Concluía
la nota pasada dejándoles, estimados amigos, la inquietud de que ya hay IAs que han superado
el test de Turing. También hemos visto, en notas anteriores, que hay IAs que
vencieron al Campeón Mundial de Ajedrez (y posteriormente al de Go); también
les he mencionado que el programa que le ganó al primero de ellos ganó luego el
concurso de preguntas y respuestas Jeopardy que, como les dije, es difícil
porque las preguntas pueden ser con segunda intención, por ejemplo. Y, luego,
les comenté, que Microsoft destinó el programa a tareas de abogado junior en
los estudios de abogacía. Cabe consignar que dos programadores argentinos
llevaron adelante el proyecto Argus con la misma intención de aportar IA al
área de la abogacía.
IA
Para Derecho Argentino https://share.google/6W8ADn0FryK5UKTEk
También
les comenté que se había llevado a cabo una competencia entre cinco IAs y cinco
neurólogos a los que se les dio los estudios realizados a ocho pacientes y se
les pidió que diagnosticaran los casos… ¡Los mejores diagnósticos fueron los de
las IAs!
Bien,
hoy les traigo un nuevo paso adelante que ha dado la IA, a saber:
Crean una IA científica
que ya ha publicado sola su primer paper.
¿Qué
ocurre cuando el método científico, la herramienta más refinada de la humanidad
para desentrañar la realidad, se automatiza por completo? Un estudio publicado
en la revista Nature presenta el primer sistema de inteligencia
artificial capaz de generar hipótesis, escribir código, ejecutar experimentos y
redactar artículos científicos sin intervención humana, planteando un desafío
sin precedentes a la integridad del conocimiento.
La
investigación científica ha sido, históricamente, una de las últimas fronteras
de la exclusividad intelectual humana. Requiere no solo procesar datos, sino
imaginar posibilidades, diseñar protocolos y someter los resultados al juicio
crítico de otros expertos. Sin embargo, un equipo de investigadores ha
presentado The AI Scientist, una arquitectura basada
en modelos de lenguaje de gran escala organizada como un sistema de agentes
complejos. Este sistema no es simplemente una herramienta de asistencia; es el
primer sistema que completa el procesamiento de ciclo completo (end-to-end)
de una investigación científica.
https://cdn.jwplayer.com/previews/pg3Tv5wk
El
hito que ha sacudido a la comunidad es que uno de sus manuscritos ha
logrado superar con éxito los umbrales de aceptación estándar en
una conferencia de computación de élite, demostrando una capacidad de ideación
y exploración algorítmica que, hasta hace poco, se consideraba estrictamente
humana. Este avance supone un desplazamiento de las tareas mecánicas de investigación hacia sistemas
autónomos, reduciendo el coste de producción de un artículo científico a apenas
15 dólares. Pero esta eficiencia oculta una serie de riesgos sistémicos que
podrían alterar para siempre la forma en que validamos la verdad científica.
El
motor de la investigación automatizada
Para
comprender cómo una máquina puede replicar el trabajo de meses de un
laboratorio, hay que observar su estructura operativa. The AI Scientist utiliza
una capacidad de ideación basada en la probabilidad y el vasto corpus de
literatura científica previa. El sistema empieza generando una lluvia
de ideas sobre un tema específico, las filtra según su novedad y viabilidad,
y procede a escribir el código necesario para probar sus hipótesis en un
entorno de simulación.
Una
vez obtenidos los datos, la IA genera gráficas, analiza los resultados y
redacta un manuscrito completo siguiendo el formato de las revistas de mayor
impacto. Lo más curioso es que el sistema también realiza su propio peer review (revisión por
pares), evaluando la calidad de su trabajo con una precisión que ha
logrado completar el proceso de revisión con criterios de calidad aceptable para
evaluadores humanos. Esta automatización del flujo de trabajo de descubrimiento
permite explorar miles de variantes algorítmicas en el tiempo que un humano
tardaría en leer un solo resumen.
Y
aquí viene la parte donde yo me rio, me rio porque los humanos, temerosos de la
importancia e independencia que están adquiriendo las IAs, tratan de menoscabar
sus logros. Es el famoso Sí, pero…
En este caso que les comento, muchos dicen: Si, pero la IA no está descubriendo nuevas leyes de la física desde cero, sino que trabaja sobre plantillas y estructuras de código proporcionadas por humanos. No estamos ante un científico independiente capaz de cuestionar los fundamentos de una disciplina, sino ante un sistema de ejecución ultrarrápido que optimiza lo ya conocido.
También
está el argumento de que no hay que alegrarse por el avance de los robots
asistidos con IA porque, en definitiva, nos van a reemplazar y nos vamos a
extinguir.
No
se trata de alegrarse o no alegrarse, se trata de que ese es el destino de toda
especie. Por ejemplo, los dinosaurios dominaron la Tierra por 165 millones de
años. Mucho más de lo que llevamos nosotros sobre ella… ¡y se extinguieron!
Es
más, se estima que más del 99% de todas las especies que han existido en la
Tierra se han extinguido. Esto significa que la gran mayoría de las especies
que han vivido en nuestro planeta ya no existen. Se calcula que han existido
entre 5.000 y 50.000 millones de especies, y solo una pequeña fracción de
ellas, alrededor de 8,7 millones, existen actualmente.
¿Seremos
nosotros tan especiales como para escapar de este destino común a todas las
especies?
Bien, para terminar, vuelvo a dejarles una inquietud: ¿Cuánto creen ustedes que pasará antes de que aparezca una IA equivalente a un enorme científico como, por ejemplo, sir Isaac Newton y descubra nuevas leyes de la Física?
Ahora sí, ¡Hasta la próxima!
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