domingo, 8 de junio de 2025

¡Ah, la inmortalidad!

¡Los saludo, querido amigos!

Y les cuento que, hace ya varias notas hubo una, de cuyo nombre no puedo acordarme, en la que recorrimos la saga de Gilgamesh. Para los que no leyeron aquel artículo y como introducción al tema de hoy, volveré a relatarla.

¿Por qué como introducción al tema de hoy, Martín?

Porque la figura de Gilgamesh conserva su vigencia dado que el anhelo que lo mueve es universal (escapar de la muerte), aunque la lección que recibe: Que la inmortalidad es un don exclusivo de los dioses y es locura aspirar a ella, es lo que pondremos en duda hoy aquí. Es interesante también el hecho de que el lector de cualquier época se siente conmovido por el canto a la amistad que contiene la obra que, se piensa, probablemente influyó en la Ilíada de Homero.

La leyenda babilónica sobre Gilgamesh cuenta que los ciudadanos de Uruk, viéndose oprimidos, pidieron ayuda a los dioses, quienes enviaron a un personaje llamado Enkidu para que luchara contra Gilgamesh y lo venciera. Pero la lucha se torna muy pareja, sin un vencedor claro y, finalmente, Enkidu reconoce a Gilgamesh como rey y los dos luchadores se hacen amigos. Juntos deciden hacer un largo viaje en busca de aventuras, en el que se enfrentan a animales fantásticos y peligrosos.

En su ausencia, la diosa Inanna (conocida por los babilonios como Ishtar y más tarde como Astarté) cuida y protege la ciudad.

Inanna declara su amor al héroe Gilgamesh, pero este la rechaza, provocando la ira de la diosa, quien en venganza envía al Toro de las Tempestades para destruir a los dos personajes y a la ciudad entera. Sin embargo, Gilgamesh y Enkidu matan al Toro, pero los dioses se enfurecen por este hecho y castigan a Enkidu con la muerte. Muy apenado por la muerte de su amigo, Gilgamesh recurre a un sabio llamado Utnapishtim, el único humano, junto con su esposa, al que los dioses salvaron del Diluvio Universal y concedieron la inmortalidad. Gilgamesh recurre a él para que le otorgue la vida eterna, pero Utnapishtim le dice que solo en una ocasión se concedió ese don a un humano, y que no volverá a repetirse, lo mismo que el Diluvio.

Finalmente, la esposa de Utnapishtim le pide a su esposo que, como consuelo por su viaje, le diga a Gilgamesh dónde localizar la planta que devuelve la juventud (mas no la vida o juventud eterna). El sabio cede y le revela que la planta está en lo más profundo del mar. Gilgamesh se decide a ir en su búsqueda y efectivamente la encuentra, pero de regreso a Uruk toma un baño y, al dejar la planta a un lado, una serpiente se la roba (basándose en que las serpientes cambian de piel, y que por ello vuelven a la juventud). El héroe retorna a la ciudad de Uruk, cuya magnificencia es descrita al final del poema.

Bien, al respecto no quiero olvidarme de Gilgamesh el Inmortal la serie argentina de historieta creada por el dibujante y guionista Lucho Olivera, basada en la del rey Gilgamesh, quien busca la inmortalidad. Esta obra es considerada una de las cumbres del cómic popular argentino y fue publicada a partir de junio de 1969. La serie combina elementos de ciencia ficción con la rica mitología sumeria, explorando temas de vida, muerte y la búsqueda de la inmortalidad. Al final de esta nota les dejo un video con un episodio de la dicha historieta.

¿Por qué al final, Martín?

Para no distraerlos de la lectura de esta nota.

Bien, a lo nuestro:

Comencemos por decir que la inmortalidad, que juzgo que en algún momento será posible, es algo que, actualmente, es Ciencia Ficción. Nosotros nos vamos a centrar aquí en algo mucho más cercano: La longevidad. De cualquier manera, recordemos nuevamente la inteligente frase, que ya viéramos en notas anteriores: Si quieres conocer el futuro, lee Ciencia Ficción.

Analizaremos, en esta nota, tres vías por las cuales puede transcurrir la obtención de la longevidad. Una ya casi en vías aplicación y otras dos más especulativas. Veamos:

1.- Actualmente, ya hemos alcanzado, en el laboratorio el siguiente logro: Se partió de ratones con una edad equivalente a la de un humano de 20 años y, por medio de un novedoso tratamiento, se los llevó a tener una edad equivalente a la de un humano de 60 años.

Pero, ¿a quién le interesa un tratamiento para envejecer, Martín?

Si, si, pero es que allí no termina la cosa. Luego de eso se los volvió a traer a la edad inicial, equivalente a la de un humano de 20 años.

Está claro que este no es un tratamiento cosmético. Se trata de rejuvenecer células que, al haber envejecido, mal cumplen sus funciones provocando el deterioro de los tejidos a los que pertenecen y el envejecimiento del organismo que integran.

¡Sorprendente! ¿Verdad?

Por supuesto que las sustancias que permitieron este asombroso logro deberán pasar muchas pruebas antes de estar disponibles para los humanos en la farmacia. Pero, el primer paso está dado.

2.- La segunda vía es ya un poco más espinosa.

¿Por qué Martín?

Bueno, para saber por qué lo digo veamos la noticia: Un grupo de científicos de la Universidad de Medicina Harbin en China realizó el primer trasplante de cabeza humana con éxito. El trasplante, dirigido por el doctor Xiaoping Ren, duró 18 horas y demostró que es posible reconectar con éxito la columna vertebral, los nervios y los vasos sanguíneos.

Si, como lo leen, se trasplantó una cabeza humana de un cuerpo a otro. Y si con el trasplante de órganos ya conocimos el mercado de órganos, no quiero pensar lo que podría generarse con esta nueva posibilidad.

Sin embargo, desde el punto de vista de la longevidad es, sin duda un avance. Se podrá cambiar un cuerpo envejecido o enfermo por uno joven y sano, aumentando así la expectativa de vida.

En algunos casos, esto será deseable, en otros abominable.

3.- Y el tercer caso es el más lejano en el tiempo… ¡pero, quizás no tanto!

Se trata de aprovechar la técnica CRISPR de edición genética. El cortar y pegar de un procesador de textos, por ejemplo, pero no cortar y pegar textos sino genes.

Eso, por un lado. Por otro lado, tenemos la posibilidad de “volcar” nuestra mente en una red neuronal artificial de modo que esta sea una copia de aquella al momento de realizar el traspaso.

Así las cosas, imaginemos el siguiente escenario: Supongamos que queremos conservar en el tiempo a un humano que ha demostrado ser muy importante para la humanidad, pero que ya está viejo y enfermo.

El plan para perpetuarlo, de tres etapas, es el siguiente:

1.1.- Se “vuelca” su mente en una red neuronal artificial.

1.2.- Usando la técnica CRISPR se elabora un clon de tal humano.

1.3.- Dicho clon se mantiene en un estado de animación suspendida para que no desarrolle una mente propia, hasta que tenga la edad adecuada para que se le implante la mente del ya posiblemente difunto y se lo recupere para la humanidad.

¿Qué no es posible?

Todo es posible en el reinado de la mente.

Todo es posible en la Dimensión Desconocida.

 

Por último, queridos amigos, les dejo el capítulo 1 de la historieta argentina Gilgamesh el inmortal, de Lucho Olivera, tal como les prometí.

https://www.youtube.com/watch?v=3VQnHhbbQPs&t=44s

 

 

 

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