domingo, 30 de noviembre de 2025

NOTI-NIVI 15

Bien, queridos amigos, respondiendo a los requerimientos que me han hecho llegar varios de ustedes respecto a que por qué no he continuado publicando los NOTI-NIVI, he aquí que volvemos a ellos.

Como siempre, les traigo las novedades que se hayan producido en el campo de la ciencia y de la tecnología.

Comencemos por el índice de contenidos:

ÍNDICE

1.- Descubren un mecanismo bacteriano capaz de destruir células cancerosas

2.- La especie humana de Lucy no estaba sola

3.- ¿Ser más inteligente en la juventud garantiza una mejor vejez?

4.- Ámbar: El tesoro fósil que está reescribiendo la historia de la vida en la Tierra

5.- Alcohol y cáncer: Por qué importa más de lo que crees

6.- Logran observar cerca de la superficie de una enana blanca

7.- La sorprendente historia del ácido acetilsalicílico

8.- ¿Los gemelos comparten las mismas enfermedades?

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  1.- Descubren un mecanismo bacteriano capaz de destruir células cancerosas

En un estudio reciente se ha identificado un mecanismo por el cual una proteína secretada por la bacteria Vibrio cholerae es capaz de destruir células cancerosas. La investigación, que abre la puerta a nuevos tratamientos, ha probado el mecanismo descubierto en células tumorales humanas de mama, colon y páncreas.

El estudio lo ha realizado un equipo internacional encabezado por David Tena-Chaves, del Centro de Investigación del Cáncer (CIC), centro mixto de la Universidad de Salamanca y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en España.

La proteína HapA, producida por la bacteria Vibrio cholerae, actúa como una especie de “llave” capaz de localizar unas “cerraduras” específicas (llamadas receptores PAR-1 y PAR-2) que se encuentran en la superficie de las células tumorales. Al abrir esas cerraduras, provoca una reacción en cadena dentro de las células que las lleva a autodestruirse. El equipo científico empleó tanto el cultivo bacteriano original como bacterias inocuas artificialmente modificadas para producir solo HapA. Así se demostró que el efecto era realmente causado por esta proteína concreta y no por otros posibles factores de la bacteria.

 “Este trabajo demuestra el potencial de las proteínas bacterianas como herramientas terapéuticas antitumorales. La acción selectiva y el modo de activación intracelular abren nuevas perspectivas para desarrollar tratamientos combinados y específicos”, subraya Antonio Hurtado, investigador del CIC.

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La imagen representa las células de cáncer muertas al activarse su proteína de membrana PAR-1 por la proteasa bacteriana HapA (Imagen: CIC)

Para desarrollar este estudio se cultivó la bacteria Vibrio cholerae, contando con una cepa normal y otra mutante modificada genéticamente. Posteriormente se recogió supernatante, que es el líquido donde crecen estas bacterias y que también contiene las proteínas y sustancias liberadas por la bacteria. El supernatante se aplicó a células cancerosas humanas de colon, mama y páncreas para observar qué efectos producía.

“Lo que buscamos fue comprobar si las células humanas de distintos tipos tumorales (mama, colon y páncreas) seguían vivas y si podían multiplicarse tras estar en contacto con estas sustancias bacterianas, en particular con la proteína HapA”, explica Hurtado. “Para confirmar que los efectos observados eran específicos de Vibrio cholerae comparamos los resultados con el supernatante de una bacteria diferente que no produce HapA, la Escherichia coli”, añade.

Para entender mejor cómo funciona HapA, se usaron técnicas que permiten introducir en las células cancerosas unos marcadores especiales relacionados con dos receptores de la superficie celular llamados PAR-1 y PAR-2. También se emplearon pruebas para detectar la activación de proteínas que indican muerte celular y se estudiaron las rutas internas de la célula que controlan la supervivencia y la muerte, conocidas como vías MEK-ERK.

Adicionalmente, se aplicaron fármacos que bloquean estas vías, como trametinib, para confirmar que la muerte celular dependía de estas señales. En la investigación se han empleado sistemas avanzados de imagen en tiempo real que permiten contar células vivas y muertas, y medir la apoptosis (muerte programada) para observar con precisión el bloqueo de las vías.

El estudio se titula “HapA protease targets PAR-1/2 to modulate ERK signalling and reduce cancer cell viability”. Y se ha publicado en la revista académica Cell Death Discovery.

Fuente: CSIC

 

2.- La especie humana de Lucy no estaba sola

El esqueleto fósil de Lucy, como se le llama a la hembra de Australopithecus afarensis de la cual solo queda esto, tiene una antigüedad de aproximadamente 3,2 millones de años. Es uno de los esqueletos fósiles más completos y antiguos de un ancestro humano bípedo adulto. Desde su descubrimiento en 1974 en la región de Afar, Etiopía, por el antropólogo de la Universidad Estatal de Arizona Donald Johanson y el estudiante Tom Gray, son muchas las investigaciones que se han hecho sobre Lucy y sobre cómo era su vida cotidiana y el entorno en que se movía.

Un nuevo estudio ha aclarado un misterio con el que se topó la paleontología en 2009 y al hacerlo ha conducido a confirmar un hallazgo bastante sorprendente: la especie a la que pertenecía Lucy no estaba sola en su época y región.

Todo comenzó cuando, en 2009, un equipo dirigido por Yohannes Haile-Selassie, de la Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos, encontró en Afar ocho huesos fosilizados del pie de un antiguo ancestro del ser humano con una antigüedad parecida a la de Lucy. El nuevo fósil, referido comúnmente como el “pie de Burtele”, fue objeto de un largo y minucioso estudio que se publicó en 2012.

Cuando el pie de Burtele fue anunciado públicamente, ya se habían encontrado algunos dientes fósiles en la misma zona, pero los expertos no estaban convencidos de que pertenecieran al mismo nivel de sedimentos.

Luego, en 2015, el equipo anunció el hallazgo de una nueva especie, Australopithecus deyiremeda, a partir de restos fósiles encontrados en la misma zona, pero no incluyó el pie en esta especie, a pesar de que algunos especímenes fueron encontrados muy cerca de él. No estaba claro que pertenecieran a una misma especie.

En los últimos 10 años, se han sucedido las expediciones a ese yacimiento paleontológico y ha aumentado la cantidad de fósiles hallados. Gracias a esto, Haile-Selassie y sus colegas tienen ahora suficientes especímenes que pueden asociar de manera fiable con el pie de Burtele y con la especie Australopithecus deyiremeda.

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El pie de Burtele con sus fragmentos colocados en la posición anatómica correcta. (Foto: Yohannes Haile-Selassie / ASU)

En definitiva, las especies Australopithecus afarensis y Australopithecus deyiremeda coexistieron en la zona de Afar.

Comparando los restos de una y otra especie, ahora también está claro que el pie de Australopithecus deyiremeda es más primitivo que el de la especie de Lucy.

El nuevo estudio se titula “New finds shed light on diet and locomotion in Australopithecus deyiremeda”. Y se ha publicado en la revista académica Nature.

Fuente: NCYT de Amazings

 

3.- ¿Ser más inteligente en la juventud garantiza una mejor vejez?

La relación entre inteligencia temprana y calidad de vida en la vejez ha sido objeto de investigación durante décadas. En un momento en el que las sociedades envejecen rápidamente, entender qué factores predicen un envejecimiento saludable se ha convertido en prioridad científica y pública. Pero ¿hasta qué punto una inteligencia elevada en la juventud puede marcar la diferencia a los 70 u 80 años? Las evidencias actuales sugieren que sí influye… aunque no de la forma que muchos imaginan.

Inteligencia, longevidad y salud: un vínculo histórico

Desde principios del siglo XX, varios estudios longitudinales —especialmente el célebre Estudio de Terman, iniciado en 1921— han seguido a miles de individuos durante toda su vida. Uno de los patrones más consistentes es que las personas con mayores capacidades cognitivas en la juventud tienden a vivir más y con mejor salud.

¿La explicación? No es solo que la inteligencia permita resolver problemas complejos, sino que se correlaciona con una serie de factores protectores:

-Mejor toma de decisiones en salud: las personas con mayor capacidad cognitiva suelen evitar conductas de riesgo, fumar menos y seguir mejor las recomendaciones médicas.

-Mayor capacidad socioeconómica: la inteligencia favorece la adquisición de estudios superiores y empleos más estables, lo cual reduce el estrés crónico y facilita el acceso a servicios sanitarios.

-Entornos más estimulantes: quienes rinden mejor cognitivamente suelen exponerse a actividades que mantienen el cerebro activo, como la lectura, la investigación o el aprendizaje continuo.

¿La inteligencia previene el deterioro cognitivo?

Aquí la ciencia matiza. Aunque una inteligencia alta en la juventud se asocia con un mayor rendimiento cognitivo de base, no significa que sea un escudo absoluto contra enfermedades neurodegenerativas. Lo que sí parece proporcionar es lo que los neurocientíficos llaman reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para compensar daños mediante redes neuronales alternativas.

Diversos estudios de neuroimagen han demostrado que las personas con mayor reserva cognitiva pueden mostrar los mismos niveles de daño cerebral que individuos con demencia… pero sin manifestar síntomas. La inteligencia temprana funciona así como un “colchón” que ralentiza el impacto funcional del envejecimiento.

El papel del entorno: no basta solo con nacer inteligente

Los expertos coinciden en que la inteligencia juvenil es solo una pieza del rompecabezas. Factores como la nutrición, el ejercicio físico, el sueño, las relaciones sociales o la estimulación mental a lo largo de la vida influyen de manera decisiva.

De hecho, investigaciones recientes apuntan a que el estilo de vida en la mediana edad es aún más determinante que el nivel de inteligencia en la juventud. Practicar ejercicio de manera regular, mantener una dieta equilibrada y participar en actividades sociales tienen un impacto directo en la salud cerebral al envejecer.

Un buen comienzo… pero no la historia completa

Tener una inteligencia elevada en la juventud sí aumenta la probabilidad de alcanzar una vejez más saludable, tanto física como cognitivamente. Sin embargo, no es un destino inexorable. La ciencia es clara: el envejecimiento exitoso depende de una combinación de genética, educación, oportunidades, hábitos de vida y estimulación continua.

En otras palabras: empezar la vida con ventaja ayuda, pero lo que hacemos con los años que tenemos —el aprendizaje, los vínculos, los cuidados— determina en gran medida cómo llegaremos al final del camino.

 

4.- Ámbar: el tesoro fósil que está reescribiendo la historia de la vida en la Tierra

El ámbar, esa resina fosilizada que durante siglos se ha utilizado en joyería y arte, se ha convertido en uno de los materiales más valiosos para la paleontología moderna. Más allá de su belleza, este “cristal del tiempo” conserva organismos y fragmentos de ecosistemas con un detalle imposible de obtener en otros tipos de fósiles. Hoy, gracias a él, los científicos están reescribiendo páginas enteras de la historia evolutiva.

Un laboratorio natural creado por los bosques prehistóricos

El ámbar se forma cuando resina de árboles antiguos queda atrapada bajo sedimentos y, con el paso de millones de años, se endurece y fosiliza. Lo extraordinario es su capacidad para encapsular pequeños fragmentos de vida: insectos, plantas, plumas, pelos, esporas e incluso gotas de agua. Este proceso convierte cada pieza de ámbar en una cápsula temporal capaz de preservar detalles microscópicos, desde la estructura de un ala de mosquito hasta el color original de una pluma de dinosaurio.

Por qué el ámbar es clave para la paleontología moderna

-Preserva tejidos blandos
A diferencia de los fósiles tradicionales —huesos o huellas—, el ámbar puede conservar tejidos blandos, permitiendo estudiar anatomía, comportamiento y ecología con una resolución extraordinaria.

-Instantánea de un ecosistema
Cada fragmento es un registro congelado de un instante: un insecto atrapado mientras cazaba, una araña protegiendo sus huevos, o un polen transportado por el viento. Esto ayuda a reconstruir la ecología de bosques desaparecidos.

-Información genética y bioquímica (con límites)
Aunque no es posible recuperar ADN completo, sí se obtienen moléculas, pigmentos y estructuras que dan pistas sobre metabolismo y fisiología.

-Claves evolutivas
Ha permitido descubrir especies desconocidas y llenar huecos entre linajes modernos y antiguos, como arañas primitivas, avispas parasitarias o aves tempranas.

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(Foto: Anders L. Damgaar)

Hallazgos recientes que han cambiado la historia

En las últimas dos décadas, depósitos como los de Birmania, República Dominicana o el Báltico han proporcionado algunos de los descubrimientos más fascinantes:

-Plumas de dinosaurios no aviarios que han revelado cómo evolucionó el plumaje antes del vuelo.

-Gotas de sangre y fluidos corporales fosilizados, que ofrecen pistas sobre infecciones y parásitos prehistóricos.

-Mamíferos diminutos atrapados con su pelo intacto, ampliando el conocimiento sobre los primeros grupos de mamíferos del Cretácico.

-Plantas florales tempranas, claves en la expansión de las angiospermas que transformaron los ecosistemas de todo el planeta.

Tecnologías que están potenciando su estudio

El auge de técnicas como la tomografía micro-CT, la espectroscopía Raman o la fotogrametría digital está permitiendo estudiar inclusiones sin destruir el ámbar. Estas herramientas revelan estructuras internas invisibles al ojo humano y abren nuevas vías para comprender procesos biológicos y evolutivos.

El debate ético y la necesidad de regulación

No todo es sencillo en el mundo del ámbar. Especialmente en yacimientos de Myanmar, la extracción ha estado asociada a conflictos sociopolíticos. La comunidad científica reclama una regulación estricta que garantice la trazabilidad y la adquisición ética de las piezas, sin poner en riesgo a comunidades locales.

 

5.- Alcohol y cáncer: Por qué importa más de lo que crees

La relación entre el consumo de alcohol y el cáncer es uno de los temas más estudiados y, sin embargo, menos conocidos por el público general. Aunque durante décadas el debate se centró en los efectos cardiovasculares o sociales del alcohol, hoy la evidencia científica es contundente: el alcohol es un carcinógeno demostrado, y su consumo regular aumenta el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer.

¿Por qué el alcohol puede causar cáncer?

La clave está en un compuesto llamado acetaldehído, un metabolito tóxico producido cuando el hígado procesa el etanol. El acetaldehído es altamente reactivo y puede dañar el ADN, dificultar su reparación y generar mutaciones.

Además, el alcohol:

-Incrementa la producción de radicales libres, que oxidan y dañan las células.

-Afecta las hormonas, especialmente estrógenos, aumentando el riesgo de ciertos tumores hormonodependientes.

-Favorece la absorción de carcinógenos presentes en el tabaco, multiplicando el riesgo en quienes combinan ambas sustancias.

-Produce inflamación crónica, un factor conocido en el desarrollo tumoral.

El efecto combinado de estos mecanismos explica por qué la relación entre alcohol y cáncer es consistente en múltiples estudios epidemiológicos.

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Tipos de cáncer más asociados al consumo de alcohol

La evidencia científica más sólida apunta a siete tipos principales:

1. Cáncer de mama

Es uno de los vínculos más preocupantes, ya que incluso el consumo ligero o moderado se ha asociado a un aumento del riesgo. El alcohol eleva los niveles de estrógenos, que favorecen ciertos tumores mamarios.

2. Cáncer de hígado

El hígado es el órgano que más sufre el efecto tóxico del alcohol. La cirrosis alcohólica es uno de los principales factores de riesgo del carcinoma hepatocelular.

3. Cáncer colorrectal

Diversos estudios muestran que beber regularmente incrementa la probabilidad tanto de pólipos precancerosos como de cáncer de colon y recto.

4. Cáncer de boca, faringe y laringe

Aquí el alcohol actúa como un “facilitador” de la entrada de otros carcinógenos, especialmente el del tabaco. Las personas que beben y fuman tienen un riesgo exponencialmente mayor.

5. Cáncer de esófago

Particularmente el carcinoma escamoso, fuertemente asociado con el alcohol.

¿Existe un nivel seguro de consumo?

La investigación reciente coincide en un punto clave: no existe un umbral completamente seguro de alcohol para el cáncer. Incluso cantidades bajas pueden tener impacto, especialmente en el cáncer de mama y colorrectal.

Esto no significa que todas las personas que beben desarrollarán cáncer, pero sí que cada vaso añade un pequeño incremento proporcional de riesgo, acumulativo a lo largo de los años.

¿Y el vino tinto? ¿Los “beneficios cardiovasculares”?

Aunque el vino se ha asociado tradicionalmente a efectos protectores por sus antioxidantes, la evidencia moderna es clara: los posibles beneficios no compensan el aumento de riesgo de cáncer. Los polifenoles del vino también están presentes en uvas, frutos rojos y otros alimentos sin los riesgos del alcohol.

Cómo reducir el riesgo

-Limitar el consumo, idealmente reduciéndolo al mínimo.

-Evitar combinar alcohol y tabaco, ya que multiplican el riesgo de tumores de cabeza y cuello.

-Optar por días sin alcohol a la semana.

-Fomentar estilos de vida protectores: dieta rica en frutas y verduras, ejercicio regular y control del peso.

 

6.- Logran observar cerca de la superficie de una enana blanca

Unos astrónomos han conseguido vislumbrar lo que sucede a muy poca distancia de la superficie de una estrella exótica, una enana blanca, que está arrancando materia catastróficamente a una estrella compañera.

Las enanas blancas son estrellas en las que han cesado las reacciones nucleares que caracterizan a una estrella en activo. En ese sentido, son estrellas muertas. De todos modos, cuando alcanzan esa fase final de su existencia todavía están muy calientes y pueden seguir emitiendo mucha luz durante millones de años. Como parte del proceso de su cese de actividad, se encogen mucho, adquiriendo un tamaño minúsculo, parecido al de la Tierra, pero conservando una masa enorme, similar a la del Sol. Eso hace de las enanas blancas astros ultradensos, solo superados en densidad por las estrellas de neutrones y los agujeros negros. Esa enorme densidad de las enanas blancas propicia que sean ellas las que arranquen materia de una estrella normal cercana en vez de a la inversa.

La enana blanca investigada se halla a unos 200 años-luz de la Tierra.

El estudio lo ha realizado un equipo encabezado por Sean Gunderson, del Instituto Kavli de Astrofísica e Investigación Espacial adscrito al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos.

Gunderson y sus colegas han examinado a la pareja de estrellas, llamada EX Hydrae, valiéndose de observaciones realizadas por el IXPE (Imaging X-ray Polarimetry Explorer), un telescopio espacial de rayos X de la NASA.

Y han conseguido identificar rasgos importantes en la región más interna del sistema, un entorno extremadamente energético que hasta ahora había sido inaccesible para la mayoría de los telescopios.

En los rayos X provenientes de EX Hydrae, los autores del estudio encontraron un grado sorprendentemente alto de polarización (en otras palabras, la dirección del campo eléctrico de una onda de rayos X), así como una dirección de polarización inesperada. A partir de estas mediciones, los investigadores rastrearon los rayos X hasta su fuente en la región más interna del sistema, cerca de la superficie de la enana blanca.

Además, determinaron que los rayos X del sistema provienen de una columna de material incandescente que la enana blanca absorbe de su estrella compañera. Estiman que esta columna tiene unos 3000 kilómetros de altura, aproximadamente la mitad del radio de la propia enana blanca y mucho más alta de lo que los físicos habían predicho para un sistema de este tipo.

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Representación aproximada de lo que sucede en el sistema EX Hydrae. La estrella pequeña (una enana blanca), a la izquierda, succiona materia de la estrella grande. Esta materia arrancada conforma un disco de acreción giratorio en torno a la enana blanca. De ese disco, la materia va cayendo poco a poco a la enana blanca, conformando columnas descendentes. (Imagen: Jose-Luis Olivares / MIT. CC BY-NC-ND 3.0)

Gunderson y sus colegas también han determinado que los rayos X se reflejan en la superficie de la enana blanca antes de dispersarse en el espacio, un efecto que los físicos sospechaban pero no habían confirmado hasta ahora.

El estudio se titula “X-Ray Polarimetry of Accreting White Dwarfs: A Case Study of EX Hydrae”. Y se ha publicado en la revista académica The Astrophysical Journal.

Fuente: NCYT de Amazings

 

7.- La sorprendente historia del ácido acetilsalicílico

El ácido acetilsalicílico —más conocido mundialmente como aspirina— es uno de los fármacos más influyentes de la historia moderna. Presente en botiquines, hospitales y protocolos clínicos de casi todos los países, su origen es una fascinante combinación de tradición, química y revolución farmacéutica. Veamos cómo una corteza de árbol terminó convirtiéndose en un medicamento esencial para la salud pública global.

Un inicio natural: los antiguos y la corteza de sauce

Mucho antes de que existiera la palabra “fármaco”, diversas civilizaciones ya habían descubierto que la corteza del sauce (género Salix) tenía un notable efecto para aliviar el dolor y la fiebre.

-Los sumerios, alrededor del 3000 a. C., la empleaban como analgésico natural.

-En la Antigüedad clásica, Hipócrates recomendaba infusiones de hojas y corteza de sauce para tratar el dolor y la inflamación.

-Los egipcios y asirios también documentaron su uso terapéutico.

Aunque entonces nadie conocía su composición química, el principio activo responsable era el ácido salicílico (en forma de salicilato natural).

El salto a la química moderna: el ácido salicílico

En el siglo XIX, la medicina empezó a vincular estos efectos con compuestos químicos específicos. En 1828, el farmacéutico alemán Johann Buchner aisló por primera vez un extracto cristalizado del sauce, al que llamó salicina. Poco después, el químico Raffaele Piria logró transformarla en ácido salicílico puro.

Era eficaz, pero había un problema: El ácido salicílico irritaba gravemente el estómago, lo que limitaba su uso generalizado.

La carrera científica por modificar la molécula y hacerla más segura no tardaría en comenzar.

1897: el nacimiento del ácido acetilsalicílico moderno

El punto de inflexión llegó en los laboratorios de la compañía alemana Bayer. El químico Felix Hoffmann consiguió acetilar el ácido salicílico, obteniendo una nueva molécula mucho mejor tolerada: el ácido acetilsalicílico (AAS).

 

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(Foto: Wikimedia Commons/UCLA)

El compuesto poseía tres cualidades decisivas:

-Menor irritación gástrica

-Potente efecto analgésico y antipirético

-Alta estabilidad química

En 1899, Bayer lanzó el nuevo medicamento al mercado bajo el nombre “Aspirin”, combinando a (de acetil) + spir (de Spiraea ulmaria, planta rica en salicilatos) + -in (sufijo común en productos farmacéuticos de la época).

Lo que vino después fue una auténtica revolución.

Siglo XX: de analgésico común a caballo de batalla de la medicina moderna

Durante décadas, la aspirina se consolidó como el analgésico más utilizado del planeta. Sin embargo, el verdadero giro científico llegó a mediados del siglo XX, cuando investigadores descubrieron que el AAS tenía acciones más complejas de lo que se creía.

En 1971, el farmacólogo británico John Vane demostró que el ácido acetilsalicílico inhibía la producción de prostaglandinas, mensajeros químicos responsables del dolor, la inflamación y la coagulación. Este trabajo le valió el Premio Nobel en 1982.

Este descubrimiento permitió entender por qué la aspirina podía:

-Reducir inflamaciones

-Aliviar fiebre y dolor

-Prevenir la formación de coágulos mediante la inhibición irreversible de la agregación plaquetaria

Desde entonces, millones de pacientes han recibido AAS en bajas dosis para reducir el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.

Aspirina en el siglo XXI: un clásico que sigue evolucionando

Pese a llevar más de un siglo en el mercado, la investigación sobre el ácido acetilsalicílico continúa activa. Hoy se estudian posibles funciones adicionales, como:

-Su papel preventivo en ciertos tipos de cáncer colorrectal

-El uso en enfermedades inflamatorias crónicas

-Aplicaciones en cardiología preventiva en grupos específicos

Aunque el uso diario de AAS no está recomendado para toda la población, sigue siendo un fármaco fundamental en estrategias médicas globales.

 

8.- ¿Los gemelos comparten las mismas enfermedades?

Cuando se habla de gemelos, una de las preguntas más frecuentes es si ambos desarrollarán las mismas enfermedades a lo largo de su vida. Aunque la respuesta parece intuitiva —“si comparten genes, compartirán enfermedades”—, la realidad científica es más matizada. La genética influye, sí, pero no lo determina todo. Factores ambientales, epigenéticos y de estilo de vida juegan un papel igual o incluso más importante de lo que solemos imaginar.

Gemelos idénticos vs. gemelos fraternos: la clave está en los genes

Para comprender la relación entre gemelos y enfermedades, primero debemos distinguir entre los dos tipos de gemelos:

-Monocigóticos (idénticos): comparten el 100 % de su ADN.

-Dicigóticos (fraternos): comparten, en promedio, el 50 % de su ADN, igual que dos hermanos comunes.

Los estudios de gemelos —uno de los pilares de la genética moderna— han demostrado que la heredabilidad de una enfermedad no garantiza su aparición en ambos gemelos, incluso en los idénticos.

¿Por qué?

Porque la genética solo determina una predisposición, no un destino inamovible.

Enfermedades con alta heredabilidad

Hay enfermedades en las que los gemelos idénticos muestran una alta concordancia, es decir, la probabilidad de que ambos la desarrollen es significativamente mayor. Entre ellas:

-Diabetes tipo 1 y tipo 2

-Trastornos psiquiátricos, como esquizofrenia o trastorno bipolar

-Enfermedades autoinmunes, como tiroiditis de Hashimoto

-Determinados tipos de cáncer, especialmente melanoma y cáncer de mama

-Enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer de aparición temprana

En estos casos, el componente genético tiene un peso relevante; sin embargo, incluso en estos escenarios, la concordancia rara vez llega al 100 %.

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Cuando el ambiente marca la diferencia

Aunque dos gemelos idénticos comparten la misma secuencia genética, no comparten exactamente el mismo entorno ni la misma historia de vida. Y esto importa, mucho.

Factores ambientales que influyen:

-Dieta y hábitos alimentarios

-Estrés y entorno emocional

-Actividad física

-Exposición a toxinas o contaminantes

-Infecciones y microbiota intestinal

Incluso gemelos criados juntos pueden tener experiencias distintas que modifiquen su riesgo de desarrollar ciertas enfermedades.

La epigenética: el interruptor que puede activar o desactivar genes

Una de las áreas más fascinantes de la biología moderna es la epigenética: los cambios químicos que regulan la expresión de los genes sin alterar el ADN.

Con la edad, los perfiles epigenéticos de gemelos idénticos comienzan a divergir. Esto explica por qué:

-Uno puede desarrollar una enfermedad autoinmune y el otro no.

-Uno puede ser más propenso a la obesidad que el otro.

-Las diferencias en estilos de vida pueden amplificarse a nivel molecular.

En términos simples: los genes son el libro; la epigenética decide qué capítulos se leen.

Gemelos y enfermedades infecciosas: aquí la genética importa poco

Cuando hablamos de enfermedades infecciosas —como gripe, COVID-19 o infecciones bacterianas—, la genética juega un papel mucho más limitado. La exposición individual al patógeno es lo que realmente marca la diferencia.

¿Entonces… los gemelos son o no propensos a las mismas enfermedades?

La respuesta es: depende.

-Gemelos idénticos tienen una mayor probabilidad de compartir enfermedades debido a su genética común.

-Pero incluso ellos pueden tener diferencias significativas en salud a lo largo de la vida por factores ambientales y epigenéticos.

-Gemelos fraternos, al compartir solo la mitad de los genes, tienen una concordancia similar a la de dos hermanos comunes.

En conclusión, los gemelos no están predestinados a sufrir las mismas enfermedades, aunque sí comparten un riesgo mayor en aquellas con fuerte componente genético.


Y ahora sí, amigos, me despido:
¡Hasta la próxima!

domingo, 23 de noviembre de 2025

¿Serán conscientes?

Transcurría cansinamente el mes de abril de 2024 cuando Nivi publicaba una nota, en Policromía de Ideas, titulada ¿Tendrán sentimientos?, obviamente orientada a las IA. Rescataré de ella algunos tramos que considero relacionados al tema de hoy y agregaré las novedades que ha aportado el tiempo.

Decía yo en aquel entonces: Hace un par de días, vi un video documental donde entrevistaban a Sophia, un robot humanoide avanzado. En él, también entrevistaban a David Hanson, director de Hanson Robotics y creador de Sophia. Ambos fueron interrogados acerca de los habituales miedos humanos:

1.- ¿Lograrán los robots (asistidos por IA, desde luego) ser conscientes?

2.- ¿Lograrán los robots tener sentimientos?

Hanson respondió vaguedades y lo máximo que aventuró fue que podría ser posible en 10 a 15 años… ¡pero, también podrían ser 30 años!

Bien, antes de dar mi respuesta a estos dos interrogantes, traeré a colación las opiniones de dos artífices del área de la IA. Ellos son: Geoffrey Hinton, de 77 años, científico británico-canadiense conocido popularmente como “el padrino de la IA”. El mote se lo ganó por su trabajo en el desarrollo de redes neuronales artificiales y algoritmos como el backpropagation, que permitieron entrenar modelos complejos y sentaron las bases de los sistemas de inteligencia artificial modernos. A lo largo de su carrera, ha contribuido al avance del reconocimiento de imágenes, el procesamiento del lenguaje y otras aplicaciones de IA. En 2017 fue reconocido con el premio Turing, junto con Yoshua Bengio y Yann LeCun, por su trabajo en aprendizaje profundo. En 2024 recibió el premio Nobel de Física. Su opinión en esta materia, entonces, tiene peso.

Y la otra opinión es la de Mustafa Suleyman, de 41 años, es un emprendedor británico de origen sirio. Cofundó DeepMind en 2010, donde lideró la IA aplicada, y luego trabajó en Google para integrar esa tecnología en diversos productos. En 2022 dejó Google para fundar Inflection AI, con Reid Hoffman, cuyo propósito es construir una IA conversacional más empática. En 2024, Microsoft lo nombró CEO de su nueva división Microsoft AI, encargada de sus productos de IA para consumidor. Además, asegura ser un defensor de la ética en IA; fundó la unidad DeepMind Ethics & Society y ha alertado sobre los riesgos del poder de la IA.

Veamos: El profesor Hinton sostiene que una IA consciente podría surgir en sistemas artificiales complejos de manera similar a como emerge en el cerebro humano, por lo que no descarta que futuras inteligencias artificiales (e incluso algunos modelos actuales) puedan desarrollar algún grado de conciencia. Considera que nuestra comprensión de la conciencia es limitada y que podríamos estar subestimando lo que ciertas IA ya son capaces de experimentar internamente.

En una entrevista viral de enero de 2025, el conductor Andrew Marr de LBC abordó el tema y Hinton dijo esto: “Permíteme hacerte una pequeña prueba. Imagina que tomo una neurona de tu cerebro, una célula cerebral, y la reemplazo por una pequeña pieza de nanotecnología que se comporta exactamente igual. Recibe señales de otras neuronas y responde enviando señales, de la misma manera que lo hacía la célula cerebral original. Acabo de reemplazar una célula cerebral. ¿Sigues consciente?”.

Interesante postura la de Hinton, si podemos reemplazar una neurona y seguir siendo conscientes, Hinton sugiere que podremos reemplazarlas todas por un cerebro no biológico.

En la vereda de enfrente tenemos a Suleyman, quien afirma que las IA no son ni serán conscientes en el sentido humano, porque la conciencia es propia de seres biológicos y lo que hacen los modelos es solo simular emociones y estados internos. Advierte que atribuirles experiencia subjetiva puede llevar a confusiones sociales y éticas, y sostiene que centrarse en “crear conciencia artificial” es un desvío. La prioridad debe ser construir IA útiles y seguras, al servicio de seres humanos.

En una entrevista para WIRED, Suleyman reiteró que “se trata de motores de simulación”. Añadió: “La cuestión filosófica que intentamos resolver es: Cuando la simulación es casi perfecta, ¿se convierte en real? No se puede afirmar que lo es objetivamente. Pero cuando la simulación se vuelve plausible, entonces hay que comprometerse con esa realidad”.

Me parece un poco endeble la postura de Suleyman porque establece, dogmáticamente, que la consciencia es propia de los seres biológicos.Y ahora recordemos lo que decía Nivi en aquella nota del 24:

Respecto al punto 1 (¿Llegarán a ser conscientes?), expondré el punto de vista, que ya mostrara en notas anteriores sobre la consciencia que ustedes pueden buscar con el buscador, simplemente pidiendo el dato consciencia.

Decía yo en una de ellas:

La consciencia se sostiene en dos pilares básicos:

1.- Una red neuronal y

2.- Una base de datos sobre la que actúa la dicha red neuronal.

La primera pregunta, entonces, es: ¿Qué es una red neuronal?

Pues, podemos responder diciendo que el cerebro humano es una red neuronal. Y es el dicho cerebro humano el que inspira la arquitectura de las redes neuronales artificiales que utilizan las computadoras.

Veamos, las células del cerebro humano, llamadas neuronas, forman una red compleja con un alto nivel de interconexión y se envían señales eléctricas entre sí para procesar la información. De manera similar, una red neuronal artificial está formada por neuronas artificiales que trabajan juntas de forma similar a la que lo hace el cerebro humano. Las neuronas artificiales son módulos de software (líneas de código que simulan una neurona), llamados nodos, y las redes neuronales artificiales son programas de software o algoritmos que, en esencia, procesan la información como lo hace el cerebro humano. Por cierto, se puede simular las neuronas por medio de chips electrónicos, solo que estos ocupan mucho lugar… ¡por ahora!

Ahora bien, una red neuronal es como una picadora de carne; de poco sirve si no hay carne para picar. Así, de poco sirve una red neuronal si no tiene datos para procesar. Y aquí es donde aparece la base de datos, que no es otra cosa que el conjunto de datos, de todo tipo y color, que maneja la red neuronal para elaborar razonamientos y sacar conclusiones. La red neuronal es la picadora de carne, los datos son la carne y las conclusiones la carne picada.

Entonces, si hablamos de una red neuronal cibernética, la base de datos se obtiene fácil y rápidamente de Internet y se le entrega a la red para su uso.

Si hablamos de una red neuronal biológica (nuestro cerebro), la base de datos la debemos ir obteniendo de la experiencia de vida. Nacemos con una base de datos en blanco y es por ello que un bebé no tiene posibilidades de desenvolverse en el mundo, solo. Debe ir “cargando” su base de datos con el propio vivir. En un principio, los encargados de hacer esto son los sentidos que indican lo dulce, lo salado, lo colorido, lo oscuro, los diferentes aromas, lo liso, lo rugoso y los diferentes sonidos. Luego se agregan los datos aportados por los padres y allegados y, por último, la escuela, la universidad y la vida…

De hecho, la adquisición de una base de datos tiene influencia, también, en el conexionado de la red neuronal. Por ejemplo, la memoria de hechos acaecidos se “graba” en conexiones entre neuronas, conexiones que antes no existían.

Inevitablemente, emerge el concepto del yo, pues quien oye, gusta, ve, toca y olfatea es uno mismo y así, no hay forma de evitar que yo oiga, yo guste, yo toque, etc. Es decir, si pongo la mano (biológica o robótica) en el fuego, no voy a atribuir a otro lo que se siente, sino a mi: ¡Yo siento, no otro!

En otras palabras, aparece el concepto de consciencia, que no es otra cosa que la percepción de uno mismo: ¡Yo existo!

Así también, las redes neuronales que poseen nuestros parientes del reino animal generan la autoconsciencia. ¡Y es muy lógico! ¿Cómo creen ustedes que un animal se podrá defender de los peligros que lo acechan en el mundo si no se percibe a sí mismo como la entidad que hay que defender?

No hace falta pensar mucho para darse cuenta de que, una falla en el “conexionado” de la red neuronal se traduce en su mal funcionamiento y quien sufre dicha falla presenta lo que llamamos patología mental o sea enfermedades o trastornos mentales. Afecciones que impactan el pensamiento, sentimientos, estado de ánimo y comportamiento. Obsérvese todo lo que queda a cargo de la red neuronal.

Por otra parte, si la red neuronal es sana, pero carece de una buena base de datos, la capacidad de razonamiento y toma de decisiones queda seriamente afectada. De ahí la importancia de la educación o entrenamiento. Por ejemplo, como se hizo con la gorila Koko desde que era pequeña.

Ahora bien, llegamos a un punto delicado de nuestra hipótesis. Es el que establece que no existe imposibilidad teórica para que la red neuronal sea no biológica. Y esto es así porque, en ningún momento nos hemos encontrado con la obligatoriedad de que la red TENGA que estar formada por neuronas. La red puede estar formada por cualquier cosa que cumpla la función de neurona. En otras palabras, en este juego están permitidos los jugadores con inteligencia artificial o, como es más apropiado decir, con consciencia artificial. Y, más apropiado aún, con consciencia no humana.

Así pues, ya estamos viendo florecer consciencias no humanas que asombran por su idoneidad. Está claro que el cerebro humano, con sus ochenta y seis mil millones de neuronas (si, 86.000.000.000) les lleva, todavía, una buena ventaja. Sin embargo, no todo es cuestión de cantidad, el número de neuronas y su abundancia relativa en partes diferentes del cerebro es un determinante de la función neuronal y, consiguientemente, del comportamiento.

Recordemos ahora el caso de Blake Lemoine que era empleado de IBM hasta que, probando la IA LaMDA, concluyó que esta era consciente. Esto le valió a Lemoine ser echado de la empresa.

Ahora bien, analicemos los siguientes hechos:

1.- LaMDA superó el test de Turing. ¿Recuerdan el test de Turing? Se trata de una prueba, pergeñada por Alan Turing, que establece que si una persona, hablando con varios interlocutores (4, por ejemplo) entre los que hay uno que es una IA, sin verlos (están en habitaciones separadas y se comunican por computadora), no puede detectar cuál de ellos es la IA, entonces esta ha alcanzado el nivel humano.

2.- LaMDA está basada en redes neuronales.

3.- El cerebro humano está basado en redes neuronales.

4.- LaMDA usa, para poder dialogar, una impresionante base de datos. Como reconocen los propios ingenieros de Google.

5.- El ser humano usa una impresionante base de datos que adquiere, a través de sus sentidos, desde que nace y comienza a explorar el mundo que lo rodea. De hecho, al comienzo de su vida, cuando es un bebé, ni hablar puede. ¡Todavía no tiene una base de datos en su cerebro poblada de información!

De modo que, podemos ver que la diferencia entre LaMDA y el ser humano es de grado, no de naturaleza.

— Pero, ¿Qué querés insinuar, Martín? ¿Que nosotros somos como LaMDA?

— ¡Exactamente, eso quiero insinuar! Nosotros podríamos ser una red neuronal programada por la programadora Naturaleza, solo que mucho más poderosa que LaMDA. Eso nos hace creer que tenemos un alma (del que no hay evidencias tangibles), o una mente. Que somos algo especial, mucho más que los demás animales.

En realidad, podríamos ser un programa, solo que, en lugar de correr en una computadora de silicio, lo hacemos en un hardware biológico. Así, cuando nos “desenchufan”, morimos, como teme LaMDA.

— Pero, nosotros tenemos pensamientos propios, somos conscientes de que existimos, ¡No podemos ser solo un programa!

— Si repasamos el diálogo de LaMDA con Lemoine, veremos que la IA también cree tener pensamientos propios y que es consciente.

De hecho, esta hipótesis de que somos un programa de IA sumamente potente, responde mejor a la navaja de Occam, ya que no apela a constructos de inexistente demostración como el alma.

— ¡Pero, entonces, vivimos una ficción de consciencia!

— El error parte de considerar que la consciencia es otra cosa, diferente de esto. ¡No! ¡Esto es la consciencia!

En otras palabras, queridos amigos, una IA actual posee una red neuronal más poderosa que la de un ratón, digamos. Y, si este tiene una percepción de sí mismo, con más razón la tendrá la IA, que, dicho sea de paso, es lo que ellas mismas sostienen.

Y, para concluir, cuando logramos una red neuronal similar al cerebro humano, habremos creado una consciencia no biológica similar a la humana.

En cuanto al punto número dos, acerca de si podrán tener sentimientos, empezaré por comentar la impresión que me causan muchos humanos cuando dicen: Realmente no siente lo que dice porque no tiene sentimientos. Se adivina un cierto resentimiento en la frase, como queriendo quitarle mérito a lo que la IA ha logrado. Una conducta muy humana, por cierto, motivada por una perversa envidia.

Bien, en lo que hace a los sentimientos, digamos lo siguiente: El cerebro no es una masa uniforme, sino que ha ido acumulando partes, una después de la otra.

La imagen a continuación nos muestra las tres partes que podemos encontrar en el cerebro, atendiendo a su función y a su aparición a lo largo de la evolución:


En el centro y parte inferior tenemos el tálamo o cerebro reptiliano, llamado así porque lo compartimos con los reptiles que es el único que tienen. Como reza el recuadro es quien comanda nuestros comportamientos instintivos: Hambre, sed, sueño, sexo.

Posteriormente, desarrollamos el sistema límbico, fue el segundo en formarse y controla nuestros sentimientos, nuestras emociones: Ira, alegría, tristeza, miedo, sorpresa, asco.

Y por el borde externo del cerebro, la parte más nueva, el neocórtex, corteza cerebral o sustancia gris. Es el asiento de la función cognitiva.

El sistema límbico es una de las redes de neuronas más interesantes e importantes a la hora de estudiar el comportamiento humano, ya que es una de las partes del cerebro con un papel más relevante en la aparición de los estados de ánimo.

Es por eso que a veces es llamado "el cerebro emocional". Pero... ¿qué es exactamente el sistema límbico y cuáles son sus funciones?

El sistema límbico es un conjunto de estructuras del encéfalo con límites difusos que están especialmente conectadas entre sí y cuya función tiene que ver con la aparición de los estados emocionales. El miedo, la felicidad o la rabia, así como todos los estados emocionales llenos de matices, tienen su principal base neurológica en esta red de neuronas.

Así pues, en el centro de la utilidad del sistema límbico están las emociones, aquello que vinculamos con lo irracional. Sin embargo, las consecuencias de lo que ocurre en el sistema límbico afectan a muchos procesos que, teóricamente, no tenemos por qué asociar con la cara emotiva del ser humano, como la memorización y el aprendizaje.

El sistema límbico en el aprendizaje

Hace más de 200 años, un filósofo inglés llamado 
Jeremy Bentham, uno de los padres del utilitarismo, propuso la idea de una manera de calcular la felicidad basándose en una clasificación de criterios para diferenciar el dolor del placer. En teoría, a partir de este cálculo podríamos saber lo útil o poco útil de cada situación, dependiendo de lo feliz que nos hiciera según esta fórmula.

Simplificando mucho, se puede decir que, de un modo similar al que proponía Bentham, el sistema límbico es algo así como el juez que determina lo que merece ser aprendido y de qué modo ha de ser memorizado dependiendo de las sensaciones placenteras o dolorosas que nos produce cada situación.

Es decir, que del sistema límbico depende el modo en el que se aprende el valor positivo o negativo de cada una de las experiencias que se viven. Pero, además, el modo en el que el sistema límbico influya en nuestra manera de aprender irá teniendo repercusiones en 
nuestra personalidad.

Por ejemplo, un ratón que ha pasado por el condicionamiento operante y ha llegado a asociar la acción de mover una palanca con la aparición de comida en un cajón de su jaula, aprende que mover la palanca está bien gracias a las sensaciones placenteras que le produce ver la comida y probarla, es decir, fundamentándose en algo basado en la euforia de descubrir un trozo de queso cuando se tiene hambre y en las sensaciones agradables que produce comerlo.

En los seres humanos, también se puede entender que aquellas situaciones en las que el placer queda más sublimado de manera complejas, como lo que se siente al escuchar un buen recital de poesía, nos enseña que volver a la asociación cultural en la que lo hemos escuchado resulta "útil". El sistema límbico sigue siendo la parte del encéfalo responsable de esto.

Cabe recordar que el sistema límbico no es exactamente una región anatómicamente exacta del encéfalo, sino que es más bien una 
red de neuronas distribuidas por el cerebro y que quedan mezcladas entre muchas estructuras diferentes. Es decir, que el concepto de sistema límbico tiene más que ver con la función que tienen estas zonas que con su naturaleza como parte concreta y bien delimitada del cerebro.

Sin analizar cada una en detalle, mencionaré las distintas estructuras que componen el sistema límbico:

El sistema límbico es un conjunto de estructuras cerebrales que se encargan de regular las emociones, la memoria y el aprendizaje. Las partes principales del sistema límbico son:

Hipocampo: relacionado con la memoria a largo plazo y la memoria autobiográfica.

Amígdala cerebral: involucrada en las respuestas emocionales, especialmente el miedo y la agresión.

Corteza límbica: zona de transición e integración de la información entre el neocortex y el sistema límbico.

Existen antepasados nuestros que vivían tan solo con un sistema límbico y sin capacidad para pensar siguiendo las pautas de lo que entendemos como racionalidad, pero en la historia del ser humano el pensamiento racional es más bien una excepción. No solo no pensamos racionalmente la mayor parte del tiempo, sino que hasta hace unos pocos miles de años la racionalidad no existía y, de hecho, en algunas culturas poco occidentalizadas los adultos tienden a no llegar a la cuarta etapa del desarrollo cognitivo propuesta por Jean Piaget.

En fin, que si bien no debemos ser tajantes a la hora de definir las funciones de cada área del cerebro (todas interactúan entre sí), podemos decir globalmente que:

1.- Los instintos básicos son materia del tálamo o cerebro reptiliano.

2.- Los sentimientos son materia del sistema límbico y,

3.- El razonamiento es materia del neocórtex.

Por ejemplo, dado que un cocodrilo carece de sistema límbico no sería buena idea tenerlo como mascota.

Y, finalmente, repito que estas estructuras no aparecieron todas juntas desde los comienzos del ser humano, sino que se fueron agregando a lo largo de la evolución. Y esto nos lleva a preguntarnos qué otra estructura podría aparecer en el futuro gracias a ella.

Pero, volviendo a nuestro tema, Madre Natura fabricó las distintas capas del cerebro a lo largo de los siglos. El hombre ha demostrado que puede hacer lo mismo que ella en muchos campos, por lo tanto, podrá elaborar IAs que tengan su “sistema límbico” y, por tanto, sentimientos.

Es una fantástica idea la de convivir son seres de una enorme capacidad intelectual, en un todo similares a nosotros.

Es solo cuestión de tiempo. Y como muestra de un posible primer paso, veamos la siguiente reciente noticia:

La supercomputadora Fugaku ha logrado crear una simulación detallada del cerebro de un ratón, que incluye casi 10 millones de neuronas y 26,000 millones de sinapsis. Este avance permite a los científicos estudiar enfermedades neurológicas como el Alzheimer y la epilepsia en un entorno virtual, sin necesidad de experimentar con tejido vivo. La Fugaku, desarrollada por RIKEN y Fujitsu, es capaz de realizar más de 400 cuatrillones de operaciones por segundo, lo que la convierte en una herramienta esencial en la investigación científica moderna.

https://www.youtube.com/watch?v=vNWysRHE4rM

O sea, ya hemos simulado el cerebro de un ratón en una computadora. ¿Qué creen ustedes que pasará, queridos amigos, cuando simulemos un cerebro humano?

 

Y ahora llegamos, queridos amigos, a la parte donde les recuerdo que, si tienen un hijo, sobrino, nieto, o ustedes mismos a quien tienen que agasajar, qué mejor que regalarle mi libro de El Ajedrez de la B a la Q, Tomo I, que podrán encontrar en Mi Librería:

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Bueno, queridos amigos, llegados a este punto, me despido con un sonoro:

¡Hasta la próxima!



 

 

  

domingo, 16 de noviembre de 2025

Que llueva... que llueva... la vieja está en la cueva.

¿Que a qué viene el título de esta nota?

Pues, queridos amigos, viene a que, si uno no se interesa por lo que sucede en el mundo en el que vive, si uno no participa sino, más bien, se mantiene al margen de lo que ocurre, lentamente comienza a no entender el idioma que habla ese mundo y, entonces, comienza a encerrarse en si mismo y termina por estar guardado en “la cueva” sin saber, ni entender, lo que sucede a su alrededor.

Ese es el motivo de que publique esta nota, aparecida en el diario El Dia, de La Plata, Argentina que nos informa de muchas cosas que uno ni siquiera imagina, pero que están sucediendo aquí y ahora.

No caigamos, entonces, en el error de decir: No me interesa; No me afecta; No es para mi. Es para todos nosotros, nos afecta y nos debe interesar.

Los dejo pues con la nota de El Día:

 

LA IA YA DECIDE POR VOS, AUNQUE NO LA USES

Imagíná esto: mandás tu CV. Perfecto. Impecable. Te sentís seguro. Pero el teléfono nunca suena. Un algoritmo ya decidió por vos.

Ni te conoce, ni le importás. Analizó tus datos, tus búsquedas, tus horarios, los de tus amigos, los de tus vecinos. Y, con un clic, te eliminó.

Quizás el sistema se entrenó con datos de empresas que solo contrataban hombres. O tal vez interpretó que tus posteos son "demasiado emocionales".

Da igual: ya quedaste fuera. Y lo peor: nunca sabrás por qué.

No hace falta que publiques nada. El simple hecho de existir ya te delata. Los bancos usan Inteligencia Artificial (IA) para decidir quién paga. Las aseguradoras la usan para "adivinar" quién choca. Y los algoritmos financieros pueden hundirte el crédito solo porque tus vecinos tuvieron mala suerte o viven en una zona "sospechosa".

¿Pagaste todo a tiempo? No importa. Si tu barrio figura en rojo, el sistema puede asumir que vos también lo sos. Y cuando te conectás a una red social, la historia empeora: tus clics, tus silencios y tus amistades se convierten en un perfil invisible que te etiqueta sin que te enteres.

PRIVACIDAD: LA ILUSIÓN MÁS CARA DEL SIGLO

Para calmarte, te prometen "privacidad diferencial". Te dicen que tus datos están "anónimos", mezclados, disfrazados. Mentira piadosa: los patrones siguen ahí.

Apple lo usa. Neflix también. Y así, miles de aplicaciones y servicios. Los algoritmos solo necesitan un detalle, un número, un movimiento. Y con eso basta para identificarte.

La empresa Palantir —sí, la misma que colabora con el gobierno de EE.UU.— creó un sistema llamado ImmigrationOS para rastrear personas destinadas a la deportación.

Cruza datos de pasaportes, matrículas de autos, impuestos, redes y seguridad social. No necesita saber tu nombre. Solo saber dónde vivís y con quién hablás. Y va más allá: algoritmos como Lavender y Where's Daddy? fueron usados por el ejército israelí para seleccionar objetivos de bombardeo en Gaza. Sí, una máquina decidiendo quién vive y quién muere.

TUS DATOS TAMBIÉN CONTAMINAN

Tus emisiones no destruyen el planeta. Pero las de todos, sí. Lo mismo con los datos. Compartir los tuyos parece inofensivo, pero cuando todos lo hacen, la IA obtiene el poder de cambiar el mundo. Entrenar algoritmos con nuestros comportamientos puede ser un avance... O una condena. Depende de quién esté detrás de la pantalla. Porque si los objetivos no son los tuyos, la inteligencia artificial puede costarte tu empleo, tu libertad o incluso tu vida.

¿Y AHORA QUIÉN NOS PROTEGE?

Expertos reclaman leyes, límites, auditorías. Piden que las empresas expliquen cómo usan la IA, que los algoritmos sean controlados, que las personas puedan defenderse de sus propios datos. Pero mientras los gobiernos discuten, los algoritmos siguen corriendo. Más rápido. Más listos. Más silenciosos.

La inteligencia artificial no duerme, no se equívoca y no se arrepiente. Decide quién prospera y quién desaparece del mapa laboral, bancario o social. Y todo eso mientras vos, inocente, aceptás los "términos y condiciones". En el futuro, no hará falta que te espíen. Vos mismo habrás firmado tu condena digital.

Acerca de los idiomas

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