¡Qué duda cabe, queridos amigos, que
el hombre tiene una “necesidad de creer”! Los miles de dioses que ha inventado
a lo largo de la historia, así lo atestiguan. Claro que, para ello existían (y
existen) sobradas razones. Piénsese que la expectativa de vida en el antiguo Egipto, por
ejemplo, era baja, con la mayoría de los egipcios viviendo menos de 30 años. Y,
por cierto, lo mismo sucedía en todas las sociedades.
Así
pues, tenía que existir otra vida después de la muerte. No podía ser que
todo se acabara en ese corto lapso. Y tenía que existir un ser superior,
un ser supremo, que administrara justicia en esa otra vida, favoreciendo con un
Paraiso a quien había sido un humano probo y castigando con un Infierno al que
había sido lo contrario.
Luego
venían los “adornos” con que cada sociedad revestía su religión y sus dioses.
Como
dato de color, les comento que Ramsés II, faraón de la XIX Dinastía, ostentó el
poder durante 66 años y murió casi centenario; cifras estas impensables en el
antiguo Egipto. En su época se consideraba que el faraón era Dios. ¡Y cómo no
creerlo en el caso de Ramsés que sobrevivió a tres generaciones de egipcios!
Pero,
estos dos aspectos de lo esotérico, la existencia de la otra vida y de los
dioses, no fueron los únicos que atrajeron la atención el hombre. Hubo otros
que también lo hicieron.
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¿Y
cuáles son esos Martín?
Pues,
la magia o brujería y la adivinación, del futuro, por ejemplo. La primera trata
de la obtención de resultados no por las leyes físicas conocidas, sino por
medio de lo oculto. Y la adivinación que, finalmente, es a lo que dedicaré esta
nota, trata de adelantar cómo será el futuro de personas o cosas por medio de
la intercesión de un vidente o profeta, siendo Nostradamus un ejemplo típico.
Lo
curioso es que estos videntes siempre encuentran quien cree en ellos a pie
juntillas, sin importar si no aciertan.
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¿Y
qué hace que una persona se sienta un profeta Martín?
Bueno,
obviamente hay que considerar la posibilidad de que quiera obtener notoriedad y
dinero, pero no es la única. También podría sufrir alucinaciones que le hacen
ver lo que él interpreta como el futuro y lo transmite como tal.
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¿Y
qué podría motivar esas alucinaciones Martín?
Por
ejemplo, la esquizofrenia. Sin embargo, no es la única causa posible; hay otras
que he detallado en mi cuento Mizuki, publicado en Policromía de Ideas.
Pero, quiero ahora aprovechar que el youtuber Mauricio Schwarz ha publicado un video
sobre el tema de los falsos profetas para continuar esta nota con dicho video.
¡Espero
que sea de su interés de ustedes!
https://www.youtube.com/watch?v=7vFhkaBXWfk
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