domingo, 2 de febrero de 2025

Las ideas políticas a lo largo de la historia - 2

Continuamos nuestro recorrido por las ideas políticas a lo largo de la historia visitando a dos pensadores chinos más: Confucio y Mencio; para sacar luego algunas conclusiones:

Confucio


(551 antes de la era común – 479 antes de la era común). Filósofo y fundador de una religión, Confucio ocupó, al principio, humildes cargos de funcionario. Fue vigilante de silos e intendente de los almacenes del Principado de Lou. Siguió al príncipe al exilio y, como Platón con Denis, trató de convencer de sus principios políticos al soberano del principado de T’si. Al regresar a Lou en 515, Confucio, rodeado de sus discípulos, se dedicó a recoger los anales de la antigüedad china y, posteriormente, a "promover" sus ideas reformadoras. En 502 fue nombrado gobernador de la ciudad de Tchong-tou, función en la que sobresalió, según se dice, y que movió al príncipe de Lou a nombrarle subsecretario de Estado para las Obras Públicas y, después, Ministro de Justicia. Decepcionado en sus pretensiones para restablecer el poder monárquico, se retiró de la vida pública y pasó el tiempo viajando, hasta 484 en que regresó a Lou donde, hasta su muerte, se consagró a su obra canónica. Desde un punto de vista político Confucio aparece como un tradicionalista, enemigo de la anarquía, cuidadoso de la legalidad, pero a la vez estaba contra los nobles caprichosos y belicosos, los altos funcionarios venales o incapaces, responsables de la degradación del Estado y del desorden político y social. En la base de la política de Confucio se encuentra la sabiduría, la moral, el respeto a los antepasados y una apreciación lúcida de los problemas materiales. En el pensamiento de Confucio se engloba la política en una ética general, un arte de vivir que se funda en el empirismo y en el espíritu positivo.

A diferencia de Lao Tsé, en Confucio encontramos una mente clara, calma y virtuosa. Quizás, la única observación que se le podría hacer es que el homo predator no es, en general, tan claro, calmo y virtuoso como él.

Gobernar por la virtud

El maestro dijo: Quien ejerce el gobierno por medio de su virtud puede compararse con la estrella polar, que permanece fija y en torno de la cual giran todas las estrellas. "El plan del cielo, al crear a la humanidad, es el siguiente: —Que aquellos que han sido informados primero, instruyan a los que todavía no lo están y que quienes son los primeros en comprender los principios, instruyan a quienes son más lentos para conseguirlo. Entre los pueblos del cielo soy uno de los que primero ha comprendido; —tomaré estos principios y con ellos instruiré a estos pueblos. Si no los instruyera yo, ¿quién lo haría?''.

El bien y el mal en política

Tsze-chang preguntó a Confucio: ¿Cómo debe actuar el que manda, para gobernar convenientemente? El maestro contestó: Dejando aceptar las cinco cosas excelentes y rechazar las cuatro malas; —entonces gobernará convenientemente. Tsze-chang dijo: ¿Qué entendéis por las cinco cosas excelentes? El maestro dijo:

1. Cuando el que manda es bienhechor sin gasto excesivo.

2. Cuando impone tareas sin provocar quejas;

3. Cuando persigue sus deseos sin avidez;

4. Cuando es digno sin altivez;

5. Cuando es majestuoso sin ser feroz.

Tsze-chang dijo: ¿Qué significa ser bienhechor sin gastar mucho? El maestro contestó:

1. Cuando el que manda hace más provechosas para el pueblo las cosas que le producen naturalmente ventajas; ¿no es esto acaso ser bienhechor sin gastar mucho?

2. Cuando escoge trabajos convenientes y los manda realizar, ¿quién se quejará?

3. Cuando en su deseo está el establecer un gobierno bienhechor y lo hace así, ¿quién lo acusaría de avidez?

4. Si tiene que ocuparse de muchas o de pocas gentes, de grandes cosas o de cosas pequeñas, no trata de establecer diferencias; ¿acaso no es esto ser digno sin altivez?

5. Se ajusta sus vestidos y el sombrero, llena sus miradas de dignidad, de modo que con ello sea mirado con respeto; ¿acaso no es esto ser majestuoso sin ser feroz?

Tsze-chang preguntó entonces: ¿Qué entendéis por las cuatro cosas malas? El maestro dijo:

1. Condenar a muerte a las gentes sin haberlas juzgado, eso se llama crueldad.

2. Exigirles, sin advertencia previa, que deben terminar un trabajo de repente; eso se llama opresión.

3. Dar órdenes que no parezcan urgentes y, al llegar el momento, insistir en ellas con severidad; eso se llama injusticia.

4. Y en general, pagar el precio de un trabajo o entregar una recompensa, haciéndolo con mezquindad; eso se llama actuar como un vulgar empleado.

El maestro dijo: Si no se aceptan los ordenamientos del cielo es imposible ser un hombre superior. Sin un conocimiento de las reglas de las conveniencias es imposible llegar a formar el carácter.

Sin conocer la fuerza de las palabras es imposible conocer las palabras.

Tsze-chang trataba de conseguir una ocupación oficial. El maestro dijo: escuchad bien y dejad de lado los puntos sobre los que tengáis dudas, mientras al mismo tiempo habláis de los demás con prudencia: de esta forma ofreceréis pocas razones para la censura. Observad bien y dejad de lado las cosas que parezcan peligrosas mientras que, a la vez, y con prudencia realizaréis las demás: así tendréis pocas ocasiones para arrepentiros. Cuando alguien ofrece pocas razones para que se censuren sus palabras y pocas ocasiones para arrepentirse de su conducta, está en el camino de obtener una ocupación.

Gobernar es corregir

Chi K'ang preguntó a Confucio sobre el gobierno. Confucio contestó Gobernar significa corregir. Si conducís al pueblo correctamente, ¿quién pretendería no ser correcto?

La hierba y el viento

Chi K'ang preguntó a Confucio sobre la manera de gobernar: ¿Qué diríais si se matara a quienes no tienen principios, por el bien de quienes los tienen? Confucio contestó: ¿Por qué no podríais gobernar sin matar? Dejad que prevalezcan vuestros deseos hacia el bien y el pueblo será bueno. La relación entre superiores e inferiores es semejante a la que existe entre el viento y la hierba. La hierba debe plegarse, pero el viento sopla a través de ella.

Lentitud y grandeza

Tsze-hsiá, gobernador de Chü-fú, planteó algunos temas sobre la manera de gobernar. El maestro dijo: No desees que las cosas se hagan rápidamente. No te inclines por las pequeñas ventajas. Desear que las cosas se hagan rápidamente impide que resulten bien hechas. Inclinarse por las pequeñas ventajas impide la realización de grandes cosas.

Política de Hwan

De los cinco jefes, el más poderoso era el Duque de Hwan. Durante la asamblea de los príncipes en K'wei-ch’iu, él sujetó a la víctima y colocó el texto encima de ella, pero no la mató para pintarse las bocas con su sangre.

La primera prescripción de su reunión era: — "Matad a quienes no tienen el sentimiento filial; no cambiéis al hijo que ha sido nombrado heredero; no obliguéis a la concubina a convertirse en esposa".

La segunda era: —"Honrad a quienes son dignos de ello, y sostened a quienes tienen talento, para que los virtuosos sean distinguidos".

La tercera era: —"Respetad al viejo y sed buenos con el niño. No olvidéis a los extranjeros y a los viajeros".

La cuarta era: —"No dejéis que las funciones se conviertan en hereditarias, no dejéis que los funcionarios acumulen funciones. En la selección de los funcionarios, que el objetivo sea encontrar a los hombres convenientes. No dejéis que un soberano se obligue a condenar a muerte a un gran dignatario".

La quinta era: —"No sigáis una política tortuosa en la construcción de diques. No impongáis restricciones al mercado de granos. No permitáis que se lleven a cabo promociones sin que antes hayan sido anunciadas al soberano".

A continuación, se dijo: "Todos los que han firmado esta convención, de ahora en adelante mantendrán relaciones amistosas". En la actualidad todos los príncipes violan estas cinco prohibiciones y por eso estimo que los príncipes de hoy son pecadores vis a vis de los cinco jefes. Es pequeño el crimen de quien cierra los ojos ante la ruindad de su príncipe, pero el crimen de quien provoca y excita la ruindad es grande. Los funcionarios de nuestros días van por delante de la maldad de sus soberanos y por eso digo que los grandes dignatarios de hoy son pecadores vis a vis de sus príncipes.


Mencio


MENCIO o MENG-TSEU (372-289 antes de la era común). -Filósofo chino, discípulo de Tse-tse, el cual era nieto de Confucio, aplicó las doctrinas de éste a los problemas sociales y políticos. Su moral política se apoya en la bondad y recomienda al príncipe la humanidad y la equidad. Mencio cree en la profunda bondad de la naturaleza humana. Su obra principal es el Mong-Tseu.

Con Mencio pasa algo parecido a lo que sucede con Confucio, su verba es transparente y atractiva pero, ¿practicable en el siglo XXI?

El beneficio y la justicia

Mencio fue a ver al rey Hui de Liang.

El rey le dijo: Muy venerable, ya que no habéis encontrado demasiado larga una distancia de mil li para llegar hasta aquí, espero que estaréis dotado de consejos para beneficio de mi reino.

Mencio contestó: ¿Por qué emplea Vuestra Majestad la palabra beneficio? De lo que estoy dotado es de consejos de bondad y de justicia, éstas son mis únicas palabras. Si Vuestra Majestad dice: "¿Qué hay que hacer para beneficio de mi reino?" Los altos funcionarios dirán: "¿Qué hay que hacer para beneficio de nuestras familias?" Y los inferiores y el pueblo vulgar dirán: "¿Qué hay que hacer para beneficio de nuestras personas?" Los inferiores y los superiores tratarán de arrancarse esos beneficios unos a otros, y el reino estará en peligro. En un reino de diez mil carros, el asesino del soberano será el jefe de una familia de cien carros. Tener mil carros de diez mil y cien de mil no puede decirse que sea un mal reparto, pero si se deja la justicia para el final y se coloca el beneficio al principio, sólo estarán satisfechos los que consigan hacerse con todos.

No ha habido nunca un hombre bueno que haya abandonado a sus padres. No ha habido nunca un hombre recto que haya faltado a su soberano.

Que Vuestra Majestad también diga: "Bondad y justicia, y que éstos sean sus únicos temas de conversación".

¿Por qué tendríais que utilizar esa palabra "beneficio"?

El rey dijo: "¿Cuál es la virtud que permite alcanzar el poder real?"

Mencio contestó: El amor y la defensa del pueblo; con eso no hay nadie que pueda impedir que un soberano lo consiga.

Contra el imperialismo

Acumuláis los equipos de guerra, exponéis vuestros soldados y vuestros oficiales y provocáis el rencor de vuestros vecinos; ¿satisfacen estas cosas vuestro espíritu?

El rey contestó: No, ¿cómo pueden darme placer estas cosas? Mi pretensión es conseguir lo que deseo mucho.

Mencio dijo: ¿Puedo saber qué es lo que deseáis mucho?

El rey rio y se calló. Mencio continuó: ¿Os veis obligado a desear eso, porque no tenéis bastante alimentación rica y dulce para vuestra boca? ¿O porque no tenéis suficientes vestidos ligeros y calientes para vuestro cuerpo? ¿O porque no tenéis bastantes objetos bellos para alegrar vuestros ojos? ¿O porque no tenéis suficiente voz o aires para seducir vuestros oídos? ¿O porque no tenéis bastantes servidores y favoritos que permanezcan de pie ante vos para recibir vuestras órdenes? Los distintos oficiales de Vuestra Majestad son suficientes en número para ofreceros todas esas cosas. ¿Cómo puede Vuestra Majestad sentir tal deseo en su lugar?

No, dijo el rey, no son esas cosas las que deseo.

Mencio añadió: Entonces es fácil de conocer el gran deseo de Vuestra Majestad. Queréis agrandar vuestros territorios, que Ch'in y Ch'u estuvieran presentes en vuestra corte, gobernar el Reino del Medio y atraeros a las tribus bárbaras que lo rodean. Pero hacer lo que hacéis para conseguir lo que deseáis, es como subirse a un árbol para encontrar peces.

El rey dijo: ¿Está eso tan mal?

Está peor incluso, fue la contestación. Si os subís a un árbol para buscar peces, aunque no tengáis la posibilidad de encontrarlos, no os atraeréis ninguna calamidad. Pero haciendo lo que hacéis para buscar lo que deseáis, y haciéndolo de todo corazón, es seguro que os atraeréis calamidades.

El rey preguntó: ¿Podéis darme una prueba?

Mencio dijo: Si el pueblo de Tsau luchara con el pueblo Ch'u, según Vuestra Majestad ¿cuál de los dos debería vencer?

El pueblo Ch'u vencería.

Sí; y es cierto que un país pequeño no puede luchar contra varios y que el débil no puede luchar contra el fuerte. El territorio entre los cuatro mares comprende nueve divisiones, cada una de mil li. Ch'u entero no es más que una de ellas ellas. Si con una sola tratáis de someter las otras ocho, ¿Qué diferencia hay entre eso y la lucha de Tsau con Ch'u? Porque, teniendo vuestro deseo debéis de disponer de los medios para satisfacerlo.

Primum vivere

Mencio contestó: Sólo los hombres instruidos, llevando cierto tipo de vida, son capaces de conservar firme el corazón. Lo mismo ocurre con el pueblo, si no lleva cierto tipo de vida no tendrá el corazón fuerte. Y si no lo tiene, nada puede impedirse en el camino del abandono, de la deformación moral, de la depravación y de la licencia. Cuando se ha visto arrastrado hasta el crimen es necesario utilizar ciertos artificios para seguirlo y para corregirlo. ¿Cómo se puede hacer eso bajo el gobierno de un hombre bueno?

Esta es la razón por la que un soberano inteligente regulará la vida del pueblo, de tal manera que los que están por encima tengan con qué servir a sus padres y que los que están por debajo tengan con qué alimentar a sus mujeres y a sus niños; que en los años buenos todos reciban abundantemente y que en los años malos se salven del peligro de morir. Después deberá animarlos y el pueblo continuará su camino hacia el bien, ya que en tal caso el pueblo seguirá sin dolor.

Aquí, la vida del pueblo está regulada de tal manera que quienes se encuentran arriba no tienen con qué ayudar a sus padres y que los que están por debajo no tienen con qué alimentar a sus mujeres y a sus niños. Incluso en los años buenos sus vidas siempre están llenas de amargura y en los malos no se libran del peligro de morir. En tales circunstancias, sólo les queda tratar de escapar de la muerte, con miedo de no conseguirlo. ¿Cuál es su tiempo libre para cultivar la decencia y la justicia?

Si Vuestra Majestad desea establecer el orden en la vida del pueblo, ¿por qué no comienza por lo esencial?

Dejad que se planten las moreras en las granjas con sus cinco moras y las personas de cincuenta años se vestirán de seda. Si tenéis aves, cerdos y perros, no dejéis nunca de alimentarlos y las personas de setenta años podrán comer carne. No dejéis que pase la época propicia para el cultivo, en una granja con sus cien moras y la familia numerosa que en ella se alimentaba, no pasará hambre. Seguid atentamente la educación que se imparte en las escuelas e inculcad, en especial, los deberes de piedad filial y fraternal y no se verán en los caminos hombres de cabellos grises, llevando bultos sobre sus espaldas o sobre sus cabezas. Jamás se supo que el gobernador de un Estado en el que aparecían tales resultados _personas de setenta años vistiendo de seda y comiendo carne, y gentes de cabellos negros que no sufrían hambre ni frío_, haya dejado de llegar a la dignidad real.

Nótese que ninguno de los pensadores chinos se enfoca en el pueblo tanto como en el conductor. Está claro que, en la época de ellos el tal pueblo no tenía ni voz ni voto; era en el conductor en quien había que enfocarse y los tres lo hicieron. Más aún, Lao Tsé indica que a los conducidos hay que mantenerlos en la ignorancia y la apatía.

Y aquí aparece el problema central de la Ciencia Política: ¿Qué hacer con los conducidos? La solución de Lao Tsé, más allá de si es ética o no ética, no es practicable, porque llegará el momento (como llegó en la Historia) en que el pueblo se levantará en armas exigiendo "sus derechos".

Hoy, damos por concluido el período de la antigüedad china pero, no nuestro recorrido por el fascinante mundo de la Ciencia Política.

Fuente: Antología de las ideas políticas.
Gastón Bouthoul - Manuel Ortuño





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