro se haga cargo del trabajo! ¡Ella prefiere ir de asado con los amigos!

Así vemos que, como decía Warren, el conductor pretende eternizarse en el cargo. Julio César se hizo nombrar dictador PERPETUO. Por su parte, el conducido pretende que el trabajo de hacer funcionar el gobierno lo hagan otros; el aspira a vivir una vida descansada y sin sobresaltos.

Pues bien, mes amis, como reza el título de esta nota, pretendo recopilar las ideas políticas que han aportado hombres de todas nacionalidades a lo largo de la historia. Podrán ustedes apreciar en ellas que, como decía el romano, nihil novum sub sole, y que lo que creemos moderno viene de vieja data.

Acompañaré las dichas ideas políticas con una breve biografía de sus autores para ubicarnos en el contexto en que fueron dichas.

 

Comencemos entonces por el conocido filósofo chino Lao Tsé, también llamado Lao TzuLao ZiLaozi o Laocio (literalmente, ‘viejo maestro’), es una personalidad cuya existencia histórica se debate. Se le considera uno de los filósofos más relevantes de la civilización china. La tradición establece que vivió en el siglo VI a. C., pero muchos eruditos modernos argumentan que puede haber vivido aproximadamente en el siglo IV a. C., durante el período de las Cien escuelas del pensamiento y de los Reinos Combatientes. Se le atribuye haber escrito el Dào Dé Jing (o Tao Te Ching), obra esencial del taoísmo. De acuerdo con este libro, el tao (o dao, ‘camino’) puede verse como el cambio permanente y este es la verdad universal. Dentro de las dudas sobre la existencia de Lao-Tse y sobre la época en la que vivió, se cree que pudo ser contemporáneo de Confucio.

El siguiente extracto de su pensamiento nos muestra un Lao Tsé que parece nacido en el siglo XX. Veamos:

Efectos positivos del no-hacer

1.      No hacer caso de la habilidad, tendría como resultado que nadie sobresaliera sobre los demás. No tomar los objetos raros significaría que nadie robaría más. No mostrarse atractivo tendría como efecto el reposo de los corazones.

2.     También, la política de los sabios consiste en vaciar los espíritus de los hombres, llenando sus estómagos, debilitar su iniciativa y fortalecer sus huesos. Su constante empeño ha de ser mantener al pueblo en la ignorancia y la apatía.

3.     Consiguen así que las personas hábiles no intenten actuar. Porque no hay nada que no se arregle mediante la práctica del no-hacer.

¡Qué tal lo de Lao Tsé! ¿Eh? ¡Tremendo! El punto número 2 sobre todo: Su constante empeño ha de ser mantener al pueblo en la ignorancia y la apatía. Y esto, estimados amigos, ha sido así en muchísimas ocasiones a lo largo de la Historia. Pero, no debemos olvidar que las culpas son compartidas, hay conductores que desean mantener al pueblo en la ignorancia y la apatía y hay conducidos que aceptan ser mantenidos en la ignorancia y la apatía a cambio de algún bien material. A guisa de ejemplo de esto último, les acompaño el siguiente video de una jujeña (natural de Jujuy en Argentina) que reconoce que las dos figuras políticas que le menciona el periodista roban, pero el pueblo con ellas “tenía”. Ahora que no están ¡tienen que trabajar! Se habrá enterado la tal jujeña del mandato bíblico de: ganarás el pan con el sudor de tu frente. ¡Parece que no!

Pero, veamos un poco más del pensamiento de Lao Tsé.

El pueblo y el príncipe

 1.      Qué delicada fue la tecla de los viejos soberanos. Mientras todo progresaba gracias a su administración, su pueblo se imaginaba haberlo hecho por sí mismo.

Y ahora, fiel a su pensamiento de “dejar hacer, dejar pasar”, Lao Tsé nos dice:

Dejar pasar 

2.     Para quien mantiene el imperio, pretender manipularlo (actuar positivamente, gobernar activamente) a mi modo de ver: es pretender el fracaso. El imperio es un mecanismo de extraordinaria delicadeza. Hay que dejarlo marchar por sí solo. Quien lo toca lo desquicia. Quien pretende apropiárselo lo pierde.

3.     Cuando gobierna el sabio, deja que todos los seres (y el imperio, que es la suma de ellos) marchen de acuerdo con sus diversas naturalezas; los ágiles y los lentos; los apáticos y los ardientes; los fuertes y los débiles; los durables y los efímeros.

4.    Se limita a reprimir las formas de exceso que serían molestas para el conjunto de los seres, como la potencia, la riqueza, la ambición. 

Esto puede parecer absurdo, pero, cuando uno analiza la zona de los drogadictos en Filadelfia, EE.UU., se puede observar que en la misma calle (la Av. Kensington) conviven alegremente los drogadictos, los vendedores de droga y la policía. Esta última, que está en presencia de una actividad ilegal, solo se limita a reprimir las formas de exceso que serían molestas para el conjunto de los seres, como dice Lao Tsé.

Los daños de la instrucción 

1.      En el pasado, quienes estaban de acuerdo con las ideas del Príncipe, no pretendían que el pueblo fuera más inteligente.

2.     Cuando un pueblo es difícil de gobernar, es porque sabe demasiado. Quien quiere hacer el bien a un país fogoneando la instrucción, se equivoca y arruina a ese país. Que el pueblo permanezca en la ignorancia, eso es lo más saludable para un país.

3.     Es la fórmula de la acción misteriosa, de gran profundidad, de largo alcance. No les gusta a las personas (curiosas), pero gracias a ella todo se lleva a cabo pacíficamente. 

Nuevamente, ¡tremendo lo de Lao Tsé! Que el pueblo permanezca en la ignorancia, eso es lo más saludable para un país.

Y, sin embargo, podemos ver esa política hoy en día en varios países del mundo.

Hoy, que en todos los foros se habla de fomentar la educación, Lao Tsé nos dice que hagamos lo contrario. 

Vanidad del castigo 

1.      Si el pueblo no teme a la muerte, ¿por qué tratar de contenerlo por el miedo a morir? Si teme a la muerte, entonces hay que detener y matar a los que promueven desórdenes, para que los demás se guarden de hacer lo mismo. 

Y ahora veamos su pensamiento en lo que respecta a lo débil y lo fuerte. 

La ley del más débil 

2.     Cuando el hombre acaba de nacer es flexible y débil (pero lleno de vida), cuando se hace fuerte y poderoso muere.

3.     Lo mismo ocurre con los vegetales, delicados (herbáceos) cuando nacen, leñosos a su muerte.

4.    Quien es fuerte y potente está señalado por la muerte; quien es flexible y débil está señalado por la vida.

5.     El ejército multitudinario será deshecho. El árbol grande caerá.

6.    Todo lo que es fuerte y grande, se encuentra en mala situación. La ventaja siempre está con el flexible y el débil.

7.     En este mundo nada más flexible ni más débil que el agua; por eso ningún ser, por fuerte y potente que sea, puede resistir a su acción (corrosión, desgaste, choque de las olas); ningún ser puede vivir sin ella (para beber, crecer).

8.    ¿Está bastante claro que la debilidad vale más que la fuerza, que la flexibilidad aventaja a la rigidez? Todo el mundo está de acuerdo, pero nadie lo hace así.

9.    Los sabios, han dicho: Sólo es capaz de ser jefe del territorio y soberano del imperio, quien no rechaza ni la inmundicia moral ni la desgracia política. (El que es tan flexible que puede acomodarse a todo eso; pero no el hombre rígido y sistemático).

10.                       Esa es una palabra válida, aunque ofenda las orejas de muchos. 

Sólo es capaz de ser jefe del territorio y soberano del imperio, quien no rechaza ni la inmundicia moral ni la desgracia política, algo que suena conocido a lo largo de toda la historia de la humanidad. 

Si yo fuera rey 

1.      Si yo fuera rey de un pequeño Estado, de un pequeño pueblo, me guardaría muy bien de utilizar (de darles cargos) a las pocas decenas de hombres capaces que hubiera en ese Estado.

2.     Impediría que mis súbditos viajasen, haciéndoles temer la muerte en un posible accidente, de manera que no se atrevieran a montar en un barco o en un carro.

3.     Prohibiría el uso de toda clase de armas.

4.    En lugar de las letras y de la ciencia, les obligaría a ocuparse de hacer cuerdas de nudos (quippus).

5.     De esta forma encontrarían sabrosa su comida, bellas sus costumbres, apacibles sus casas, agradables sus usos y costumbres.

6.    (Impediría la curiosidad y las comunicaciones al grado que) mis súbditos escucharan desde sus casas el cacareo de los gallos y el ladrido de los perros del Estado vecino, y morirían de viejos antes de pasar la frontera y de tener relaciones con los del Estado vecino. 

O sea, Lao Tsé mantendría a su pueblo en la Edad Antigua impidiéndole progresar y avanzar hacia el futuro. 

Contra la pasión 

1.      Lo que es pacífico, se contiene fácilmente; lo que todavía no ha aparecido, es fácil de prevenir; lo que es débil, se rompe con facilidad: lo que es pequeño, se dispersa fácilmente. Hay que tomar medidas antes de que la cosa sea y proteger el orden para que no estalle el desorden.

2.     Un árbol que apenas podemos contener con los dos brazos, nace de una raíz tan fina como el cabello; una torre de nueve pisos se inicia al ras de la tierra; un viaje de mil estadios, comienza con un paso.

3.     Los que hacen demasiado, arruinan su negocio. Los que aprietan demasiado fuerte, acaban por soltar. El sabio que no hace nada, no arruina ningún negocio. Como no tiene nada, nada se le escapa.

4.    Cuando el vulgar hace algo, normalmente en el momento en que iba a tener éxito, le falla (el enervamiento del principio del éxito, le lleva a perder la tranquilidad y a cometer tonterías). Para tener éxito es preciso que la circunspección del comienzo dure hasta la consecución.

5.     El sabio no se apasiona por nada. No toma ningún objeto por-que sea raro. No se inclina a ningún sistema, pero se educa con las faltas de los demás. Para cooperar a la evolución universal no hace nada, sino que deja hacer. 

Bien, hasta aquí nuestro primer invitado a la ExpoLítica, la exposición de las ideas políticas a lo largo de la historia.

Lao Tsé nos deja un poco de gusto a fósforo en la boca, pero, nos sorprende con el hecho de que su pensamiento es de una candente actualidad y parece como que muchos políticos (o sus asesores) han leído detenidamente al chino.


Fuente: Antología de las ideas políticas. 

Gastón Bouthoul - Manuel Ortuño

 

 

 

 

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