domingo, 18 de enero de 2026

Tres propuestas

 Como reza el título de esta nota, queridos amigos, quiero, en ella, aportar a la sociedad en que vivo tres propuestas. Dos de ellas ya las he mencionado en notas anteriores por lo que no abundaré en su detalle. La tercera es, sin dudas, una urticante propuesta que los dejará pensando.

Sin embargo, antes de ir a por ellas, quisiera puntualizar que, en las notas sobre la actualización de la democracia, he expresado mi opinión de que, quien participe de la vida política de su país, debe presentar al menos un proyecto por año que haga a la convivencia ciudadana. Estas tres propuestas son un buen ejemplo de ello.

Veamos:

Propuesta número 1: Como dije más arriba, esta y la siguiente, son propuestas que ya he ventilado en este foro. Se trata de penalizar con multas de dinero y retiro de los carteles a quienes tengan letreros a la calle con errores de ortografía. El motivo es que contribuyen con ello a la ignorancia general, cosa que, claramente, debe evitarse.

Por ejemplo, adoptemos la siguiente convención: En lugar de poner la tilde, pondré con mayúsculas la vocal acentuada. Así, pondré ferreterIa con la I mayúscula para indicar que es la vocal acentuada.

Pues bien, lo normal es encontrar ferretEria, porque no le ponen la tilde. Del mismo modo, ustedes podrán encontrar en la calle florErias, escribAnias, peluquErias, librErias, etc., etc., etc.

De modo que, si el letrero da al público y tiene errores de ortografía, deberá ser penalizado y corregido.

Propuesta número 2: Digamos que: La justicia es un ideal que busca equilibrar la protección de los derechos individuales con la necesidad de mantener el orden social. Proteger al inocente y castigar al culpable es una forma de garantizar que se haga justicia y se mantenga la confianza en el sistema legal.

Y aquí esta el tema, queridos amigos, proteger al inocente y castigar al culpable. ¿Y a qué hecho concreto me refiero? A los recursos que se implementan para obligar a los conductores de vehículos a obedecer las órdenes de tránsito: Las tachas, los lomos de burro y los badenes.

-         Pero, ¿Cuál es el problema con ellos, Martín?

Para visualizar el problema, consideremos el caso de un conductor que es obediente de todas las normas de tránsito. A pesar de ello, se lo somete a los tales recursos como si fuera un desobediente de las mismas. Es decir, no se protege al inocente, se lo trata igual que al culpable.

Más aún, me comentaba el dueño de una gomería que “están cansados” (sic) de arreglar cubiertas rotas por los tornillos que quedan al aire cuando se rompe una tacha, tal como muestra la siguiente foto.

-         Pero, si no usamos tachas, badenes ni lomos de burro, ¿Cómo controlamos el tránsito Martín?

Muy sencillo, como se hacía antes (abuelo me contaba 😉), con policías de tránsito que, dispersos por las calles, controlen que se cumplan las normas y apliquen severas multas a los transgresores. Hay que ver lo rápido que aprendemos los humanos cuando hay que pagar multas de nuestro bolsillo. Por supuesto que, la tarea de los tales policías debería estar acompañada, también, de cámaras que filmen a los transgresores.

Propuesta número 3: Y llegamos así a la nueva tercera propuesta. Para introducir el tema, veamos la siguiente historia:

El niño vio, alarmado, como aquel hombre atacaba a su madre. Ambos estaban en la cama, desnudos. El niño no podía entender, a su corta edad, que estaban teniendo sexo, que su madre era una prostituta y que el motorhome en el que vivían era donde atendía a los clientes. Y eran esos clientes, cuando no su madre, los que lo apartaban de un cachetón cuando él pretendía “defenderla”. Desde luego, no había padre, nunca lo había habido. Bien, ese niño creció y las experiencias vividas en su niñez lo llevaron a blindarse por dentro y a no permitirse ningún sentimiento. Y así, sin un trabajo fijo, comenzó a robar y luego a matar y a violar sin sentir absolutamente nada. Cuando finalmente lo apresaron resultó ser el responsable de gran cantidad de muertes y violaciones. Y cuando los siquiatras lo interrogaban acerca de por qué había matado a tal persona, respondía: Y… porque… sí. Este fue el caso real de un asesino serial en Estados Unidos. Pero, su sufrimiento de niño muestra que no nació sicópata, se hizo sicópata… su formación lo hizo sicópata.

Similar fue el caso de Charles Manson quien, con su pandilla de seguidores, asesinó a la actriz Sharon Tate, pareja del director de cina Roman Polansky, y a otros más. Les dejo, a continuación, un video donde podrán ver la historia de Manson.

https://www.youtube.com/watch?v=gZN0ZOY9NwM&t=371s

Como se puede observar, su caso es similar al que viéramos antes.

-         ¿Y adónde no lleva esto, Martín?

Nos lleva a analizar que estos engendros son producto de padres ausentes, maltratadores, malas personas. Pero, el resultado es que la sociedad debe pagar el precio por tales “padres”. Si se pudiera, habría que preguntarle a Sharon Tate, por ejemplo.

-         Muy bien, pero, ¿Vos qué proponés Martín?

Yo propongo que padres como los que hemos visto deban pagar con la cárcel por el daño que le causan a la sociedad.

Además, está el tema de los recursos perdidos. Por ejemplo, vemos en el video que Manson era una mente brillante. ¿Qué grandes aportes podría haber hecho a la sociedad si hubiera sido bien formado?

-         ¿Pero, qué podría haber hecho la prostituta del primer caso, si no tenía para mantener a su hijo, Martín?

Podría haberlo dado en adopción y nos habría ahorrado un asesino y, quizás, nos hubiera dado un gran profesional. Si los padres ven que no pueden o no quieren ocuparse de sus hijos, deberán darlos en adopción.

Tuviste un hijo, lo descuidaste, lo malformaste, no te interesaste en él, deberás pagar el daño que le causás a la sociedad con la cárcel.

Esa es mi propuesta número 3.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Y la moral?

¿Qué duda cabe, queridos amigos, de que, en los últimos 2.500 años ha habido enormes progresos en prácticamente todas las áreas de la activi...