domingo, 26 de enero de 2025

Las ideas políticas a lo largo de la historia - 1

Bien, queridos amigos, como ustedes saben, uno de los temas infaltables, en Policromía de Ideas, ha sido y es: La política. Y esto es así porque, como nos decía (y lo veremos en esta recopilación) Demócrito de Abdera: La única ley que surge naturalmente, en cualquier conjunto de animales, es la ley del más fuerte. Y, para morigerar su efecto, hemos tenido que crear la civilización y las leyes. Y aquí es donde entra la política.

¿Cómo definimos, entonces, la Ciencia Política? Como aquella destinada a permitir la convivencia entre el grupo de personas que la ejerce sin que prevalezca la natural ley del más fuerte.

Desde luego que, como todo en este Universo, esto, si bien aleja el problema de la ley del más fuerte, trae consigo otros inconvenientes. Veamos: Una comunidad que aspira a regirse por medio de un sistema político, debe tener un conductor. Y, en esto, no hacemos más que seguir el modelo que nos proporciona la misma Naturaleza que, en todo organismo animal estableció un órgano conductor que es el cerebro. Tiene que haber un conductor, que puede ser un solo individuo o varios.

¿Y por qué, Martín, tiene que haber un conductor?

Pues, porque, para conducir la comunidad, hay que tomar decisiones, hay que evaluar los caminos posibles y elegir uno. Y, si eso lo sometemos a la opinión de todos y cada uno de los miembros del grupo nos encontraremos con que unos querrán ir al norte, otros al sur, otros al este, otros al sureste, otros al nornoreste, otros que tristemente dirán “no sé dónde ir” y los peores de todos, los que dicen “me da lo mismo cualquier lado”.

De manera, queridos amigos, que, si no existe una activa participación de todos los miembros de la comunidad en el apoyo, control y sugerencias al grupo conductor, se establece un orden natural de conductores y conducidos (¿les suena? Título de mi famosa nota De conductores y conducidos), en el que, las dos partes comienzan a separarse una de la otra de modo tal que los conductores cada vez escuchan menos a los conducidos y los conducidos cada vez saben menos del rumbo que toma su propia sociedad. Así es como nace el famoso panem et circenses con el que el poeta Juvenal critica a sus conciudadanos y que más adelante veremos.

Y hay un factor más que contribuye a agrandar el cisma entre conductores y conducidos. Lo pintó muy bien el personaje interpretado por Warren Beatty en una película que, creo, pintaba la construcción de la ciudad de Las Vegas. Y digo creo porque no vi la tal película, pero vi una colilla de la misma. En ella, el personaje de Beatty conduce un auto con un acompañante y, en un momento dado le dice: Lo que sucede es que, el poder es más adictivo que el sexo. Es por ello que, quien ejerce el poder pretende eternizarse haciéndolo.

Sin embargo, del otro lado sucede lo propio: Quien se acostumbra a que sea otro el que se haga cargo de conducir siente que se ha quitado de encima una difícil tarea y pretende seguir así, sin participar en política.

A guisa de ejemplo de a qué lleva esta conducta de los conducidos, otra anécdota. Una vecina de donde vivo fue llamada a cumplir con su deber cívico como presidente de mesa en las últimas elecciones. ¿Qué fue lo que dijo, entonces?: Tengo que ver cómo zafar de esto. Es decir, a la tal vecina no le interesa participar. ¡Que otro se haga cargo del trabajo! ¡Ella prefiere ir de asado con los amigos!

Así vemos que, como decía Warren, el conductor pretende eternizarse en el cargo. Julio César se hizo nombrar dictador PERPETUO. Por su parte, el conducido pretende que el trabajo de hacer funcionar el gobierno lo hagan otros; el aspira a vivir una vida descansada y sin sobresaltos.

Pues bien, mes amis, como reza el título de esta nota, pretendo recopilar las ideas políticas que han aportado hombres de todas nacionalidades a lo largo de la historia. Podrán ustedes apreciar en ellas que, como decía el romano, nihil novum sub sole, y que lo que creemos moderno viene de vieja data.

Acompañaré las dichas ideas políticas con una breve biografía de sus autores para ubicarnos en el contexto en que fueron dichas.

 

Comencemos entonces por el conocido filósofo chino Lao Tsé, también llamado Lao TzuLao ZiLaozi o Laocio (literalmente, ‘viejo maestro’), es una personalidad cuya existencia histórica se debate. Se le considera uno de los filósofos más relevantes de la civilización china. La tradición establece que vivió en el siglo VI a. C., pero muchos eruditos modernos argumentan que puede haber vivido aproximadamente en el siglo IV a. C., durante el período de las Cien escuelas del pensamiento y de los Reinos Combatientes. Se le atribuye haber escrito el Dào Dé Jing (o Tao Te Ching), obra esencial del taoísmo. De acuerdo con este libro, el tao (o dao, ‘camino’) puede verse como el cambio permanente y este es la verdad universal. Dentro de las dudas sobre la existencia de Lao-Tse y sobre la época en la que vivió, se cree que pudo ser contemporáneo de Confucio.

El siguiente extracto de su pensamiento nos muestra un Lao Tsé que parece nacido en el siglo XX. Veamos:

Efectos positivos del no-hacer

1.      No hacer caso de la habilidad, tendría como resultado que nadie sobresaliera sobre los demás. No tomar los objetos raros significaría que nadie robaría más. No mostrarse atractivo tendría como efecto el reposo de los corazones.

2.     También, la política de los sabios consiste en vaciar los espíritus de los hombres, llenando sus estómagos, debilitar su iniciativa y fortalecer sus huesos. Su constante empeño ha de ser mantener al pueblo en la ignorancia y la apatía.

3.     Consiguen así que las personas hábiles no intenten actuar. Porque no hay nada que no se arregle mediante la práctica del no-hacer.

¡Qué tal lo de Lao Tsé! ¿Eh? ¡Tremendo! El punto número 2 sobre todo: Su constante empeño ha de ser mantener al pueblo en la ignorancia y la apatía. Y esto, estimados amigos, ha sido así en muchísimas ocasiones a lo largo de la Historia. Pero, no debemos olvidar que las culpas son compartidas, hay conductores que desean mantener al pueblo en la ignorancia y la apatía y hay conducidos que aceptan ser mantenidos en la ignorancia y la apatía a cambio de algún bien material. A guisa de ejemplo de esto último, les acompaño el siguiente video de una jujeña (natural de Jujuy en Argentina) que reconoce que las dos figuras políticas que le menciona el periodista roban, pero el pueblo con ellas “tenía”. Ahora que no están ¡tienen que trabajar! Se habrá enterado la tal jujeña del mandato bíblico de: ganarás el pan con el sudor de tu frente. ¡Parece que no!

Pero, veamos un poco más del pensamiento de Lao Tsé.

El pueblo y el príncipe

 1.      Qué delicada fue la tecla de los viejos soberanos. Mientras todo progresaba gracias a su administración, su pueblo se imaginaba haberlo hecho por sí mismo.

Y ahora, fiel a su pensamiento de “dejar hacer, dejar pasar”, Lao Tsé nos dice:

Dejar pasar 

2.     Para quien mantiene el imperio, pretender manipularlo (actuar positivamente, gobernar activamente) a mi modo de ver: es pretender el fracaso. El imperio es un mecanismo de extraordinaria delicadeza. Hay que dejarlo marchar por sí solo. Quien lo toca lo desquicia. Quien pretende apropiárselo lo pierde.

3.     Cuando gobierna el sabio, deja que todos los seres (y el imperio, que es la suma de ellos) marchen de acuerdo con sus diversas naturalezas; los ágiles y los lentos; los apáticos y los ardientes; los fuertes y los débiles; los durables y los efímeros.

4.    Se limita a reprimir las formas de exceso que serían molestas para el conjunto de los seres, como la potencia, la riqueza, la ambición. 

Esto puede parecer absurdo, pero, cuando uno analiza la zona de los drogadictos en Filadelfia, EE.UU., se puede observar que en la misma calle (la Av. Kensington) conviven alegremente los drogadictos, los vendedores de droga y la policía. Esta última, que está en presencia de una actividad ilegal, solo se limita a reprimir las formas de exceso que serían molestas para el conjunto de los seres, como dice Lao Tsé.

Los daños de la instrucción 

1.      En el pasado, quienes estaban de acuerdo con las ideas del Príncipe, no pretendían que el pueblo fuera más inteligente.

2.     Cuando un pueblo es difícil de gobernar, es porque sabe demasiado. Quien quiere hacer el bien a un país fogoneando la instrucción, se equivoca y arruina a ese país. Que el pueblo permanezca en la ignorancia, eso es lo más saludable para un país.

3.     Es la fórmula de la acción misteriosa, de gran profundidad, de largo alcance. No les gusta a las personas (curiosas), pero gracias a ella todo se lleva a cabo pacíficamente. 

Nuevamente, ¡tremendo lo de Lao Tsé! Que el pueblo permanezca en la ignorancia, eso es lo más saludable para un país.

Y, sin embargo, podemos ver esa política hoy en día en varios países del mundo.

Hoy, que en todos los foros se habla de fomentar la educación, Lao Tsé nos dice que hagamos lo contrario. 

Vanidad del castigo 

1.      Si el pueblo no teme a la muerte, ¿por qué tratar de contenerlo por el miedo a morir? Si teme a la muerte, entonces hay que detener y matar a los que promueven desórdenes, para que los demás se guarden de hacer lo mismo. 

Y ahora veamos su pensamiento en lo que respecta a lo débil y lo fuerte. 

La ley del más débil 

2.     Cuando el hombre acaba de nacer es flexible y débil (pero lleno de vida), cuando se hace fuerte y poderoso muere.

3.     Lo mismo ocurre con los vegetales, delicados (herbáceos) cuando nacen, leñosos a su muerte.

4.    Quien es fuerte y potente está señalado por la muerte; quien es flexible y débil está señalado por la vida.

5.     El ejército multitudinario será deshecho. El árbol grande caerá.

6.    Todo lo que es fuerte y grande, se encuentra en mala situación. La ventaja siempre está con el flexible y el débil.

7.     En este mundo nada más flexible ni más débil que el agua; por eso ningún ser, por fuerte y potente que sea, puede resistir a su acción (corrosión, desgaste, choque de las olas); ningún ser puede vivir sin ella (para beber, crecer).

8.    ¿Está bastante claro que la debilidad vale más que la fuerza, que la flexibilidad aventaja a la rigidez? Todo el mundo está de acuerdo, pero nadie lo hace así.

9.    Los sabios, han dicho: Sólo es capaz de ser jefe del territorio y soberano del imperio, quien no rechaza ni la inmundicia moral ni la desgracia política. (El que es tan flexible que puede acomodarse a todo eso; pero no el hombre rígido y sistemático).

10.                       Esa es una palabra válida, aunque ofenda las orejas de muchos. 

Sólo es capaz de ser jefe del territorio y soberano del imperio, quien no rechaza ni la inmundicia moral ni la desgracia política, algo que suena conocido a lo largo de toda la historia de la humanidad. 

Si yo fuera rey 

1.      Si yo fuera rey de un pequeño Estado, de un pequeño pueblo, me guardaría muy bien de utilizar (de darles cargos) a las pocas decenas de hombres capaces que hubiera en ese Estado.

2.     Impediría que mis súbditos viajasen, haciéndoles temer la muerte en un posible accidente, de manera que no se atrevieran a montar en un barco o en un carro.

3.     Prohibiría el uso de toda clase de armas.

4.    En lugar de las letras y de la ciencia, les obligaría a ocuparse de hacer cuerdas de nudos (quippus).

5.     De esta forma encontrarían sabrosa su comida, bellas sus costumbres, apacibles sus casas, agradables sus usos y costumbres.

6.    (Impediría la curiosidad y las comunicaciones al grado que) mis súbditos escucharan desde sus casas el cacareo de los gallos y el ladrido de los perros del Estado vecino, y morirían de viejos antes de pasar la frontera y de tener relaciones con los del Estado vecino. 

O sea, Lao Tsé mantendría a su pueblo en la Edad Antigua impidiéndole progresar y avanzar hacia el futuro. 

Contra la pasión 

1.      Lo que es pacífico, se contiene fácilmente; lo que todavía no ha aparecido, es fácil de prevenir; lo que es débil, se rompe con facilidad: lo que es pequeño, se dispersa fácilmente. Hay que tomar medidas antes de que la cosa sea y proteger el orden para que no estalle el desorden.

2.     Un árbol que apenas podemos contener con los dos brazos, nace de una raíz tan fina como el cabello; una torre de nueve pisos se inicia al ras de la tierra; un viaje de mil estadios, comienza con un paso.

3.     Los que hacen demasiado, arruinan su negocio. Los que aprietan demasiado fuerte, acaban por soltar. El sabio que no hace nada, no arruina ningún negocio. Como no tiene nada, nada se le escapa.

4.    Cuando el vulgar hace algo, normalmente en el momento en que iba a tener éxito, le falla (el enervamiento del principio del éxito, le lleva a perder la tranquilidad y a cometer tonterías). Para tener éxito es preciso que la circunspección del comienzo dure hasta la consecución.

5.     El sabio no se apasiona por nada. No toma ningún objeto por-que sea raro. No se inclina a ningún sistema, pero se educa con las faltas de los demás. Para cooperar a la evolución universal no hace nada, sino que deja hacer. 

Bien, hasta aquí nuestro primer invitado a la ExpoLítica, la exposición de las ideas políticas a lo largo de la historia.

Lao Tsé nos deja un poco de gusto a fósforo en la boca, pero, nos sorprende con el hecho de que su pensamiento es de una candente actualidad y parece como que muchos políticos (o sus asesores) han leído detenidamente al chino.


Fuente: Antología de las ideas políticas. 

Gastón Bouthoul - Manuel Ortuño

 

 

 

 

domingo, 19 de enero de 2025

Acerca de los muchos dioses

El número exacto de dioses creados por el ser humano desde la antigüedad es incalculable, ya que varía según las culturas, épocas y creencias personales. Sin embargo, se estima que existen alrededor de 4.000-5.000 deidades distintas documentadas.

Desde que el hombre cazaba en forma solitaria o recolectaba frutos en familia, tenía la necesidad de creer en algo: un dios, un mito, un ritual y más.

Cada cultura humana conocida tiene su mito de la creación. Algunas encuestas sugieren que hasta el 84% de la población mundial es miembro de grupos religiosos o dice que la religión es importante en su vida.

¿Pero desde cuándo el hombre comenzó a creer en algo sobrenatural? Los etnógrafos más reconocidos afirman que los primeros humanos vivían en sociedades pequeñas, donde el comportamiento inmoral era expuesto enseguida. Pero al constituirse las sociedades en grupos cada vez más grandes y al establecerse en lugares estables, la inmoralidad era difícil de percibir.


La nueva hipótesis de "dioses moralizantes" ofrece una solución a ambos enigmas al proponer que la creencia en agentes sobrenaturales moralmente preocupados evolucionó culturalmente para facilitar la cooperación entre extraños en sociedades a gran escala.

Para develar un poco este rompecabezas histórico, científicos de distintos países se unieron en una investigación publicada en Nature, donde codificaron sistemáticamente registros de 414 sociedades que abarcan los últimos 10.000 años de 30 regiones de todo el mundo, utilizando 51 medidas de complejidad social y 4 medidas de cumplimiento sobrenatural de la moralidad. En total analizaron 47.613 registros.

La investigación llevada adelante por un equipo de científicos de las universidades de Oxford, Connecticut y Keio, en Fujisawaen, trabajó con la base de datos Seshat: Global History Databank, un archivo de más de 300.000 registros con información sobre "complejidad social y religión".

Dioses y sociedad

"Nuestros análisis no solo confirman la asociación entre los dioses moralizantes y la complejidad social, sino que también revelan que los dioses moralizadores siguen, en lugar de preceder, grandes aumentos en la complejidad social", aseguró el científico Peter Turchin, investigador en la Universidad de Connecticut y coautor del estudio.

Y agregó: "Durante siglos se debatió por qué los humanos, a diferencia de otros animales, cooperan en grandes grupos de individuos no relacionados genéticamente. Las respuestas eran por la agricultura, la religión y la guerra. Para nuestra sorpresa, nuestros datos contradicen fuertemente la hipótesis de la etnografía tradicional que sostiene que los dioses moralizantes son necesarios para permitir la aparición de las grandes sociedades", indicó Harvey Whitehouse, investigador en la Universidad de Oxford.

"En casi cualquier región del mundo de la que tenemos datos, los dioses moralizantes tendieron a seguir, no a preceder, a los crecimientos de la complejidad social. Fueron los rituales religiosos los que ayudaron a crear una identidad colectiva y un sentimiento de pertenencia, que actuaron como un pegamento social y que ayudaron a que la gente de estas sociedades cooperase", destacó Whitehouse en una nueva teoría respaldada por sus estudios, afirmando que las identidades colectivas son más importantes para facilitar la cooperación que las creencias religiosas.

Así, también indicaron que contrariamente a las predicciones anteriores, los poderosos "grandes dioses" moralizantes y el castigo sobrenatural prosocial tienden a aparecer solo después del surgimiento de "megasociedades" con poblaciones de más de un millón de personas. Los dioses moralizantes no son un requisito previo para la evolución de la complejidad social, pero pueden ayudar a sostener y expandir complejos imperios multiétnicos una vez que se hayan establecido.

"En contraste, los rituales que facilitan la estandarización de las tradiciones religiosas en grandes poblaciones generalmente preceden a la aparición de los dioses moralizantes. Esto sugiere que las prácticas rituales eran más importantes que el contenido particular de las creencias religiosas para el aumento inicial de la complejidad social", concluyeron.

Para Patrick Savage, investigador en la Universidad Keio en Fujisawa, Japón y autor del estudio: "Una vez que las sociedades alcanzaron un tamaño de alrededor de un millón de habitantes, los dioses moralizantes llegaron para estabilizar la cooperación entre personas con diferentes lenguas, etnias y trasfondos culturales".

Los autores atribuyen que ya en la Dinastía II, en Egipto, el dios del Sol, Ra, actuó como el primer dios moralizante que mediante el uso de un código conocido como maat, representaba "lo que es correcto". Luego de Ra le siguió Shamash, en la dinastía Akkad, en la actual Irán, que castigaba a los "injustos", a aquellos que mentían o robaban.

También expusieron el caso del Antiguo Reino de Hatti, en la actual Turquía y ya en la Edad Contemporánea, "pasando por la dinastía Zhou, en China, el imperio aqueménida, la república romana, la confederación islandesa o el imperio inca".


Y hablando de los egipcios, quisiera exponer a su aguda consideración de ustedes una breve historia de uno de los tantos "inventores de dioses": Amenophis IV.

La reina Teye, esposa de Amenophis III

Cuando Amenophis III cerró los ojos, hacia el año 1375 antes de nuestra era (a.n.e.), subió al trono su sucesor, el cuarto de la serie, hijo del anterior y de su esposa Teye. Tan pronto como se sentó en el trono, el joven faraón —que por en­tonces tenía veinticinco o veintiséis años— se mostró muy poco dispuesto a tolerar la oprimente tutela del clero de Amón y se dispuso a reformar la religión egipcia y a dar una nueva fe a su pueblo. Comenzó por hacerse coronar en el templo de Ra en lugar de hacerlo en el templo tebano, como era lo usual de sus antepasados, y continuó organizando, poco a poco, una religión totalmente nueva en torno a un Dios absolutamente secundario hasta ese momento: Atón, Dios del disco solar. Su figura asume el carácter de Dios único, inmaterial e interesado en todos los pueblos y no solamente en los egipcios.

Desde hacía más de un milenio, el Dios Horus, de Heliópolis, cerca de la actual Cairo, representado con cabeza de halcón, el Re-Harajte (o Re-Harakhte, o Re-Harakhty, o Ra-Harakhte, según las distintas grafías y pronunciaciones), era el Dios principal de Egipto y propiamente el Dios del Imperio. Pero cuando, a principios del Imperio nuevo, Tebas fue nombrada capital, el Dios Amún-Re (o Amón-Ra, según las distintas grafías y pronunciaciones), procedente de Hermúpolis y ado­rado desde el Imperio medio, vino a situarse al frente de las deidades egipcias En su nombre, emprendieron Thutmosis y Amenofis las grandes guerras en Nubia y en Siria. A Amún-Re fueron construidos santuarios en las comarcas ­conquistadas y a sus templos en Tebas correspondió la mayor parte del botín. La actual Kárnak era la sede principal de su culto. El santuario que le había sido construido ya en el Imperio medio y que llevaba el orgulloso nombre de «Trono del mundo», recibió una grandiosa ampliación en la primera mitad de la dinastía XVIII y llegó a ser, por así decirlo, el templo de todo el Imperio egipcio. Amún-Re fue el Dios nacional del nuevo imperio, el afortunado competidor del antiguo Re-Harajte.

Horus o Re-Harajte

Los sacerdotes de Heliópolis no consideraban sin disgusto la debilitación de su influencia religiosa y política. Esperaban impacientes una ocasión para lograr la caída del «rey de los Dioses”, Amún-Re y devolver al antiguo Dios de Heliópolis la posición que había perdido. Esta ocasión se presentó al subir al trono Amenofis IV. No es inve­rosímil que éste, quizá bajo la influencia de su madre Teye, estuviese antes de su adveni­miento al trono en relación con los sacerdotes de Heliópolis y se convirtiese a la doctrina que éstos enseñaban sobre la unidad de esencia de los Dioses y la po­sición preeminente de Re-Ha­rajte. Fue probablemente incluso gran sacerdote de Re-Harajte y ostentó este título en la lista de sus dignidades.


Tan pronto como subió al trono se declaró seguidor del Dios de Heliópolis y, aún más, elevó a Re-Harajte a la categoría de Dios principal, dán­dole un nombre especial, «Vive Re, el Horus de las dos monta­ñas luminosas, el que se deleita en la montaña de luz, en su nombre de Schu, que es Atón». En lugar de este nombre, largo, detallado y sin duda poco com­prensible para los antiguos egip­cios, se designó al Dios con un nombre que por entonces se usaba con frecuencia, «Atón», es decir, Sol.

Junto a Atón, entonces, se continuó el culto de los antiguos Dioses y, en el año sexto del reinado, se dio el último y decisivo paso: La adoración de Atón fue con­vertida en religión del Estado, los antiguos Dioses quedaron abolidos, sus nom­bres y sus imágenes fueron destruidos y en todo el país fueron cerrados sus templos. En primer término, la persecución se enderezó contra Amún y todo lo que con este Dios tuviese relación. Una cuestión quedaba por solucionar, el fanático del nuevo Dios llevaba un nombre en el cual estaba incluido el nombre odiado de Amún. Esto es así porque Amenophis es la versión griega del nombre egipcio Amenhotep, que significa Amón está satisfecho. De este modo, el faraón decidió cambiar de nombre y adoptar uno nuevo. Y tomó el de «Ejnatón» (o Akhenatón, según las distintas grafías y pronunciaciones), es decir, grato a Atón.

Amenophis IV

Ejnatón también rompió con la tradición antigua en las formas del culto. El nuevo Dios se representaba al principio todavía como hombre con cabeza de halcón y con el disco solar sobre la cabeza. Pero ahora, en la religión monoteísta del Es­tado, se suprimió toda representación personal de la deidad y se anuló toda ima­gen del Dios. La adoración se dirigía tan sólo al astro solar visible y radiante y se lo representaba como un disco que dilata sus largos rayos, terminándolos en manos.


Para poder servir con todo celo a su nuevo Dios, el faraón concibió la resolución de abandonar con su Corte la ciudad de Tebas donde, desde antaño, todo estaba en relación con Amún. A 450 kilómetros más al sur, a mitad de camino entre Menphis y Tebas, fundó una nueva capital, en el distrito que ahora se llama Tell-el-Amarna, a la que llamó Akhet-Atón, «Horizonte del disco solar». La misma fue consagrada como comarca sagrada a Atón. Toda la región delimitada por mojones de piedra había de pertenecer a Atón, con toda la tierra laborable, la montaña y el desierto, los hombres y los animales; todo, en suma, lo creado por el Dios Sol. La nueva capital fue planeada en gigantescas dimensiones. Habían de ponerse, por lo menos, cinco templos al servicio de Atón y además palacios suntuosos para el faraón y su familia.

Con la nueva religión emprendió también un arte nuevo su marcha victoriosa. Los promotores y creadores espirituales de este arte fueron el faraón y sus cortesanos. La religión de Ejnatón no es nada nuevo, sino un producto na­cido de la religión antigua. Sin embargo, un nuevo espíritu se manifiesta en este arte, una tendencia hacia la naturalidad y la verdad, que se expresa en primer término en la representación del faraón. Ya no es el semidiós idealizado, substraído a la realidad, el faraón, por decirlo así, puro de las ante­riores representaciones. Ahora vemos a Ejnatón reproducido con la fidelidad de un retrato en todas las particularidades de su cuerpo, nada hermoso. También se nota en las representaciones de los hombres y de los animales una mayor libertad de dibujo, en la cual creemos rastrear la influencia del arte cretense micénico. También se modificó la estructura de los templos que ya no se construyeron con pequeños aposentos cerrados, sino dejando amplios espacios abiertos donde pudiesen entrar los rayos del sol.

Poco sabemos acerca de lo que sucedió en Amarna y en el resto de Egipto después del cambio de capital. Indudablemente, Ejnatón fue sumergiéndose cada vez más en su religión, de la cual era el más celoso sacerdote. La doctrina fue limpiada de toda suerte de esco­rias antiguas. Por eso se había cam­biado el nombre de Atón y para eliminar las últimas relaciones con la antigua fe fueron abolidos tam­bién los nombres de Re-Harajte y Schu. Recibió entonces una forma nueva, no menos misteriosa: «Vive Re, dominador de las dos montañas de la luz, que se deleita en la mon­taña de la luz, en su nombre, como padre de Re, que ha vuelto como Atón.»

Ejnatón se preocupó poco de la administración del Estado. Los fun­cionarios, abandonados a sí mismos, se dedicaron a oprimir al pueblo y la masa popular, poco adicta a la nueva religión practicada en la Cor­te y favorable en secreto a los anti­guos Dioses, hubo de sufrir bajo la arbitrariedad de las autoridades.

En Asia, la dominación egipcia se des­hacía poco a poco, los vasallos del faraón detenían con harto trabajo los enemigos que se precipitaban con­tra el territorio egipcio: las tribus del desierto (Cabirios), que empujaban hacia la comarca culta, los ejércitos de Mitani y del pueblo hitita, así como los príncipes Amoritas, que reclamaban su independencia. Una campaña llevada a cabo para asegurar la dominación egip­cia tuvo poco éxito. «Cuando se enviaron soldados a Fenicia para ampliar las fronteras de Egipto no se consiguió nada.»

No más de dieciséis años ocupó el trono Ejnatón. No sabemos si murió de muerte natural o violenta. ¿Quién iba a ser su sucesor y asumir la herencia pro­fana y religiosa del Faraón hereje? De su matrimonio con la hermosa Nofretete (o Nefertiti, según las distintas grafías y pronunciaciones) habían nacido seis hijas, pero ningún varón. La princesa mayor, Meritatón, estaba casada con un tal Smenjkere; otra, Anjesenpaatón, era la esposa de Tutanjatón, quizá su medio hermano, procedente de un matrimonio de Amenofis IV con una concubina. Ninguno de ellos quería dejar a la ambiciosa Nofretete en el trono, pues evidentemente el deseo de esta era ejercer el poder real, como anta­ño Hatschepsut. Para conseguirlo, Nofretete se dirigió —inaudita decisión— al faraón de los hititas, Schubbiluliuma, rogándole que le enviara uno de sus numerosos hijos para casarse con él y hacerle faraón de Egipto.

Nofretete o Nefertiti


El hitita desconfió primero de tan extraña proposición, pero luego se convenció de que la reina hablaba en serio. Llegó, pues, del Asia Menor un candidato al trono; pero antes de alcan­zar la capital fue acometido y muerto en el camino, sin duda por iniciativa del partido contrario. Este suceso violento puso fin a las pretensiones de Nofretete. Su yerno mayor, Smenjkere, subió al trono. Este Smenjkere había sido ya durante una temporada corregente con Ejnatón. Ocupó el trono poco tiempo. Después reinó Tutanjatón, que apenas había llegado a la edad adulta. Tras él se hallaban, sin duda, importantes per­sonalidades, que tenían en las manos las riendas del Gobierno y conducían los pasos del joven soberano. Estas personalidades eran, probablemente, el generalísimo Haremhab y un cierto Eye, uno de los favoritos de Ejnatón, que en la Corte de Amarna desempe­ñaba igualmente un cargo militar de importancia. La muerte de Ejnatón dio un rudo golpe a la obra de la reforma religiosa. Apenas hubo cerrado los ojos el Faraón, cuando los partidarios de la antigua fe y al frente de ellos los sacer­dotes tebanos de Amún, pusieron en juego todas sus fuerzas para restituir a los Dioses expulsados y recobrar la posesión de los ingresos perdidos. Ya Smenjkere reconoció que habían pasado los días de la «Doctrina» y que la dinastía, para man­tenerse, debía concertar la paz con la antigua fe. Declaró libre el culto de los antiguos Dioses, sin por ello separarse de la doctrina de Atón y sin abandonar su residencia de Amarna. Cuando, después de breve gobierno, dejó el puesto a su cuñado Tutanjatón, éste siguió al principio la misma política de su predecesor. Pero pronto abandonó la doctrina y se declaró públicamente con su esposa par­tidario de Amún, todavía perseguido.

Como antaño Amenofis IV había cam­biado su nombre por contener la odiada palabra «Amún», ahora la real pare­ja cambió también su nombre, compuesto con la palabra Atón. El faraón ya no se llamó Tutanjatón («Exquisito en la vida es Atón»), sino que se llamó Tu­tanjamún (o Tutankhamón, según las distintas grafías y pronunciaciones) y la reina, Anjesenjamún («Ella vive de Amún»).

La residencia de Amarna fue abandonada y la Corte se trasladó a Tebas. Las fiestas de Amún, que durante muchos años habían estado suspendidas, se reanudaron con gran pompa de suerte que, a mediados de la época de la inundación, la fiesta co­menzó en Luksor; las barcas sagradas de Amún y sus acompañantes divinos salían del templo de Kárnak y navegaban por el Nilo hacia Luksor para volver luego a Kárnak.

Abandonando el pasado, Tutanjamún se precia de «haber ha­bitado de nuevo Tebas, haber hecho buenas leyes y haber afianzado el dere­cho, porque es amado de Amún-Re, faraón de todos los Dioses». Mas, pese a la benevolencia y favor que el faraón o sus consejeros mostraban públicamente a los partidarios de la antigua religión, en el fondo el faraón permanecía ajeno a ella y jamás pudo borrar la mancha que sobre él había por sus relaciones con Ejnatón.

Tutankhamón

En el siguiente link podremos apreciar la reconstrucción de la bella ciudad de Amarna, tan cara a Amenophis IV: https://www.youtube.com/watch?v=nQZCg4CKxBk








domingo, 12 de enero de 2025

To be CRISPR or not to be CRISPR?


Cada vez que el hombre ha descubierto una nueva técnica, material, procedimiento etc. nada ni nadie ha logrado que no lo utilice, tanto para bien como para mal. Por mor de ejemplo, de los muchos que podría poner sobre la mesa, pensemos en la energía atómica, usada para el bien y para el mal.

Bien, desde la década de los 90 del siglo XX venimos asistiendo al avance avasallador de la Ingeniería Genética. Creo que es absolutamente inútil querer frenar su avance con lloriquerías de lo sagrado de la vida, etc., etc. Mucho más productivo me parece reglar la actividad y ponerla a la luz, para que nada se desarrolle en secreto y, así y todo, tampoco con ello se logrará un control estricto; como veremos más adelante con el ejemplo del chino He Jiankui.

Así pues, la capacidad de alterar rápidamente el código de la vida nos otorga un poder sin precedentes sobre la naturaleza. Y, como queda dicho, la cuestión aquí no es si debemos hacer uso de él o no. ¡Inevitablemente haremos uso de él! Veamos:

Si echamos un vistazo al despacho de Anthony James, es fácil imaginar a qué se dedica. Las paredes están empapeladas de dibujos de mosquitos y todas las estanterías están repletas de libros sobre mosquitos. Al lado de su escritorio hay un póster con imágenes de una especie en particular, Aedes aegypti, en todas sus fases de desarrollo, desde el huevo hasta la pupa y el estado adulto. Llevo 30 años obsesionado con los mosquitos, confiesa este genetista molecular de la Universidad de California en Irvine.

Mosquito con el abdomen lleno de sangre de vaca, fotografiado en el laboratorio de Anthony James.
Las especies portadoras de los virus del Zika y del dengue se pueden manipular con la técnica de edición genética CRISPR para que produzcan descendientes estériles.


Existen unas 3.500 especies de mosquitos, pero James solo presta atención a unos pocos, que figuran entre las criaturas más mortíferas de la Tierra. Una de ellas es Anopheles gambiae, transmisor del parásito de la malaria, que acaba con la vida de cientos de miles de personas cada año. Sin embargo, durante la mayor parte de su carrera James se ha especializado en los del género Aedes. Los historiadores creen que el mosquito llegó al Nuevo Mundo a bordo de los barcos negreros procedentes de África en el siglo XVII, llevando consigo la fiebre amarilla, que ha matado a millones de personas. Actualmente el mosquito también es portador del dengue, un virus que llega a infectar a 400 millones de personas al año, así como de otros patógenos cada vez más preocupantes, como el chikunguña, el virus del Nilo Occidental y el Zika.

El virus del Zika, responsable de una creciente epidemia que empezó hace poco en Brasil, parece ser el causante de diversos trastornos neurológicos, como la microcefalia, una malformación neonatal infrecuente en la que los bebés nacen con un perímetro craneal anormalmente pequeño y un cerebro subdesarrollado. El objetivo del laboratorio de James, y de toda la carrera de este científico, ha sido hallar la ma­nera de manipular los genes del mosquito para que no pueda difundir estas enfermedades. Hasta hace poco, este era un camino largo, solitario y muy teórico. Sin embargo, gracias a una tecnología nueva y revolucionaria denominada CRISPR-Cas9, combinada con un sistema natural conocido como impulso genético (gene drive), se está pasando rápidamente de la teoría a la práctica. (Los investigadores no suelen incluir el término Cas9, ni tampoco la engorrosa terminología que hay detrás de las siglas CRISPR: clustered regularly interspaced short palindromic repeats, o repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas.)

CRISPR pone en manos de la humanidad una capacidad completamente nueva. Por primera vez los científicos pueden alterar, borrar y reorganizar de forma rápida y precisa el ADN de casi cualquier organismo vivo, incluido los de nuestra especie. Durante los últimos años, esta tecnología de edición genética ha transformado la biología. Empleando modelos animales, investigadores de laboratorios de todo el mundo ya han utilizado la técnica CRISPR para corregir importantes defectos genéticos, entre ellos las mutaciones causantes de la distrofia muscular y de la fibrosis quística, y para eliminar el virus de la hepatitis B.

Recientemente, varios equipos han usado la técnica CRISPR para intentar eliminar el VIH del ADN de células humanas. Los resultados solo han tenido un éxito parcial, pero muchos científicos siguen convencidos de que la tecnología podría contribuir a curar el sida.

La técnica CRISPR también se ha usado en experimentos para librar a los cerdos de los virus que impiden que sus órganos se puedan trasplantar a humanos.

En el laboratorio de Lars Burdorf, en la Universidad de Maryland, filtran sangre humana a través de unos pulmones de cerdo.
Cada año mueren miles de personas esperando un trasplante. Los científicos experimentan con CRISPR para eliminar de los órganos de cerdos virus dañinos para los humanos.

En este laboratorio ya se han trasplantado con éxito órganos porcinos en primates.

Los ecólogos están explorando métodos para que la tecnología ayude a proteger especies en peligro. Por su parte, los botánicos están intentando eliminar los genes que favorecen las plagas en una gran variedad de cultivos. De ese modo, recurriendo a la biología en vez de a las sustancias químicas, CRISPR podría contribuir a reducir nuestra dependencia de los pesticidas tóxicos.

La investigadora Caixia Gao sujeta una placa de petri en la que ha depositado una muestra de trigo modificado para resistir al oídio, una infección fúngica.

Esta tecnología podría resultar un alivio para millones de personas que dependen de este cereal. A diferencia de los organismos modificados genéticamente, la técnica CRISPR no introduce ADN de otras especies, por lo que los científicos esperan que esta tecnología no genere tanto rechazo.

Ningún descubrimiento científico del siglo pasado entraña tantas promesas. Ninguno alimenta tantas esperanzas y, a la vez, suscita tantas y tan incómodas dudas de carácter ético. Y lo que es aún más provocador: si se empleara la técnica CRISPR para editar la línea germinal de un embrión humano (las células que contienen el material genético heredable por la generación siguiente), bien para corregir un defecto genético o bien para potenciar un rasgo de­seado, ese cambio se transmitiría a los hijos de esa persona, y a sus nietos, a perpetuidad. Es difícil, si no imposible, prever todas las consecuencias de unos cambios de tanto calado.


Calla Vanderberg viene al mundo en el Hospital Inova de Falls Church, en Virginia. Al igual que a todos los recién nacidos en este centro, se le analizarán siete de sus genes relacionados con el metabolismo de fármacos. En el futuro, los médicos podrán producir medicamentos personalizados para su perfil genético.

Es una tecnología extraordinaria, con mu­chas aplicaciones fantásticas. Pero si vas a hacer algo tan serio como reescribir la línea germinal, más vale que seas capaz de darme una buena razón –me dijo Eric Lander, director del Instituto Broad de Harvard y el MIT, que lideró el Proyecto Genoma Humano–. Y más vale que la sociedad esté de acuerdo en hacer ese cambio, porque si no hay un amplio consenso, no se hará. Los científicos carecen de autoridad para responder a tales cuestiones –añadió–. Y no tengo claro quién posee esa autoridad.

Ahora bien, hay dos posibles interpretaciones de las declaraciones de Lander: O bien cree realmente en ellas o está tendiendo una cortina para luego hacer lo que quiera por detrás sin tener críticas molestas. Si la primera interpretación es la correcta, me atrevo a decir que su postura es un tanto inocente, primero porque "la sociedad" nunca es consultada para este tipo de proyectos, como no lo fue para construir la primera bomba atómica, por ejemplo. En cuanto a la cortina de humo, diría que es una clásica y repetida actitud del humano.

La técnica CRISPR-Cas9 tiene dos componentes. El primero es una enzima –la Cas9– que funciona como unas tijeras moleculares que cortan el ADN. (En la naturaleza, las bacterias utilizan el sistema CRISPR-Cas9 para cortar y desactivar el código genético de los virus invasores.) El otro consiste en un ARN guía que dirige esas tijeras (Cas9) hacia la secuencia de nucleótidos (las "letras" que conforman el ADN) específica que se pretende cortar.

La precisión de esta guía es asombrosa; gracias a ella es posible insertar una nueva secuencia sintética de ADN en cualquier posición de los miles de millones de nucleótidos que conforman nuestro genoma. Cuando llega a su destino, la enzima Cas9 escinde la se­cuencia de ADN no deseada. Para remendar el corte producido, la célula inserta la cadena de nucleótidos que le ha sido entregada en el paquete CRISPR (el ARN guía, la Cas9 y la nueva secuencia de ADN).

Basándose en los patrones de otras enfermedades transmitidas por mosquitos, los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos calculan que cuando la epidemia de zika en Puerto Rico llegó a su fin en el 2018, al menos la cuarta parte de los 3,5 millones de puertorriqueños podrían haber contraído la enfermedad. Eso significa que miles de mujeres embarazadas podrían infectarse.

Hoy en día, la única respuesta eficaz contra el Zika supondría rociar toda la isla con insecticida. Según James y otros, editar los mosquitos con la técnica CRISPR y recurrir al impulso genético para que esos cambios sean permanentes es un enfoque mucho mejor.

El impulso genético permite saltarse las re­glas tradicionales de la herencia. Normalmente, los descendientes de cualquier animal que se reproduzca sexualmente reciben una copia de un gen de cada progenitor. Pero algunos genes son "egoístas": la evolución les ha concedido una probabilidad de ser heredados superior al 50 %. En teoría, los científicos podrían combinar la técnica CRISPR con el impulso genético para alterar el código genético de una especie acoplando una determinada secuencia de ADN a ese gen tan favorecido antes de dejar que los animales se apareen de forma natural. Ambas técnicas juntas podrían imponer casi cualquier rasgo genético en una población.

El año 2017, en un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, James usó CRISPR para modificar genéticamente una variedad de mosquitos del género Anopheles e incapacitarlos para transmitir el parásito de la malaria.

«Llevo décadas trabajando en el anonimato. Pero ya no es así, el teléfono no para de sonar desde hace semanas», me dice James. La lucha contra el mosquito Aedes aegypti, portador de un sinfín de patógenos diferentes, requeriría un enfoque ligeramente distinto. "Lo que habría que hacer es diseñar un impulso genético que convierta en estériles a los insectos –me explica–. No tendría sentido crear un mosquito resistente al Zika si luego puede seguir transmitiendo el dengue y otras enfermedades."

Para combatir el dengue, James y sus colegas han diseñado unos paquetes de CRISPR que podrían borrar un gen natural del progenitor silvestre y sustituirlo por una versión que causaría esterilidad en los descendientes. Si se liberara una cantidad suficiente de esos mosquitos para que procrearan, en unas pocas generaciones (que no suelen durar más de dos o tres semanas cada una) la especie entera portaría esa versión modificada.

James es consciente de que introducir una mutación para que se extienda rápidamente por una población silvestre podría tener unas consecuencias imprevistas y tal vez difíciles de revertir. "Ciertamente, liberar insectos modificados genéticamente en un laboratorio tiene sus riesgos –reconoce–, pero creo que el peligro que supone no hacerlo es mucho mayor."

Han pasado más de 40 años desde que los científicos descubrieron la manera de aislar secuencias de nucleótidos de los genes de un organismo e insertarlas en el genoma de otro para introducir unos rasgos determinados. Los biólogos moleculares estaban entusiasmados con las posibilidades que las técnicas de recombinación del ADN y la transgénesis ofrecían a sus investigaciones. Sin embargo, también se dieron cuenta de que, si transferían ADN entre especies, tal vez traspasarían involuntariamente virus y otros patógenos, lo que podría causar enfermedades imprevistas para las cuales quizá no existiría protección natural, ni tratamientos, ni cura.

Los propios científicos fueron los primeros que se alarmaron ante semejante riesgo. En 1975, biólogos moleculares de todo el mundo se reunieron en la costa de California para debatir sobre los desafíos que planteaba esta nueva tecnología. En aquel encuentro, convinieron una serie de salvaguardas, entre las cuales figuraba la implementación de ciertos niveles de seguridad en el laboratorio proporcionales a los posibles riesgos inherentes a los experimentos.

Pronto quedó patente que aquellas medidas de protección parecían funcionar y que los beneficios potenciales eran enormes. La ingeniería genética empezó a mejorar las vidas de millones de personas. Por ejemplo, los diabéticos empezaron a disponer de suministros constantes de insulina modificada genéticamente en el laboratorio mediante la introducción de genes de insulina humanos en bacterias que después se cultivan en grandes tanques. Los cultivos mo­­dificados genéticamente, más productivos y resistentes a herbicidas e insectos, empezaron a transformar buena parte del panorama agrícola del mundo.

No obstante, aunque la medicina derivada de la ingeniería genética se ha aceptado ampliamente, no ha ocurrido lo mismo con los cultivos producidos de forma similar, pese a los numerosos estudios que demuestran que su consumo no es más peligroso que el de cualquier otro alimento.

CRISPR puede dar una salida a este atolladero científico y cultural. Desde el inicio de la era de la recombinación genética, los términos transgénico y OMG (organismo modificado genéticamente) se han relacionado con la práctica de combinar en un laboratorio el ADN de especies que nunca podrían aparearse en la naturaleza. Pero los científicos tienen la esperanza de que el uso de la técnica CRISPR para alterar el ADN sirva para atenuar la oposición, ya que permite a los investigadores modificar genes concretos sin tener que introducir ADN de otras especies.

El arroz dorado, por ejemplo, es un OMG que contiene los genes necesarios para producir vitamina A en la parte comestible del grano, algo que no ocurre de forma natural en las plantas de arroz. Hasta medio millón de niños se quedan ciegos cada año en los países en vías de desarrollo por falta de vitamina A, pero los activistas anti OMG han actuado contra la investigación en este campo y han impedido la comercialización de este tipo de arroz. Con la tecnología CRISPR, los científicos podrían casi con toda certeza lograr el mismo resultado modificando los genes que ya están activos en la planta de arroz.

Científicos de Japón han empleado la técnica CRISPR para prolongar la vida de los tomates desactivando los genes que controlan la maduración. Por su parte, la investigadora Caixia Gao y su equipo de la Academia China de Ciencias de Beijing han creado una variedad de trigo resistente al oídio, una infección fúngica, mediante la eliminación de las tres copias de un gen de dicho cereal.

Los agricultores llevan miles de años modificando el genoma de especies cultivables, cruzándolas entre sí. CRISPR simplemente ofrece una manera más precisa de hacer lo mismo. En algunos países, entre ellos Alemania, Suecia y Ar­gentina, las autoridades han establecido una distinción entre los OMG y los organismos modificados genéticamente con herramientas tales como CRISPR. Hay indicios de que la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos podría seguir los mismos pasos, lo que haría que los productos creados con CRISPR fuesen más accesibles y regulables que cualquier otra clase de alimentos o medicamentos modificados genéticamente. Que la sociedad acabe beneficiándose de ellos todavía está por verse.

El potencial de CRISPR en el campo de la medicina es también inmenso. Por ahora ya ha transformado la investigación del cáncer, facilitando la modificación de células tumorales en el laboratorio para probar en ellas diferentes fármacos y observar cuál puede detener su crecimiento. Tal vez dentro de poco los médicos podrán emplear esta tecnología para tratar directamente algunas enfermedades.

Se podría, por ejemplo, extraer células madre de hemofílicos para editarlas y corregir el defecto genético que causa la enfermedad. Esas células sanas se podrían luego insertar en el cuerpo del paciente para repoblar su sistema circulatorio.

En los próximos dos años tal vez seamos testigos de un avance médico más trascendente si cabe, y que tiene que ver con los miles de personas que aguardan un trasplante. Los científicos llevan años buscando un método para utilizar los órganos de animales y paliar la escasez de donantes humanos. El cerdo siempre ha sido considerado el mamífero idóneo como donante de órganos, en parte porque estos son de un ta­maño similar a los nuestros. El problema es que el genoma del cerdo está lleno de virus conocidos como PERV (acrónimo en inglés de retrovirus endógenos porcinos), semejantes al virus que causa el sida y que son capaces de infectar células humanas. Hasta hace poco, nadie ha sido capaz de eliminar esos retrovirus porcinos.

Ahora, gracias al empleo de la tecnología CRISPR para editar el genoma de los órganos del cerdo, parece que los investigadores van por el buen camino hacia la solución de ese problema. Un grupo liderado por George Church, profesor de la Facultad de Medicina de Harvard y del MIT, ha usado esta técnica para eliminar las 62 copias de PERV presentes en el genoma de células renales de cerdo. Fue la primera vez que se introdujeron en un genoma tantos cambios celulares al mismo tiempo.

Cuando los científicos mezclaron con células humanas esas células porcinas editadas, ninguna de las células humanas resultó infectada. El equipo también experimentó con otro conjunto de células porcinas modificando 20 genes que causan reacciones en el sistema inmunitario hu­­mano, lo que también sería de una importancia crucial para el éxito de este tipo de trasplantes.

Church ya ha clonado esas células editadas y ha empezado a cultivarlas en embriones de cerdos. El científico tiene previsto comenzar los en­­sayos con primates dentro de uno o dos años. Si los órganos trasplantados funcionan correctamente y el sistema inmunitario de los primates no los rechaza, el siguiente paso sería realizar ensayos con seres humanos, un proceso que, según me dijo, calcula podría estar listo en un plazo de apenas 18 meses. Y añadió que es muy importante tener presente que para muchas personas la única alternativa al riesgo que suponen estos ensayos es una muerte segura.

Church siempre ha estado buscando la manera de hacer trasplantes en pacientes que, por su estado de salud, no se consideran aptos para en­­trar en una lista de espera para recibir un órgano. "En Estados Unidos, muchas de las decisiones que se toman sobre quién recibe o no un trasplante se basan en las otras afecciones que tenga el paciente –dice–. Muchas personas son rechazadas por tener enfermedades infecciosas o problemas con el abuso de sustancias… un sinfín de motivos. Y además existe la idea de que esa gente no se beneficiaría de un trasplante. Pero, por supuesto que se beneficiaría. Y si dispusiéramos de una cantidad abundante de órganos, se podría trasplantar a todo el mundo."

El hurón de pies negros figura entre los mamíferos más amenazados de América del Norte. En los últimos 50 años los ecólogos han dado dos veces por extinguida esta especie que en otro tiempo era tan abundante en la región de las Grandes Llanuras. Poco le ha faltado: todos los hurones de pies negros que hoy viven descienden de siete ejemplares hallados en 1981 en un rancho ganadero de Meeteetse, en Wyoming.

Pero debido a la fuerte endogamia, los hurones tienen una diversidad genética extremadamente reducida, lo que dificulta la supervivencia de cualquier especie. "Los hurones son el clásico ejemplo de una especie que podría salvarse gracias a la tecnología genómica", afirma Ryan Phelan, miembro de Revive & Restore, una entidad que coordina diferentes esfuerzos para aplicar la genómica a la conservación de especies. Junto con Oliver Ryder, del Zoo Congelado de San Diego, Phelan y sus colegas están intentando aumentar la diversidad de los hurones introduciendo en su genoma ADN procedente de dos especímenes conservados hace 30 años.

El proyecto de Phelan puede abordar dos amenazas inmediatas e interrelacionadas. La primera es la falta de comida: la población de perrillos de las praderas, la principal presa de los hurones, se ha visto diezmada por la peste selvática, una enfermedad causada por la misma bacteria que provoca la peste bubónica en los humanos. Y la segunda: la peste selvática también es letal para los hurones, que se infectan al comer los pe­­rrillos de las praderas muertos por esta enfermedad. Una vacuna contra la peste que afecta a los humanos, desarrollada en la década de 1990, también parece inmunizar de por vida a los hurones. El Servicio de Pesca y Vida Salvaje de Estados Unidos ha capturado, vacunado y liberado tantos hurones como ha podido, y hoy hay varios cente­nares en libertad. Pero este enfoque tan individualizado no sirve para proteger toda la especie.

Kevin Esvelt, profesor asociado del MIT Media Lab, quien desarrolló junto con Church parte de la tecnología CRISPR combinada con el impulso genético, ha propuesto una solución más sofisticada. Describe su proyecto como si se tratara de esculpir la evolución. "Lo único que hace falta es conferir resistencia", explica, mediante la codificación de anticuerpos generados por la vacunación, y después editarlos para introducirlos en el ADN de los hurones.

Esvelt cree que un enfoque similar no solo podría ayudar a los hurones a resistir a la peste, sino que también contribuiría a erradicar la enfermedad de Lyme, causada por una bacteria transmitida por unas garrapatas que suelen parasitar los ratones de patas blancas, reservorio natural de la enfermedad.

Si en el ADN de esos ratones se pudiera introducir la resistencia a la enfermedad de Lyme y difundirla entre la población silvestre, dicha enfermedad se podría reducir o erradicar, con un impacto ecológico apenas visible. No obstante, Esvelt y Church tienen la convicción de que semejante experimento no se debería intentar si no se cuenta con la participación de la opinión pública y si los científicos que lo lleven a cabo no disponen de algún sistema de reversión, algo así como un antídoto. De ese modo, si la alteración genética tuviera unas consecuencias ecológicas imprevistas, se podría introducir el antídoto entre la población para dar marcha atrás.

Los hurones de pies negros no son la única especie que se podría salvar gracias a la tecnología CRISPR combinada con el impulso genético. La avifauna de Hawai está desapareciendo rápidamente, en gran parte por culpa de un tipo de malaria que infecta a las aves. Antes de que los balleneros llevaran los mosquitos a la isla a principios del siglo XIV, las aves del archipiélago de Hawai no estaban expuestas a las enfermedades transmitidas por mosquitos y, por tanto, carecían de inmunidad. Ahora solo quedan 42 de las más de 100 especies endémicas del archipiélago, y tres cuartas partes de ellas están en peligro. La malaria aviar no es la única amenaza para lo que queda de las aves nativas de Hawai, pero si no se le pone freno –y la edición genética parece ser la mejor forma de hacerlo–, probablemente acaben desapareciendo todas.

Jack Newman fue jefe del departamento científico de Amyris, compañía pionera en el desarrollo de una forma sintética de la artemisinina, el único fármaco realmente eficaz para el tratamiento de la malaria en humanos. Ahora centra la mayor parte de sus esfuerzos en la eliminación de enfermedades aviares transmitidas por mosquitos. El único método que existe actualmente para proteger las aves de la malaria consiste en matar los mosquitos rociando sustancias químicas sobre una extensa región. E incluso esa práctica tiene un éxito limitado.

Muchos de estos insectos viven y crían en los huecos de los árboles o en las grietas de las rocas. Para alcanzarlos con insecticidas sería casi imprescindible envenenar buena parte de la flora y fauna de los bosques hawaianos. En cambio, la edición genética, que serviría para crear mosquitos estériles, ayudaría a salvar las aves sin destruir sus hábitats. "El uso de la genética para salvar estas especies es solo un método, dirigido con suma precisión, para enfrentarse a diversos problemas medioambientales –afirma Newman–. La malaria aviar está acabando con la fauna de Hawai, y hay una forma de impedirlo. ¿Nos vamos a quedar de brazos cruzados?"

En febrero de este año, James Clapper, director de la Inteligencia Nacional de Estados Unidos, advertía en su informe anual ante el Senado que ciertas tecnologías como CRISPR se deberían considerar posibles armas de destrucción masiva. Muchos científicos calificaron esas declaraciones de infundadas, o como mínimo exageradas. No obstante, sería de miopes pensar que con estas nuevas herramientas mo­­leculares no existe la posibilidad de hacer daño (especialmente si es de forma accidental). Los científicos más implicados en avances como CRISPR coinciden en que cuando empiezas a jugar con la genética de otras especies, por no hablar de la nuestra, puede no ser fácil, o incluso posible, dar marcha atrás.

"¿Qué consecuencias indeseadas podría tener la edición del genoma?", se pregunta Jennifer Doudna mientras hablamos en su despacho de la Universidad de California en Berkeley, donde imparte química y biología molecular. En 2012, Doudna y su colega francesa Emmanuelle Charpentier fueron las primeras en demostrar, por separado, que CRISPR se podría emplear para editar ADN purificado en el laboratorio. Por haber desarrollado una tecnología de edición genómica que permite reescribir el genoma y corregir genes defectuosos con un nivel de precisión sin precedentes obtuvieron en 2015 el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica. "No sé si sabemos lo suficiente del genoma humano, o de cualquier otro genoma, para responder esa pregunta a ciencia cierta. Pero esta tecnología se utilizará independientemente de si sabemos lo suficiente o no."

Cuanto más rápido impulsa la ciencia el progreso de la humanidad, más temible parece. Es probable que pronto se pueda experimentar con kits de edición genética basados en CRISPR de la misma forma que las anteriores generaciones jugaban con equipos de radioaficionados o con ordenadores rudimentarios. Es lógico asustarse ante un panorama lleno de aficionados usando herramientas que pueden alterar la genética básica de plantas y animales, pero las ventajas de estas herramientas también son reales, tanto como los riesgos que supone ignorarlas. Los mosquitos causan mucho sufrimiento en todo el mundo, y erradicar la malaria o cualquier otra enfermedad de las que son vectores sería uno de los mayores logros de la medicina. Aunque es demasiado pronto para plantearse el uso de CRISPR en embriones humanos viables, hay otras formas de editar la línea germinal humana que podrían curar enfermedades sin llegar a modificar el linaje genético de nuestra especie.

Los niños que nacen con la enfermedad de Tay-Sachs, por poner un ejemplo, carecen de una enzima imprescindible para que el cuerpo metabolice ciertos lípidos presentes en el cerebro. Es una enfermedad muy rara que solo se da cuando ambos progenitores transmiten al hijo su versión defectuosa del gen en cuestión. Con CRISPR sería fácil tratar el material aportado por uno de los progenitores (por ejemplo, el esperma del padre) para asegurar que el hijo no reciba dos copias del gen defectuoso. Este tipo de intervención sin duda salvaría vidas y reduciría la probabilidad de recurrencia de la enfermedad. En la actualidad ya se puede lograr un resultado parecido con la fecundación in vitro: se implanta un embrión carente del gen defectuoso y así se garantiza que el hijo no transmita el trastorno a la generación siguiente.

Cuando nos enfrentamos a riesgos difíciles de evaluar, tenemos una fuerte tendencia a de­cantarnos por la inacción. Pero cuando hay millones de vidas en juego, la inacción es en sí misma un peligro. Por ello, se celebró un encuentro, en Washington, al que acudieron científicos de todo el mundo para debatir sobre los problemas éticos que entrañan estas decisiones. Y más debates están por venir. Jamás habrá respuestas sencillas, pero en ausencia de un marco regulatorio –inexistente todavía en lo que se refiere a la edición del ADN humano–, el enorme potencial de esta revolución podría verse eclipsado por el miedo.

"Gracias a las técnicas de impulso genético y de CRISPR, ahora tenemos un poder sobre todas las especies que nunca habíamos imaginado –dice Hank Greely, director del Centro de Derecho y Biociencias de la Universidad Stanford–. Los beneficios potenciales que podemos lograr son inmensos, pero debemos reconocer que estamos tratando con un poder nuevo, y buscar la manera de garantizar que lo usamos con sabiduría. Actualmente no estamos preparados para ello, y no tenemos tiempo que perder."


Bien, tal como dijimos al comienzo de esta nota, nos ocuparemos ahora de un caso importante de considerar. Nos contaba la periodista Ana Hernando el 26 de noviembre de 2018 que:

Un equipo científico chino asegura haber creado los primeros bebés modificados genéticamente con la herramienta CRISPR. Los investigadores habrían utilizado esta técnica en dos gemelas para eliminar el gen CCR5 con el objetivo de hacerlas resistentes al VIH, la viruela y el cólera. Los resultados no se han podido comprobar porque no han sido publicados en ninguna revista científica.

Investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur (SUSTech), en Shenzhen, China, dicen haber logrado crear dos niñas gemelas modificadas con la herramienta de corta-pega genético CRISPR, según informa MIT Technology Review y la agencia Associated Press. Un día después del anuncio, la propia universidad ha emitido un comunicado en el que denuncia la mala praxis del director del estudio, He Jiankui.

Según SUSTech, el científico se encuentra de excedencia sin sueldo desde febrero de 2018 hasta enero de 2021, la investigación se llevó a cabo fuera del campus y la universidad desconocía el proyecto.

El líder de la investigación anunció en un vídeo que habían logrado eliminar el gen CCR5 para evitar que las hermanas nacieran con el virus del VIH del que es portador su padre. Además, según él, las niñas estarán protegidas contra la viruela y el cólera. Las gemelas habrían nacido sanas hace unas semanas.

El biólogo molecular Lluís Montoliu, del Centro Nacional de Biotecnología, pide cautela y escepticismo: “Andamos todos comentando una nota de prensa y dos vídeos que ha lanzado desde China este investigador. Suponiendo que todo lo que nos dice sea cierto, estaríamos ante un experimento de una irresponsabilidad colosal porque de aquí a la eugenesia hay un paso”, declara Montoliu a Sinc.

Si el anuncio es cierto, lo que han logrado los investigadores chinos es generar personas con un gen inactivado que es la puerta de entrada a los linfocitos del VIH, por lo que son virtualmente inmunes al virus del SIDA.

No cura, es eugenesia

La modificación genética que He Jiankui asegura haber realizado no es una aplicación terapéutica de CRISPR. “No sirve para corregir una anomalía genética del embrión que pudiera dar lugar a una patología grave e incurable, se trata de un experimento de mejora genética”, alerta Montoliu. “No están curando a las personas sino creando personas con capacidades distintas”.

Durante el transcurso de esta investigación el equipo habría alterado los embriones de siete parejas en tratamientos de fertilidad, con el resultado de un único embarazo hasta ahora.

Cuando otro equipo chino logró editar por primera vez los genes de un embrión humano en una placa de laboratorio en 2015, se desató la protesta mundial y las peticiones de científicos de todo el mundo para no usar esta tecnología para modificar humanos, al menos por el momento.

“En esta búsqueda global cada vez más competitiva de aplicaciones para la edición de genes, esperamos destacar”, señalaron He y su equipo en un comunicado hecho público el año pasado. Los científicos predijeron que su innovación “superará” la invención de la fertilización in vitro, cuyo inventor fue galardonado con el Premio Nobel en 2010.

¿Pero por qué han podido los investigadores chinos hacer un experimento que viola las normas éticas sobre el uso de CRISPR? “En China no rigen las mismas leyes sobre edición de genes que en el resto de países –aclara Montoliu–. Este país no solo no firmó el convenio de Asturias de 1997, sino que tampoco prohíbe la implantación de bebés editados genéticamente. EE UU y Reino Unido, que tampoco firmaron el convenio y pueden editar embriones humanos en el laboratorio, tampoco pueden transferir los embriones editados a mujeres para su gestación”.

Una maniobra de marketing

Sin embargo, todas las afirmaciones de He son difícilmente comprobables, ya que no ha publicado los resultados de la investigación en ninguna revista científica. Solo aparecen referencias en dos documentos médicos publicados on line este mes (aquí y aquí).

La afirmación de que China ya ha hecho alteraciones genéticas en seres humanos llega justo cuando los principales expertos del mundo se desplazan a Hong Kong para asistir a la Segunda Cumbre Internacional sobre la Edición del Genoma Humano.

“La caja de resonancia que ha conseguido este investigador es enorme al lanzar el anuncio justo hoy. Por ello seamos críticos, escépticos y cautelosos. No sería la primera vez que tenemos que desdecirnos de un estudio de China, donde la competencia es feroz entre los investigadores”, dice Montoliu.

Hay que añadir que el investigador posee empresas en el campo de la genética, explica Montoliu. “Toda esta publicidad le va a venir estupendamente en China, que es a quien se dirige, no al resto del mundo”, subraya. “Muchos equipos en China están compitiendo por ser los primeros en editar genéticamente a humanos y poder ofertarlo a los ciudadanos chinos que puedan pagar estas técnicas”.

“No es un buen día para la biomedicina”. Por Lluís Montoliu

Las implicaciones éticas de este experimento son muchas y variadas. No solamente habremos alterado el genoma de unas niñas, sino también el de sus descendientes, creando una nueva estirpe de humanos que serán, a partir de ahora, virtualmente inmunes a la infección por el virus del sida. Con independencia de que consideremos ciertos beneficios a este respecto, los riesgos siguen siendo demasiado elevados e inaceptables para su uso en humanos.

El investigador chino nos dice que ningún otro gen ha resultado afectado, pero sabemos que esto es muy difícil de confirmar y se requieren múltiples experimentos.

Sabemos que lo más probable es que estas niñas sean mosaicos, es decir, que no todas sus células sean iguales, que algunas tengan la inactivación que dicen y otras no, y algunas tengan alteraciones genéticas inesperadas incluso en otros genes parecidos al CCR5.

Todo ello hace que este tipo de experimentos sean abiertamente imprudentes y todavía prematuros para poder hacerse en humanos.

No es un buen día para la biomedicina. Estoy muy preocupado y con desasosiego tras saber que colegas míos han cruzado unos límites que habíamos asumido que no se cruzarían mientras no supiéramos controlar estas técnicas mejor. Como decía en mi tribuna en Sinc hace unos días, las terapias que desarrollemos además de eficaces deben ser, ante todo, seguras.


Bien, hasta aquí la presentación del tema. Ahora saquemos algunas conclusiones:

1.- Como queda dicho, la técnica CRISPR inevitablemente se usará y ya se está usando.

2.- Como bien aclara Montoliu: China no solo no firmó el convenio de Asturias de 1997, sino que tampoco prohíbe la implantación de bebés editados genéticamente. EE UU y Reino Unido, tampoco firmaron el convenio.

Esto es lo que siempre pasa con el humano: ¿Cómo voy a ponerme límites yo si mi rival geopolítico no lo hace? ¡No puedo dejar que me saque ventaja!

Y, guiados por pensamientos como estos, los países dominantes de la Tierra se embarcan en una veloz carrera para “sacarle ventaja” a sus rivales.

De modo que la técnica CRISPR llegó para quedarse y ya se está usando en todo el mundo

3.- Así pues, no podrá evitarse que se use para la eugenesia y no para la prevención de enfermedades incurables. No podrá evitarse que se quiera crear humanos superdotados, con fines militares, por ejemplo, o con cualesquiera otros.

4.- Como si fuera poco que, en el futuro, tengamos que competir con robots asistidos con IA, podría ser el caso que también tengamos que competir con superhumanos…

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