Decía Nivi, en la nota Tres propuestas, respecto del control del tránsito:
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Pero, si no usamos tachas,
badenes ni lomos de burro, ¿Cómo controlamos el tránsito Martín?
Muy sencillo, como se hacía antes
(abuelo me contaba 😉), con policías de tránsito que,
dispersos por las calles, controlen que se cumplan las normas y apliquen
severas multas a los transgresores. Hay que ver lo rápido que aprendemos los
humanos cuando hay que pagar multas de nuestro bolsillo. Por supuesto que, la
tarea de los tales policías debería estar acompañada, también, de cámaras que
filmen a los transgresores.
Pues bien, queridos amigos, a escasos
días de la publicación de la nota en Policromía de Ideas, se publicó el
siguiente informe en Infobae que juzgo que viene a reemplazar la tal nota:
Usan 8 cámaras con IA y
detectan cerca de 29.000 infracciones de tránsito en menos de un mes
En
menos de un mes, las autoridades de Grecia han logrado
identificar cerca de 29.000 infracciones de tránsito con solo ocho
cámaras equipadas con inteligencia artificial instaladas
en puntos estratégicos de Atenas y sus suburbios.
El
programa piloto, impulsado por el Ministerio de Gobernanza Digital de
dicho país, operó entre el 15 de diciembre y el 8 de enero, con resultados que
superan ampliamente las capacidades de los controles tradicionales.
Las
cámaras, de tecnología avanzada y desarrolladas por la empresa Acusensus,
han transformado la fiscalización en las calles de la capital griega.
Las
nuevas multas automáticas, que se implementarán a finales de enero, pueden
superar los 700 euros según la infracción. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Según
los datos difundidos por el gobierno, los sistemas automatizados
registraron más de 1.100 faltas diarias, abarcando conductas como
el uso del teléfono móvil al volante, la falta de cinturón de seguridad, el
cruce de semáforos en rojo, el exceso de velocidad y la circulación indebida
por carriles exclusivos para colectivos. Todo esto ocurre sin supervisión humana
directa, lo que permite una vigilancia continua y precisa.
Uno
de los dispositivos, ubicado en la avenida Syngrou, identificó a
más de 8.000 conductores por no utilizar el cinturón o manipular el
celular, además de registrar más de 1.000 infracciones por exceso
de velocidad en una vía con límite de 90 km/h (56 mph).
En
la avenida Vouliagmenis, otra cámara detectó 13.722 cruces
indebidos con luz roja en menos de treinta días. Estas cifras reflejan
patrones de conducción que, hasta ahora, no habían sido documentados con tal
nivel de detalle por los patrullajes convencionales.
De
acuerdo con las autoridades griegas, el sistema se encuentra en una fase de
calibración. Por el momento, las infracciones solo se registran, pero no
generan sanciones automáticas. Esta situación cambiará a finales de enero,
cuando las multas comenzarán a enviarse directamente a los buzones
digitales de los conductores, acompañadas de imágenes que respaldan
cada caso.
Las
sanciones económicas son severas: manejar usando el teléfono o sin cinturón
implica una multa de 350 euros, mientras que el exceso de velocidad
puede costar entre 150 y 750 euros. Cruzar un semáforo en rojo supone una
penalización de 700 euros y la suspensión de la licencia por
60 días, medidas que se agravan para los infractores reincidentes.
El
proyecto no solo apunta a la reducción de accidentes, sino que está diseñado
para expandirse de manera significativa. El plan del gobierno contempla la
instalación de 2.000 cámaras fijas y 500 móviles en todo el
país, con una inversión cercana a 94 millones de euros.
Esta
iniciativa sitúa a Grecia dentro de una tendencia global que ya se observa en
países como Reino Unido, Francia, Alemania, España y Australia,
donde los sistemas de control de tránsito asistidos por inteligencia artificial
forman parte de la estrategia para mejorar la seguridad vial.
Mientras
las autoridades destacan el impacto positivo de la inteligencia
artificial en la prevención de accidentes, el despliegue de estas
tecnologías ha abierto un debate sobre la privacidad y el uso de datos, así
como la compatibilidad con la legislación europea vigente.
Expertos
en derecho digital advierten que el sistema podría enfrentar cuestionamientos
legales una vez que las multas automáticas entren en vigor, sobre todo en lo
referido al tratamiento y almacenamiento de imágenes y datos personales.
Pese
a las discusiones, la implementación en Atenas ha demostrado la capacidad de
las nuevas tecnologías para revelar el verdadero alcance de las infracciones
cotidianas, incluso cuando la ubicación de las cámaras es de conocimiento
público. El gobierno griego observa de cerca la evolución del programa,
mientras otros países evalúan replicar modelos similares en sus propias redes
viales.
Ya
ven ustedes, queridos amigos, que la IA con su eficacia e imparcialidad hará
innecesarios los policías de tránsito y hará mucho más difícil violar las
normas de tránsito.
Y
lo más importante: ¡Adiós a tachas, badenes y lomos de burro!
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