domingo, 6 de noviembre de 2022

Eloísa y Abelardo

 

Eloísa y Abelardo, una historia de amor en la Edad Media con todos los ingredientes de un drama. Hubo amor, sexo, violencia, indiferencia, todo.

  Esta legendaria historia de amor, queridos amigos, aconteció en el siglo XII e inspiró a numerosos autores medievales y románticos. El alto precio que los amantes debieron pagar por su pasión les convirtió durante siglos en modelo y referente del amor prohibido, perseguido y castigado.

Pierre Abelard era un joven de origen noble, nacido en 1079 en Paláis, Alta Bretaña, que consagró su vida a los estudios de filosofía y teología. Adquirió notable prestigio enseñando en instituciones universitarias. Destacó en lógica, así como en la dialéctica y la poesía. Tuvo, sin embargo, que hacer algunos sacrificios, pues de él se esperaba que fuera un gran militar como su padre; y para evadir ese destino tuvo que renunciar a su herencia y a sus tierras.

Eloísa por su parte, tenía 22 años menos que Abelardo, y era una mujer hermosa y huérfana, por lo cual quedó bajo la tutela de su tío Fulberto. Era una mujer muy culta y, a pesar de que se tiene menos información de ella, sabemos que hablaba al menos tres idiomas: hebreo, latín y griego, lo que era una excepción para la época. Entonces, ¿cómo dos personas tan diferentes llegaron a crear esta historia?

Todo comienza con Fulberto, canónigo de París y tío de Eloísa. Al conocer a Abelardo, le encarga la educación de su sobrina Eloísa, dejándolo entrar en su casa no solo para educar a la muchacha, sino también para cuidarla, ya que Abelardo en aquella época contaba con una gran fama como maestro y como persona. Abelardo, sin conocerla, aceptó la misión y sus intenciones de educar y cuidar de la sobrina del canónigo eran sinceras… ¡hasta que conoció a la joven y quedó deslumbrado! Para ese entonces Eloísa era una joven adolescente de 17 años que combinaba su belleza con una fuerte personalidad y agudeza intelectual que, sin duda, impresionaron profundamente a Abelardo.

Sin dudas, el aprendizaje fue el nexo inicial entre los dos. Sin embargo, Abelardo, un hombre apuesto y carismático, al parecer también era un gran seductor. Así pues, lo que empezó con la educación de Eloísa, rápidamente se transformó en una relación amorosa.

  En su autobiografía, titulada sugerentemente Historia calamitatum, Abelardo reconocía que “intercambiaban más besos que ideas sabias. Mis manos se dirigían más a sus senos que a los libros...”

Como dato de color, digamos que, la Edad Media, era una regla que los educadores debían practicar el celibato (seguramente, tratando de evitar lo que aquí sucedió), pero Abelardo no pudo resistirse a la muchacha y buscó empeñosamente seducirla (esto demostraría, estimados amigos, que, tratándose del sexo, de poco valen la Teología y la Filosofía). Abelardo mismo lo narra diciendo:

“Bajo el pretexto de estudio pasamos nuestras horas en la felicidad del amor, y el aprendizaje nos dio las oportunidades secretas que nuestra pasión ansiaba. Nuestro discurso fue más de amor que de los libros que se abrían ante nosotros; nuestros besos eran mucho más numerosos que nuestras palabras razonadas.

Y así se desarrolló esta relación amorosa de forma secreta, lo que llevó a Abelardo al desequilibrio emocional, desequilibrio que lo llevó, a su vez, a la desconcentración. Su relación con Eloísa comenzó a afectar su vida profesional; empezó a sentirse agobiado en sus estudios, sin energía para el aprendizaje, sus clases empezaron a perder inspiración y sus poemas se centraban ahora en el amor.

Pronto sus estudiantes empezaron a darse cuenta de lo que ocurría y dedujeron que el amor se había apoderado de él, así que los rumores de un posible romance entre Abelardo y Eloísa empezaron a correr por París. El rumor de un romance se esparcía rápidamente, pero estos rumores no llegaban a Fulberto, el único que parecía no enterarse de nada, pues su confianza en su amada y admirada sobrina era muy fuerte. Sin embargo, el rumor llegó finalmente a él, y aquí Abelardo escribió: «¡Oh, cuán grande fue el dolor del tío cuando se enteró de la verdad, y qué amargo fue el dolor de los amantes cuando nos vimos obligados a separarnos

  La historia de amor entre Abelardo y Eloísa duró cuatro años, pero debido a que el tío se enteró de lo ocurrido los amantes tuvieron que separarse. No obstante, la separación no duró mucho, pues poco tiempo después Eloísa descubrió que estaba embarazada y al enterarse Abelardo de la noticia, huyeron y se refugiaron con la familia de él, con la que permanecieron hasta que nació el bebé, al que llamaron Astrolabio. El niño, sin embargo, falleció poco después.

Abelardo decidió enviar a su esposa al convento de Argenteuil, para mantenerla segura. Pero Fulberto, sintiéndose traicionado, enfureció y decidió vengarse. Los buscó y encontró, vengándose de Abelardo de forma cruel:  Sobornó a dos funcionarios para que, durante la noche, dejaran entrar a unos atacantes a la habitación donde dormía Abelardo…, ¡y lo castraran! Esto ocasionó que Abelardo pensara en una vida de reclusión, dedicada a Dios, pues, para él, esta era la única alternativa que su orgullo le permitiría. Dedicó el resto de su vida a la enseñanza en distintos centros religiosos. Eloísa, por su parte, se retiró al convento de Paracleto, del que llegaría a convertirse en abadesa.

Anulada toda posibilidad de unión, la pareja inició una prolongada correspondencia que ya forma parte de los clásicos de la Literatura Epistolar, en la que las palabras sustituyeron los encuentros carnales, aunque, desde luego, Abelardo nunca más fue el mismo.

La trágica historia de Abelardo y Eloísa termina cuando este muere y 21 años más tarde lo hace ella, pidiendo que sea enterrada junto a su amor. 

  Los restos de Eloísa y Abelardo reposan en el cementerio de Père Lachaise, en París.

 

Veamos ahora un par de cartas de los amantes, una de Eloísa y la respuesta de Abelardo.

Las únicas cartas de Eloísa que han llegado hasta la posteridad son las dirigidas a Abelardo. Abelardo tomó los hábitos, pero obligó a Eloísa a profesar antes que él. Esta carta, como todas las de Eloísa, nos muestra las torturas que sufre en el claustro la joven enamorada.

 

ELOISA (principios del siglo XII)

 

A ABELARDO

A su dueño y más bien su padre; a su esposo y más bien su hermano; su sierva y más bien su hija; su esposa y más bien su hermana.

La carta que has enviado últimamente a uno de tus amigos para consolarlo, mi bien amado, ha llegado por casualidad hasta mí. Un vistazo sobre los primeros caracteres me bastó para reconocer de inmediato que era tuya, y puse tanto fervor en leerla como amor por la mano que la ha escrito. Quería, al menos, encontrar en sus palabras alguna imagen del que la ha escrito. ¡Ay!, casi todos los detalles de esta carta estaban llenos de amargura, pues sólo contenían el relato doloroso de nuestra conversión, y de tus cruces continuas, ¡oh mi único bien!

Has cumplido con demasiada fidelidad la promesa que hacías a ese amigo al principio de tu carta y ha debido de convencerse que sus penas no eran nada o que eran leves comparadas a las tuyas. Has expuesto primeramente las persecuciones dirigidas contra ti por tus maestros y la indigna traición que se infligió a tu cuerpo; luego, al llegar a tus condiscípulos Alberic de Reims y Lotulfe de Lombardía, has trazado sus celos aborrecibles y su excesivo encarnizamiento.

 No has olvidado ni sus sugestiones enemigas ni la hoguera que devoró tu gloriosa obra de teología, ni esa especie de prisión cuyas puertas se cerraron sobre ti. Luego vienen los ardides de los abates y de tus pérfidos hermanos, y la boca calumniadora de tus envidiosos, y el rumor suscitado a los lejos por el nombre de Paracleto dado, contra la costumbre, a tu oratorio. En fin, las intolerables e incesantes vejaciones con que te abruma ese cruel depredador y esos detestables monjes que todavía llamas tus hijos, son los últimos trazos que completan este triste cuadro.

 Nadie, supongo, podría leer o escuchar sin llorar una historia tan conmovedora. ¡Recuerdos demasiado fieles que han renovado todos mis dolores! Tus peligros, que representas siempre crecientes, no han hecho sino aumentarlos. Todas estamos reducidas a temer por tu vida y cada día nuestros corazones inquietos y nuestros pechos trémulos esperan como última noticia la noticia de tu muerte.

 En nombre de Cristo, que todavía parece protegerte para su servicio, y de quien somos las muy insignificantes siervas al mismo tiempo que las tuyas, ¡ah!, te lo suplicamos, dígnate escribirnos frecuentemente.

 Dinos qué naufragios te sacuden aún, necesitamos saberlo. Aparte de nosotras nada te queda en el mundo; déjanos nuestra parte en tus dolores y en tus alegrías. Los corazones heridos hallan algunos consuelos en la piedad que inspiran; un fardo sostenido por muchos se lleva más fácilmente y parece más liviano. Si esta tempestad llega a calmarse un poco, escríbenos en seguida, nunca estaremos bastante tranquilizadas. Cualquiera sea el contenido, las cartas no pueden dejar de hacernos bien, pues nos probarán al menos que conservas nuestro recuerdo.

 ¡Cuán dulce es recibir una carta de un amigo ausente! Séneca nos lo enseña por su propio ejemplo cuando escribe a Lucilius: "Me escribís a menudo y os lo agradezco; pues os presentáis ante mí de la única manera que os es posible. Nunca recibo una de vuestras cartas sin que estemos inmediatamente juntos". Si los retratos de nuestros amigos ausentes engañan dulcemente nuestras miradas, y suavizan las nostalgias de la ausencia con un vano fantasma de consuelo, cuánta mayor alegría debemos sentir recibiendo las cartas que nos traen la marca verdadera del amigo ausente.

 Gracias al cielo aun te queda ese medio de devolvernos tu presencia; la envidia no te lo prohibe, ninguna dificultad se opone a ello; que las dilaciones, te lo suplico, no provengan de tu negligencia.

 Escribiste a tu amigo un largo consuelo en, vista de su desgracia, es verdad, pero refiriéndote a las tuyas. Recordándolas con exactitud, para consolarlo, has acrecentado nuestra desolación; queriendo suavizar sus heridas, has abierto nuevas llagas en nuestro dolor y has agrandado las antiguas. Cura, por favor, los males que has hecho, puesto que viertes el bálsamo sobre los que otros han causado. Has adormecido las penas de un amigo, de un compañero, y has saldado la deuda de la amistad y de una relación íntima; pero tu obligación hacia nosotros es aún más sagrada; pues no sentimos amistad por ti sino culto y adoración; no somos tus compañeras sino tus hijas y si hay un nombre más dulce y más santo es el que nos conviene.

 En cuanto a la importancia de la deuda que tú tienes, para con nosotras ¿habrá que apoyarla con pruebas y testimonios como una cosa dudosa? Aunque todo el mundo se callara, los hechos hablan con fuerza. Después de Dios eres el único fundador de este retiro, el único arquitecto de este oratorio, el único creador de esta congregación. No has construído sobre una base extraña; todo lo que está aquí es obra tuya. Esta soledad, frecuentada tan sólo por bestias feroces y ladrones, nunca había conocido morada humana, nunca había poseído una sola casa. Sobre las mismas madrigueras de las bestias feroces, sobre las guaridas de los bandoleros, allí donde nunca se había oído el nombre del Señor, elevaste un divino tabernáculo y dedicaste un templo al Espíritu Santo. Para esa obra nada pediste a la riqueza de los reyes ni de los príncipes, aunque hubieras podido pedirlo todo y obtenerlo todo; pero preferiste que todo lo que se hiciera sólo pudiera atribuírsete a ti. Los clérigos o los escolares, viniendo en muchedumbre a escuchar tus enseñanzas, te proporcionaban todo lo necesario; y los que vivían de los beneficios de la iglesia, acostumbrados más bien a recibir que a dar ofrendas, los que hasta entonces sólo habían tenido manos para tomar y no para dar, se tornaban importunos y pródigos en sus liberalidades.

Esos tratados numerosos y extendidos que los santos Padres han compuesto con tanto fervor para instruir, para alentar, o hasta para consolar a las religiosas, tus excelentes luces los conocen mejor que nuestra debilidad. Y no es sin un penoso asombro que he advertido tu largo olvido por los principios tan tiernos de nuestra conversión. ¡Oh mi dueño!, nada ha podido conmoverte en nuestro favor, ni la caridad cristiana, ni tu amor hacia nosotras, ni los ejemplos de los santos Padres. Me has abandonado en mi fe y en el triste decaimiento de mi corazón. Tu voz no ha regalado mi oído, tus cartas no han consolado mi soledad.

 Sin embargo, has de conocer toda la santidad de los deberes que tu compromiso te impone. ¿Acaso el sacramento del matrimonio no nos ha unido el uno al otro? ¿Y qué derechos me faltan para tu afecto, si es verdad que a la faz del cielo y de la tierra me he consumido por ti de un amor sin límites?

 Querido, querido, tú lo sabes y nadie lo ignora, perdiéndote lo he perdido todo; el crimen infame que te ha arrebatado a mi ternura también me ha desprendido de mí misma; pero pensando en ti, la enormidad de mi pérdida se borra en el incomparable dolor que siento por haberte perdido. Cuando más punzantes son mis penas más reclaman un consuelo eficaz. Y sólo de ti lo espero para que el manantial de mis penas destile también la ventura de la curación. Sólo tú puedes entristecerme, alegrarme o adormecer mis sufrimientos. Sólo tú estás obligado a hacerlo, pues he colmado, puedo decirlo, la medida de tus voluntades y antes de contrariarlas en lo que fuere, he tenido el valor de perderme a mí misma para obedecerte. He ido más lejos aún; y, por un maravilloso esfuerzo, mi amor se atrevió en su delirio hasta el punto de sacrificar, sin echarse nunca atrás, el único objeto de sus votos ardientes. Por orden tuya, efectivamente, tomé con otro corazón otra vestidura, para mostrarte con ese sacrificio ostentoso, que eras el único dueño de mi cuerpo, así como de mi corazón.

 Nunca, Dios lo sabe, he buscado nada en ti que no fuera tú mismo. A ti, sólo a ti, no a tus bienes, amaba. No he consultado los derechos del matrimonio, ni los gananciales, ni mis placeres o mis voluntades; son los tuyos, bien lo sabes, que me he dedicado a satisfacer.

 Aunque el nombre de esposa sea juzgado más santo y más sólido, otro hubiera sido dulce a mi corazón, el de tu querida; y, lo diré sin chocarte, el de tu concubina o de tu instrumento de placer; esperando que, cuanto más pequeña y humilde me hiciera, más me elevaría en gracia y en favor junto a ti, y que, limitada a ese papel, estorbaría menos tus gloriosos destinos. Te agradezco que no hayas olvidado por completo mis sentimientos a ese respecto en la carta dirigida a tu amigo para su consuelo. No has desdeñado recordar algunos de los motivos por los cuales yo me esforzaba en desviar ese fatal himeneo; pero has pasado bajo silencio casi todas las razones que me ha-cían preferir el amor al casamiento, la libertad a los lazos indisolubles. Tomo a Dios por testigo que si Augusto, amo supremo del universo, me hubiera ofrecido el insigne honor de su alianza, poniendo para siempre a mis pies el imperio del mundo, habría aceptado con más alegría y orgullo el nombre de tu cortesana que el título de emperatriz. Pues ni las riquezas ni el poder constituyen la superioridad de un hombre: uno es el resultado de la fortuna; otro, el del mérito.

 La mujer que se casa más a gusto con un rico que con un pobre, y que busca en un marido el rango más que a él mismo, que esa mujer lo sepa, está en venta. Sin duda aquella que la pendiente de semejante cálculo conduce al matrimonio, puede pretender el precio de la venta, no una tierna gratitud, pues es indiscutible que persigue la fortuna y no a la persona de su marido y que todavía lamenta no poder prostituirse a un comprador más rico. Encontramos la prueba más clara de esta verdad en las palabras de Aspasia, tal como las cuenta Esquines, discípulo de Sócrates. Esa mujer filósofa queriendo reconciliar a Jenofonte con su esposa terminó sus exhortaciones con el razonamiento siguiente: "Desde el momento en que habéis comprendido este punto, que no haya sobre la tierra hombre mejor ni mujer más amable, sabed, pues, reconocer y saborear sin turbación esta felicidad que os es comúnmente conferida: la de ser, vos el marido de la mejor de las mujeres, vos, la mujer del mejor de los maridos".

 Sin duda, he aquí una moral que es más santa que la filosófica. Ya no es la filosofía la que habla, es la misma sabiduría. Respetable error, dichoso engaño en los esposos, cuando una perfecta simpatía protege contra toda violación los deberes del matrimonio, menos por la continencia de los cuerpos que por el pudor atento de las almas.

 Pero lo que el error enseña a otras mujeres, la verdad más manifiesta me lo había demostrado. Esas cualidades que sólo los ojos de una esposa pueden descubrir en su marido se destacaban en ti de una manera tan victoriosa que no daba cabida a mi imaginación; te veía con los ojos del mundo entero. De manera que mi amor era más verdadero, pues estaba lejos de descansar sobre el error. ¿Qué reyes, qué filósofos, podían igualar tu renombre? ¿Qué comarca, qué ciudad, qué pueblo no te llamaba con sus impacientes deseos? ¿Aparecías en público?: cada cual se precipitaba para verte y, alargando el cuello, seguía tu partida con sus ojos ávidos. ¿Qué esposa, qué virgen no ardía por ti en tu presencia y no se encendía al verte? ¿Qué reina, qué princesa no ha envidiado mis alegrías o mi lecho?

 Poseías sobre todo dos talentos que debían conquistar a todas las mujeres: quiero decir el encanto de la palabra y el de la voz. Creo que esos adornos nunca se habrán encontrado en otro filósofo a un grado semejante. Es por eso por lo que, para descansar de tus trabajos filosóficos, compusiste, como jugando, una cantidad de versos y de cantos de amor, cuyos pensamientos poéticos y gracias musicales encontraron eco en todas partes. Tu nombre volaba de boca en boca y tus versos permanecían grabados en la memoria de los más ignorantes por la suavidad de tus melodías. ¡Cuánto ha suspirado por ti el corazón de las mujeres!: pero, como la mayor parte de esos versos cantaban nuestros amores, mi nombre no tardó en ser célebre y los celos de las mujeres se inflamaron.

 ¿Qué ventajas del espíritu o del cuerpo no embellecían tu juventud? ¿Qué mujer, entonces celosa de mi felicidad, hoy que me veo privada de tantas delicias, no sentirá lástima por mi infortunio? ¿Quién, hombre o mujer, podría negarme su compasión? Hasta el odio se enternecería sobre mi suerte.

 ¡Cuán caro te he costado! Y no obstante soy completamente inocente, tú lo sabes. El crimen no está en el hecho sino en la intención. La justicia no pesa el acontecimiento que lo ha dirigido. Sólo tú has conocido mis sentimientos y sólo tú puedes juzgarlos. Entrego todo a tu balanza, abandono todo a tu testimonio.

 Dime, únicamente, si puedes, ¿por qué desde que hicimos nuestros votos, que resolviste sin consultarme, me has descuidado tanto, me has olvidado tanto?; ¿por qué no me ha sido dado obtener ni tu presencia para templar mi coraje, ni siquiera una carta para hacerme soportar tu alejamiento? Dilo, te lo ruego, si puedes, o si no diré yo lo que pienso y lo que todo el mundo sospecha. La concupiscencia más que la ternura te arrojó a mis brazos; el ardor de la sangre más que el amor. Una vez tus deseos apagados, toda esa complacencia apasionada desapareció.

 Lo que aquí expreso, mi bien amado, no es tanto mi conjetura sino la de todos; no es un temor personal sino una opinión establecida, ni un sentimiento particular sino un pensamiento general. Pluguiera a Dios que esta opinión fuera mía y que tu amor encontrara algunos defensores cuya voz disminuyera un poco la hinchazón de mi dolor. Pluguiera a Dios que yo pudiera imaginar razones para excusarte y persuadirme que mi recuerdo te es aún necesario.

 Piensa, te lo suplico, en lo que te pido. Es tan poca cosa y te costará tan poco. Puesto que me escamotean tu presencia, las palabras pueden expresar deseos, que ellas me devuelvan al menos la dulzura de tu imagen. Las palabras no te faltan; ¿cómo, pues, podré creerte generoso en los actos, si me veo obligada a acusar tu avaricia en las palabras? Hasta ahora yo había creído merecer mucho de tu parte, pues había hecho mucho por ti y aun perseveraba en una sumisión absoluta. No es la devoción, es una orden de tu boca que arrojó mi juventud a los rigores claustrales. ¿Me habré sacrificado en vano si no lo tienes en cuenta? ¿Me recompensará Dios? No, sin duda, puesto que está bien claro que no he hecho nada por amor a Él.

 Cuando fuiste hacia Dios, te seguí; ¿qué digo?, te precedí. Como preocupado por el recuerdo de la mujer de Lot que miró detrás de sí, me amortajaste antes que a ti en la investidura y los votos sagrados, consagraste mi esclavitud antes que la tuya. Esta desconfianza, la única que me has demostrado, me penetró, lo confieso, de dolor y de vergüenza. A mí, que, sin titubear, Dios lo sabe, te habría seguido o precedido hasta en los ardientes abismos de la tierra si tal hubiese sido tu placer. Pues mi corazón no estaba conmigo sino contigo. Y hoy, más que nunca, si no está contigo, no está en ninguna parte, puesto que no puede existir sin ti. Por lo tanto, debes ser indulgente con él, te lo suplico, y él encontrará que eres indulgente si consientes en compadecerlo, si le devuelves favor por favor, poco por mucho, palabras por actos. Pluguiera a Dios, mi bien amado, que tu ternura fuera menos confiada; si estuvieras me-nos seguro, serías más solícito conmigo. Por haberte dado demasiada seguridad me he expuesto a tu negligencia; recuerda, por favor, lo que he hecho por ti y piensa en lo que me debes.

 En las mágicas horas de nuestros arrebatos de amor se ha podido dudar si yo seguía el impulso de mi corazón o el instinto del placer. Ahora el fin explica el comienzo. He matado mis sentidos para obedecer tu voluntad. Toda mi ambición ha sido la de convertirme así, y por encima de todo, en tu propiedad. ¿Cuál no será tu injusticia si a medida que los sacrificios aumentan, la gratitud disminuye y hasta se borra por entero, sobre todo cuando te pido una cosa tan fácil? ¡Ay!, ¿es acaso demasiado?

 Por ese mismo Dios al que te has consagrado, te suplico que me restituyas tu presencia dentro de lo posible, es decir, por la virtud consoladora de alguna carta. Reanimada de esta manera me dedicaré con más fervor al servicio divino. Antaño, cuando querías arrastrarme a los goces mundanos, me visitabas sin cesar por medio de tus cartas; día a día tus cantos ponían a tu Eloísa en todas las bocas; en todos los lugares, en todas las casas repercutía mi nombre. ¿No emplearías mejor tu elocuencia llevándome hoy hacia el cielo que impulsándome antaño a placeres profanos? Una vez más, recuerda tus deberes, considera lo que pido; y termino esta larga carta con un corto final:

 Adiós. Lo eres todo para mí.

 Eloísa

 

ABELARDO (1079 - 1142)

Podemos pensar, estimados amigos, que Abelardo, el filósofo, el teólogo, había hallado, naturalmente después de la mutilación, la paz de los sentidos. Hecho para el estudio y la meditación, poseedor del don de la oratoria y con una capacidad excepcional para atraerse discípulos, hubiera sido completamente feliz en el claustro de no mediar las persecuciones de teólogos adversarios. Sus cartas a Eloísa y su "Carta a un amigo" constituyen su correspondencia.

 En las cartas dirigidas a Eloísa advertimos, tristemente, su total indiferencia sexual y quizá sentimental, su desdén, casi su fastidio, por la persistencia del amor de ella. Eludiendo contestar a sus gritos de angustia, Abelardo prodiga santos consejos, da normas para regir una comunidad. O sea, todo, menos lo que necesitaba Eloísa…

 

A ELOISA

A Eloísa su bien amada hermana en Jesucristo, Abelardo su hermano también en Jesucristo.

 Si, desde que hemos abandonado el mundo por la religión, no te he hecho oír todavía la voz que exhorta y que consuela, no lo imputes a mi negligencia. La confianza absoluta que me inspiras es la única causa. No he creído que semejante socorro fuera necesario para aquella que el Señor ha enriquecido con todos los dones de la gracia y que, por el ascendiente de su palabra y de su ejemplo, es capaz de enderezar a los que se extravían, de sostener a los que tambalean, de calentar a los que se enfrían.

 Hace tiempo que tienes la costumbre de cumplir esta misión, puesto que se remonta a la época en que eras una hermana priora que obedecía a una abadesa. Si ahora velas por tus hijas con la misma dedicación con que antes velabas por tus hermanas, eso basta para que mis exhortaciones y mis preceptos me parezcan completamente superfluos. Sin embargo, si tu humildad no comparte mi opinión, y si en las cosas que se refieren a Dios quieres ser dirigida por mis enseñanzas, dime sobre qué punto debo escribirte, para que te ilumine hasta donde Dios me conceda el poder.

 Agradezco al cielo que despierta en vuestros corazones una conmovedora inquietud sobre la eminencia y la gravedad de mis peligros, y te hace participar de mi aflicción. Por el sufragio de vuestras oraciones obtendré, sin duda, que la Divina Compasión me proteja y arroje a Satanás a mis pies. Con esta esperanza particularmente me apresuro a enviarte la fórmula de oración que me has pedido encarecidamente, hermana y muy querida antaño en el siglo, mil veces más querida a esta hora en Jesucristo. Recita esta fórmula y, para expiar mis demasiado grandes y demasiado numerosas transgresiones, para conjurar los peligros que me acechan cada día, inmola al Señor un perpetuo sacrificio de oraciones.

 En cuanto al favor que Dios y sus santos conceden a los ruegos de los fieles, y sobre todo de las mujeres, por aquellos a quienes aman, y de las esposas por sus maridos, encontramos frecuentemente testimonios y ejemplos. Convencido de su eficacia el Apóstol nos advierte que oremos sin cesar. Leemos que el Señor dice a Moisés: "Déjame; que mi furor aumente". Y a Jeremías: "Cesa de orar por ese pueblo y no te opongas a mí". Con esas palabras Dios mismo muestra claramente que las oraciones de los santos ponen a su propia ira un freno que la aplaca y le impide que el castigo iguale la iniquidad. La justicia lo conduce naturalmente a la venganza; pero las súplicas de los fieles lo inclinan a favor del pecador y lo retienen a pesar de Él por una especie de violencia. Será dicho en efecto a quien ruegue: "Déjame y no te opongas a mi voluntad". El Señor ordena que no se ore por los impíos. A pesar de esta prohibición, el justo reza y obtiene de Dios lo que pide, y cambia la sentencia del juez irritado; pues se agrega a propósito de Moisés: "Y fue aplacada la venganza que Dios quería hacer recaer sobre su pueblo".

 Está escrito a propósito de las obras de Dios. "Él dijo y fueron". Pero aquí se cuenta que dijo que su pueblo había merecido la aflicción; y, no obstante, detenido por la virtud de la oración, no cumplió lo que había dicho. Mira, pues, cuán grande es el poder de la oración, si rogamos en el sentido que nos ha sido ordenado, puesto que el profeta no dejó de obtener orando lo que Dios le había prohibido que pidiera, y lo apartó de lo que había pronunciado. Otro profeta le dijo: "En el día de la ira, acuérdate Señor de tu misericordia".

 Que escuchen, que se instruyan los príncipes de la tierra, que persiguen con más obstinación que justicia las infracciones hechas a sus decretos y que temblarían de ser tachados de débiles si fueran misericordiosos, y de mentirosos si, cambiando algo a sus edictos, no cumplieran el contenido de una ley imprudente, aunque corrigiesen sabiamente las palabras por los efectos. Puede comparárseles a Jefté, que hizo un voto insensato y lo cumplió más locamente aun matando a su hija única.

 Quien desee ser un miembro del Eterno dice con el Salmista: "Cantaré ante ti, Señor, tu misericordia y tu justicia". "La misericordia, tal como está escrito, inclina el platillo de la sentencia", reflexionando en esta amenaza de la Escritura: "¡Sentencia sin misericordia contra quien no tiene misericordia!".

 Penetrado por esta máxima, el mismo Salmista se dejó convencer por las súplicas de la esposa de Nabal. Había jurado destruir al marido de esa mujer y toda su casa; pero el juramento pronunciado en la justicia se perdió en la misericordia. David, pues, prefirió la oración a la justicia, y el crimen del marido fue borrado por las súplicas de la esposa.

 Que este ejemplo, hermana mía, fortalezca tu ternura y sea para ella una prenda de seguridad. Si los ruegos de esa mujer fueron tan poderosos para un hombre, no dudes más de lo que los tuyos pueden obtener para mí del Altísimo. Dios, que es nuestro Padre, ama sin duda a sus hijos más tiernamente que lo que David amaba a esa mujer suplicante. El rey de Israel pasaba por ser un hombre piadoso y misericordioso; pero Dios es la piedad y la misericordia. Aún más, la mujer que suplicaba a David pertenecía al mundo profano y la santidad de una profesión religiosa no había hecho de ella la esposa de Dios.

 Si tu intercesión no bastara para liberarme, la santa comunidad de las vírgenes y de las viudas que están contigo conseguirá lo que no sería concedido a tus ruegos aislados. En efecto, el que es la Verdad dijo a sus discípulos: "Cuando dos o tres estén reunidos en mi nombre, estaré en medio de ellos". Y otra vez: "Si dos de vosotros estáis completamente de acuerdo en lo que pedís, Dios os lo concederá". Después de estas palabras, ¿quién podría desconocer el poder de una oración reiterada cuando se alza desde una santa congregación hasta el trono de Dios? Si, como lo afirma el Apóstol, "la oración asidua de un solo justo tiene mucha fuerza", ¿qué no podremos esperar de esa multitud de almas piadosas confundidas en un mismo deseo?".

 Has visto, querida hermana, en la Homilía treinta y ocho de San Gregorio, los efectos maravillosos que la oración de algunos hombres produjo sobre su hermano a pesar de su resistencia y de su incredulidad. Su cuerpo agonizante, su infeliz alma atormentada por todas las angustias de una muerte próxima, su desesperación profunda, ese amargo asco de la vida con el cual exhortaba a sus hermanos para que no oraran, todos esos preciosos detalles no habrán escapado a tus estudiosas observaciones. Puedan impulsaros a ti y a tus santas hermanas a caminar con más seguridad en las vías de la oración a fin de que yo os sea conservado vivo por Aquel que, según el testimonio de San Pablo, concedió a las mujeres el recobrar a sus muertos por la resurrección.

 Hojead el antiguo y el nuevo Testamento; encontraréis que los grandes milagros de resurrección fueron mostrados únicamente o de preferencia a mujeres, y que es por ellas o en ellas, que fueron cumplidos. El antiguo Testamento cuenta que dos muertos fueron resucitados por el ruego materno, uno por Elías, el otro por su discípulo Eliseo. El evangelio sólo contiene tres ejemplos de resurrecciones operadas por el Señor delante de mujeres, y que confirman de la manera más solemne la palabra del apóstol, citada más arriba: "Las mujeres recobraron a sus muertos por la resurrección".

 Efectivamente, en las puertas de la ciudad de Naim, resucitó y devolvió a su madre al hijo de una viuda, conmovido por su dolor. Resucitó también a Lázaro, a quien quería, por las apremiantes súplicas de sus hermanas Marta y María; concedió la misma gracia a la hija del jefe de la sinagoga, a pedido del padre; y también esta vez "las mujeres recobraron a sus muertos por la resurrección"; pues habiendo resucitado había reconquistado su propio cuerpo a la muerte, así como las demás el cuerpo de sus parientes. Pocas personas habían unido sus oraciones; y, no obstante, esas resurrecciones les fueron concedidas. ¡Ah!, ¡cuán fácilmente vuestra oración, con todas las voces de vuestra piedad, obtendrá la conservación de mi vida! Viudas y vírgenes, os habéis inmolado todas en un sacrificio precioso del Señor. Tanta abnegación y pureza no pueden dejar de encontrarlo propicio. Y quizá la mayor parte de los que fueron devueltos a la vida no eran fieles: no se lee que la viuda de Naim, cuyo hijo resucitó el Señor, sin que ella lo hubiera pedido, tuviera fe. Pero en lo que a nosotros respecta, además de vivir en la comunión de una fe completa, estamos por añadidura unidos por los mismos votos religiosos.

 Quiero dejar de lado aquí tu congregación monástica, en la cual un gran número de vírgenes y viudas llevan devotamente el yugo del Señor; es a ti sola a quien vengo a implorar, a ti, cuya santidad es sin duda todopoderosa junto a Dios, tú, que más que nadie me debes tu socorro sobre todo en las crueles pruebas de la adversidad que me abruma. Acuérdate siempre, pues, en tus oraciones, de aquel que te pertenece especialmente, y persevera en tu oración con un corazón confiado, pues pensarás que tu ruego es justo y que a ese título será mejor acogido por aquel a quien hay que rogar.

 Escucha, te lo suplico, con el oído del corazón, lo que has oído a menudo con el del cuerpo. Está escrito en los Proverbios: "La mujer que vela, es una corona para su marido". Y más adelante: "El que ha encontrado una buena mujer, ha encontrado un gran bien y ha recibido del Señor un manantial de alegría". Y en otro lugar: "Una casa y riquezas son dadas por los padres; pero sólo el Señor da una mujer prudente".

 Y en el Eclesiastés:

"El marido de una mujer buena es dichoso."

 Y algunas líneas más adelante:

 "La mujer virtuosa es un don excelente."

 Y según la autoridad apostólica:

 "El marido infiel es santificado por la mujer fiel."

 La gracia divina ha permitido que Francia, nuestro país, haya tenido una feliz experiencia de esta verdad. La oración de Clotilde fue más provechosa que las prédicas de los santos, para convertir a Clodoveo, su esposo, a la fe de Cristo, y el reino entero no tardó en sentirse subyugado por la fe divina, a fin de que el ejemplo que bajaba desde las regiones elevadas de la realeza sirviera sobre todo para provocar en los rangos elevados del país una gran perseverancia en la oración. Esta perseverancia nos es ardientemente recomendada por las parábolas del Señor:

 "Si perseveráis en golpear, os digo que, si el otro no os da porque es vuestro amigo, se alzará, asimismo, a causa de su impunidad, y os dará todos los panes que necesitéis."

 Es por decirlo así, por esta importunidad de la oración, que Moisés ablandó la severidad de la Justicia Divina y cambió la terrible sentencia.

 Sabes, querida y bien amada, qué expresiva ternura tu convento entero me demostraba antes, cuando yo estaba presente. Para terminar las horas canonicales, las hermanas tenían por costumbre ofrecer cada día una oración especial por mí al Señor. Después de salmodiar la antífona y el responso agregaban las oraciones y la colecta.

 Si el Señor me entrega en manos de mis perseguidores y caigo bajo sus golpes, o si, lejos de ti, cualquier otro accidente me hace tocar la meta a la cual se encamina la carne, amortajado o abandonado, que mi cuerpo, te lo suplico, sea transportado por tus cuidados a vuestro cementerio. El espectáculo de mi tumba invitará, con una advertencia diaria a nuestras hijas y nuestras hermanas en Jesucristo, a derramar para mí sus oraciones ante el Señor. No veo para un alma contrita y arrepentida de sus pecados un asilo más seguro y más saludable que el lugar particularmente consagrado al verdadero Paracleto o Consolador y especialmente decorado con su nombre. Y no creo que haya para una sepultura cristiana, un lugar más adecuado, entre los fieles, que los claustros apacibles de mujeres consagradas al servicio de Dios. Son mujeres quienes se ocuparon de la sepultura del Salvador, quienes ungieron su cuerpo de perfumes preciosos, quienes precedieron y siguieron su terrenal despojo, quienes velaron con fervor alrededor de su sepulcro, quienes deploraron con lágrimas la muerte del esposo, tal como está escrito: "Las mujeres, sentadas junto a la tumba, se lamentaban Morando al Señor". Por eso fueron las primeras en ser consoladas por la aparición y las palabras del Ángel que les anunció la resurrección de Cristo; y merecieron gozar inmediatamente después las alegrías de su resurrección, verlo aparecerse dos veces y tocarlo con sus propias manos.

 En fin, lo que te pido por encima de todo, es que emplees en la salvación de mi alma esa tierna inquietud que los peligros de mi cuerpo te han inspirado. Así podrás demostrarme, cuando esté muerto, cuánto me has querido en vida, concediéndome el socorro especial y particular de tus oraciones.

 Vive, así como tus hermanas, vive y acuérdate de mí en Jesucristo.

 ABELARDO

 

 Bien, hasta aquí nuestro tema de hoy. Quiero, antes de despedirme decirles que la dirección que les mandé para descargar el boletín de novedades en ciencia y tecnología, no opera clickeando directamente sobre él, sino, copiándolo y pegándolo en la ranura de direcciones y dando Enter.

Ahora si:

¡Hasta la próxima!

domingo, 30 de octubre de 2022

De drogas, su consumo y consecuencias

 

Corría el año del Señor de 1977, estimados amigos, cuando los ojos pecadores de Nivi (como me conocen familiarmente) recorrían morosamente las páginas del diario Los Andes de Mendoza, Argentina. En ellas, de repente, un título reclamó mi vigorosa atención, rezaba de la siguiente guisa:…

Sin embargo, permítanme que, antes de ir al artículo y su título me concentre en otro tema, que nos irá llevando hacia donde quiero ir en esta nota.

  En 1960, Paul Adriaan Jan, Baron Janssen, un médico e investigador belga, fundador de Janssen Pharmaceutica, una empresa con más de 20.000 empleados, fabricó, por vez primera, una sustancia conocida como fentanilo.

El fentanilo es un narcótico sintético opioide utilizado en medicina por sus acciones analgésicas y anestésicas. Es alrededor de 100 veces más fuerte que la morfina y unas 50 veces más fuerte que la heroína. Algunos análogos del fentanilo como el carfentanilo son hasta ~10.000 veces más fuertes que la morfina.

Fácil es comprender, queridos amigos, que por ser más poderoso que drogas como la heroína o la morfina y, detalle fundamental, ¡más barato!, fue rápidamente incorporado a las mochilas de los adictos a dichas sustancias. Incluso, países como EE.UU. y Méjico, por nombrar algunos, sufren actualmente verdaderas epidemias de adicción al fentanilo.

Pero claro, ¡Nada es gratis en este Universo! Y los efectos negativos del fentanilo son verdaderamente impresionantes. Se lo ha llamado “la droga de los muertos vivos”, pues produce en el adicto somnolencia y fatiga que hacen que este se desplace como los zombis de la serie televisiva The Walking Dead. Y, desde luego, las sobredosis de fentanilo llevan a la muerte. El músico Prince, por ejemplo, murió por sobredosis de fentanilo.

El siguiente video que les entrego muestra los efectos del fentanilo. Les recomiendo ver, directamente, desde el minuto 4:40 hasta el 5:35, que es donde se puede observar a los humanos convertidos en zombis.

https://www.youtube.com/watch?v=aI3q7V8bhJY


Bien, el fentanilo ha sido la parada número uno de esta nota. ¡Vamos a la número dos!

Esta se trata de otra droga, tan o más poderosa que el fentanilo, que también transforma a los humanos en zombis. Me refiero al populismo.

El populismo, estimados amigos, no es ni más ni menos que otra droga que produce efectos analgésicos y anestésicos, necesarios para que, quien la administra, no deba preocuparse de quien la consume, pues este se ha transformado en un zombi.

Los primeros imperios de la historia no debieron preocuparse por el populismo puesto que el rey o emperador tenía el mando absoluto y la plebe no tenía derechos. Sin embargo, con el correr de los siglos la dicha plebe comenzó a adquirirlos y se transformó en una molestia para los gobernantes que ya no podían hacer lo que desearan sin dar explicaciones. Es así que, en el Imperio Romano, vemos florecer el más rancio populismo, ejemplificado por el famoso dictum panen et circenses, como hemos tenido oportunidad de discutir en estas páginas.

Al tener a la plebe en estado de zombi, se la saca del cuidado de la res publica que queda, entonces, al arbitrio de los gobernantes. Para ello qué se necesita. Dos cosas fundamentales:

1.- Tener al pueblo dependiendo de la jerarquía (el panem) y absorbido por los efectos analgésicos de la droga (los circenses), y

2.- Reducir la educación de la gente a solo el relato elaborado por la jerarquía. No se debe educar, porque si se educa a la gente esta se vuelve contestataria y no es eso lo que desea el populista. Es por ello que los gobiernos populistas reducen fondos para la educación.

Y como para muestra basta un botón, aportaré dos botones. En el primero podrán ver a un muchacho que ni trabaja, ni estudia y solo aspira a un subsidio del gobierno (panem). En el segundo, que ya he mostrado muchas veces por ser muy ejemplificador, verán a una jujeña que dice que no le importa que roben los políticos, mientras ella perciba su parte. Su último concepto es terrorífico y pinta por si solo el veneno del populismo. Dice la jujeña: Yo sé que robaban, pero yo tenía mi parte, ¡¡¡AHORA TENGO QUE TRABAJAR PARA TENER!!!


 

 


Bien, con esto llegamos a la tercera estación de este via crucis. En ella analizaremos lo siguiente: Como ya hemos charlado en este foro, ¿Qué destino le espera a un muchacho como el del primer video en un mundo donde la robótica y la inteligencia artificial están reemplazando humanos cada vez más preparados? Fácil es pronosticar que no tendrá cabida en él. Sin embargo, a este muchacho no le importa, mientras él siga siendo mantenido por el Estado, que el trabajo lo hagan las máquinas.

Y aquí es, queridos amigos, donde volvemos a encontrarnos con el artículo que Nivi leía en 1977. El mismo había sido publicado originalmente en el diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca, Argentina. Estaba firmado por Jaime Nelson y su título era El Primer Mundo Se Aleja.

El articulista argumentaba a lo largo del artículo cómo la brecha entre el primer mundo y el tercero era cada vez más pronunciada para llegar al amenazador final siguiente: Que la distancia con el primer mundo se agrande cada vez más es sumamente peligroso porque, puede llegar el caso de que no nos necesiten ¡¡¡NI SIQUIERA PARA EXPOLIARNOS!!!

¡Tremenda conclusión! ¡Estar absolutamente de más! Y, para vislumbrar lo peligroso que puede ser tal condición, recordemos que, y esto es solo un ejemplo de los muchos disponibles, en la Alemania nazi, los camiones de la Gestapo recorrían por las noches las calles de Berlín recolectando indigentes y mendicantes que nunca más se volvían a ver. Se consideraba que no aportaban nada a la sociedad y afeaban el paisaje.

¿No le podrá pasar lo mismo a nuestro muchacho del primer video?

¿Qué tal si aparece un Hitler que considera que de los 8.000.000.000 millones de humanos que se estima que seremos a partir del 15/11/2022, 3.000.000.000 están de más? ¡Sobran! Fácil es concluir que habrá para ellos una “solución final”.

Este es el difícil mundo que enfrentan nuestros hijos y nietos, estimados amigos. La única garantía de perdurabilidad es prepararse concienzudamente en cualquier área del saber humano y ser útil a la sociedad…

¡Nuestro muchacho del primer video, tiene un negro porvenir!


Bien, antes de finalizar, quiero decirles que tienen disponible en el enlace que les copio a continuación, el nuevo boletín de novedades en ciencia y tecnología con interesantes artículos sobre la lucha contra el cáncer, la diabetes tipo 2, egiptología, etc. etc.

https://www.dropbox.com/s/xa0ravtykkclmm1/CyT%20-%20154.docx?dl=0

¡Disfrútenlo y hasta la próxima!


 

 

domingo, 23 de octubre de 2022

«La globalización es el mayor error de la humanidad»

 

Creo que ustedes ya conocen, estimados amigos, mi inclinación por escuchar otras opiniones que puedan enriquecer los temas que tratamos en este foro. Y ha llamado mi atención los conceptos vertidos por el explorador Eudald Carbonell sobre la evolución y el colapso de la especie humana.

¿Qué quién es Eudald Carbonell?

Bueno, Eudald Carbonell (Ribes de Freser, 1953) es uno de los arqueólogos de más prestigio y proyección internacional. Codirector del Proyecto Atapuerca, que le hizo acreedor al prestigioso Premio Príncipe de Asturias en 1997, ocupa desde 1999 la cátedra de Prehistoria de la Universitat Rovira i Virgili y es investigador del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES).

 La conversación que sigue la mantuvo Carbonell con la revista Teams y responde, con su típico sombrero marrón, sin rehuir ningún tema.

Se podrá estar de acuerdo o no con sus afirmaciones, pero no se puede negar que son interesantes balizas para reflexionar.

Los dejo pues con Eudald Carbonell.

Eudald Carbonell

¿Cuándo se dio cuenta de que quería ser explorador y arqueólogo?

La equivocación más grande de mi vida comenzó antes de cumplir cinco años. Ya entonces recogía fósiles en los alrededores de la casa de mi abuelo, en Santa Maria de Besora, y con cuatro años y medio monté mi primera colección de fósiles.

¿La equivocación más grande de su vida? ¿Se arrepiente?

Sí, toda mi vida ha sido un error, pero como no soy creyente no puedo arrepentirme. Ha sido una vida de mucho sufrimiento y responsabilidad. Hay un 90% de marrones y un 10% de disfrute.

También habrá vivido grandes momentos. ¿Qué se siente cuando se es consciente de que se ha hecho un gran descubrimiento?

Hay un sentimiento científico de haber hallado algo importante y la sensación personal de saber que estás ante algo excepcional. Me siento orgulloso por haber contribuido a socializar el conocimiento.

¿Cuál es el hallazgo que le ha hecho más feliz?

El más importante puede ser el de este mismo año, un fósil de la mandíbula del humano más antiguo que se ha hallado en Europa. Es de hace un millón y medio de años y tiene una cara muy parecida a la mía.

Y después de tantos descubrimientos importantes, de tantos premios y una vida tan dura, ¿qué le empuja a seguir?

A pesar de todo uno mantiene la ilusión y se ha capacitado para hacerlo bien y ayudar a implementar la ciencia y el conocimiento en el país. Y luego está el retorno en modo de satisfacción que uno recibe por la cantidad de gente que ha formado y por cómo ellos me han formado a mí.

¿De qué sirve conocer a nuestros antepasados?

Es la gran pregunta. Te sirve para saber qué es un ser humano, para estudiarnos a nosotros mismos, para conocer el pasado y proyectar el futuro. Saber qué pasó nos explica el proceso por el cual nosotros estamos aquí. En definitiva, investigo para saber qué soy como ser humano.

¿Y en qué consiste ser humano?

La respuesta a esto aún no está acabada, aún no somos humanos. Los humanos son unos organismos sociales y tecnológicos. Ser humano implica sociabilidad, cooperativismo, empatía con todos los seres del planeta.

Pues no vamos bien. Seguimos resolviendo los problemas a porrazos, con guerras...

Hay cosas en las que no hemos evolucionado ni involucionado. Somos primates en estado de humanización, nuestro cerebro no se ha abierto. Tratar de solucionar los problemas con una guerra es un mecanismo animal.

Guerras, pandemias, cambio climático... ¿Vamos directos hacia el colapso?

Sí, ya estamos colapsando, hace tiempo. Si miramos la guerra en Ucrania y sus consecuencias, vemos que la no salida del grano y del cereal puede provocar la muerte de 500 millones de personas en África. ¡500 millones de personas! Si esto no es el colapso, que venga dios y lo vea.

Pasamos por una pandemia mundial muy dura y todos esperábamos que saliéramos mejores de aquella experiencia. ¿Ha sido así?

En absoluto. La pandemia nos ha hecho mucho peores como especie, ha sido el último aviso de que la especie va hacia el colapso. Tras una primera etapa en la que vimos cierta solidaridad, nos hemos vuelto más egoístas. Aquí vimos cómo cada autonomía tomaba medidas sin entender que se trataba de un problema universal, y que merecía una respuesta global y ordenada.

¿Qué es lo que falla?

La humanidad no está bien socializada, algo no funciona. Somos primates poco evolucionados, jerárquicos y gobernados por líderes. Esto no está bien.

¿Los liderazgos son malos?

Si hubiéramos evolucionado no harían falta los líderes. Los liderazgos son lo peor de la humanidad, sobre todo si, como pasa ahora, son incompetentes. Debemos ser capaces de crear autoconocimiento y autoorganización, romper con las jerarquías y conseguir unos sistemas de cooperación y de organización más horizontales.

¿Los avances tecnológicos pueden ser una solución? Ya se habla de insertar chips en personas. ¿Nos cambiará esto como especie?

Yo estoy encantado con eso, sería genial que me implantaran un chip y tuviera toda la sabiduría y la memoria en mi cerebro. Es un salto bestial. Al final del siglo XXI habrá cuatro o cinco especies humanas, algunas con modificaciones tecnológicas y genéticas, con prótesis, y otros conservacionistas que no se habrán dejado modificar. Habrá una gran diversidad conviviendo.

¿Y tanta diversidad es positiva?

La diversidad es fantástica. Yo siempre digo que me gustaría vivir en el bar de La Guerra de las Galaxias. La diversidad es fundamental, hay que mantenerla e incrementarla. Si la eliminamos, uniformamos nuestra especie. Eso es lo que está pasando con la globalización, que es el peor error de la especie humana.

«Ya con cuatro años recogía fósiles en los alrededores de la casa de mi abuelo y monté mi primera colección de fósiles»

¿La globalización es nuestro mayor error?

Sí, desde el punto de vista evolutivo, la globalización es el error más grande de la historia humana porque tiende a uniformizar el sistema en lugar de mantener la diversidad. En caso de crisis, como no hay diversidad, no hay alternativas, lo que lleva al colapso del sistema. Este es el punto en el que estamos ahora.

Pero también tiene aspectos positivos. Ha contribuido a la extensión del conocimiento.

La extensión del conocimiento se puede hacer de otras maneras. Estamos controlados por el pensamiento impuesto por una serie de gente que se ve multiplicado por los intereses económicos. La diversidad no se admite, todo lo que es distinto choca y genera conflicto. Esto es una prueba de que la humanización está todavía por hacer.

Usted ha sido siempre un hombre comprometido ideológicamente. ¿No le ha tentado el terreno de la política?

Sí, y de hecho me involucré desde joven, siempre en la izquierda, desde una perspectiva antifranquista. Fui a un colegio del Opus donde no nos dejaban hablar en catalán, y ya luché contra ello. Soy comunista y tuve responsabilidades en el PSUC. Estuve a punto de ser diputado; me faltaron 500 votos. He intentado contribuir a una mejora de la sociedad desde la ciencia con mucha intensidad.

¿Y cómo ve el conflicto que se vive en Catalunya?

En un tiempo fui federalista, pero ahora soy soberanista, creo que Catalunya merece tener su propio Estado. Pero soy a la vez antinacionalista, porque entiendo que los nacionalismos no son buenos. Creo en la diversidad, en que podemos vivir todos juntos siendo diferentes, pero este principio está desapareciendo y siendo sustituido por el pensamiento único. Eso es un error.

«La diversidad es fantástica. Por eso digo siempre que a mí me hubiera gustado vivir en el bar de ‘La Guerra de la Galaxias’»

Usted ha participado en exploraciones y excavaciones por todo el mundo: Europa, África, América... ¿Cómo se compagina todo este tiempo fuera de casa con la familia?

Yo tengo 69 años y mi hijo, 12. Adivine por qué. Lo he pospuesto todo por la profesión. Me casé con una disciplina que me absorbió y no tuve tiempo de pensar en la familia. Ahora bien, si usted me pregunta qué es lo más importante para mí, le diré, sin dudarlo, que mi hijo.

Bueno, ahora está a punto de jubilarse.

Sí, ya es hora, los equipos necesitan renovarse.

¿Y a qué se va a dedicar, qué planes tiene?

A vivir. Estoy contento porque podré trabajar 24 horas pero ya sin responsabilidad. Y es que la responsabilidad es lo más duro de la vida, por eso es tan importante tenerla. Me dedicaré a escribir, a pensar, a desarrollar una teoría social sobre la evolución humana. Cuando eres mayor el pensamiento es más importante que el conocimiento.

O sea, que continuará ligado a la arqueología. ¿Qué le interesa fuera de esta disciplina?

Fuera de la arqueología me interesa el ser humano, la sociedad y el medio natural, el ser humano en su entorno. Tengo otras aficiones, me gustan la micología y la gastronomía, y tengo la suerte de ser amigo de grandes cocineros. También leer y estar con mi familia, que ya hemos comentado que me han visto poco.

«Si volviera a nacer no me dedicaría a la arqueología ni borracho de vino. Y si mi hijo tiene esa idea, intentaré quitársela de la cabeza »

¿Qué elegiría ser si volviera a vivir con todo lo que sabe? ¿Repetiría como arqueólogo?

Si ahora volviera a nacer no me dedicaría a la arqueología ni borracho de vino. Es más, haré lo que sea por quitarle la idea a mi hijo, si es que algún día la tiene.

¿Cómo ve el futuro? ¿Tiene fe en la humanidad?

La verdad es que no veo que vayamos hacia un futuro más feliz, en parte porque no avanzamos hacia una mayor aceptación de la diversidad. Me temo que si no desarrollamos una conciencia más colectiva, de cooperación, colapsaremos como especie.

«Los liderazgos son lo peor. Debemos romper con las jerarquías y conseguir unos sistemas de organización más horizontales»

Para terminar, una curiosidad. Su imagen va irremisiblemente unida a la del salacot, ese sombrero típico de explorador. ¿Cuándo comenzó a ponérselo y por qué?

Je je je. Sí, bueno, un día pensé que después de llevar veinte años ejerciendo como arqueólogo ya tenía bastante cara de arqueólogo como para llevar un salacot. Además, si uno es calvo y estás en una excavación en África, o te pones el salacot o te mueres. También hay otras razones, como el hecho de que era el casco utilizado por los vietnamitas que lucharon contra el imperialismo de Francia y Estados Unidos. Y como homenaje al profesor Bosch Gimpera, también un usuario habitual de esta prenda.

Bien, hasta aquí Carbonell.

A continuación, les dejo dos links a páginas donde abunda sobre los temas tratados aquí:

Eudald Carbonell, arqueólogo: «La inteligencia, bien utilizada, crea una conciencia de especie»

Eudald Carbonell: «Debemos detener la globalización de la especie»

Bien, antes de finalizar, les recuerdo que tienen disponible, como lo tendrán todos los fines de mes, el boletín de novedades en ciencia y en tecnología que edito con fines de divulgación.

Simplemente hagan click en el siguiente vínculo y podrán bajarlo a sus computadoras para leerlo.

 https://www.dropbox.com/scl/fi/j45ame6t63zqjcprl9awn/CyT-153.docx?dl=0&rlkey=4nwgs4n39az79r8mhg81jw00e

 ¡Hasta la próxima!


domingo, 16 de octubre de 2022

Profetas del Moderno Testamento

 Soy un convencido, estimados amigos, de que si algo salvará al hombre de la autodestrucción no será la moral, pues carece de ella, sino la ciencia y su derivado, la técnica.

De hecho, he rebautizado al humano de homo sapiens (hombre sabio) a homo predator (hombre depredador), ya que lo que hemos demostrado cabalmente es que somos el animal más depredador del planeta. Inclusive, y a pesar de llamarnos racionales, solemos adoptar actitudes abiertamente irracionales, como, por ejemplo, contaminar el planeta con todo tipo de sustancias químicas perjudiciales para nuestra salud, solo por intereses económicos. De modo que, de sapiens tenemos muy poco.

Un ejemplo de que no somos sapiens lo tenemos en el calentamiento global que puede llegar a un punto en que se retroalimente y se dispare a temperaturas de 400ºC o 500ºC, como ocurre en el planeta Venus, resultando inadecuado para la vida. Sin embargo, seguimos usando combustibles fósiles que generan el CO2, que es un gas de efecto invernadero, es decir, que contribuye al calentamiento global sin atender al no debo usar combustibles fósiles, que sería lo correcto. La Moral no nos interesa, nos interesan mucho más los intereses económicos. Ergo, la Moral no nos va a salvar.

¡Pero, la Ciencia si puede hacerlo! Veamos la siguiente noticia: Científicos israelíes revelaron un arma potencialmente implacable en la lucha contra la contaminación del aire, la deforestación y el cambio climático: Bacterias diseñadas para comerse el peligroso dióxido de carbono (CO2).

El 27 de noviembre, el laboratorio de investigación de plantas y ciencias ambientales del profesor Ron Milo en el Instituto Weizmann de Ciencias presentó un informe al respecto en la prestigiosa publicación científica Cell.

El equipo de Milo pasó casi diez años usando ingeniería genética para crear una bacteria Escherichia Coli que come CO2.

Es realmente lamentable que la Ciencia reemplace la Moral, pero así es como se maneja el homo predator.

Esto no quiere decir que no haya habido profetas del Moderno Testamento, como gusto llamar, que no nos hayan advertido de los peligros de nuestras actitudes irracionales. Uno de ellos fue, sin dudas, Rachel Carson.

 Rachel publicó el libro "Primavera silenciosa" en 1962 para advertirnos de los serios peligros de la contaminación. Escribió su obra y la defendió de los ataques de la industria de los pesticidas mientras batallaba un cáncer que le costó la vida en 1964 a los 56 años.

 Es de ella de quien nos vamos a ocupar en esta nota, basándonos en un artículo de mdzol del 13 de octubre de 2022.


"El ser humano es parte de la naturaleza, y su guerra contra la naturaleza es inevitablemente una guerra contra sí mismo".

La cita es de Rachel Carson, la bióloga y conservacionista estadounidense que causó conmoción en su país al publicar en 1962 su célebre libro "Primavera Silenciosa". La obra comienza con una invitación: imaginar un pueblo en el que desaparecieron las aves, víctimas del uso excesivo de compuestos químicos.

Carson, como ella misma aclaró, no estaba en contra de la aplicación selectiva de pesticidas e insecticidas, pero sí de su uso indiscriminado, común en esa época marcada por una fe indiscutida en el poder de la ciencia.

La obra tuvo tal impacto que fue uno de los catalizadores del movimiento ambiental en Estados Unidos. Y es que Carson no solo escribía con precisión científica. También era conocida por comunicar con belleza poética al público lo que llamaba el "intrincado tejido de la vida", en el que todo está interconectado y del que todos somos parte.

60 años después de la publicación de "Primavera Silenciosa", ¿cuán preocupante es la actual proliferación de compuestos químicos? ¿Y cuál sería hoy el mensaje de un libro como el de Carson?

BBC Mundo habló con Joan Grimalt, profesor de química ambiental del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España y miembro del Panel Intergubernamental de la Contaminación Química, IPCP por sus siglas en inglés.

Rachel Carson alertó sobre "la contaminación de aire, tierra y mar con materiales peligrosos y hasta letales". ¿Es este un mensaje especialmente relevante hoy?

Sí, por supuesto. Es verdad que ciertos vertidos en ciertos sitios ya no se permiten. Pero en líneas generales el uso de compuestos químicos ha aumentado y el vertido en el medio ambiente de dichos compuestos también ha aumentado.

Ahora habrá unos 350.000 compuestos fabricados por la industria. En los tiempos de Carson yo diría que no pasarían de 30.000.

Joan Grimalt integra el panel intergubernamental de la contaminación química, un grupo de científicos que pide un organismo internacional de vigilancia de los compuestos químicos.

En su libro, Carson habló especialmente de un compuesto: el DDT…

El DDT era uno importante, pero una cosa es que se hubieran fabricado muchísimos compuestos y otra es el uso generalizado de los mismos, que es lo que genera más problemas.

El DDT ya era conocido desde finales del siglo XIX. Pero en los años 40 hubo un médico, Paul Müller, que propuso utilizar el DDT para eliminar los mosquitos del género Anopheles que transmiten la malaria.

Y eso dio lugar a que se esparciera el DDT por todo el mundo. Hay que decir que le dieron a Paul Müller el Premio Nobel de Medicina. Porque sí que es verdad que este compuesto eliminó el mosquito Anopheles prácticamente en todas partes menos en las zonas tropicales y la incidencia de malaria disminuyó enormemente.

Y hay que decir también que desde el año 2005 la Organización Mundial de la Salud recomienda el uso del DDT para luchar contra el mosquito Anopheles en los sitios donde todavía la malaria es endémica.

O sea que a veces ocurre que una cosa no es blanca o negra, sino que depende del uso que se le da.

Una niña es rociada con DDT en Alemania en 1945 como parte de un programa para eliminar piojos, uno de los insectos que puede transmitir tifus.

¿Qué impactos negativos tenía el DDT?

Concretamente un primer efecto era que en los pájaros expuestos a DDT las cáscaras de los huevos salían mucho más finas y entonces durante la incubación se perdían muchas puestas porque los huevos no resistían el peso de los adultos que los incubaban. Eso dio lugar a la desaparición de muchos pájaros.

El DDT estuvo a punto de extinguir el águila calva americana, por ejemplo, el águila del símbolo de Estados Unidos y muchas otras especies.

El DDT estuvo a punto de extinguir el águila calva.

Además, se vio que en los humanos también causaba problemas. Hay imágenes en donde se ve soldados de Estados Unidos en calzoncillos a los que les están rociando con DDT (para matar pulgas, ladillas, piojos) porque se pensaba que no los afectaba, no sabemos estos soldados como están ahora. El DDT es neurotóxico y dentro de las células de los organismos, incluidos los humanos, las células que se reproducen o se reparan peor son las células nerviosas, con lo cual el daño hecho al sistema neurológico es más permanente.

¿Podrías darnos algún ejemplo de compuestos que se utilizan hoy en día y te preocupan especialmente? Se habla mucho de los forever chemicals o compuestos "eternos"…

Al hablar de compuestos o contaminantes químicos habría que diferenciar los que tienen propiedades de estabilidad química importante. Estos serían los que llaman forever chemicals, que son los compuestos persistentes.

La persistencia es debida a dos factores. Uno, que químicamente son moléculas muy estables. En el medio ambiente no hay muchas reacciones que los puedan degradar y la actividad de los organismos, sean bacterias o sean organismos superiores, los degrada muy poco.

La otra propiedad que suelen tener estos compuestos es que son hidrófobos, esto quiere decir que se disuelven más en la materia orgánica que en el agua. Entonces tienden a acumularse en los organismos vivos, a esto se le llama la bioacumulación. Cada vez que el organismo bebe o come algo que los tiene los acumula y no los excreta, porque nuestro sistema de excreción más normal es la orina y no son solubles en orina.

Además a medida que vamos subiendo por la cadena trófica, cada vez los organismos superiores los acumulan más porque comen cosas que ya tenían estos compuestos. Es lo que se llama biomagnificación. Los mamíferos marinos, por ejemplo, las focas, ballenas, acumulan más que los peces. Y los peces que son predadores de otros peces acumulan más que los peces que comen algas y zooplancton.


¿Puedes darnos algún ejemplo de estos compuestos persistentes?

Está el DDT. Todos llevamos DDT y sus metabolitos en sangre.

Pero a mí un compuesto que me preocupa mucho es el mercurio. Hay ciertos carbones que tienen un nivel de mercurio y cuando se han quemado cantidades enormes de carbón esto ha dado lugar a la emisión de mercurio a la atmósfera. De ahí ha pasado al agua y también se ha ido acumulando en los organismos.

Otra fuente de mercurio es el hecho de que en reservas tropicales, tanto de América como de África, hay gente que se dedica a buscar oro, y es gente muy pobre que lo hace con técnicas muy primitivas. Una de ellas es amalgamar el oro con el mercurio.

¿Puedes recordarnos cuán tóxico es el mercurio?

Es neurotóxico en estas concentraciones que estamos hablando, pues afecta todo, el hígado, los riñones. También da lugar a deformidades en los niños y niñas cuando las madres que dan a luz han estado expuestas.

En la bahía de Minamata en Japón esto quedó perfectamente documentado desgraciadamente, porque había una industria que tiró derivados mercuriales al río, y esos derivados pasaron a la cadena trófica y a los peces que comieron los habitantes locales y fue un desastre.


¿Qué otras sustancias te preocupan? Se habla mucho de los microplásticos que en estudios recientes se han detectado hasta en la placenta humana.

Los microplásticos también son importantes, todavía estamos para ver qué efectos hacen. Pero ojo, que el plástico es un invento de la humanidad que ha demostrado ser muy útil.

El plástico es inerte y a priori no hace ningún efecto negativo. Si lo hiciera, estaríamos todos hechos polvo, porque envolvemos los alimentos con bolsas de plástico y nos meten en las venas medicamentos con tubos de plástico y no pasa nada.

Eso no quita que más allá de un uso correcto del plástico, el hecho de que se tiren bolsas de plástico al medio ambiente, que no se depuren bien las aguas y que, por tanto, en el mar se viertan un montón de residuos de plástico, no es bueno.

Hay que investigar cuáles son los efectos de los microplásticos en la salud. Pero tampoco hace falta esperar a investigar mucho para tratar adecuadamente los residuos urbanos y las aguas urbanas, entonces quitaremos ya mucho plástico en el medio ambiente. En cambio, con el mercurio, cuando ya lo has tirado eso no tiene remedio.


Cuando conversábamos antes de la entrevista me dijiste que "estamos dentro de un experimento químico global". ¿Por qué?

Digo esto porque estamos tirando un montón de compuestos al medio ambiente y de esos algunos no nos vuelven pero la mayoría sí y nos los metemos dentro del cuerpo.

O sea, pensar que nosotros podemos tener una situación de salud perfecta rodeados de unas aguas contaminadas, de un aire contaminado y de unos suelos o de unos alimentos contaminados es una tontería.

¿Y hay posibles interacciones de esos compuestos entre sí que aún se desconocen?

Estamos hablando de 350.000 compuestos, hay muchas cosas por ir explicando.

Los compuestos persistentes una vez que uno los ingiere, como decía, se quedan dentro del cuerpo y van haciendo su efecto. Y en el caso de los que no son persistentes y el organismo elimina fundamentalmente en la orina, si una vez que los eliminamos volvemos a comer algo que los tiene siempre estamos expuestos.


¿Podrías darnos un ejemplo de esos compuestos no persistentes pero a los que podemos estar expuestos en forma permanente?

Por ejemplo, los pesticidas que se usan en agricultura en pequeñas dosis y que nos los volvemos a comer. O los bisfenoles que son unos aditivos del plástico. Hay muchos tipos de plástico que llevan muchos aditivos para modificar las propiedades del polímero o darle un colorado. Y entonces si se ingieren los microplásticos van todos los compuestos dentro.

Si uno mira los residuos de plástico en una zona costera que no se ha limpiado hay plásticos de todos los colores y ya de entrada esto nos está diciendo que son plásticos diferentes con propiedades diferentes.


 Vertido de residuos urbanos no tratados en un río.

¿Y quién regula todos estos 350.000 compuestos? ¿Hay algún organismo internacional?

Internacional no hay nada. Por esto nosotros desde el mundo científico, los miembros del Panel Intergubernamental de Contaminación Química, publicamos una carta en la revista Science pidiendo que se haga un panel internacional de vigilancia y asesoramiento sobre los compuestos químicos y los residuos para disminuir la exposición a estos compuestos.

¿La regulación de los miles de compuestos corresponde entonces fundamentalmente a cada país?

A nivel europeo hay diferentes normativas, por ejemplo REACH, pero eso está solo en Europa. En Estados Unidos tenemos la Agencia de Protección Ambiental, la EPA, que también es un organismo de referencia en cuanto a toda esta temática. Pero en muchos otros países no se hace nada, no hay nada.

Es más, otra cosa que yo encuentro personalmente bastante vergonzosa es que muchos países desarrollados envíen residuos a países subdesarrollados. Ya se puede imaginar que ahí lo que pasa es que esos residuos se vierten al medio ambiente o se tratan de una manera totalmente inadecuada.

Pero además, una parte de estos residuos y de los compuestos que llevan volverán al medio ambiente, se distribuirán por todo el planeta y por tanto, es también en interés de todos que este tipo de cosas no pasen.


Hay productos prohibidos en algunos países de Europa, pero que se venden en América Latina, como los pesticidas llamados neonicotinoides...

Lo que se ha hecho mucho es imitar las plantas, que como no se mueven, hacen una guerra química contra los insectos.

El tabaco hacía nicotina no para que la fumen los humanos, sino para matar los insectos, para defenderse. Se tomó la nicotina y se modificaron sus moléculas para hacer derivados de la nicotina todavía más fuertes para eliminar los insectos. Con los neonicotinoides hay la duda de si están matando, por ejemplo, a las abejas.


 El uso de neonicotinoides sigue generando polémica. Manifestantes en Francia piden que se mantenga la prohibición del uso de estos pesticidas.

¿Con esta enorme cantidad de compuestos en el medio ambiente, qué podemos hacer los consumidores?

A nivel de consumidores ciertamente que podemos hacer cosas. Una de ellas sería intentar disminuir al máximo el uso de plásticos, por ejemplo, ir con una cesta al mercado o envolver los productos en papel.

Los consumidores también pueden reciclar al máximo, esto facilita la gestión de los residuos de una manera menos contaminante.

¿Y a nivel de tratar de proteger la salud?

Aquí ya es más difícil de decir. Evidentemente están los productos ecológicos o productos orgánicos como se les llama en la nomenclatura inglesa, vegetales que se han cultivado sin pesticidas. Esto también es positivo, pero yo, sinceramente, todavía creo que hay que estudiar más esto.

¿Por qué?

Para ver si realmente hay un beneficio a nivel del consumidor. Si el vecino está utilizando pesticidas, yo no sé hasta qué punto mis productos se contaminan o no. Que quede claro que es positivo, no quiero decir que no sea bueno, pero habría que estudiarlo más.


Volviendo al libro de Rachel Carson. Ella advertía del riesgo a las aves y otras especies. Pero ahora tenemos la crisis climática y de biodiversidad, con un millón de especies en peligro de extinción según la ONU. ¿Cuál sería el mensaje de un libro como Primavera Silenciosa hoy en día?

"Primavera Silenciosa" en parte tuvo éxito porque se cambiaron los pesticidas que podían afectar más a los pájaros. El DDT se prohibió en muchísimos países, y en los que se usa para luchar contra el mosquito Anopheles es parar proteger a las personas, pero no se puede utilizar en agricultura.

Ahora hablamos de otras cosas preocupantes, de una disminución grande de insectos en muchos sitios. Y muchos de esos insectos son polinizadores, hacen falta para las cosechas, para que las plantas se reproduzcan. El hecho de que haya muchos menos insectos eso sí que es preocupante. Yo diría que hay que pasar de la preocupación por los pájaros a la preocupación por los insectos, sobre todo los que van de flor en flor, los voladores. Y eso tiene que ver muchísimo con el uso de pesticidas.

Es lo que decías sobre las abejas…

Las abejas y todos. Yo recuerdo que cuando yo cogía el coche hace veinte años aquí mismo en Cataluña me quedaba el cristal del coche lleno de impactos de insectos muertos. Ahora hay muchísimos menos. Eso es una apreciación personal. Pero si uno lee artículos publicados en revistas científicas en donde se ha hecho un seguimiento del nivel de insectos en muchas zonas boscosas se ve que ha habido una disminución.


Antes de terminar, quería preguntarte por la figura de Carson. Ella escribió su libro cuando estaba luchando con un cáncer que le costó la vida dos años después. Para ti, a nivel personal, ¿qué significa la figura de Carson?

Yo creo que Carson fue una de esas personas que tiene la clarividencia de ver más lejos del día a día de todos los que estamos aquí en el planeta. Se dio cuenta del peligro que había con el uso indiscriminado de pesticidas en general y concretamente el DDT, cuando todo el mundo estaba convencido de que el DDT era una cosa muy buena.

En buena parte el movimiento ecologista empezó a partir del impacto del libro de Carson, porque ella planteó que puede que haya un día cuando en primavera haya silencio porque nos hemos cargado a todos los pájaros.

En esa época parecía que la naturaleza era inmensamente poderosa frente a la actividad de los humanos. Después se ha visto que no es así. Ahora somos muchos, tenemos mucha actividad y lo que estamos viendo es que ahora la naturaleza es como un jardín, que si no la cuidamos, pues la destruimos.

Quizá a ella le debemos que se salvasen un montón de especies de pájaros. Y ahora el trabajo no se ha acabado, porque tendríamos que preocuparnos por los insectos voladores.


Hablabas de Carson como visionaria. ¿También destacarías su gran determinación? Porque fue atacada constantemente por representantes de la industria de los pesticidas.

Claro que sí. Lo más fácil es intentar destruir a la persona en lugar de discutir las ideas que plantea y ver si son correctas o no. Carson fue una mujer super valiente porque se enfrentó a todo un estatus en Estados Unidos. Detrás de la fabricación de pesticidas y de insecticidas hay muchos intereses económicos. Muchísimas empresas se vieron amenazadas y pagaron a otros para que la atacasen.

Y además todo esto lo tuvo que sufrir cuando tenía un cáncer, con lo cual todo es mucho más penoso y difícil. Porque no es lo mismo estar bien de salud que ver que estás muy mal y te estás muriendo -porque entonces el cáncer era prácticamente una sentencia de muerte- y tienes que irte defendiendo y seguir manteniendo tus ideas. Yo creo que en ese sentido Carson es una figura de referencia mundial.

"Carson fue una mujer súper valiente porque se enfrentó a todo un estatus en estados unidos".

¿Recomendarías entonces la lectura de "Primavera Silenciosa" a las nuevas generaciones?

Claro que sí. Es el primer caso en donde se plantea que podemos hacer un impacto en la naturaleza que es irreversible.



Hasta aquí el artículo de mdzol. A continuación, les entrego una dirección electrónica desde donde podrán ver y bajar el libro Primavera silenciosa si así lo desean.

https://www.academia.edu/19544876/PRIMAVERA_SILENCIOSA

¡Hasta la Próxima!

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