domingo, 25 de octubre de 2026

Reflexiones 3

¡Los saludo, queridos amigos! 

Los saludo y les comento que quiero dedicar esta nota a, como explicita el título, un par de reflexiones que me han sido provocadas por dos opiniones vertidas por amigos míos en distintos grupos de WhatsApp.

Veamos:

Opinión número 1: Se charlaba en el grupo acerca de la posibilidad de que, en el futuro, la IA pueda significar la desaparición del homo sapiens y este amigo acotó: Lo mismo se dijo de la bomba atómica y aquí estamos, más de ochenta años después y no ha sucedido. Creo que se exagera con lo del peligro de la IA.

Opinión número 2: Yo había publicado la siguiente imagen en el grupo.

Y la había acompañado del siguiente comentario:

“No todo lo que reluce es oro”.

Y fue entonces que mi amigo comentó:

Es duro, pero necesario, descubrir la mentira, para no vivir engañados.

-        ¿Y qué alarmas dispararon en tu cabeza estas opiniones, Martín?

Bueno, para responder esa pregunta, permítanme que les presente al general, cinco estrellas, Curtis LeMay.

Veamos:

Curtis LeMay

Se trató de un guerrero frío y beligerante que fue retratado en la película satírica Dr. Strangelove, como el general de gatillo fácil Jack D. Ripper.

Para formarnos una idea de su personalidad les cuento que, en las campañas aéreas contra Japón durante la Segunda Guerra Mundial, LeMay abandonó la política establecida del bombardeo de precisión a la luz del día. En cambio, cargó sus B29 con bombas incendiarias y los envió a lo largo de las ciudades japonesas durante la noche. Como LeMay describió: Los B29 "chamuscaron, cocinaron y hornearon hasta la muerte", a unos 330.000 japoneses. Para que ustedes se hagan una idea del significado de esta cifra, les comento que es mayor que la cantidad de muertos por efecto de las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki que se estima entre 105.000 y 120.000 japoneses.

Después de la Segunda Guerra Mundial, LeMay sirvió en el Pentágono. En 1947, fue trasladado a Wiesbaden, Alemania para comandar las Fuerzas Aéreas de EE.UU. en Europa. Regresó a los EE.UU. en octubre de 1948 para hacerse cargo del Comando Aéreo Estratégico (SAC).

El primer plan de guerra de LeMay, redactado en 1949, propuso la descarga de "todo el arsenal de bombas atómicas en un solo ataque masivo" - dejando caer 133 de ellas en 70 ciudades de la Unión Soviética, en un lapso de 30 días. Él pensaba que había que aprovechar la ventaja nuclear que, en ese momento, llevaba EE.UU. sobre los soviéticos. Hacia el final de su mandato, el SAC estuvo en constante alerta y listo para ejecutar un ataque atómico sin cuartel en cualquier momento. LeMay fue comandante del SAC hasta junio de 1957.

LeMay fue nombrado Vice Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 1957 y Jefe del Estado Mayor en 1961. Como miembro del Estado Mayor Conjunto durante la Crisis de los Misiles de Cuba, LeMay recomendó al presidente John F. Kennedy que enviara la Armada y el SAC a rodear Cuba y si es necesario, "freírla". Cuando la crisis terminó pacíficamente, LeMay lo llamó "la mayor derrota de nuestra historia."

Se ha escrito sobre la agria relación del general LeMay con el presidente Kennedy: John Kennedy y su gente clave estaban decididos a tomar el control sobre los militares, una hazaña que ningún presidente había logrado desde la Segunda Guerra Mundial. Los jefes se resintieron con los Kennedy y sus jóvenes promesas que tenían poca o ninguna experiencia en el mando militar, los jefes estaban acostumbrados a presidentes que les permiten hacer sus cosas sin la molesta interferencia de los políticos.

LeMay se hizo legendario por su manía de querer empezar la Tercera Guerra Mundial provocando a la Unión Soviética con vuelos de reconocimiento no autorizados que penetraran sus límites prohibidos.

Al parecer, LeMay se había vuelto inmune al horror de la matanza. Como vimos más arriba, dirigió el ataque incendiario con napalm contra Japón –estimando que murieron "más personas en un período de seis horas que en cualquier momento en la historia del hombre." Dijo de la guerra: "Hay que matar a la gente y cuando has matado lo suficiente dejan de pelear." Una vez dijo: "Matamos -qué- veinte por ciento de la población de Corea del Norte" Más de dos millones de civiles murieron en la campaña de LeMay de bombardeos con napalm y destrucción de enormes presas para inundar las vías fluviales.

LeMay fue el cabecilla de los jefes del Estado Mayor Conjunto que instó a Kennedy a ir a la guerra en la Bahía de Cochinos y más tarde en la crisis de los misiles cubanos. Kennedy resistió sabiamente las recomendaciones del Estado Mayor Conjunto. LeMay fue el autor de la propuesta del primer ataque nuclear, diciendo que debemos dar a los rusos el "punch del Domingo" antes que ellos nos lo den a nosotros.

En la década de 1950, bajo Eisenhower, LeMay tenía autoridad para ordenar un ataque nuclear sin autorización presidencial, si el presidente no podía ser contactado. Esa opción fue extendida hacia los niveles inferiores por el general Thomas Power, jefe de la SAC, quien el mismo LeMay describió como "no estable" y un "sádico". La propuesta de LeMay para un madrugador ataque nuclear y la destrucción masiva de los soviéticos fue desechada por Eisenhower, a quien LeMay llegó a considerar como indeciso. Se disgustó aún más con Kennedy, a quien LeMay consideró un cobarde. Habló abiertamente sobre un ataque preventivo en el que cien millones de personas morirían.

Si alguna vez hubo un general desorbitado y loco, que diera un golpe de Estado, ese parece haber sido el general Curtis LeMay.

Después que se retiró de la Fuerza Aérea, se asoció con el gobernador segregacionista George Wallace en una candidatura fracasada para la vicepresidencia. En los años posteriores a su fallida carrera política se convirtió en algo así como un recluso, rara vez salía de su casa. Murió en 1990.

-        ¿Y por qué has traído este personaje a nuestra consideración Martín?

-        Pues, porque se puede ver que, si LeMay hubiera tenido, en algún momento, el poder de decidir sobre si atacar o no a la URSS, y con armas atómicas, sin lugar a dudas lo habría hecho, desatando la Tercera Guerra Mundial. Con él estuvimos muy cerca de ello, de modo que la opinión número 1 vista al comienzo comienza a resquebrajarse.

 Pero, hay más episodios a considerar. Veamos, por ejemplo, el siguiente:

Tenemos a Stanislav Petrov el 26 de septiembre de 1983. Eran las 00:14 en el búnker Serpukhov-15, a 100 km de Moscú. Petrov era teniente coronel y estaba de guardia del sistema de alerta temprana Oko, el satélite que detectaba misiles de http://EE.UU.

De golpe el sistema chilló: UN MISIL LANZADO DESDE http://EE.UU.

30 segundos después: SEGUNDO MISIL. Después: TERCERO, CUARTO, QUINTO.

La pantalla en rojo decía "ATAQUE" con la máxima confianza. El protocolo soviético era clarísimo: si ves un ataque, informás hacia arriba y el Estado Mayor lanza la represalia en minutos. La Tercera Guerra Mundial nuclear empezaba ahí.

Todos en el búnker lo miraron. Pero Petrov pensó: "esto no tiene sentido".

Su razonamiento fue:

1. Si http://EE.UU. ataca de verdad, no manda 5 misiles. Manda cientos para destruirnos de un golpe. 5 misiles no desarmaban a la URSS, solo nos dejaba la excusa para contraatacar. No es lógico.

2. El sistema Oko era nuevo. Llevaba un mes. Él mismo sabía que fallaba mucho por reflejos del sol en las nubes.

3. El radar terrestre no confirmaba nada. Solo el satélite.

Entonces violó el protocolo. No apretó el botón. Reportó a sus superiores: "Es una falsa alarma, falla del sistema".

Y tuvo razón. Era el sol reflejándose en nubes altas sobre Montana que el satélite confundió con el calor de misiles.

Si hubiera informado "ataque confirmado", la URSS habría lanzado sus misiles. http://EE.UU. habría respondido. Se estima que hubieran muerto la mitad de la humanidad en horas.

¿Su recompensa? Ninguna. Lo investigaron, lo culparon por no llenar bien el libro de guardia, lo sacaron de ese puesto y lo mandaron a un cargo menor. Lo mantuvieron en secreto 15 años hasta que cayó la URSS.

Murió en 2017 en una casita en las afueras de Moscú, con una pensión de 200 dólares, casi olvidado.

Él mismo dijo después: "Era mi trabajo, pero fue suerte. Yo era el tipo correcto en el momento y lugar correctos".

En 1983 también hubo otro caso: Vasily Arkhipov en 1962 evitó un lanzamiento nuclear en un submarino durante la Crisis de los Misiles.

Así de cerca hemos estado, amigos de la guerra nuclear, de modo que la frase, alegre, de que en 80 años no ha pasado nada no se sostiene. Es más, en cualquier momento puede desatarse un conflicto nuclear, o porque aparezca un nuevo LeMay o porque no estén un Petrov o un Arkhipov en el momento y lugar indicado.

Y téngase en cuenta que las bombas nucleares hoy son muchísimo más destructivas que las que se usaron en Hiroshima y Nagasaki. Y no es solo el número, es cómo crece la destrucción.

Hagamos la cuenta base:

1945

- Hiroshima (Little Boy): 15 kilotones = 15.000 toneladas de TNT. Mató a ∼140.000 personas.

- Nagasaki (Fat Man): 21 kilotones = 21.000 toneladas.

Hoy, en 2026, lo que lleva un misil promedio:

Una ojiva moderna estándar, no la más grande, la que hay por miles:

- EE.UU. W87 / W88: 300 a 475 kilotones.

- Rusia Topol-M / Yars: 500 a 800 kilotones.

- Francia, China, Reino Unido: entre 100 y 300 kilotones.

Es decir, un arma táctica o estratégica normal de hoy es entre 20 y 50 veces Hiroshima.

Y si vamos a las más grandes que siguen en servicio:

- B83 americana (aún en arsenal): 1.200 kilotones = 80 veces Hiroshima.

- La Tsar Bomba que probó la URSS en 1961: 50.000 kilotones = 3.333 veces Hiroshima. Esa ya no está en servicio, era demasiado grande hasta para ellos.

Y lo peor: en 1945 se tiraba UNA bomba desde UN avión. Hoy un solo misil intercontinental RS-28 Sarmat lleva hasta 10 ojivas de 500kt cada una, que se separan y caen en ciudades distintas. Un solo misil = 333 Hiroshimas repartidas.

Por eso en la Guerra Fría se pasó de hablar de "destruir una ciudad" a "destruir un país".

Mi pregunta es: ¿Qué pasa si el responsable de manejar ese arsenal es un Curtis LeMay?

¿Se sostiene decir que estamos exagerando al temer que se desate una guerra nuclear?

Del mismo modo, no estamos exagerando al decir que la IA tiene el potencial de destruir la humanidad. Con lo cual, hemos agregado otra causa de posible autodestrucción que nos lleva a pensar que nuestro futuro es incierto.

 

Y ahora vamos a la segunda opinión. Recordémosla:

Es duro, pero necesario, descubrir la mentira, para no vivir engañados.

Antes que nada, quiero establecer que estoy de acuerdo con esta frase.

-        ¿Y entonces, Martín?

Estoy de acuerdo con ella, pero, con una salvedad: Como ya hemos visto en otras notas de Policromía de Ideas, la mayoría de los homo ¿sapiens? la ignoran completamente y no les molesta vivir engañados mientras tengan panem et circenses. De hecho, ya el 31 de enero de 2022 vimos, en la nota De conductores y conducidos, cómo un N.N. cualquiera como Jim Jones logró fundar una secta de seguidores a los que mandó a suicidarse en un momento determinado.

¿Consideraron necesario sus seguidores el descubrir la mentira para no vivir engañados?

¡No, mes amis! Vivieron alegremente la mentira que les infundió Jones sin usar el cerebro del que los había dotado la naturaleza. Mataron, inclusive, a sus hijos, niños chicos, porque lo había ordenado “el líder”.

Inevitablemente viene a mi memoria la tremenda frase de ese estupendo pensador que fuera Cayo Salustio Crispo:

“Son pocos los que prefieren la libertad,

la mayoría prefiere un amo justo”.

-        ¿Por qué te acordaste de esa frase Martín?

Pues, porque conlleva la triste obligación de que, si mi amo me dice que dos mas dos es cinco, yo debo contestar: ¡Sí, mi señor!

Y, como dice Salustio la mayoría de los homo ¿sapiens? está cortada por esa tijera.

Entonces, sí, estoy de acuerdo con la opinión número dos, pero, siempre y cuando hablemos de la minoría pensante…

Y con ello me despido, queridos amigos:

¡Hasta la próxima!

 

 


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