domingo, 6 de julio de 2025

Acerca de la consciencia 3 - Addendum

Hemos hablado ya, en este foro, queridos amigos, de la consciencia, de qué es y cuál podría ser su causa. Me parece oportuno, entonces, repasar algunos de los conceptos más importantes que ya hemos vertido.

En primer lugar, recordemos que llamamos inteligencia a la capacidad de resolver problemas; en cambio, llamamos consciencia a la capacidad de un ser de autoreconocerse, es decir, de ser capaz de decir: yo soy.

Ustedes podrán ver, más abajo, un enlace a un artículo titulado: ¿Los animales tienen conciencia? Un nuevo estudio revive el debate. Les comento que, aun antes de leer el artículo, yo estoy en desacuerdo con la duda que plantea.

¿Por qué estas en desacuerdo, Martín?

Pues, porque la autopercepción es una condición sine qua non para poder desenvolverse en un mundo que, de otra manera, nos eliminaría rápidamente. Piensen ustedes que, si uno no se autopercibe, si no se da cuenta de que uno existe, no sabría a quién defender, por ejemplo. Supongan que ustedes no se dan cuenta de que son ustedes, ¿Cómo sabrían que tienen sed, o hambre, o que están en peligro? ¡No lo sabrían porque no sabrían quién tiene sed, hambre, etc.!

Bajo este paradigma, todos los animales estamos dotados de consciencia. Sino, ¿Cómo sabe un león que ÉL tiene hambre? ¿Cómo sabe un cordero que ÉL está en peligro de ser devorado por el tigre que tiene enfrente? ¿O cómo pudo la gorila Koko decir a su entrenadora: Koko triste, cuando se le murió el gato que era su mascota? Se nombró a si misma, ¿verdad? ¿Y no es eso estar consciente de si misma?

Y, como ya hemos mencionado en las notas anteriores, ¿Qué decir de los delfines que se reconocen por un nombre emitiendo un determinado chillido? Si un delfín A responde cuando otro lo llama diciendo A, ¿acaso no es consciente de sí mismo?

Por cierto que, hay grados de consciencia. No es lo mismo una red neuronal como el cerebro humano que posee 86.000.000.000 de neuronas que la red neuronal del pequeño gusano Caenorhabditis Elegans que alcanza unos pocos cientos de ellas.

¿Y en qué se manifiesta esa diferencia, Martín?

Según mi propuesta, se manifiesta en una mucho mayor, más completa y más profunda autopercepción, que hasta nos permite filosofar, por ejemplo, cosa impensable en C. Elegans. Sin embargo, si C. Elegans se acerca a una fuente de calor intenso se apartará porque percibe que es ÉL quien está sufriendo el calor, porque se percibe en peligro.

Pero, entonces, Martín, una red neuronal artificial ¿también podría ser consciente?

¡Correcto! De hecho, ya hoy podemos reconocer signos de consciencia en las IA.

¡Hum! ¿No será que solo percibimos lo que los programadores de las IA han puesto en ellas?

¿Y no será que, en nosotros solo se percibe lo que la programadora Madre Natura ha puesto en nosotros...?

Personalmente, creo que las IA llegarán a ser plenamente conscientes e, incluso, a un grado mayor que nosotros (a menos que, como ya hemos tratado en este foro, nos transformemos en cyborgs).

La diferencia, con los animales o con las IA, es de grado, no de naturaleza. De modo que preparémonos, queridos amigos. 

El humano, que ha inventado tantas cosas, por primera vez en la Historia está inventando seres conscientes. Todos los demás los inventó Madre Natura. Y, al decir esto último, no dejo de reconocer que hay quien me dirá: Martín, la consciencia es un don otorgado por Dios. Ciertamente, esa es otra explicación, pero tal como nos aconsejó el monje franciscano de los siglos XIII y XIV, William de Okham, teólogo, lógico y filósofo, entia non sunt multiplicanda sine necessitate, o sea, no hay que multiplicar los entes sin necesidad. Por ejemplo, si se está buscando las causas de un fenómeno, no empecemos por las más numerosas y complejas sino por las más simples que, al decir de William, suelen ser suficientes. No comencemos considerando a Dios, pero, si hace falta, acudamos a él.

Y ahora veamos un artículo que nos cuenta dónde, en el cerebro, se encuentra el origen de la consciencia. Sí, es un poco difícil por lo técnico, pero si lo encuentran así, léanlo en diagonal y quédense con la idea central.


¿Cuál es el origen de la consciencia? Un estudio neurocientífico arroja nuevas pistas

Un experimento enfrentó dos de las teorías más relevantes sobre el surgimiento de la consciencia como proceso fisiológico: el resultado no fue lo que esperaban.

concepto de consciencia.

Una conceptualización de la consciencia surgiendo a partir de los estímulos del exterior. Getty images.

¿Qué es la consciencia? La ciencia todavía no define cuál es la respuesta correcta y hay quien piensa que nunca se llegará a ese punto porque la cuestión parece pertenecer más al campo de la filosofía. Por suerte, en el cerebro hay comportamiento eléctrico que permite intuir en qué parte se origina la consciencia y cómo se relaciona con el resto del órgano. Además, la actividad neuronal asociada a la consciencia es medible, lo que ha posibilitado el desarrollo de al menos dos teorías sobre su origen como proceso fisiológico, con diferentes enfoques entre sí y con evidencia sólida que las respaldan.

En el ámbito neurocientífico contemporáneo, el origen de la consciencia (no confundir con ‘conciencia’, término relativo al ámbito de la moral) es un tema ampliamente debatido. Imagina que hay “bandos” rivales por cada teoría acerca del surgimiento, y los científicos que las investigan tienen razones válidas para pensar que están en el lado correcto de la historia. Todavía no hay un claro ganador que termine con la discusión.

Un reciente estudio realizado por el Instituto Allen (organización enfocada a la investigación de biociencias, con sede en Seattle), que implicó siete años de experimentación, acaba de enfrentar directamente dos de las teorías más prominentes para determinar cuál de estas es la más convincente. Los resultados han dejado en claro que encontrar el origen de la consciencia es una tarea más compleja de lo que se podría suponer.


Un concepto de cerebro humano activo.

Científicos encuentran la puerta en el cerebro que conduce a la percepción consciente

Un nuevo experimento apunta a que los núcleos talámicos del cerebro regulan la percepción humana.


¿Qué dicen las dos teorías sobre el origen de la consciencia?

Dentro de las teorías reduccionistas sobre el origen de la consciencia, destacan la teoría de la información integrada (IIT, por su nombre en inglés) y la teoría del espacio de trabajo global (GNWT). Una aborda la consciencia como una propiedad intrínseca de sistemas físicos complejos, mientras que otra la comprende como el resultado de la difusión de información.

La IIT propone que la consciencia surge cuando un sistema tiene un alto grado de información interrelacionada. En otras palabras, se origina cuando el cerebro cuenta con la capacidad de generar y combinar información ordenada, diferenciada y coherente. Una buena metáfora para entenderla es la de un rompecabezas, donde cada dato del cerebro es una pieza del conjunto: solo al final, cuando están ordenadas correctamente, es que se vislumbra la imagen general.

La GNWT, en cambio, sugiere que una red de áreas del cerebro trabaja paralela e inconscientemente para enviar fragmentos importantes de información a un espacio de trabajo general. Aquello que logra entrar a esta región es lo que produce una experiencia consciente. Los neurocientíficos suelen usar la metáfora de un teatro para explicarla: el espacio de trabajo global donde surge la consciencia es el escenario que tiene toda la atención, pero donde nunca se ve aquello que queda fuera o permitió la obra en primer lugar.


¿Los animales tienen conciencia? Un nuevo estudio revive el debate

Los indicadores de comportamiento arrojan nuevas pistas que apuntan a la presencia de experiencias conscientes incluso fuera de nuestra especie.


Y la ganadora es…

El estudio publicado en Nature involucró a 256 sujetos expuestos a diversos estímulos visuales mientras se monitoreaba su actividad cerebral con tres herramientas de medición: análisis del flujo sanguíneo, actividad magnética y registros eléctricos. Con las pruebas, se pretendía determinar qué teoría de las dos predecía mejor los datos encontrados. Fue un empate técnico.

“Los resultados se alinean con algunas predicciones de IIT y GNWT, mientras que desafían sustancialmente los principios clave de ambas teorías. Para IIT, una falta de sincronización sostenida dentro de la corteza posterior contradice la afirmación de que la conectividad de la red determina la consciencia. GNWT se ve desafiada por la falta general de ignición en el final del estímulo y la representación limitada de ciertas dimensiones conscientes en la corteza prefrontal”, escribieron los autores.

Hay, sin embargo, algunos avances en la comprensión de la consciencia que los neurocientíficos celebraron. Por ejemplo, según el blog del Instituto Allen, hay confirmación de que las neuronas de las áreas visuales del cerebro están vinculadas con las áreas frontales, asociadas tradicionalmente a las funciones cognitivas superiores. En otras palabras, el estudio permite inferir que la consciencia, lo que sea que ello signifique, está relacionada con la forma en que experimentamos el mundo y no con la integración aislada de información.

Como señaló el comunicado de prensa del Instituto Allen: "La inteligencia implica hacer, mientras que la consciencia implica ser".

Bien, queridos amigos, el tema de la consciencia es un tema apasionante sobre el cual seguramente volveremos en la medida en que aparezcan novedades. 

Bien, me despedido, pero, no sin antes recordarles que: Si tienen un hijo, sobrino, nieto, o ustedes mismos a quien tienen que agasajar, qué mejor que regalarle mi libro de El Ajedrez de la B a la Q, Tomo I (no se demoren que ya viene el Tomo II), que podrán encontrar en Mi Librería:

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