domingo, 4 de octubre de 2026

Recuperando el pasado

¡Buenos días, estimados amigos!

Como sugiere el título de esta nota, me voy a referir en ella a un tema arqueológico-histórico, tema que a mi, particularmente, me gusta mucho.

-         ¿Cuál es el tal tema Martín?

-         Pues, se trata de una estatua del emperador Adriano que, tras 2.000 años, fue reconstruida en la ciudad de Cibira destruida por un sismo hace 1.600 años. Más aún, también aparece la emperatriz Sabina junto a su esposo, Adriano, entre los escombros de una puerta romana.

-         ¿Por qué no nos recuerdas la figura de Adriano, Martín?

-         Con gusto, Publio Elio Adriano (en latín: Publius Aelius Hadrianus; Itálica o Roma, 24 de enero de 76-Bayas, 10 de julio de 138), conocido oficialmente durante su reinado como Imperator Caesar Divi Traiani filius Traianus Hadrianus Augustus (Emperador César Trajano Adriano Augusto, hijo del divino Trajano), y Divus Hadrianus (Divino Adriano) tras su deificación, comúnmente conocido como Adriano, fue emperador del Imperio romano del 117 al 138. Miembro de la Dinastía Ulpio-Aelia y tercero de los «cinco emperadores buenos», así como segundo de los emperadores nacidos en la provincia de Bética. Adriano destacó por su afición a la filosofía estoica y epicúrea.

-         Según la Historia Augusta y la mayoría de los historiadores, Adriano nació en Roma, aunque recientemente, hay autores que han propuesto que nació en la Hispania Baética, probablemente en Itálica, en el actual término municipal de Santiponce (Sevilla), en el seno de una familia acomodada oriunda del Piceno (Italia) y establecida a fines del siglo III antes de nuestra era en dicha ciudad. Era sobrino segundo por línea materna de Trajano que lo precedió en el cargo, quien, aunque nunca lo nombró públicamente su heredero, le dio varias muestras de preferencia durante su reinado y, de acuerdo con lo manifestado por su esposa Pompeya Plotina, lo declaró como tal, momentos antes de morir.

-         Aunque es posible que debiera el trono sobre todo al favor de Plotina, su condición de posible sucesor ya fue siendo marcada por el propio Trajano durante su reinado. Así, en el periodo comprendido entre los años 100 y 108 le concedió la mano de Vibia Sabina, lo nombró quaestor Imperatoris y comes Augusti (cuestor del emperador y compañero del Augusto), le regaló el diamante de Nerva como «esperanza de sucesión» y lo recomendó como consul suffectus (cónsul suplente), amén de otros honores y distinciones. A pesar de estas preferencias, y de que era el único descendiente masculino de Trajano, el apoyo de Plotina y de Lucio Licinio Sura (m. 108) fueron determinantes en su ascenso al trono.

-         Pero, no quiera abandonar esta semblanza de Adriano sin mencionar la emotiva historia de amor que vivió con el joven Antinoo. Me arriesgaría a decir que es la gran historia de amor del Imperio Romano.

-         Adriano era el emperador más poderoso del mundo en 123 d.C. Tenía unos 47 años, casado por política con Vibia Sabina, culto, griego de corazón, cansado de las guerras.

-         En Bitinia, en la actual Turquía, conoce a Antínoo, un chico de 13-14 años, de una belleza descrita como perfecta. Se lo lleva a Roma como parte de su séquito personal - no esclavo, sino erómenos, protegido y amante en la tradición griega que Adriano adoraba.

-         Durante 7 años fueron inseparables. Antínoo viajaba a todos lados con él, cazaban juntos, asistía al consejo imperial. Adriano, que era reservado y frío, se mostraba abiertamente enamorado.

-         El final es en octubre del 130, en el Nilo. La corte navega hacia Tebas. Cerca de Hermópolis, Antínoo, con 19 años, se ahoga en el río en circunstancias nunca aclaradas.

-         Adriano quedó destrozado. Dión Casio dice que "lloró como una mujer". Lo que hizo después no lo había hecho ningún emperador por nadie:

-         Lo deificó al instante. Ya no era un mortal, era el dios Antínoo.

-         Fundó una ciudad entera en el lugar donde murió: Antinoópolis, con templos y juegos en su honor.

-         Llenó el imperio con más de 2.000 estatuas suyas. Hoy es el rostro no imperial del que más retratos conservamos de la antigüedad.

-         Creó una constelación con su nombre y un nuevo culto religioso que duró siglos.

-         Su amor por Antínoo fue tan grande que, hasta su muerte fue un hombre transido por el dolor.


Antinoo

Pues bien, yendo a nuestro tema, digamos que: Bajo los escombros de una puerta monumental que llevaba dos milenios en silencio, un equipo de arqueólogos turcos ha devuelto la vida a dos rostros que gobernaron el Imperio romano en su momento de mayor esplendor territorial. En la antigua ciudad de Cibira, en el suroeste de Anatolia, han reaparecido los restos de las estatuas del emperador Adriano y de su esposa, la emperatriz Sabina, que permanecieron enterrados durante casi 1.950 años bajo un amasijo de bloques de mármol.

El hallazgo deriva de una excavación sistemática que la Universidad Mehmet Akif Ersoy de Burdur lidera desde 2006. En los últimos años, el proyecto arqueológico ha concentrado sus esfuerzos en desenterrar una de las estructuras más singulares de la ciudad: la Puerta Monumental. En ese punto de Cibira no solo han emergido ejemplares de arte romano de altísima calidad, sino también una instantánea congelada de la catástrofe que sepultó la antigua urbe hace siglos.

¿Cómo desaparece del mapa una ciudad próspera? ¿Qué queda de sus gobernantes cuando la piedra se derrumba? La respuesta a estas preguntas procede, en este caso, del rostro sereno de un emperador que quizá nunca llegó a pisar el lugar que lo honró a través del mármol.

Estatuas halladas en Cibira. Fuente: YÖK

Cibira, una ciudad anexionada por Roma que el tiempo sepultó

La urbe de Cibira se alzaba en la actual provincia de Burdur, en la costa mediterránea de Turquía. Pasó a manos romanas en el año 133 a. n. e., tras la anexión del reino atálida a la provincia de Asia. Durante los siglos siguientes, se convirtió en una ciudad de cierta relevancia en el entramado administrativo romano de Anatolia.

Su Puerta Monumental, uno de los pocos ejemplos de este tipo de arquitectura conservados en la región, se distingue por las torres circulares que la flanquean y por un paso central con tres arcos. Estaba situada en el punto exacto donde el camino procedente de la necrópolis se adentraba en la urbe, un lugar pensado para impresionar a quien llegaba. Las excavaciones, que comenzaron en 2025, encontraron la estructura reducida a una pila de bloques desprendidos.

El trabajo ha sido ingente. Los equipos han movido, clasificado y catalogado alrededor de 2.500 bloques de piedra solo en esta zona de la ciudad. El director de las excavaciones, el profesor Şükrü Özüdoğru, calcula que se necesitará al menos otra temporada de excavación para completar el desmontaje del conjunto, antes de iniciar la restauración definitiva de la puerta.

Materiales escultóricos de Cibira. Fuente: YÖK

Un emperador reconstruido

Fue en medio de todo ese mármol disperso donde se encontró una de las piezas estrella del hallazgo: una estatua de Adriano de aproximadamente 2,14 metros de altura, tallada en mármol de las canteras de Afyon-İscehisar. La escultura pudo reconstruirse gracias a un dato afortunado: entre los fragmentos apareció una cabeza-retrato prácticamente intacta que, al cotejarla con un torso armado hallado previamente, permitió reconstruir la figura casi por completo.

La estatua representa al emperador con indumentaria militar. En su coraza se distinguen los relieves de un león y un águila, símbolos habituales de poder y protección imperial en el arte romano. Según Özüdoğru, los rasgos del rostro confirman que se trata de Adriano, lo que convierte la pieza en un ejemplo especialmente valioso, ya que las estatuas completas de este emperador son relativamente escasas en Anatolia.

Los expertos sitúan la talla hacia el año 130 de nuestra era, en pleno gobierno de Adriano, quien llevó las riendas del imperio entre 117 y 138. Una hipótesis plausible apunta a que la ciudad la habría encargado con motivo de una posible visita imperial, siguiendo una práctica habitual en la época. Por el momento no existe, sin embargo, ninguna prueba documental de que Adriano llegara a pisar Cibira en persona.

Sabina y los otros rostros que emergieron del derrumbe

Junto al emperador apareció también una segunda figura, algo menos completa: la de su esposa, la emperatriz Sabina. La estatua conserva porciones significativas del cuerpo, aunque todavía faltan fragmentos que los arqueólogos esperan localizar en próximas campañas. Su presencia junto a la de Adriano no es casual, ya que ambos formaban parte del mismo programa escultórico pensado para exhibirse en la parte superior de la puerta.

Excavación. Fuente: YÖK

Las excavaciones sacaron a la luz una tercera estatua, la de otro emperador con armadura, de unos 1,86 metros, además de una cabeza masculina de apenas 30 centímetros y una figura femenina cuyo cuerpo apareció partido en dos secciones. En total, la campaña de 2026 ha permitido recuperar veinte fragmentos de estatuas.

El terremoto que derribó a los dioses de piedra

¿Por qué acabaron estas figuras hechas pedazos? La respuesta más probable, según el equipo dirigido por Özüdoğru, es un terremoto ocurrido en el año 417, que habría hecho caer las estatuas desde lo alto de la puerta y las habría fragmentado contra el suelo. Ese instante de destrucción, paradójicamente, es también el que ha permitido conservar los restos hasta hoy, protegidos bajo las capas de escombros.

Una vez completada su restauración, las cuatro estatuas se trasladarán al Museo de Burdur, donde se expondrán al público. En Cibira, ya se habían encontrado otras piezas notables, como un busto del dios grecoegipcio Serapis y una estatua de Asclepio, el dios griego de la medicina.

Este tipo de hallazgos cambia, en cierta medida, nuestra manera de imaginar cómo se vivía la presencia del poder imperial en las provincias más alejadas de Roma, y demuestra que aún se conservan capítulos enteros de la historia antigua a la espera de ser desenterrados.

Bien, queridos amigos, me despido:

¡Hasta la próxima!

Fuentes consultadas: Wikipedia y Muy Interesante.

 

  

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