Debo confesar, avergonzado, queridos amigos, que la nota que a continuación les entrego, debida a la pluma de un periodista científico llamado Jesús Díaz, provocó en mi un brote de vanidad.
·
¿Por
qué Martín? ¿Qué sucedió?
·
Sucedió
que el tema que trata la nota de Díaz, que no es otro que el Origen de las
ECM, (recordemos que las ECM son las Experiencias Cercanas a la Muerte), es
un tema que ya habíamos adelantado en Policromía de Ideas en tres notas
anteriores, por falta de una. De modo que, la vanidad me sugirió (con una suave
y melodiosa voz al oído) que, si los neurólogos que hicieron el descubrimiento
hubieran leído las notas de este foro, habrían adelantado sus conclusiones en
unos tres años. En fin, un pecadillo.
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Las
tres notas que menciono son.
·
Mi
cuento Mizuki, del 3 de enero de 2022.
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Las ECM y su interpretación, del 9 de mayo de 2022 y
·
Las ECM y su interpretación – Addendum, del 30 de junio de 2024.
·
Desde
luego que los invito a releerlas.
·
Y
ahora, veamos la nota que nos trae Díaz:
Un
equipo de neurólogos ha dado con la clave inequívoca que explica
científicamente las experiencias extracorporales
Las
experiencias extracorporales no tienen nada que ver con la mística ni la
espiritualidad. (El amigo Díaz parece solazarse con la idea de que no hay
mística ni espiritualidad)
Por Jesús Díaz
09/01/2025
- 11:56 Actualizado: 09/01/2025 - 15:25
Un
grupo de neurólogos han descubierto la respuesta a uno de los grandes misterios
que han ocupado infinitas horas en programas dedicados al ocultismo, lo
desconocido y demás zarandajas del pensamiento mágico: ¿por qué tantas
personas juran haberse visto fuera del cuerpo cuando han
tenido experiencias cercanas a la muerte? Como siempre, la respuesta a lo que
no comprendemos no la tiene la mística sino la ciencia.
El Dr.
Josef Parvizi, profesor de neurología en Stanford, comenzó su
investigación cuando le visitó un paciente que experimentaba ese fenómeno,
conocido como experiencia extracorpórea. Una experiencia que no sólo se
experimenta cerca de la muerte, sino también en otras circunstancias que nada
tienen que ver con almas que suben al cielo y viajes astrales, sino con drogas
o, en el caso del paciente del Dr. Parvizi, la epilepsia.
Qué
han descubierto
En
una entrevista con la radio pública de los EEUU (NPR), Parvizi
explicó cómo el sentido de sí mismo del paciente cambiaba de repente, casi como
si fuera un observador de sus propias conversaciones. Además, sienten que están
flotando en el espacio. Los síntomas intrigaron a Parvizi, según
cuenta la NPR, que “pensó que las convulsiones del hombre debían estar
afectando a un área del cerebro llamada Córtex Parietal Medial (PMC).
Según
Parvizi, el PMC ayuda a crear lo que se conoce como nuestro “yo
narrativo”, una especie de autobiografía interna que nos ayuda a definir
quiénes somos. Parvizi explica que esta parte del cerebro es la que hace que
sepamos dónde estamos y nuestra relación con el espacio, los objetos y las
personas que nos rodean en todo momento.
A
partir de ahí, el equipo de Parvizi decidió realizar un experimento para ver si
podía recrear los síntomas de la experiencia extracorpórea mediante la
estimulación eléctrica del PMC. En su estudio, publicado en la prestigiosa
revista científica revisada por pares Neuron, concluyeron de forma inequívoca
que el "yo físico" de una persona estaba vinculado a un lugar
específico en esa parte especial del cerebro, conocido como el precúneo o
precuña anterior.
Según Christophe
López, investigador del Centro Nacional de Investigación Científica en
Francia que está no relacionado con la investigación, este descubrimiento
demuestra que esta podría ser la forma en que el cerebro etiqueta nuestras
experiencias en el entorno como propias. López sugiere también que el proceso
de este yo físico está conectado en parte al oído interno, que detecta el
movimiento y la posición del cuerpo en el espacio. La investigación de Parvizi,
asegura, contiene evidencia de que es así.
La
conexión con la ketamina
Pero
no solo la estimulación eléctrica puede disparar la experiencia extracorpórea.
También lo hacen drogas como la ketamina. Como afirma Patrick Purdon,
un investigador en Harvard que ha estado estudiando los efectos de la ketamina
en el cerebro, esa sustancia actúa de manera similar a la estimulación cerebral
eléctrica sobre el precúneo anterior.
La
ketamina —que ha sido utilizada durante décadas como anestésico— es conocida
por ser “disociativa”. Como Enzo Tagliazucchi, un neurocientífico que
estudia las drogas psicodélicas, explicaba a la revista Vice, esta
sustancia “puede generar una sensación de desapego del cuerpo y del yo y, a
dosis más altas, una experiencia disociativa completa que comparte muchas
características con las experiencias cercanas a la muerte, como la sensación de
estar fuera de los límites físicos del cuerpo y
navegar por un vasto espacio, sentimientos de dicha y euforia, avanzar
hacia una luz, y la presencia de un umbral invisible e
irreversible”.
Implicaciones
y futuro de la investigación
En
el caso de la muerte, como cuenta un estudio publicado en Frontiers, el
cuerpo puede generar una sustancia de efectos parecidos llamada DMT
(N,N-dimetiltriptamina) —un alcaloide presente en numerosas plantas y
seres vivos, incluyendo el ser humano— que dispararía esa sensación de viaje
extracorporal y euforia al afectar a la precuña anterior antes de
emprender el viaje final hacia la nada.
El
descubrimiento no sólo resuelve este misterio, sino que tiene implicaciones
significativas en nuestra comprensión de la conciencia humana y
cómo el cerebro procesa las experiencias. Y lo que es aún más importante: abre
nuevas vías para el tratamiento de enfermedades mentales y la ansiedad
relacionada con la muerte.
Bien,
Hasta aquí la nota de Díaz. Como les dije antes, los exhorto a que lean las
tres notas que les mencioné más arriba para así tener una acabada comprensión
de las ECM.
Y,
sin otro particular, les digo:
¡Hasta la próxima!
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