domingo, 27 de octubre de 2024

Un vals, tres intérpretes

Bien, queridos amigos, hoy, fieles a la filosofía de Policromía de Ideas, vamos a cambiar radicalmente el rumbo que traíamos con las notas anteriores y nos vamos a dedicar a la Música y a sus intérpretes. Pero, no a la Música en general, sino a una obra en particular y a tres conocidos intérpretes, cantantes ellos, que la ejecutan según su estilo propio y su sensibilidad.

Concretamente, la obra es un vals, titulado A mi madre, que muchos de ustedes recordarán porque lo he enviado por Whatsapp. Veamos un poco su historia.

Comencemos por la letra:


Con los amigos que el oro me produjo

Las horas con afán pasaba yo,

Y de mi bolsa, al poderoso influjo

Todos gozaban de esplendente lujo

Pero mi madre... no.

 

¡Pobre madre!... Yo de ella me olvidaba

Cuando en brazos del vicio me dormí,

Un inmenso cortejo me rodeaba

De mis afectos, a nadie le faltaba

Pero a mi madre... sí.

 

¡Hoy moribundo, en lágrimas deshecho!

Exclamo con dolor, todo acabó,

Al ver que gime mi angustiado pecho

Todos se alejan de mi pobre lecho

Pero mi madre... no.

 

Y cerca ya del último suspiro

Todos se alejan, por mi mal de mí,

La vista en torno de mi lecho giro

En mi triste arredor a nadie miro

Pero a mi madre... sí.

 

Letra: Sebastián Alfredo Robles (escritor y poeta venezolano)

Musicalizado por Gardel-Razzano

 

Muy bien, antes de analizar la historia como hemos dicho, quisiera reclamar su poderosa atención de ustedes sobre dos vocablos en desuso en la versión argentina del español. Como ya habrán intuido, ellos son esplendente y arredor.

La primera de ellas, esplendente, indica que esplende, resplandece, brilla mucho o despide luz. Sinónimos: brillante, resplandeciente.

Cognados: esplender, esplendente, esplendidez, espléndido. Y, ya que estamos, aclaremos que cognados significa semejante, parecido, asimilado, afín (confieso que yo desconocía la palabra cognado).

En cuanto a arredor, es un adverbio en desuso que, como es dable esperar, significa: alrededor.

 

Y, ahora sí, nos vamos a ocupar de la historia de este vals. Siempre se difundió, erróneamente, que la canción “A mi madre”, famosa por la versión de Carlos Gardel, fue escrita por Pedro Bonifacio Palacios, Almafuerte. Incluso así se menciona en libros dedicados a los autores de las canciones de Gardel.
Hay que tener en cuenta que, en la época que salió a la venta el disco de “A mi madre”, no existía ninguna institución donde se pudieran registrar las obras.
Así pues, en El Alma que Canta, una revista muy popular, en la que se recopilaban las letras y el nombre de los creadores de los temas de moda figuraban, Carlos Gardel y José Razzano como compositores y Almafuerte, como letrista.
Sin embargo, hubo voces que opinaron en contrario, por ejemplo, el periodista Juan José de Soiza Reilly, que refirió que el propio Palacios, en su casa de La Plata, le negó su autoría.
Otra opinión en contrario fue la de Ricardo Ostuni quien, en su artículo Carlos Gardel – Almafuerte, la dupla que no fue, consigna una poesía, “Últimos ayes de un bardo”, firmado por S. Alfredo Robles, con los mismos versos de la canción “A mi madre”.
Se pensó que Robles podía ser un seudónimo. Sin embargo, en el 2010, revisando en Internet unas páginas venezolanas de literatura, se develó la incógnita. Así, se supo que el nombre completo de autor era Sebastián Alfredo Robles, nacido en Venezuela y que fue periodista, escritor, poeta, director y cofundador del periódico La Fraternidad Literaria, en el año 1885.
Conclusión, el verdadero autor de la letra de “A mi madre” y su nacionalidad, es el venezolano Sebastián Alfredo Robles. La música, por su parte, no ofreció dudas: Gardel y Razzano.

 

Y ahora veamos los tres intérpretes que he convocado para esta nota. Los tres de vasta experiencia y reconocido prestigio. Ellos son:

1.- Edmundo Rivero, El Feo,

2.- El cantor de los cien barrios porteños, Alberto Castillo y

3.- Carlos cada día cantás mejor Gardel.

Y no voy a discutir la solvencia para cantar de este trío de famosos. Quiero, sin embargo, que atendamos a la capacidad interpretativa de los mismos, es decir, la capacidad de transmitir lo que la letra dice.

Queda claro, luego de leer la letra del vals, que el carácter de la obra es melancólico, triste, arrepentido. Es el lamento de alguien ya cercano a la muerte que recuerda los errores cometidos y se duele de ellos.

Ahora bien, ¿Transmiten ese carácter nuestros invitados?

Yo diría que no, solo uno de ellos lo hace, Edmundo Rivero.

Alberto Castillo parece apurado por una necesidad fisiológica y le da una velocidad a la obra que no condice con su contenido. En cuanto a Gardel, se aproxima más pero, parece más preocupado por destacar los méritos musicales de la obra y no su carácter.

Los dejo pues con estos tres cantores para que disfruten de esta bella obra.

Edmundo Rivero

https://www.youtube.com/watch?v=q2QpYX589uk&list=RDq2QpYX589uk&start_radio=1

Alberto Castillo

https://www.youtube.com/watch?v=Oh4qUBqO3Yc

Carlos Gardel

https://www.youtube.com/watch?v=fKSclOKJgjY

 Bien, me despedido, pero, no sin antes recordarles que: Si tienen un hijo, sobrino, nieto, o ustedes mismos a quien tienen que agasajar, qué mejor que regalarle mi libro de El Ajedrez de la B a la Q, Tomo I (no se demoren que ya viene el Tomo II), que podrán encontrar en Mi Librería:

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