Bien, queridos amigos, respondiendo a
los requerimientos que me han hecho llegar varios de ustedes respecto a que por
qué no he continuado publicando los NOTI-NIVI, he aquí que volvemos a ellos.
Como siempre, les traigo las novedades
que se hayan producido en el campo de la ciencia y de la tecnología.
Comencemos por el índice de
contenidos:
ÍNDICE
1.- Descubren un mecanismo bacteriano capaz de
destruir células cancerosas
2.- La especie humana de Lucy no estaba sola
3.-
¿Ser más inteligente en la juventud garantiza una mejor vejez?
4.-
Ámbar: El tesoro fósil que está reescribiendo la historia de la vida en la
Tierra
5.-
Alcohol y cáncer: Por qué importa más de lo que crees
6.-
Logran observar cerca de la superficie de una enana blanca
7.-
La sorprendente historia del ácido acetilsalicílico
8.-
¿Los gemelos comparten las mismas enfermedades?
....................................................................
1.- Descubren un mecanismo bacteriano capaz de destruir células cancerosas
En
un estudio reciente se ha identificado un mecanismo por el cual una proteína
secretada por la bacteria Vibrio cholerae es capaz de destruir células
cancerosas. La investigación, que abre la puerta a nuevos tratamientos, ha
probado el mecanismo descubierto en células tumorales humanas de mama, colon y
páncreas.
El
estudio lo ha realizado un equipo internacional encabezado por David
Tena-Chaves, del Centro de Investigación del Cáncer (CIC), centro mixto de la
Universidad de Salamanca y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC), en España.
La
proteína HapA, producida por la bacteria Vibrio cholerae, actúa como una
especie de “llave” capaz de localizar unas “cerraduras” específicas (llamadas
receptores PAR-1 y PAR-2) que se encuentran en la superficie de las células
tumorales. Al abrir esas cerraduras, provoca una reacción en cadena dentro de
las células que las lleva a autodestruirse. El equipo científico empleó tanto
el cultivo bacteriano original como bacterias inocuas artificialmente
modificadas para producir solo HapA. Así se demostró que el efecto era
realmente causado por esta proteína concreta y no por otros posibles factores
de la bacteria.
“Este trabajo demuestra el potencial de las proteínas bacterianas como herramientas terapéuticas antitumorales. La acción selectiva y el modo de activación intracelular abren nuevas perspectivas para desarrollar tratamientos combinados y específicos”, subraya Antonio Hurtado, investigador del CIC.
La
imagen representa las células de cáncer muertas al activarse su proteína de
membrana PAR-1 por la proteasa bacteriana HapA (Imagen: CIC)
Para
desarrollar este estudio se cultivó la bacteria Vibrio cholerae, contando con
una cepa normal y otra mutante modificada genéticamente. Posteriormente se
recogió supernatante, que es el líquido donde crecen estas bacterias y que
también contiene las proteínas y sustancias liberadas por la bacteria. El
supernatante se aplicó a células cancerosas humanas de colon, mama y páncreas
para observar qué efectos producía.
“Lo
que buscamos fue comprobar si las células humanas de distintos tipos tumorales
(mama, colon y páncreas) seguían vivas y si podían multiplicarse tras estar en
contacto con estas sustancias bacterianas, en particular con la proteína HapA”,
explica Hurtado. “Para confirmar que los efectos observados eran específicos de
Vibrio cholerae comparamos los resultados con el supernatante de una
bacteria diferente que no produce HapA, la Escherichia coli”, añade.
Para
entender mejor cómo funciona HapA, se usaron técnicas que permiten introducir
en las células cancerosas unos marcadores especiales relacionados con dos
receptores de la superficie celular llamados PAR-1 y PAR-2. También se
emplearon pruebas para detectar la activación de proteínas que indican muerte
celular y se estudiaron las rutas internas de la célula que controlan la
supervivencia y la muerte, conocidas como vías MEK-ERK.
Adicionalmente,
se aplicaron fármacos que bloquean estas vías, como trametinib, para confirmar
que la muerte celular dependía de estas señales. En la investigación se han
empleado sistemas avanzados de imagen en tiempo real que permiten contar
células vivas y muertas, y medir la apoptosis (muerte programada) para observar
con precisión el bloqueo de las vías.
El
estudio se titula “HapA protease targets PAR-1/2 to modulate ERK signalling and
reduce cancer cell viability”. Y se ha publicado en la revista académica Cell
Death Discovery.
Fuente:
CSIC
2.-
La especie humana de Lucy no estaba sola
El
esqueleto fósil de Lucy, como se le llama a la hembra de Australopithecus
afarensis de la cual solo queda esto, tiene una antigüedad de aproximadamente
3,2 millones de años. Es uno de los esqueletos fósiles más completos y antiguos
de un ancestro humano bípedo adulto. Desde su descubrimiento en 1974 en la
región de Afar, Etiopía, por el antropólogo de la Universidad Estatal de
Arizona Donald Johanson y el estudiante Tom Gray, son muchas las
investigaciones que se han hecho sobre Lucy y sobre cómo era su vida cotidiana
y el entorno en que se movía.
Un
nuevo estudio ha aclarado un misterio con el que se topó la paleontología en
2009 y al hacerlo ha conducido a confirmar un hallazgo bastante sorprendente:
la especie a la que pertenecía Lucy no estaba sola en su época y región.
Todo
comenzó cuando, en 2009, un equipo dirigido por Yohannes Haile-Selassie, de la
Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos, encontró en Afar ocho huesos
fosilizados del pie de un antiguo ancestro del ser humano con una antigüedad
parecida a la de Lucy. El nuevo fósil, referido comúnmente como el “pie de
Burtele”, fue objeto de un largo y minucioso estudio que se publicó en 2012.
Cuando
el pie de Burtele fue anunciado públicamente, ya se habían encontrado algunos
dientes fósiles en la misma zona, pero los expertos no estaban convencidos de
que pertenecieran al mismo nivel de sedimentos.
Luego,
en 2015, el equipo anunció el hallazgo de una nueva especie, Australopithecus
deyiremeda, a partir de restos fósiles encontrados en la misma zona, pero no
incluyó el pie en esta especie, a pesar de que algunos especímenes fueron
encontrados muy cerca de él. No estaba claro que pertenecieran a una misma
especie.
En
los últimos 10 años, se han sucedido las expediciones a ese yacimiento
paleontológico y ha aumentado la cantidad de fósiles hallados. Gracias a esto,
Haile-Selassie y sus colegas tienen ahora suficientes especímenes que pueden
asociar de manera fiable con el pie de Burtele y con la especie
Australopithecus deyiremeda.
El
pie de Burtele con sus fragmentos colocados en la posición anatómica correcta.
(Foto: Yohannes Haile-Selassie / ASU)
En
definitiva, las especies Australopithecus afarensis y Australopithecus
deyiremeda coexistieron en la zona de Afar.
Comparando
los restos de una y otra especie, ahora también está claro que el pie de
Australopithecus deyiremeda es más primitivo que el de la especie de Lucy.
El nuevo estudio se titula “New finds
shed light on diet and locomotion in Australopithecus deyiremeda”. Y se ha publicado en la
revista académica Nature.
Fuente: NCYT de Amazings
3.-
¿Ser más inteligente en la juventud garantiza una mejor vejez?
La
relación entre inteligencia temprana y calidad de vida en la vejez ha sido
objeto de investigación durante décadas. En un momento en el que las sociedades
envejecen rápidamente, entender qué factores predicen un envejecimiento
saludable se ha convertido en prioridad científica y pública. Pero ¿hasta qué
punto una inteligencia elevada en la juventud puede marcar la diferencia a los
70 u 80 años? Las evidencias actuales sugieren que sí influye… aunque no de la
forma que muchos imaginan.
Inteligencia,
longevidad y salud: un vínculo histórico
Desde
principios del siglo XX, varios estudios longitudinales —especialmente el
célebre Estudio de Terman, iniciado en 1921— han seguido a miles de individuos
durante toda su vida. Uno de los patrones más consistentes es que las personas
con mayores capacidades cognitivas en la juventud tienden a vivir más y con
mejor salud.
¿La
explicación? No es solo que la inteligencia permita resolver problemas
complejos, sino que se correlaciona con una serie de factores protectores:
-Mejor
toma de decisiones en salud: las personas con mayor capacidad cognitiva
suelen evitar conductas de riesgo, fumar menos y seguir mejor las
recomendaciones médicas.
-Mayor
capacidad socioeconómica: la inteligencia favorece la adquisición de estudios
superiores y empleos más estables, lo cual reduce el estrés crónico y facilita
el acceso a servicios sanitarios.
-Entornos
más estimulantes: quienes
rinden mejor cognitivamente suelen exponerse a actividades que mantienen el
cerebro activo, como la lectura, la investigación o el aprendizaje continuo.
¿La
inteligencia previene el deterioro cognitivo?
Aquí
la ciencia matiza. Aunque una inteligencia alta en la juventud se asocia con
un mayor rendimiento cognitivo de base, no significa que sea
un escudo absoluto contra enfermedades neurodegenerativas. Lo que sí parece
proporcionar es lo que los neurocientíficos llaman reserva cognitiva,
es decir, la capacidad del cerebro para compensar daños mediante redes
neuronales alternativas.
Diversos
estudios de neuroimagen han demostrado que las personas con mayor reserva
cognitiva pueden mostrar los mismos niveles de daño cerebral que individuos con
demencia… pero sin manifestar síntomas. La inteligencia temprana funciona así
como un “colchón” que ralentiza el impacto funcional del envejecimiento.
El
papel del entorno: no basta solo con nacer inteligente
Los
expertos coinciden en que la inteligencia juvenil es solo una pieza del
rompecabezas. Factores como la nutrición, el ejercicio físico, el sueño, las
relaciones sociales o la estimulación mental a lo largo de la vida influyen de
manera decisiva.
De
hecho, investigaciones recientes apuntan a que el estilo de vida en la
mediana edad es aún más determinante que el nivel de inteligencia en
la juventud. Practicar ejercicio de manera regular, mantener una dieta
equilibrada y participar en actividades sociales tienen un impacto directo en
la salud cerebral al envejecer.
Un
buen comienzo… pero no la historia completa
Tener
una inteligencia elevada en la juventud sí aumenta la probabilidad de alcanzar
una vejez más saludable, tanto física como cognitivamente. Sin embargo, no es
un destino inexorable. La ciencia es clara: el envejecimiento exitoso
depende de una combinación de genética, educación, oportunidades, hábitos de
vida y estimulación continua.
En
otras palabras: empezar la vida con ventaja ayuda, pero lo que hacemos con los
años que tenemos —el aprendizaje, los vínculos, los cuidados— determina en gran
medida cómo llegaremos al final del camino.
4.-
Ámbar: el tesoro fósil que está reescribiendo la historia de la vida en la
Tierra
El
ámbar, esa resina fosilizada que durante siglos se ha utilizado en joyería y
arte, se ha convertido en uno de los materiales más valiosos para la
paleontología moderna. Más allá de su belleza, este “cristal del tiempo”
conserva organismos y fragmentos de ecosistemas con un detalle imposible de
obtener en otros tipos de fósiles. Hoy, gracias a él, los científicos están
reescribiendo páginas enteras de la historia evolutiva.
Un
laboratorio natural creado por los bosques prehistóricos
El
ámbar se forma cuando resina de árboles antiguos queda atrapada bajo sedimentos
y, con el paso de millones de años, se endurece y fosiliza. Lo extraordinario
es su capacidad para encapsular pequeños fragmentos de vida: insectos, plantas,
plumas, pelos, esporas e incluso gotas de agua. Este proceso convierte cada
pieza de ámbar en una cápsula temporal capaz de preservar detalles
microscópicos, desde la estructura de un ala de mosquito hasta el color
original de una pluma de dinosaurio.
Por
qué el ámbar es clave para la paleontología moderna
-Preserva
tejidos blandos
A diferencia de los fósiles tradicionales —huesos o huellas—, el ámbar puede
conservar tejidos blandos, permitiendo estudiar anatomía, comportamiento y
ecología con una resolución extraordinaria.
-Instantánea
de un ecosistema
Cada fragmento es un registro congelado de un instante: un insecto atrapado
mientras cazaba, una araña protegiendo sus huevos, o un polen transportado por
el viento. Esto ayuda a reconstruir la ecología de bosques desaparecidos.
-Información
genética y bioquímica (con límites)
Aunque no es posible recuperar ADN completo, sí se obtienen moléculas,
pigmentos y estructuras que dan pistas sobre metabolismo y fisiología.
-Claves
evolutivas
Ha permitido descubrir especies desconocidas y llenar huecos entre linajes
modernos y antiguos, como arañas primitivas, avispas parasitarias o aves
tempranas.
(Foto: Anders
L. Damgaar)
Hallazgos
recientes que han cambiado la historia
En
las últimas dos décadas, depósitos como los de Birmania, República Dominicana o
el Báltico han proporcionado algunos de los descubrimientos más fascinantes:
-Plumas
de dinosaurios no aviarios que han revelado cómo evolucionó el plumaje antes del
vuelo.
-Gotas
de sangre y fluidos corporales fosilizados, que ofrecen pistas sobre infecciones y
parásitos prehistóricos.
-Mamíferos
diminutos atrapados con su pelo intacto, ampliando el conocimiento sobre los primeros
grupos de mamíferos del Cretácico.
-Plantas
florales tempranas,
claves en la expansión de las angiospermas que transformaron los ecosistemas de
todo el planeta.
Tecnologías
que están potenciando su estudio
El
auge de técnicas como la tomografía micro-CT, la espectroscopía Raman o la
fotogrametría digital está permitiendo estudiar inclusiones sin destruir el
ámbar. Estas herramientas revelan estructuras internas invisibles al ojo humano
y abren nuevas vías para comprender procesos biológicos y evolutivos.
El
debate ético y la necesidad de regulación
No
todo es sencillo en el mundo del ámbar. Especialmente en yacimientos de
Myanmar, la extracción ha estado asociada a conflictos sociopolíticos. La
comunidad científica reclama una regulación estricta que garantice la
trazabilidad y la adquisición ética de las piezas, sin poner en riesgo a
comunidades locales.
5.-
Alcohol y cáncer: Por qué importa más de lo que crees
La
relación entre el consumo de alcohol y el cáncer es uno de los temas más
estudiados y, sin embargo, menos conocidos por el público general. Aunque
durante décadas el debate se centró en los efectos cardiovasculares o sociales
del alcohol, hoy la evidencia científica es contundente: el alcohol es
un carcinógeno demostrado, y su consumo regular aumenta el riesgo de
desarrollar varios tipos de cáncer.
¿Por
qué el alcohol puede causar cáncer?
La
clave está en un compuesto llamado acetaldehído, un metabolito
tóxico producido cuando el hígado procesa el etanol. El acetaldehído es
altamente reactivo y puede dañar el ADN, dificultar su reparación y generar
mutaciones.
Además,
el alcohol:
-Incrementa
la producción de radicales libres, que oxidan y dañan las células.
-Afecta
las hormonas,
especialmente estrógenos, aumentando el riesgo de ciertos tumores
hormonodependientes.
-Favorece
la absorción de carcinógenos presentes en el tabaco, multiplicando el
riesgo en quienes combinan ambas sustancias.
-Produce
inflamación crónica,
un factor conocido en el desarrollo tumoral.
El
efecto combinado de estos mecanismos explica por qué la relación entre alcohol
y cáncer es consistente en múltiples estudios epidemiológicos.
Tipos
de cáncer más asociados al consumo de alcohol
La
evidencia científica más sólida apunta a siete tipos principales:
1.
Cáncer de mama
Es
uno de los vínculos más preocupantes, ya que incluso el consumo ligero
o moderado se ha asociado a un aumento del riesgo. El alcohol eleva
los niveles de estrógenos, que favorecen ciertos tumores mamarios.
2.
Cáncer de hígado
El
hígado es el órgano que más sufre el efecto tóxico del alcohol. La cirrosis
alcohólica es uno de los principales factores de riesgo del carcinoma
hepatocelular.
3.
Cáncer colorrectal
Diversos
estudios muestran que beber regularmente incrementa la probabilidad tanto de
pólipos precancerosos como de cáncer de colon y recto.
4.
Cáncer de boca, faringe y laringe
Aquí
el alcohol actúa como un “facilitador” de la entrada de otros carcinógenos,
especialmente el del tabaco. Las personas que beben y fuman tienen un riesgo
exponencialmente mayor.
5.
Cáncer de esófago
Particularmente
el carcinoma escamoso, fuertemente asociado con el alcohol.
¿Existe
un nivel seguro de consumo?
La
investigación reciente coincide en un punto clave: no existe un umbral
completamente seguro de alcohol para el cáncer. Incluso cantidades bajas
pueden tener impacto, especialmente en el cáncer de mama y colorrectal.
Esto
no significa que todas las personas que beben desarrollarán cáncer, pero sí
que cada vaso añade un pequeño incremento proporcional de riesgo,
acumulativo a lo largo de los años.
¿Y
el vino tinto? ¿Los “beneficios cardiovasculares”?
Aunque
el vino se ha asociado tradicionalmente a efectos protectores por sus
antioxidantes, la evidencia moderna es clara: los posibles beneficios
no compensan el aumento de riesgo de cáncer. Los polifenoles del vino
también están presentes en uvas, frutos rojos y otros alimentos sin los riesgos
del alcohol.
Cómo
reducir el riesgo
-Limitar
el consumo,
idealmente reduciéndolo al mínimo.
-Evitar
combinar alcohol y tabaco, ya que multiplican el riesgo de tumores de cabeza y cuello.
-Optar
por días sin alcohol a
la semana.
-Fomentar
estilos de vida protectores: dieta rica en frutas y verduras, ejercicio regular y control
del peso.
6.-
Logran observar cerca de la superficie de una enana blanca
Unos
astrónomos han conseguido vislumbrar lo que sucede a muy poca distancia de la
superficie de una estrella exótica, una enana blanca, que está arrancando
materia catastróficamente a una estrella compañera.
Las
enanas blancas son estrellas en las que han cesado las reacciones nucleares que
caracterizan a una estrella en activo. En ese sentido, son estrellas muertas.
De todos modos, cuando alcanzan esa fase final de su existencia todavía están
muy calientes y pueden seguir emitiendo mucha luz durante millones de años.
Como parte del proceso de su cese de actividad, se encogen mucho, adquiriendo
un tamaño minúsculo, parecido al de la Tierra, pero conservando una masa
enorme, similar a la del Sol. Eso hace de las enanas blancas astros
ultradensos, solo superados en densidad por las estrellas de neutrones y los
agujeros negros. Esa enorme densidad de las enanas blancas propicia que sean
ellas las que arranquen materia de una estrella normal cercana en vez de a la
inversa.
La
enana blanca investigada se halla a unos 200 años-luz de la Tierra.
El
estudio lo ha realizado un equipo encabezado por Sean Gunderson, del Instituto
Kavli de Astrofísica e Investigación Espacial adscrito al Instituto Tecnológico
de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos.
Gunderson
y sus colegas han examinado a la pareja de estrellas, llamada EX Hydrae,
valiéndose de observaciones realizadas por el IXPE (Imaging X-ray Polarimetry
Explorer), un telescopio espacial de rayos X de la NASA.
Y
han conseguido identificar rasgos importantes en la región más interna del
sistema, un entorno extremadamente energético que hasta ahora había sido
inaccesible para la mayoría de los telescopios.
En
los rayos X provenientes de EX Hydrae, los autores del estudio encontraron un
grado sorprendentemente alto de polarización (en otras palabras, la dirección
del campo eléctrico de una onda de rayos X), así como una dirección de
polarización inesperada. A partir de estas mediciones, los investigadores
rastrearon los rayos X hasta su fuente en la región más interna del sistema,
cerca de la superficie de la enana blanca.
Además,
determinaron que los rayos X del sistema provienen de una columna de material
incandescente que la enana blanca absorbe de su estrella compañera. Estiman que
esta columna tiene unos 3000 kilómetros de altura, aproximadamente la mitad del
radio de la propia enana blanca y mucho más alta de lo que los físicos habían
predicho para un sistema de este tipo.
Representación
aproximada de lo que sucede en el sistema EX Hydrae. La estrella pequeña (una
enana blanca), a la izquierda, succiona materia de la estrella grande. Esta
materia arrancada conforma un disco de acreción giratorio en torno a la enana
blanca. De ese disco, la materia va cayendo poco a poco a la enana blanca,
conformando columnas descendentes. (Imagen: Jose-Luis Olivares / MIT. CC BY-NC-ND 3.0)
Gunderson
y sus colegas también han determinado que los rayos X se reflejan en la
superficie de la enana blanca antes de dispersarse en el espacio, un efecto que
los físicos sospechaban pero no habían confirmado hasta ahora.
El estudio se titula “X-Ray
Polarimetry of Accreting White Dwarfs: A Case Study of EX Hydrae”. Y se ha publicado en la
revista académica The Astrophysical Journal.
Fuente: NCYT de Amazings
7.-
La sorprendente historia del ácido acetilsalicílico
El
ácido acetilsalicílico —más conocido mundialmente como aspirina— es
uno de los fármacos más influyentes de la historia moderna. Presente en
botiquines, hospitales y protocolos clínicos de casi todos los países, su
origen es una fascinante combinación de tradición, química y revolución
farmacéutica. Veamos cómo una corteza de árbol terminó convirtiéndose en
un medicamento esencial para la salud pública global.
Un
inicio natural: los antiguos y la corteza de sauce
Mucho
antes de que existiera la palabra “fármaco”, diversas civilizaciones ya habían
descubierto que la corteza del sauce (género Salix) tenía un
notable efecto para aliviar el dolor y la fiebre.
-Los sumerios,
alrededor del 3000 a. C., la empleaban como analgésico natural.
-En
la Antigüedad clásica, Hipócrates recomendaba infusiones de
hojas y corteza de sauce para tratar el dolor y la inflamación.
-Los egipcios y asirios también
documentaron su uso terapéutico.
Aunque
entonces nadie conocía su composición química, el principio activo responsable
era el ácido salicílico (en forma de salicilato natural).
El
salto a la química moderna: el ácido salicílico
En
el siglo XIX, la medicina empezó a vincular estos efectos con compuestos
químicos específicos. En 1828, el farmacéutico alemán Johann Buchner aisló
por primera vez un extracto cristalizado del sauce, al que llamó salicina.
Poco después, el químico Raffaele Piria logró transformarla en
ácido salicílico puro.
Era
eficaz, pero había un problema: El ácido salicílico irritaba gravemente
el estómago, lo que limitaba su uso generalizado.
La
carrera científica por modificar la molécula y hacerla más segura no tardaría
en comenzar.
1897:
el nacimiento del ácido acetilsalicílico moderno
El
punto de inflexión llegó en los laboratorios de la compañía alemana Bayer.
El químico Felix Hoffmann consiguió acetilar el ácido
salicílico, obteniendo una nueva molécula mucho mejor tolerada: el
ácido acetilsalicílico (AAS).
(Foto:
Wikimedia Commons/UCLA)
El
compuesto poseía tres cualidades decisivas:
-Menor
irritación gástrica
-Potente
efecto analgésico y antipirético
-Alta
estabilidad química
En
1899, Bayer lanzó el nuevo medicamento al mercado bajo el nombre “Aspirin”,
combinando a (de acetil) + spir (de Spiraea
ulmaria, planta rica en salicilatos) + -in (sufijo común
en productos farmacéuticos de la época).
Lo
que vino después fue una auténtica revolución.
Siglo
XX: de analgésico común a caballo de batalla de la medicina moderna
Durante
décadas, la aspirina se consolidó como el analgésico más utilizado del planeta.
Sin embargo, el verdadero giro científico llegó a mediados del siglo XX, cuando
investigadores descubrieron que el AAS tenía acciones más complejas de lo que
se creía.
En
1971, el farmacólogo británico John Vane demostró que el ácido
acetilsalicílico inhibía la producción de prostaglandinas,
mensajeros químicos responsables del dolor, la inflamación y la coagulación.
Este trabajo le valió el Premio Nobel en 1982.
Este
descubrimiento permitió entender por qué la aspirina podía:
-Reducir
inflamaciones
-Aliviar
fiebre y dolor
-Prevenir
la formación de coágulos mediante la inhibición irreversible de la agregación
plaquetaria
Desde
entonces, millones de pacientes han recibido AAS en bajas dosis para reducir el
riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
Aspirina
en el siglo XXI: un clásico que sigue evolucionando
Pese
a llevar más de un siglo en el mercado, la investigación sobre el ácido
acetilsalicílico continúa activa. Hoy se estudian posibles funciones
adicionales, como:
-Su
papel preventivo en ciertos tipos de cáncer colorrectal
-El
uso en enfermedades inflamatorias crónicas
-Aplicaciones
en cardiología preventiva en grupos específicos
Aunque
el uso diario de AAS no está recomendado para toda la población, sigue siendo
un fármaco fundamental en estrategias médicas globales.
8.-
¿Los gemelos comparten las mismas enfermedades?
Cuando
se habla de gemelos, una de las preguntas más frecuentes es si ambos
desarrollarán las mismas enfermedades a lo largo de su vida. Aunque la
respuesta parece intuitiva —“si comparten genes, compartirán enfermedades”—, la
realidad científica es más matizada. La genética influye, sí, pero no lo
determina todo. Factores ambientales, epigenéticos y de estilo de vida juegan
un papel igual o incluso más importante de lo que solemos imaginar.
Gemelos
idénticos vs. gemelos fraternos: la clave está en los genes
Para
comprender la relación entre gemelos y enfermedades, primero debemos distinguir
entre los dos tipos de gemelos:
-Monocigóticos
(idénticos): comparten el 100 % de su ADN.
-Dicigóticos
(fraternos): comparten, en promedio, el 50 % de su ADN, igual que dos
hermanos comunes.
Los
estudios de gemelos —uno de los pilares de la genética moderna— han demostrado
que la heredabilidad de una enfermedad no garantiza su aparición en ambos
gemelos, incluso en los idénticos.
¿Por
qué?
Porque
la genética solo determina una predisposición, no un destino inamovible.
Enfermedades
con alta heredabilidad
Hay
enfermedades en las que los gemelos idénticos muestran una alta
concordancia, es decir, la probabilidad de que ambos la desarrollen es
significativamente mayor. Entre ellas:
-Diabetes
tipo 1 y tipo 2
-Trastornos
psiquiátricos, como esquizofrenia o trastorno bipolar
-Enfermedades
autoinmunes, como tiroiditis de Hashimoto
-Determinados
tipos de cáncer, especialmente melanoma y cáncer de mama
-Enfermedades
neurodegenerativas, como el Alzheimer de aparición temprana
En
estos casos, el componente genético tiene un peso relevante; sin embargo,
incluso en estos escenarios, la concordancia rara vez llega al 100 %.
Cuando
el ambiente marca la diferencia
Aunque
dos gemelos idénticos comparten la misma secuencia genética, no comparten
exactamente el mismo entorno ni la misma historia de vida. Y esto importa,
mucho.
Factores
ambientales que influyen:
-Dieta
y hábitos alimentarios
-Estrés
y entorno emocional
-Actividad
física
-Exposición
a toxinas o contaminantes
-Infecciones
y microbiota intestinal
Incluso
gemelos criados juntos pueden tener experiencias distintas que modifiquen su
riesgo de desarrollar ciertas enfermedades.
La
epigenética: el interruptor que puede activar o desactivar genes
Una
de las áreas más fascinantes de la biología moderna es la epigenética: los
cambios químicos que regulan la expresión de los genes sin alterar el ADN.
Con
la edad, los perfiles epigenéticos de gemelos idénticos comienzan a divergir.
Esto explica por qué:
-Uno
puede desarrollar una enfermedad autoinmune y el otro no.
-Uno
puede ser más propenso a la obesidad que el otro.
-Las
diferencias en estilos de vida pueden amplificarse a nivel molecular.
En
términos simples: los genes son el libro; la epigenética decide qué
capítulos se leen.
Gemelos
y enfermedades infecciosas: aquí la genética importa poco
Cuando
hablamos de enfermedades infecciosas —como gripe, COVID-19 o infecciones
bacterianas—, la genética juega un papel mucho más limitado. La exposición
individual al patógeno es lo que realmente marca la diferencia.
¿Entonces…
los gemelos son o no propensos a las mismas enfermedades?
La
respuesta es: depende.
-Gemelos
idénticos tienen una mayor probabilidad de compartir enfermedades debido a
su genética común.
-Pero
incluso ellos pueden tener diferencias significativas en salud a lo largo
de la vida por factores ambientales y epigenéticos.
-Gemelos
fraternos, al compartir solo la mitad de los genes, tienen una concordancia
similar a la de dos hermanos comunes.
En
conclusión, los gemelos no están predestinados a sufrir las mismas
enfermedades, aunque sí comparten un riesgo mayor en aquellas con fuerte
componente genético.
Y ahora sí, amigos, me despido:
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