Buenos
días, queridos amigos. Empiezo por aclarar el por qué del título de esta nota.
Se debe a que en esta pretendo aportar a dos temas tratados en el blog, a
saber: Hoy hablamos del alma y Seremos cyborgs.
Comencemos
por el tema del alma, del que ya contamos con los valiosos aportes de Christof
Koch y de Katja Crone.
¿Qué
opinas tu sobre el alma, Martín?
Antes
de responder esta pregunta, me gustaría comentarles por qué la escribí en el
español de España y no en la variante argentina. En esta última, habría sido:
¿Qué
opinás vos sobre el alma, Martín?
Resulta
que, debo confesarles, apesadumbrado, que la variante argentina no me agrada
tanto como la española. La variante argentina corre el acento de las palabras
hacia la derecha, lo cual, a mi gusto, les otorga un carácter más tosco, más
grosero. Por ejemplo, me agrada mucho más anda que andá; toma que
tomá; escóndelo que escondelo, etc., etc.
Aclaro
esto para que sepan por qué, de vez en cuando, escribiré en el español español y
no en el español argentino.
Bien,
volvamos a lo nuestro.
Mi
concepto del alma lo he construido usando la así llamada Navaja de Okham,
título con el que se designa el método de nuestro conocido, el monje del
medioevo William de Okham.
William
nos advirtió que, en el análisis de un fenómeno no deben multiplicarse las
causas sin necesidad. Así pues, en el análisis de la consciencia, que de eso se
trata el tema, juzgué oportuno para explicarla no comenzar postulando la
existencia de un ente (el alma) del cual no tenemos ninguna evidencia física
que lo respalde.
¿Sería
posible, entonces, explicar la consciencia por medio de causas físicas
conocidas?
Pues,
de ahí surgió la hipótesis de que la consciencia es el resultado de la
interacción de las neuronas cerebrales.
¿Pero
entonces Martín, todo cerebro debería tener consciencia?
¡Efectivamente!
Y, de hecho, ya hemos mencionado en este foro casos como el de la gorila Koko,
o del chimpancé que utiliza herramientas para extraer miel del agujero de un
árbol cuando no puede con sus dedos, o de los delfines que se reconocen entre
ellos por un nombre, etc. Cosas inexplicables si pensamos que los animales solo
tienen instinto y no consciencia.
Y, a guisa de ejemplo, veamos cómo se las arregla este cuervo para hacerse con una zanahoria:
https://www.youtube.com/shorts/vavfBAasaHk
Desde luego que, como también dijimos aquí, hay grados de consciencia. No es lo mismo un cerebro como el humano con 86.000.000.000 de neuronas que el del gusano C. Elegans con solo unos pocos cientos de ellas.
Y
entonces, cabe la pregunta que me están por hacer ustedes:
Pero,
Martín, ¿Si todo cerebro tiene consciencia, un cerebro electrónico la tendrá
también?
Pues
sí, queridos amigos. De lo expuesto, se sigue, lógicamente, que un cerebro
electrónico podrá tener consciencia. De hecho, los actuales cerebros
electrónicos ya dan incipientes muestras de ello.
Ahora
bien, les dije al comienzo que esta nota versaría también sobre el tema de
transformarnos en cyborgs, de modo que dejo, por ahora, el tema del alma sobre
el que volveremos más adelante y vamos con los cyborgs.
Para
quien recién se suma al Policromía de Ideas, recomiendo la lectura de las notas
tituladas Seremos cyborgs, para ponerse al tanto de lo ya tratado.
Y
ahora, les comento que, fiel a la advertencia de que no se debe desconocer la
realidad so pena de ser avasallado por ella, es que les traigo cuatro notas
sobre el tema para ponernos al día con los avances de la tecnología cyborg.
Vamos
con la number one:
Los implantes cerebrales, dispositivos que permiten la interacción directa entre el cerebro y la tecnología, están dejando de ser una idea de ciencia ficción para convertirse en una realidad tangible. Empresas como Neuralink, fundada por Elon Musk, están liderando el desarrollo de interfaces cerebro-computadora (BCI) que prometen revolucionar el tratamiento de enfermedades neurológicas y la forma en que interactuamos con el mundo digital. Estos avances no solo buscan restaurar funciones perdidas en personas con discapacidades, sino también explorar nuevas formas de comunicación y control de dispositivos mediante el pensamiento. A medida que la tecnología avanza, surgen también debates éticos sobre la privacidad mental y el impacto de estas innovaciones en la sociedad.
El
auge de las interfaces cerebro-computadora
Las interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en
inglés) están emergiendo como una de las tecnologías más prometedoras en el
campo de la neurociencia y la ingeniería biomédica. Estas interfaces permiten
la comunicación directa entre el cerebro humano y dispositivos externos,
abriendo posibilidades para restaurar funciones motoras, sensoriales y
cognitivas en personas con diversas discapacidades.
Aplicaciones
médicas y terapéuticas
Una
de las principales aplicaciones de las BCI es en el tratamiento de enfermedades
neurológicas. Por ejemplo, se están desarrollando implantes cerebrales que
permiten a personas con parálisis controlar dispositivos electrónicos mediante
el pensamiento. Estos implantes captan las señales neuronales asociadas con la
intención de movimiento y las traducen en comandos para controlar prótesis o
interfaces digitales.
Además,
se están explorando implantes que estimulan áreas específicas del cerebro para
tratar trastornos como el Parkinson, la epilepsia y la depresión resistente al
tratamiento. Estos dispositivos pueden ajustar la estimulación en tiempo real,
adaptándose a las necesidades del paciente y mejorando la eficacia del
tratamiento.
Avances
tecnológicos y desafíos
El
desarrollo de BCI enfrenta varios desafíos técnicos, como la miniaturización de
los dispositivos, la biocompatibilidad de los materiales y la precisión en la
interpretación de las señales neuronales. Sin embargo, los avances en
nanotecnología, inteligencia artificial y materiales como el grafeno están
acelerando el progreso en este campo.
Por
ejemplo, se están desarrollando electrodos de grafeno ultrafinos que pueden
integrarse de manera más efectiva con el tejido cerebral, reduciendo la
respuesta inflamatoria y mejorando la calidad de las señales recogidas.
Asimismo, la incorporación de algoritmos de aprendizaje automático permite una
interpretación más precisa y adaptable de las señales cerebrales, mejorando la
funcionalidad de las BCI.
Number
two:
Telepathy:
el primer producto de Neuralink
Neuralink,
la empresa fundada por Elon Musk, ha desarrollado un implante cerebral llamado
«Telepathy» que permite a los usuarios controlar
dispositivos electrónicos mediante el pensamiento. Este dispositivo, del tamaño
de una moneda, se implanta en el cerebro y utiliza electrodos para captar las
señales neuronales asociadas con la intención de movimiento.
El
objetivo inicial de Telepathy es ayudar a personas con parálisis a interactuar
con el mundo digital de manera más autónoma. En ensayos clínicos, los
participantes han logrado controlar cursores en pantallas y escribir texto
simplemente pensando en los movimientos necesarios.
Características
técnicas de Telepathy
Tamaño: aproximadamente 23 mm de
diámetro y 8 mm de grosor.
Electrodos: cuenta con 1.024
electrodos distribuidos en hilos ultrafinos que se insertan en el tejido
cerebral.
Conectividad: se comunica de forma
inalámbrica con dispositivos externos, eliminando la necesidad de cables.
Carga: la batería se recarga de
forma inalámbrica mediante un sistema de inducción.
Estos
avances representan un paso significativo hacia la integración de la tecnología con el cuerpo humano, ofreciendo nuevas
posibilidades para la rehabilitación y la mejora de la calidad de vida de las
personas con discapacidades.
Reflexiones
adicionales
El
desarrollo de implantes cerebrales plantea importantes cuestiones éticas y
sociales. La posibilidad de acceder y modificar la actividad cerebral suscita
preocupaciones sobre la privacidad mental, la autonomía personal y el potencial
uso indebido de la tecnología. Es fundamental establecer marcos regulatorios y
éticos que guíen la investigación y aplicación de estas tecnologías, asegurando
que se utilicen de manera responsable y en beneficio de la sociedad.
Además,
es necesario considerar la equidad en el acceso a estas innovaciones, evitando
que se conviertan en privilegios de unos pocos. La colaboración entre
científicos, médicos, legisladores y la sociedad en general será clave para
abordar estos desafíos y aprovechar el potencial de las interfaces
cerebro-computadora de manera ética y equitativa.
Frase
clave para SEO:
Metadescripción:
Etiquetas:
Referencias:
«Neuralink:
estos son los 3 objetivos de Elon Musk para implantar chips cerebrales» – MVS
Noticias. https://mvsnoticias.com/entrevistas/2023/6/2/neuralink-estos-son-los-objetivos-de-elon-musk-para-implantar-chips-cerebrales-594750.html
«Neuralink
hizo realidad el primer implante cerebral en un ser humano» – APTC Perú. https://aptcperu.org/2024/03/06/neuralink-hizo-realidad-el-primer-implante-cerebral-en-un-ser-humano/
«IBM
presenta un chip de inteligencia artificial inspirado en el cerebro» – Soy
Datos. https://soydatos.com/ibm-presenta-un-chip-de-inteligencia-artificial-inspirado-en-el-cerebro/
Sam Altman y OpenAI invertirán en una empresa de chips cerebrales para competir con Neuralink de Elon Musk
El ejecutivo apoyaría a Merge Labs, una startup que pretende utilizar la inteligencia artificial para crear este tipo de tecnologías
Por Isabela Durán San Juan
Sam Altman, CEO de OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, confirmó que la compañía planea financiar una startup de interfaces cerebro-computadora para competir con Neuralink, de Elon Musk.
“Creo que las interfaces neuronales son ideas interesantes para explorar. Me gustaría poder pensar algo y que ChatGPT me respondiera”, declaró en una entrevista con The Verge.
Según el Financial Times, OpenAI y Sam Altman respaldarán a Merge Labs, un emprendimiento que busca aprovechar la inteligencia artificial para desarrollar este tipo de tecnologías.
El reporte indica que Altman será cofundador de la compañía junto con Alex Blania, director de Tools for Humanity y responsable de un proyecto de escaneo de globos oculares. Merge Labs planea recaudar 850 millones de dólares, de los cuales 250 millones provendrían de OpenAI.
Aunque aún no se conocen todos los detalles, Altman define estas interfaces como “la fusión entre una persona y un ordenador”. Desde hace años, el líder de OpenAI sostiene que los seres humanos terminarán por integrarse con las máquinas en los próximos cincuenta años.
Qué dice Sam Altman de los implantes cerebrales
Para Sam Altman, CEO de OpenAI, los implantes cerebrales forman parte inevitable de un futuro en el que humanos y máquinas estarán profundamente conectados.
Altman sostiene que la IA sobrehumana, la mejora genética y las interfaces cerebro-máquina son inevitables. REUTERS/Ken Cedeno
En 2017, en su blog The Merge, afirmaba que la fusión ya había comenzado, pues desde hace años los teléfonos móviles nos indican qué hacer y cuándo, las redes sociales afectan nuestro estado de ánimo y los motores de búsqueda influyen en lo que pensamos.
Altman cree que, tarde o temprano, la inteligencia artificial sobrehumana, la mejora genética y las interfaces cerebro-máquina se harán realidad.
Para él, estas tecnologías representan la mejor oportunidad de la humanidad para sobrevivir en un mundo dominado por la IA.
Considera que, si dos “especies” —humanos y máquinas— compiten por el mismo objetivo de ser la forma de vida dominante en la Tierra y más allá, el conflicto será inevitable.
En su visión, la fusión podría adoptar distintas formas: desde conectar electrodos al cerebro hasta establecer vínculos estrechos con chatbots. No obstante, reconoce que superar a empresas como Neuralink será un reto, ya que cuentan con una ventaja de varios años.
A qué se dedica Neuralink de Elon Musk
Neuralink, la empresa fundada por Elon Musk, se dedica al desarrollo de interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés).
Su objetivo es crear implantes cerebrales capaces de leer y transmitir señales neuronales para interactuar directamente con dispositivos externos, como ordenadores o prótesis.
En el corto plazo, Neuralink busca tratar enfermedades neurológicas como parálisis, pérdida de visión, trastornos del habla o lesiones medulares, permitiendo que los pacientes controlen tecnología solo con el pensamiento.
Neuralink pretende tratar trastornos neurológicos y permitir que los pacientes manejen tecnología con la mente. REUTERS/Nathan Howard/File Photo/File Photo
A largo plazo, Musk plantea que estos implantes podrían fusionar la mente humana con la inteligencia artificial, ampliando nuestras capacidades cognitivas.
Quién fue el primer paciente de Neuralink
La primera persona en recibir un implante cerebral de Neuralink fue Noland Arbaugh, un joven que quedó tetrapléjico tras un accidente y que, en enero de 2024, se convirtió en el primer paciente humano sometido al dispositivo experimental llamado Telepathy o The Link.
Gracias a este implante, Arbaugh pudo controlar un cursor en una pantalla usando únicamente sus pensamientos, lo que le permitió navegar por internet, jugar videojuegos como ajedrez o Civilization, y recuperar cierta autonomía digital.
Este experimento representa un paso crucial hacia el objetivo de Neuralink: desarrollar interfaces cerebro-computadora que permitan restaurar funciones motoras, comunicativas y sensoriales en personas con discapacidades, y, a largo plazo, posibilitar una integración directa entre el cerebro humano y sistemas de inteligencia artificial.
Number four:
CL1 es la primera computadora con neuronas humanas cultivadas en laboratorio, está a la venta y podría supera a la IA
El nacimiento de una nueva era la "biocomputación". Te contamos todo sobre CL1, la primera computadora con neuronas humanas reales, cultivadas en laboratorio, que ya se comercializa.
Científicos explican el nacimiento de una nueva era: la biocomputación. Esta disciplina emergente sorprendente y revoluciona la informática, y abre fronteras inexploradas para la medicina. Te contamos todo sobre el CL1, la primera computadora comercial con neuronas humanas.
Qué es la biocomputación y para qué sirve
La biocomputación representa una convergencia nunca antes alcanzada entre tecnología y biología, donde células vivas funcionan como procesadores y el ADN almacena datos como un disco duro microscópico. Esta disciplina emergente no solo promete revolucionar la informática, sino también abrir fronteras inexploradas en medicina, inteligencia artificial y sostenibilidad energética.
Se trata de la integración de la biología, la informática, la ingeniería genética y la nanotecnología para desarrollar sistemas de computación cuyo soporte físico está constituido por moléculas, células o tejidos vivos.
Esta innovadora área busca superar las limitaciones físicas y energéticas de la computación electrónica tradicional mediante la explotación de propiedades únicas de sistemas biológicos, como la ultra alta densidad de almacenamiento del ADN y la plasticidad adaptativa de las neuronas humanas.
Las computadoras biológicas se pueden utilizar para estudiar y reprogramar sistemas vivos, monitorear entornos y mejorar la terapéutica celular. Es absolutamente revolucionario como, neuronas humanas cultivadas en laboratorio, ahora están aprendiendo a jugar videojuegos y resolviendo problemas matemáticos complejos, y lo más impactante es que ya se comercializan.
Evolución histórica de la biocomputación
En 1994, Leonard Adleman, ejecutó la primera computación molecular resolviendo el problema del camino hamiltoniano con moléculas de ADN, estableciendo la factibilidad del paralelismo masivo a escala molecular.
Entre 2006 y 2013, se desarrollaron puertas lógicas enzimáticas y circuitos funcionales de ADN concatenados, avanzando hacia arquitecturas reconfigurables como DNA-based Programmable Gate Arrays (DPGAs).
Hace unos 12 años (marzo, 2013), Science publicó el trabajo de investigación de un equipo de bioingenieros de la Universidad de Stanford que llevó la informática más allá de la mecánica y la electrónica, adentrándose en el ámbito de la biología, y desarrollaron un transistor biológico hecho de material genético: ADN y ARN. El equipo lo llamó el "transcriptor".
“Las computadoras biológicas se pueden utilizar para estudiar y reprogramar sistemas vivos, monitorear entornos y mejorar la terapéutica celular”, dijo Drew Endy, PhD, autor principal del artículo publicado en Science.
La creación del transcriptor permite a los ingenieros realizar cálculos dentro de células vivas para registrar, por ejemplo, cuándo las células han sido expuestas a determinados estímulos externos o factores ambientales, o incluso activar y desactivar la reproducción celular según sea necesario.
Entre 2010 y 2023, se consolidaron los órganos-en-chip, por ejemplo, el pulmón-en-chip que simula ciclos respiratorios; también se desarrollaron dispositivos neuromórficos biológicos capaces de emular aspectos funcionales de la sinapsis.
En este experimento, conocido como DishBrain, les enseñaron a las células a responder a estímulos eléctricos que simulaban el juego. Con esto demostraron que es posible el aprendizaje de cultivos neuronales humanos en laboratorio, evidenciando comportamiento adaptativo en tejido vivo.
En el experimento DishBrain (2022), los científicos de Cortical Labs, les enseñaron a las neuronas humanas reales conectadas (en un laboratorio, fuera de un cerebro completo), a procesar información y a aprender, respondiendo a estímulos eléctricos.
Este año (2025), la misma compañía australiana, lanzó el sorprendente CL1, la primera computadora comercial híbrida que combina 800 mil neuronas humanas cultivadas con chip de silicio. Esto marca el inicio de la comercialización de computadoras biológicas.
Qué es y cómo funciona el sorprendente CL1 que ¡ya comercializa!
Según detalla Cortical Labs, las neuronas reales son cultivadas en una solución rica en nutrientes, que les proporciona todo lo necesario para su salud. Crecen sobre un chip de silicio, que envía y recibe impulsos eléctricos hacia la estructura neuronal.
El mundo en el que existen las neuronas es creado por su Sistema Operativo de Inteligencia Biológica (biOS). Este gestiona un mundo simulado y envía información directamente a las neuronas sobre su entorno. A medida que las neuronas reaccionan, sus impulsos afectan a su mundo simulado.
Los dispositivos “wetware” combinan cultivos de neuronas humanas derivadas de células madre con chips microelectrodos que permiten la estimulación y lectura eléctrica de redes neuronales.
Algo muy importante en CL1, es que son pruebas sin animales. Es la primera computadora biológica que permite a los laboratorios médicos y de investigación probar cómo las neuronas reales procesan la información, ofreciendo una alternativa éticamente superior a las pruebas con animales y al mismo tiempo brindando información y datos humanos más relevantes.
CL1, basado en inteligencia organoide (IO), usa menos recursos y superará la inteligencia artificial (IA); es sostenible al extremo, está diseñado para mantener las neuronas vivas durante hasta 6 meses con su sistema de soporte vital interno, el CL1 necesita insumos mínimos y una fracción de la energía que usan otras tecnologías, lo que permite plazos de investigación más largos.
Es un sistema de circuito cerrado de alto rendimiento donde neuronas reales interactúan con el software en tiempo real. Un entorno robusto mantiene las neuronas activas hasta seis meses.
Estas neuronas de la CL1 se autoprograman, es infinitamente flexible y es el resultado de cuatro mil millones de años de evolución, explican desde Cortical Labs. Lo que los modelos digitales de IA intentan emular con enormes recursos, CL1 lo hace mucho más fácil.
Además, CL1 es autónomo, todas las grabaciones, aplicaciones y soporte vital se encuentran en el dispositivo. No requiere computadora externa. Simplemente podés conectar cámaras, dispositivos USB y de otros puertos a la Cortical Cloud para usarlos en experimentos.
Se logra un aprendizaje mucho más profundo, podrás estudiar la función cerebral con una claridad sin precedentes a través de la computación biológica que captura la adaptabilidad y el aprendizaje neuronal en tiempo real, revelando los mecanismos de la enfermedad y los efectos compuestos sobre la cognición.
BTS at @CorticalLabs #MWC25 pic.twitter.com/m6iItkXBG7
— Hon (@dr1337) March 1, 2025
Se puede obtener una CL1 a través de la página oficial de Cortical Labs, su valor de comercialización por compra directa es de 35 mil dólares estadounidenses. También está disponible un modelo basado en la nube que Cortical Labs, "Wetware como servicio" (WaaS), lo que permite a los investigadores el acceso remoto por 300 dólares semanales, haciendo la tecnología más accesible para centros de investigación de menor tamaño.
Computadoras con neuronas humanas: desafíos tecnológicos y éticos
Los dispositivos “wetware” combinan cultivos de neuronas humanas derivadas de células madre con chips microelectrodos que permiten la estimulación y lectura eléctrica de redes neuronales. Las neuronas presentan plasticidad sináptica natural, lo que permite aprendizaje experimental en tiempo real.
El ejemplo destacado es el CL1, como explicamos, este usa un sistema operativo especial biOS para traducir código digital a estímulos eléctricos para las neuronas y viceversa, logrando capacidades de aprendizaje en cuestión de minutos (según el experimento DishBrain), operación energética eficiente, con consumos muy por debajo de supercomputadoras tradicionales.
Actualmente tiene algunos desafíos por sortear, como la viabilidad limitada de las neuronas cultivadas, que es de aproximadamente 6 meses, y también implicaciones éticas relacionadas con el bienestar del tejido neuronal.
El uso de neuronas humanas plantea preguntas sobre la existencia de experiencias subjetivas o sufrimiento, requiriendo regulaciones éticas rigurosas. La manipulación y almacenamiento de datos biológicos sensibles deben respetar marcos legales como, por ejemplo, el Reglamento General de Protección de Datos de la UE (RGPD), evitando usos indebidos o acceso no autorizado.
La complejidad y costo actual pueden crear desigualdades tecnológicas, haciendo necesaria la promoción de políticas de democratización y transferencia tecnológica. Y por supuesto el riesgo dual-use (investigación de doble uso), cuando la capacidad de sintetizar secuencias de ADN programables requiere el control para prevenir usos malévolos bioterroristas. El llamado "dual-use" ocurre cuando el desarrollo de un producto también puede implementarse para amenazar o dañar a las personas, los animales o el ambiente.
Aunque existen barreras técnicas y éticas por superar, la consolidación de esta línea de investigación promete transformar áreas como el almacenamiento de datos, la inteligencia artificial sostenible, el diseño de fármacos y la medicina personalizada. Los próximos años serán definitorios para la estandarización, regulación y democratización de la biocomputación, que seguramente redefinirá el rol de la biología en la computación del futuro.
Bien, queridos amigos, como ven las notas expuestas dan mucha tela para cortar, sobre todo la última. Cosa que iremos desgranando en sucesivas notas.
Por ahora me despido: ¡Hasta la próxima!
No hay comentarios:
Publicar un comentario