domingo, 27 de octubre de 2024

Un vals, tres intérpretes

Bien, queridos amigos, hoy, fieles a la filosofía de Policromía de Ideas, vamos a cambiar radicalmente el rumbo que traíamos con las notas anteriores y nos vamos a dedicar a la Música y a sus intérpretes. Pero, no a la Música en general, sino a una obra en particular y a tres conocidos intérpretes, cantantes ellos, que la ejecutan según su estilo propio y su sensibilidad.

Concretamente, la obra es un vals, titulado A mi madre, que muchos de ustedes recordarán porque lo he enviado por Whatsapp. Veamos un poco su historia.

Comencemos por la letra:


Con los amigos que el oro me produjo

Las horas con afán pasaba yo,

Y de mi bolsa, al poderoso influjo

Todos gozaban de esplendente lujo

Pero mi madre... no.

 

¡Pobre madre!... Yo de ella me olvidaba

Cuando en brazos del vicio me dormí,

Un inmenso cortejo me rodeaba

De mis afectos, a nadie le faltaba

Pero a mi madre... sí.

 

¡Hoy moribundo, en lágrimas deshecho!

Exclamo con dolor, todo acabó,

Al ver que gime mi angustiado pecho

Todos se alejan de mi pobre lecho

Pero mi madre... no.

 

Y cerca ya del último suspiro

Todos se alejan, por mi mal de mí,

La vista en torno de mi lecho giro

En mi triste arredor a nadie miro

Pero a mi madre... sí.

 

Letra: Sebastián Alfredo Robles (escritor y poeta venezolano)

Musicalizado por Gardel-Razzano

 

Muy bien, antes de analizar la historia como hemos dicho, quisiera reclamar su poderosa atención de ustedes sobre dos vocablos en desuso en la versión argentina del español. Como ya habrán intuido, ellos son esplendente y arredor.

La primera de ellas, esplendente, indica que esplende, resplandece, brilla mucho o despide luz. Sinónimos: brillante, resplandeciente.

Cognados: esplender, esplendente, esplendidez, espléndido. Y, ya que estamos, aclaremos que cognados significa semejante, parecido, asimilado, afín (confieso que yo desconocía la palabra cognado).

En cuanto a arredor, es un adverbio en desuso que, como es dable esperar, significa: alrededor.

 

Y, ahora sí, nos vamos a ocupar de la historia de este vals. Siempre se difundió, erróneamente, que la canción “A mi madre”, famosa por la versión de Carlos Gardel, fue escrita por Pedro Bonifacio Palacios, Almafuerte. Incluso así se menciona en libros dedicados a los autores de las canciones de Gardel.
Hay que tener en cuenta que, en la época que salió a la venta el disco de “A mi madre”, no existía ninguna institución donde se pudieran registrar las obras.
Así pues, en El Alma que Canta, una revista muy popular, en la que se recopilaban las letras y el nombre de los creadores de los temas de moda figuraban, Carlos Gardel y José Razzano como compositores y Almafuerte, como letrista.
Sin embargo, hubo voces que opinaron en contrario, por ejemplo, el periodista Juan José de Soiza Reilly, que refirió que el propio Palacios, en su casa de La Plata, le negó su autoría.
Otra opinión en contrario fue la de Ricardo Ostuni quien, en su artículo Carlos Gardel – Almafuerte, la dupla que no fue, consigna una poesía, “Últimos ayes de un bardo”, firmado por S. Alfredo Robles, con los mismos versos de la canción “A mi madre”.
Se pensó que Robles podía ser un seudónimo. Sin embargo, en el 2010, revisando en Internet unas páginas venezolanas de literatura, se develó la incógnita. Así, se supo que el nombre completo de autor era Sebastián Alfredo Robles, nacido en Venezuela y que fue periodista, escritor, poeta, director y cofundador del periódico La Fraternidad Literaria, en el año 1885.
Conclusión, el verdadero autor de la letra de “A mi madre” y su nacionalidad, es el venezolano Sebastián Alfredo Robles. La música, por su parte, no ofreció dudas: Gardel y Razzano.

 

Y ahora veamos los tres intérpretes que he convocado para esta nota. Los tres de vasta experiencia y reconocido prestigio. Ellos son:

1.- Edmundo Rivero, El Feo,

2.- El cantor de los cien barrios porteños, Alberto Castillo y

3.- Carlos cada día cantás mejor Gardel.

Y no voy a discutir la solvencia para cantar de este trío de famosos. Quiero, sin embargo, que atendamos a la capacidad interpretativa de los mismos, es decir, la capacidad de transmitir lo que la letra dice.

Queda claro, luego de leer la letra del vals, que el carácter de la obra es melancólico, triste, arrepentido. Es el lamento de alguien ya cercano a la muerte que recuerda los errores cometidos y se duele de ellos.

Ahora bien, ¿Transmiten ese carácter nuestros invitados?

Yo diría que no, solo uno de ellos lo hace, Edmundo Rivero.

Alberto Castillo parece apurado por una necesidad fisiológica y le da una velocidad a la obra que no condice con su contenido. En cuanto a Gardel, se aproxima más pero, parece más preocupado por destacar los méritos musicales de la obra y no su carácter.

Los dejo pues con estos tres cantores para que disfruten de esta bella obra.

Edmundo Rivero

https://www.youtube.com/watch?v=q2QpYX589uk&list=RDq2QpYX589uk&start_radio=1

Alberto Castillo

https://www.youtube.com/watch?v=Oh4qUBqO3Yc

Carlos Gardel

https://www.youtube.com/watch?v=fKSclOKJgjY

 Bien, me despedido, pero, no sin antes recordarles que: Si tienen un hijo, sobrino, nieto, o ustedes mismos a quien tienen que agasajar, qué mejor que regalarle mi libro de El Ajedrez de la B a la Q, Tomo I (no se demoren que ya viene el Tomo II), que podrán encontrar en Mi Librería:

Avenida España 1927 – Mendoza – Argentina.
Celular: +54 9 261 6321054
E-mail: consultas@milibreria.net
Web: www.milibreria.net

  

domingo, 20 de octubre de 2024

El mono desnudo

Bueno, estimados amigos, nuestro nuevo invitado a este foro es otro autor británico como Dawkins que, al día de hoy, luce fatigados 96 años. Se trata de Desmond John Morris (24 de enero de 1928) zoólogo, etólogo y pintor británico.

Desmond John Morris

Morris nació en la campiña inglesa y, con 14 años, perdió a su padre. Estuvo casado con la historiadora Ramona Baulch, coautora de varios de sus libros y madre de su hijo.

En 1960 se lo conoció como presentador de un programa de la cadena independiente de televisión ITV, llamado Zoo Time. Sus estudios se centran en la conducta animal y, por ende, en la conducta humana, explicados desde un punto de vista estrictamente zoológico, lo que quiere decir que no incluye explicaciones sociológicas, psicológicas y antropológicas para sus argumentos. Ha escrito varios libros y producido numerosos programas de televisión. Su aproximación a los seres humanos desde un punto de vista plenamente zoológico ha creado controversia desde sus primeras publicaciones.

Su libro más conocido es The Naked Ape (El mono desnudo), publicado en 1967, es una realista y objetiva mirada a la especie humana. Un joven Nivi lo leyó por esa época con verdadera fruición. Posteriormente, El contrato animal (1991) es un valiente alegato ecológico que exige a la especie humana respetar su compromiso con la naturaleza. El zoo humano, continuación de El mono desnudo, examina el comportamiento humano en las ciudades, también desde un punto de vista etológico.

En sus obras El hombre desnudo y La mujer desnuda realiza un recorrido por todos los adornos, modificaciones y significados simbólicos que ha tenido cada parte del cuerpo a lo largo de la historia en diferentes culturas.

Además de sus logros científicos, es un artista que ha contribuido significativamente a la tradición surrealista británica. Realizó su primera exposición individual en 1948, y ha continuado exponiendo regularmente desde entonces.

En 1951, después de haber obtenido el grado de honor en zoología en la Universidad de Birmingham, comenzó a investigar para su doctorado en comportamiento animal en Oxford.

En 1954 obtuvo el grado de doctor (PhD) en la Universidad de Oxford.

En 1957 fue comisario de una exposición de pinturas y dibujos realizados por chimpancés en el Instituto de Artes Contemporáneas de Londres, que incluyó pinturas realizadas por un chimpancé joven, llamado Congo. Pablo Picasso aparece registrado como comprador de una de las obras de Congo y defendió públicamente tanto a Morris como a Congo de aquellos que sugirieron que el trabajo realizado por los chimpancés no era arte.

Pintura realizada por Congo, el chimpancé

Pues bien, tal como hiciera con Dawkins les dejo, a continuación, los videos correspondientes a El mono desnudo que es, quizás, la obra más emblemática de Morris.

¡Disfrútenla!

1 de 5 El Lenguaje Del Cuerpo

https://www.youtube.com/watch?v=WKW5y_wCYik

El Mono Desnudo 2 de 5 El Mono Cazador

https://www.youtube.com/watch?v=M8T27sezA3k

El Mono Desnudo 3 de 5 El Zoo Humano

https://www.youtube.com/watch?v=CKqmqwSAHek

El Mono Desnudo 4 de 5 La Biología Del Amor

https://www.youtube.com/watch?v=6B74Y9o_Nec

El Mono Desnudo 5 de 5 Mas Alla De La Supervivencia

https://www.youtube.com/watch?v=gtebBLrIlgE


Bien, me despedido, pero, no sin antes recordarles que: Si tienen un hijo, sobrino, nieto, o ustedes mismos a quien tienen que agasajar, qué mejor que regalarle mi libro de El Ajedrez de la B a la Q, Tomo I (no se demoren que ya viene el Tomo II), que podrán encontrar en Mi Librería:

Avenida España 1927 – Mendoza – Argentina.
Celular: +54 9 261 6321054
E-mail: consultas@milibreria.net
Web: www.milibreria.net

domingo, 13 de octubre de 2024

El sexo, la muerte y el sentido de la vida

Quiero dedicar esta nota, estimados amigos, a un autor, británico él, que, en un momento de mi vida, me sorprendió con sus producciones literarias. Es mi intención, entonces, traerlo a este foro para que sea motivo de reflexión y permita ampliar nuestra comprensión del mundo que nos rodea.

Se trata de Clinton Richard Dawkins, un etólogo, zoólogo, biólogo evolutivo y divulgador científico británico que cuenta, a la sazón, con 83 años. Ha ejercido como profesor en la Universidad de Oxford hasta 2008 pero, quizás sea más conocido como autor de diversos libros y videos en los cuales analiza al animal humano comparándolo con los demás animales que pueblan el planeta. Por ejemplo, Dawkins es autor del libro El gen egoísta, obra publicada en 1976 y que leí por aquel tiempo, que popularizó la visión evolutiva enfocada en los genes y que introdujo los términos meme y memética. En este libro sostiene Dawkins que los genes son inmortales y han elaborado para ello a los seres vivos como una estrategia para lograrlo, de modo que, transmitiéndose de generación en generación, puedan perpetuarse indefinidamente: ¡Los seres son descartables, el gen es quien perdura!

¡Duro golpe para el orgullo humano!

Clinton Richard Dawkins

En 1982, hizo una contribución original a la ciencia evolutiva con la teoría presentada en su libro El fenotipo extendido, que afirma que los efectos fenotípicos no están limitados al cuerpo de un organismo, sino que pueden extenderse en el ambiente, incluyendo los cuerpos de otros organismos.

Y ustedes me dirán:

- Si, si, Martín, pero, ¿Qué es el fenotipo?

El fenotipo se refiere a los rasgos observables de una persona, como la estatura, el color de ojos y el grupo sanguíneo. El fenotipo de una persona se determina a partir de su composición genómica (genotipo, o sea el conjunto de genes de un individuo) y los factores ambientales.

Desde entonces, la labor divulgadora escrita de Dawkins le ha llevado a colaborar igualmente en otros medios de comunicación, como varios programas televisivos sobre biología evolutiva, creacionismo y religión. Y es esta última la que impregna su obra, no porque Dawkins sea un hombre religioso, todo lo contrario, es un ateo convencido, sino porque su vida ha sido una cruzada en contra de la religión y a favor del ateísmo. De hecho, ha participado en debates televisivos con personajes de la iglesia católica y de otros credos, siempre defendiendo su postura atea.

En su libro El espejismo de Dios, Dawkins sostiene que es casi una certidumbre la no existencia de un creador sobrenatural; y que la creencia en un dios personal podría calificarse como un delirio, como una persistente falsa creencia. Dawkins se muestra de acuerdo con la observación hecha por Robert M. Pirsig de que «cuando una persona sufre de un delirio se llama locura. Cuando muchas personas sufren de un delirio se llama religión». Hasta enero de 2010, la versión en inglés de El espejismo de Dios había vendido más de dos millones de ejemplares.

Podríamos hablar mucho más acerca de Richard, pero prefiero centrarme en el objeto de este mail que, como queda dicho, no es otro que acercarles a ustedes momentos de reflexión sobre temas trascendentes de la vida humana, tratados por Dawkins en los tres videos cuyos links les acompaño. La obra se titula El sexo, la muerte y el sentido de la vida. Cada uno de los tres items es tratado en cada uno de los tres videos. Lo importante, para mí, no es si uno está de acuerdo con Dawkins, ni siquiera si el guion es bueno, lo importante es lo que despierte en cada uno de nosotros, las reflexiones que nos permita realizar.

Los dejo, pues, con Richard con el deseo de que pasen momentos de crecimiento con él.

Episodio 1: https://www.youtube.com/watch?v=ihRZECSL-0A&t=17s

Episodio 2: https://www.youtube.com/watch?v=ibwJvio9pNI

Episodio 3: https://www.youtube.com/watch?v=0VXpiWSkjOM

Bien, me despedido, pero, no sin antes recordarles que: Si tienen un hijo, sobrino, nieto, o ustedes mismos a quien tienen que agasajar, qué mejor que regalarle mi libro de El Ajedrez de la B a la Q, Tomo I (no se demoren que ya viene el Tomo II), que podrán encontrar en Mi Librería:

Avenida España 1927 – Mendoza – Argentina.
Celular: +54 9 261 6321054
E-mail: consultas@milibreria.net
Web: www.milibreria.net

domingo, 6 de octubre de 2024

Del fanatismo

El viernes 12 de marzo de 2020, llegó a mi mesa de trabajo la nota de Loris Zanatta que acompaño más abajo. En ella, el historiador y ensayista italiano, se refiere a la vida y acciones de Ernesto Cardenal. Y ustedes dirán ¿Y quién diantres es Ernesto Cardenal? Ernesto Cardenal fue un idealista, in extremis, que hizo de su vida una cruzada por la gloria de su Señor Jesucristo. De alguna manera, su pensamiento me hace recordar la frase de Hannah Arendt en su libro sobre el juicio de Adolf Eichmann la banalidad del mal. Me refiero, y creo que fue lo que Hannah quiso decir, a que el mal no es, necesariamente, producto de una mente malévola que lo planea con obsesiva perfección, sino que puede provenir hasta de un oficinista que cumple a rajatablas con su deber, por ejemplo. O gente que sostiene honestamente ideas equivocadas. Y quizás sean estos oscuros demiurgos más peligrosos que el propio Belcebú. ¿O serán quizás su arma perfecta?

Lo cierto es que este muy interesante artículo del profesor Loris Zanatta me ha motivado a reflexionar sobre el tema del fanatismo. Someto el resultado de dicha reflexión a su impiadosa consideración de ustedes.

Vamos primero con el profesor Zanatta.


La pesadilla latinoamericana
del "populismo jesuita"

Loris Zanatta

La biografía política de Ernesto Cardenal, recientemente fallecido, invita a reflexionar sobre la vigencia de unos ideales que, a la larga, solo han producido opresión y miseria.

12 de marzo de 2020

BOLONIA.- Ha muerto el padre Ernesto Cardenal y sobre su figura abundan los recuerdos, los perfiles, las estampas. Era un poeta, un revolucionario, un profeta, se lee por todas partes. Para algunos, ya huele a santidad. Solo la entrada al velorio de algunos matones sandinistas perturbó la sinfonía de los violines, el candor de tanta hagiografía. Dado que lo trataron como "traidor", su mito se levanta aún más fulgente: Tenía que ser un santo, ese hombre gentil de larga barba blanca, si los esbirros de Daniel Ortega lo odiaban tanto. ¿O no?

No quiero disertar sobre la persona, que pocos hoy en día recuerdan: Que descanse en paz. Quiero reflexionar sobre su biografía política, sobre sus sueños y nuestras pesadillas, sobre lo que sembró y lo que todos hemos cosechado. Creo que hacerlo es necesario e instructivo. Nadie como él ha encarnado, durante medio siglo, el "populismo jesuita": La planta más difundida en la historia de América Latina, más aún que el cactus en México, la palmera en Brasil, el jacarandá en Buenos Aires.

¡Pero Cardenal no era jesuita!, protestará alguien. Lo sé. Por eso hay que aclarar el concepto. Llamo "populismo jesuita" al sueño eterno de restaurar el Reino de Dios en la tierra, de "liberar" al "pueblo" del "pecado social" y conducirlo a la tierra prometida, al "orden perfecto", donde habrá desaparecido el egoísmo y reinarán la fraternidad, la justicia y la paz. Transpuesto del empíreo del espíritu a la prosaica materia, de la parábola salvífica a la historia concreta, ese "pueblo" puro e inocente son los "pobres" de América Latina. Al igual que los guaraníes de las antiguas misiones jesuitas, modelo de Estado católico y de sociedad cristiana, los "pobres" son virtuosos por instinto y religiosos por cultura. Así es el relato del "populismo jesuita".

Que continúa: Sobre ese "pueblo elegido", sobre el "pueblo" de los "humildes", cayó un día la furia corruptora de la modernidad capitalista, la impiedad liberal con la que las potencias protestantes buscaban envenenar su alma, destruir su identidad, subyugar su patria. Para combatirlas, se precisaba la "redención", llamada "revolución". El Estado revolucionario, como los antiguos Estados confesionales, debía borrar todo rastro de esas doctrinas blasfemas, desenvainar la espada contra los herejes y la cruz para imponer la fe.

Esta es la historia del "populismo jesuita" en América Latina y esta es, paso a paso, la biografía de Ernesto Cardenal. Desde los primeros comienzos juveniles, cuando su sueño aún volaba sobre las alas de la hispanidad, viril y falangista, caudillista y corporativa, clerical y militar. Así fue hasta el advenimiento del hombre de la providencia, Fidel Castro. Cardenal se enamoró perdidamente. ¿No tenía acaso su mismo pedigrí? ¿No era un vástago de los jesuitas? ¿No conocía a dedillo los discursos de José Antonio? ¿No prometía "erradicar el egoísmo"? ¿No decía a los cubanos: "Viviremos en paraíso"? Él y Fidel estaban cortados con la misma tijera, tenían la misma fe, odiaban al mismo enemigo: soy "un comunista cristiano", se inflamó Cardenal.

Cuando visitó La Habana en 1970, no cabía en sí de felicidad. Los discursos de Fidel le sonaron a "liturgia de la palabra". Describió una ciudad oscura y tetra, poblada por gente pobre y mal vestida, con largas colas en las escasas tiendas, librerías vacías. “Me encanta esta escasez”, se alegró: “Esperemos que nunca llegue demasiada abundancia”. Fue la única profecía que acertó en su vida. “Aquí reina el Evangelio, señaló, aquí ha surgido un nuevo Orden Sagrado”.

En realidad, reunió una colección de horrores. Le contaron que había campos de concentración, persecuciones, torturas, libros quemados; que las cárceles rebosaban de presos políticos, que en los colegios se realizaban siniestras "asambleas de moral comunista", autos de fe dignos de la Inquisición; conoció a mujeres furiosas, prisioneros humillados, fieles exasperados. Los ricos existen, le decían, ¡son los dirigentes del partido! Nada. Para él, Fidel estaba en guerra "contra dos mil años de individualismo"; la espada al servicio de la cruz, como siempre.

Nueve años después, el Reino de Dios abrió una sucursal en su tierra natal, Nicaragua. La revolución sandinista era cristiana y marxista; su programa, "el Evangelio". El día del juicio había llegado: Cardenal fue nombrado ministro de Cultura; su hermano, jesuita de verdad, ministro de Educación y guía espiritual de la juventud sandinista. Había un "pueblo" para evangelizar, una nación para redimir: ¿quién mejor que ellos para hacerlo? El papa Wojtyla estaba furioso: Había visto suficiente marxismo en su vida. ¿Qué hacían todos esos curas en el gobierno? La época del poder temporal de la Iglesia había terminado; la era de las misiones jesuitas también. En absoluto: cuando visitó Managua, los sandinistas lo cubrieron de insultos. ¿Cómo se permitía ese polaco reaccionario no bendecir el paraíso que ellos estaban construyendo para la gloria del Señor?

Pero el Reino de Dios no es de este mundo y el de Nicaragua no se le parecía en nada. El aflato evangélico desapareció en la piñata sandinista, el botín del Estado que los comandantes de la revolución se repartieron sin vergüenza. Por lo demás, el menú habitual: A Dios rezando y con el mazo dando, autoritarismo hispano y consignas antiimperialistas. Fue demasiado incluso para Cardenal: Se bajó del carro del régimen.

¿Arrepentido? ¿Resignado? Para nada: Otro redentor, Hugo Chávez, se asomaba ya en el horizonte. ¿Otra vez la misma historia? Sí, otra vez. El anciano poeta volvió a ser un joven revolucionario, empacó las maletas y voló a Caracas, la nueva capital del Reino. Mejor correr un velo sobre sus exaltadas odas de la revolución bolivariana, por respeto a quienes la padecen. Baste decir que terminó así su crónica: "La lucha sigue y estemos seguros de que va a seguir, Dios mediante, mi Comandante Jesucristo".

¿Qué pensar de tanta obstinación, de esta obsesión por el Reino de Dios en la tierra? Si los mismos ideales siempre producen las mismas consecuencias -opresión y miseria- el hombre de ciencia o el ciudadano con sentido común deducirán que algo está mal con esos ideales. Pero para los hombres cegados por la fe no es así. Para ellos, la historia es la culpable de no ajustarse a sus ideales. Por lo tanto, pretenden moldearla a su semejanza, como sea y caiga quien caiga: "Hay que reprimir al hombre para salvarlo", decía su amigo Fidel Castro. Mejor estar precavidos frente a semejantes personajes, aunque escriban poemas y tengan una tierna barba blanca.

Por: Loris Zanatta

Ensayista y profesor de Historia en la Universidad de Bolonia


La lectura de este, por demás interesante, ensayo me motivó a reflexionar sobre uno de los muchos tópicos que trata. Concretamente: El fanatismo. ¿Qué es el fanatismo? ¿Cuáles son sus raíces que subyacen en la mente del individuo y lo llevan a transformarse en un fanático? ¿Por qué es tan peligrosa y nociva su existencia?

Bien, comencemos por el principio: Hemos hablado ya, sin ir más lejos en la nota pasada, de la tendencia natural del humano de agruparse en clanes. Ahora bien, la pertenencia a uno de ellos puede desarrollar en sus miembros una desmedida actitud de defensa del ideario de dicho clan; es a esto a lo que llamamos fanatismo.

El fanatismo es el apasionamiento o actividad que se manifiesta con pasión exagerada, desmedida, irracional y tenaz de, una idea, teoría, cultura, estilo de vida, entre otros. El fanático es una persona que defiende con tenacidad desmedida sus creencias y opiniones, también es aquel que se entusiasma o preocupa ciegamente por algo o alguien.

Se ha definido, también, el término fanatismo como la búsqueda o defensa de algo de una manera extrema y apasionada que va más allá de la normalidad.

Existe el fanatismo en cualquier ámbito de la actividad humana, en política, religión, deportes, cultura, etc. Sin embargo, quizás uno de los más notorios es el fanatismo religioso.

El fanatismo religioso es uno de los tipos de fanatismo que más ha generado controversia a través de la historia. En nombre de diversas ideas religiosas, se han producido conflictos bélicos, por ejemplo, las Cruzadas, ejecuciones públicas como los autos de fe, holocaustos, asesinatos y actos terroristas, de los que el Islam ha provisto variados ejemplos. Durante siglos, miles de hombres fanáticos se han apoyado en las religiones para así cometer tales actos en contra de otras personas que no creían en su religión. También, si bien son mucho menos comunes, se registran casos de personas manifiestamente ateas que se han denunciado como fanáticas en contra de las personas religiosas, por ejemplo, Mao Zedong y Enver Hoxha, el dictador comunista albanés.

Pero, sea cual fuere el caso, el fanático sustituye su conciencia, dejando de funcionar como sujeto único, por una ideología o creencia. La obsesión de un fanático puede ser muy peligrosa ya que no valora otras formas de pensar que no sea la suya y eso puede arreglarlo de manera moderada o violenta. Los obsesos de una idea confunden lo que imaginan con la realidad.

Es real que la mayor parte de los fanáticos son los más jóvenes. El período de la juventud se caracteriza por cambios de la personalidad, de adaptación al entorno. Las sectas, de la naturaleza que sean, se meten en esta fase psicológica para apoderarse de la conciencia de aquellos a los que atrapan, aquellos más vulnerables. Ellos lo viven como algo suyo, dentro de un proceso natural, sin darse cuenta de la manipulación a la que están sometidos. Muchos jóvenes son propensos a meterse en un mundo de obsesiones por las propias características de la adolescencia. Están en el proceso en el que buscan su identidad, acciones, personajes a quien seguir por la carencia que tienen en su entorno; y es más fácil buscar los parámetros afuera.

Otra característica es que el fanático nunca se equivoca. Si algo no sucede como explica o piensa, quienes están cometiendo el error son los demás. Los que no tienen su misma mentalidad no le comprenden y se pone en la actitud de mártir. Obviamente, el ejemplo palmario de esto es la persona que muere en defensa de su religión. Para sus compañeros es un héroe que ha entregado su vida por establecer el orden divino.

El fanatismo puede repercutir en la personalidad del fanático, provocando una doble personalidad. Cuando alguien se convierte en seguidor incondicional de un grupo o secta, vive en dos mundos: El que le rodea y el de la organización. Y ambos suelen ser incompatibles.

En los casos más extremos, el fanático puede agredir o acabar con la vida de alguien que lo contradiga, con la suya propia o incluso con la de su ídolo. Ahora, ¿Por qué un fanático sería capaz de asesinar a alguien que admira? Obviamente, hablamos de un individuo transtornado, por ejemplo, uno de los casos más conocidos de homicidios cometidos por fanáticos es el asesinato del famoso cantante inglés John Lennon, que ocurriera el 8 de diciembre de 1980. Lennon recibió 5 disparos en la espalda perpetrados por David Chapman, en la entrada del edificio de departamentos en el cual vivía en Nueva York. Chapman afirmó que pensaba que matándolo conseguiría su misma fama.

Sin embargo, todo esto, que nos ubica en el qué es, no nos aclara mucho acerca de porqué es. Y fue pensando en ello que recordé, una vez más, la preclara sentencia de Cayo Salustio Crispo, el historiador latino del siglo I, que nuevamente traigo a su consideración de ustedes:

“Son pocos los que prefieren la libertad,
la mayoría solo aspira a tener un amo justo”
Salustio

Surge entonces una nueva pregunta, ¿Por qué la mayoría de los hombres no querría la libertad? A poco que lo pensemos, la respuesta surge clara: Porque la libertad implica responsabilidad, compromiso, toma de decisiones, planificación, tiempo, habilidad, tenacidad. Y la mayoría no se anima a encarar todo esto, o no puede, o no sabe, o no quiere, o es incapaz de hacerlo y, entonces, deja en manos de otros la tarea. Cabe recordar aquí, también una vez más, la frase del moralista y pensador francés Michel de Montaigne quien nos advierte que:

“…estoy convencido que es más fácil
y más satisfactorio seguir que conducir…”

¡Y he aquí el nudo de la cuestión, estimados amigos! Los miembros de la mayoría que menciona Salustio no prefieren la libertad, ¡porque no saben qué hacer con ella! Por el motivo que sea, son incapaces de conducir su propia vida y, por ello, necesitan una idea política, o religiosa, o un líder que les diga qué hacer con su vida y llenar así su vacío existencial.

Es por eso que el fanático abraza la causa de su fanatismo con frenética euforia, ¡Porque estaba perdido y ahora, gracias a la idea o al líder, su vida tiene un norte! ¡No es más una vida sin sentido!

Por supuesto que no todos los fanáticos son peligrosos. Por ejemplo, Doña Rosa, que todos los días va a rezar el rosario a la iglesia, no es de poner bombas o de asesinar a alguien, pero díganle ustedes que no participan de su fe y verán cómo los mira como si fuesen el diablo.

Así pues, tengo para mí que el verdadero motivo por el que surge el fanatismo se encuentra en la inhabilidad o incapacidad manifiesta de la mayoría de los humanos para conducir su propia vida, esto, como hemos dicho, conlleva una sensación de vacuidad difícil de soportar, de vivir con ella y, como consecuencia, se busca desesperadamente algo o alguien que sirva de brújula a una vida desnortada.

Ahora bien, si por su naturaleza el fanático tiene una personalidad exaltada, estaremos en presencia de un individuo peligroso para la sociedad. Si, por el contrario, su natural es pacífico y tranquilo, su fanatismo no representará mayor problema.

Pero, me dirán ustedes, ¿Eso significa que la mayoría de los humanos son un rebaño que necesita un perro ovejero que los lleve del corral a los pastizales? Pues, sí, estimados amigos, eso es precisamente lo que se desprende de este análisis.

Bien, me despedido, pero, no sin antes recordarles que: Si tienen un hijo, sobrino, nieto, o ustedes mismos a quien tienen que agasajar, qué mejor que regalarle mi libro de El Ajedrez de la B a la Q, Tomo I (no se demoren que ya viene el Tomo II), que podrán encontrar en Mi Librería:

Avenida España 1927 – Mendoza – Argentina.
Celular: +54 9 261 6321054
E-mail: consultas@milibreria.net
Web: www.milibreria.net


Acerca de los idiomas

  El 3 de marzo de 2025, hace un año ya, el radiante sol mendocino alumbraba un día en que Nivi (yo) se disponía a publicar una nota en Poli...