Bien, queridos amigos, hoy, fieles a
la filosofía de Policromía de Ideas, vamos a cambiar radicalmente el rumbo que
traíamos con las notas anteriores y nos vamos a dedicar a la Música y a sus
intérpretes. Pero, no a la Música en general, sino a una obra en particular y a
tres conocidos intérpretes, cantantes ellos, que la ejecutan según su estilo
propio y su sensibilidad.
Concretamente, la obra es un vals,
titulado A mi madre, que muchos de ustedes recordarán porque lo he
enviado por Whatsapp. Veamos un poco su historia.
Comencemos por la letra:
Con
los amigos que el oro me produjo
Las
horas con afán pasaba yo,
Y de
mi bolsa, al poderoso influjo
Todos
gozaban de esplendente lujo
Pero
mi madre... no.
¡Pobre
madre!... Yo de ella me olvidaba
Cuando
en brazos del vicio me dormí,
Un
inmenso cortejo me rodeaba
De
mis afectos, a nadie le faltaba
Pero
a mi madre... sí.
¡Hoy
moribundo, en lágrimas deshecho!
Exclamo
con dolor, todo acabó,
Al
ver que gime mi angustiado pecho
Todos
se alejan de mi pobre lecho
Pero
mi madre... no.
Y
cerca ya del último suspiro
Todos
se alejan, por mi mal de mí,
La
vista en torno de mi lecho giro
En mi
triste arredor a nadie miro
Pero
a mi madre... sí.
Letra: Sebastián Alfredo Robles (escritor y poeta
venezolano)
Musicalizado por Gardel-Razzano
Muy bien, antes de analizar la historia como hemos dicho, quisiera reclamar su poderosa atención de ustedes sobre dos vocablos en desuso
en la versión argentina del español. Como ya habrán intuido, ellos son esplendente
y arredor.
La primera de ellas, esplendente, indica que esplende, resplandece,
brilla mucho o despide luz. Sinónimos: brillante, resplandeciente.
Cognados:
esplender, esplendente, esplendidez, espléndido. Y, ya que estamos, aclaremos
que cognados significa semejante, parecido, asimilado, afín (confieso
que yo desconocía la palabra cognado).
En
cuanto a arredor, es un adverbio en desuso que, como es dable esperar,
significa: alrededor.
Y,
ahora sí, nos vamos a ocupar de la historia de este vals. Siempre se difundió,
erróneamente, que la canción “A mi madre”, famosa por la versión de Carlos
Gardel, fue escrita por Pedro Bonifacio Palacios, Almafuerte. Incluso así
se menciona en libros dedicados a los autores de las canciones de Gardel.
Hay que tener en cuenta que, en la época que salió a la venta el disco de “A mi
madre”, no existía ninguna institución donde se pudieran registrar las obras.
Así pues, en El Alma que Canta, una revista muy popular, en la que
se recopilaban las letras y el nombre de los creadores de los temas de moda
figuraban, Carlos Gardel y José Razzano como compositores y Almafuerte,
como letrista.
Sin embargo, hubo voces que opinaron en contrario, por ejemplo, el periodista
Juan José de Soiza Reilly, que refirió que el propio Palacios, en su casa de La
Plata, le negó su autoría.
Otra opinión en contrario fue la de Ricardo Ostuni quien, en su
artículo Carlos Gardel – Almafuerte, la dupla que no fue,
consigna una poesía, “Últimos ayes de un bardo”, firmado por S. Alfredo Robles,
con los mismos versos de la canción “A mi madre”.
Se pensó que Robles podía ser un seudónimo. Sin embargo, en el 2010, revisando
en Internet unas páginas venezolanas de literatura, se develó la incógnita.
Así, se supo que el nombre completo de autor era Sebastián Alfredo Robles,
nacido en Venezuela y que fue periodista, escritor, poeta, director y
cofundador del periódico La Fraternidad Literaria, en el año 1885.
Conclusión, el verdadero autor de la letra de “A mi madre” y su nacionalidad, es
el venezolano Sebastián Alfredo Robles. La música, por su parte, no ofreció
dudas: Gardel y Razzano.
Y ahora veamos los tres intérpretes
que he convocado para esta nota. Los tres de vasta experiencia y reconocido
prestigio. Ellos son:
1.- Edmundo Rivero, El Feo,
2.- El cantor de los cien barrios
porteños, Alberto Castillo y
3.- Carlos cada día cantás mejor Gardel.
Y no voy a discutir la solvencia para
cantar de este trío de famosos. Quiero, sin embargo, que atendamos a la
capacidad interpretativa de los mismos, es decir, la capacidad de transmitir lo
que la letra dice.
Queda claro, luego de leer la letra
del vals, que el carácter de la obra es melancólico, triste, arrepentido. Es el
lamento de alguien ya cercano a la muerte que recuerda los errores cometidos y
se duele de ellos.
Ahora bien, ¿Transmiten ese carácter
nuestros invitados?
Yo diría que no, solo uno de ellos lo
hace, Edmundo Rivero.
Alberto Castillo parece apurado por
una necesidad fisiológica y le da una velocidad a la obra que no condice con su
contenido. En cuanto a Gardel, se aproxima más pero, parece más preocupado por
destacar los méritos musicales de la obra y no su carácter.
Los dejo pues con estos tres cantores
para que disfruten de esta bella obra.
Edmundo Rivero
https://www.youtube.com/watch?v=q2QpYX589uk&list=RDq2QpYX589uk&start_radio=1
Alberto Castillo
https://www.youtube.com/watch?v=Oh4qUBqO3Yc
Carlos Gardel
https://www.youtube.com/watch?v=fKSclOKJgjY
Avenida España 1927 – Mendoza – Argentina.
Celular: +54 9 261 6321054
E-mail: consultas@milibreria.net
Web: www.milibreria.net
No hay comentarios:
Publicar un comentario