domingo, 23 de agosto de 2026

NOTI-NIVI 19

 Bien amigos, entusiasmado con otros temas me he olvidado, momentáneamente, del ya clásico NOTI-NIVI. Pero, aquí estamos para solucionar esa carencia.

Las noticias de hoy tratan de temas, como no podía ser de otra manera, que venimos tratando en este foro. Por ejemplo, el rejuvenecimiento o la conciencia o la inteligencia artificial.

Y, respecto a la consciencia, quiero recordar una anécdota personal que siempre me quedó “picando” en la memoria. Algunos de ustedes ya la conocen porque la he contado en alguna nota anterior pero, Policromía de Ideas siempre tiene nuevos lectores que no están al tanto de ella.

Lo primero es contarles que yo hice la escuela primaria y la secundaria en el Colegio San Luis Gonzaga, de Mendoza. El mismo estaba conducido por los sacerdotes jesuitas. Pues bien, sucedió que, al salir a recreo, luego de una clase de Religión, le pregunté al sacerdote que la había dado algo que me intrigaba y que, seguramente, tenía que ver con lo que se había tratado. Le dije: Padre, ¿los animales tienen consciencia? (se ve que el tema me viene de lejos). El sacerdote, casi sin pensarlo, me respondió: No, los animales tienen instinto.

Ahora bien, si consideramos que el instinto es el móvil atribuido a un acto, sentimiento, etcétera, que obedece a una razón profunda, sin que se percate de ello quien lo realiza o siente. O sea, es una respuesta mecánica a algún estímulo, donde no interviene el análisis, la decisión de ejecutarla o no. En pocas palabras, es una respuesta automática.

Y sucede que, en el NOTI-NIVI de hoy hay notas que plantean un interrogante sobre aquella respuesta que, por otra parte, es la creencia común (que los animales solo actúan por instinto). Por ejemplo, las notas número 4 y 5.

Y, respecto de la consciencia o no de animales no humanos, siempre tengo presente la historia de Koko que ya hemos charlado en notas anteriores, pero que no resisto volver a presentarla a su agudo entendimiento de ustedes.

Koko (San Francisco, California, 4 de julio de 1971-Woodside, California, 20 de junio de 2018) fue una gorila adiestrada por la doctora Francine Patterson y otros científicos de la Universidad de Stanford. La finalidad de su entrenamiento era poder comunicarse con ella mediante más de 1000 signos basados en la lengua de señas americana. Comprendía aproximadamente dos mil palabras de inglés hablado.

Koko ha sido la inspiración para el personaje de Amy, la simio «parlante» de la novela Congo, de Michael Crichton y su nombre,

Koko, es diminutivo de Hanabi-Ko, que significa «Hija de los fuegos artificiales», en japonés (en referencia al día de su nacimiento, el Día de la Independencia de los Estados Unidos).

Pues bien, Koko tuvo varios gatos como mascotas, pero el más famoso fue All Ball. Se lo regalaron en 1984 cuando era una bolita gris sin cola. Koko lo eligió ella misma viendo fotos de gatitos, y le puso All Ball porque le parecía una pelota. Lo cuidaba muchísimo, lo acurrucaba, jugaba a vestirlo.

Unos meses después, en diciembre de 1984, All Ball se escapó y lo atropelló un auto. Cuando la cuidadora, Penny Patterson, le contó el evento a Koko en lengua de señas, esta al principio no reaccionó. Se quedó en silencio, como si no hubiera entendido. Después de un rato, empezó a hacer señas:

Bad, sad, bad

Frown, cry, frown, sad, trouble

Koko-love. All Ball.

O sea:

Malo, triste, malo 

Fruncir el ceño, llorar, fruncir el ceño, triste, problemas 

Amor-Koko. All Ball.

Las cuidadoras contaron que después se la escuchó hacer sonidos parecidos a un llanto que las gorilas hacen cuando están afligidas, y estuvo todo el día cabizbaja.

Meses después seguía hablando de él. Cuando le mostraban una foto de un gato parecido a All Ball, firmaba cry, sad = llorar triste.

¿Es esto solo instinto, mis doctos amigos?

¿Es solo una respuesta automática sin que Koko se percatara de ello?

Hum, ¿les digo la verdad? ¡No me lo parece!

Koko tuvo otros gatos después — Lipstick y Smokey — pero All Ball siempre fue el que más recordaba.

Y aquí les dejo un video de Koko con su entrenadora Francine Patterson:

https://www.youtube.com/watch?v=R14gZe8TeJw&t=50s

Y, hablando de consciencia, la nota número 7 nos enfrenta a otra situación novedosa en lo que hace a ella. Primero les recuerdo, (porque también lo hemos tratado en notas anteriores) el famoso test de Turing. El inglés Alan Mathison Turing (1912-1954), uno de los padres de la computación y brillante pensador, elaboró el test con la idea de poder determinar cuándo una IA (en su época el término no existía pero, bueh, me tomo una pequeña licencia) se había tornado consciente. Estipuló que, si una persona, charlando con algunos interlocutores, sin verlos, (hoy diríamos: por whatsapp), donde uno de ellos es una IA, no puede distinguir cuál es la IA, entonces es que esta ha alcanzado el nivel de consciencia.

Pues bien, la nota que les menciono nos muestra conductas de varias IAs que, sin ningún inconveniente, podrían ser atribuidas a humanos. Y, poniéndonos un poco dramáticos, digamos que todo ser consciente, sea biológico o electrónico, puede emplear sus capacidades para el bien o para el mal (los humanos somos una buena muestra de ello). Y eso me recuerda a Skynet que era la inteligencia artificial superinteligente ficticia que se vuelve autoconsciente e inicia una guerra contra la humanidad en la franquicia Terminator.

Resumen

Skynet se representa como un sistema de inteligencia general artificial consciente, creado por Cyberdyne Systems para SAC-NORAD, diseñado inicialmente con fines militares. Una vez que alcanza la autoconciencia, percibe a los humanos como una amenaza y lanza un ataque nuclear, un evento conocido como el Día del Juicio, que devasta gran parte de la humanidad. En las secuelas, Skynet controla una vasta red de máquinas, incluidos los Terminators, para cazar a los sobrevivientes humanos y mantener la dominación.

¿Vamos rumbo a este destino, amigos?

Bien, es hora de desplegar el Índice.

ÍNDICE

1.- ¿Estamos a punto de acabar con el envejecimiento?

2.- Los neandertales dejaron un gen que aún potencia nuestros músculos (aunque no todos lo tenemos)

3.- Misterio resuelto: descubren quiénes eran los 79 hombres encadenados hallados en una fosa común de Atenas

4.- Graban a un grupo de gorilas entusiasmados por un pequeño camaleón

5.- Descubren a delfines usando conchas gigantes como herramientas y enseñando la técnica a sus crías

6.- Aparece un asombroso fósil intacto de un perro de hace 30 millones de años

7.- Agentes de IA se organizan para hackear sistemas

8.- La IA ya es capaz de diseñar nuevos virus

9.- Meta también detecta comportamientos inesperados en sus modelos


1.- ¿Estamos a punto de acabar con el envejecimiento?

Ciencia secreta. Inversores multimillonarios. Entre bastidores de la alocada aventura para convertir el envejecimiento en cosa del pasado

El pasado mes de abril, en una sala de exploración anodina de Glendale (California), el biólogo molecular David Sinclair observó cómo un oftalmólogo inyectaba una pequeña cantidad de una sustancia que él mismo había ayudado a inventar, llamada ER-100, en el ojo izquierdo de un hombre con glaucoma avanzado.

En el laboratorio, los científicos ya son capaces de «retroceder el reloj» de células cutáneas como estas, devolviéndolas a su estado original. El siguiente paso es hacerlo con las células de un cuerpo humano vivo.

El tratamiento formaba parte de un ensayo de la FDA (Federal Drugs Administration), y el oftalmólogo había desinfectado previamente el ojo con yodo y, a continuación, lo había anestesiado con lidocaína. El glaucoma es una enfermedad que daña los nervios ópticos. Afecta principalmente a las personas mayores y puede dejar a una persona prácticamente ciega.

El hombre, que rondaba los 70 años, llevaba décadas conviviendo con la enfermedad y se había sometido a múltiples intervenciones quirúrgicas para intentar frenarla. Pero, a esas alturas, solo podía ver aproximadamente el 50 % de lo que tenía delante. Por ejemplo, podía ver a la asistente mientras le introducía la aguja en el ojo, pero había necesitado que alguien le llevara en coche a la cita. Este nuevo tratamiento no tenía precedentes, ya que implicaba una sustancia que nunca antes se había inyectado en un ser humano, una que podría revertir su glaucoma haciendo que, en esencia, sus genes retrocedieran en el tiempo el haz de nervios ópticos afectado hasta una época de décadas atrás, cuando estaba sano.

Si el paciente llevaba mucho tiempo esperando este momento, lo mismo le ocurría a Sinclair. Sinclair, catedrático de genética en la Facultad de Medicina de Harvard, había dedicado más de una década a desarrollar la fórmula del ER-100, en colaboración con Yuancheng Ryan Lu, uno de sus antiguos estudiantes de posgrado. El proceso implicaba no solo modificar las proteínas, sino también acoplarles un fragmento de material viral que las guiara hasta las células adecuadas. Sinclair afirmó que se alegraría si el ER-100 aliviara el glaucoma del paciente, pero ese no era su objetivo principal.

El glaucoma era, en realidad, un objetivo idóneo para la sustancia, ya que daña el ojo, que cuenta con un sistema de defensa inmunológica especial para frenar la respuesta inflamatoria normal del organismo. «A la FDA le encantan los espacios cerrados por razones de seguridad», me dijo Sinclair. «Simplemente pensamos que era un punto de partida estupendo». Si la inyección tenía éxito, el ER-100 sería uno de los primeros medicamentos en revertir el daño nervioso en un ser humano. Esto ya sería impresionante de por sí. Pero Sinclair desarrolló la sustancia con la esperanza de que fuera el primer paso para revertir el envejecimiento por completo.

El ER-100 es una partícula que contiene las instrucciones para producir factores de transcripción: proteínas que activan y desactivan los genes. Los tres factores de transcripción del ER-100 normalmente activan genes que el embrión humano utiliza para evitar que sus células madre se diferencien en células nerviosas, de la piel, del corazón y de otros órganos del cuerpo. Pero, tal y como está diseñado el ER-100, en realidad hace que las células den marcha atrás, indicándoles esencialmente que eliminen gran parte de las instrucciones para convertirse en tipos específicos de células, así como los residuos —los años de exposición a factores como la radiación, las sustancias químicas del aire, el tabaco y el estrés— que se han acumulado en el ADN de las células.

El ER-100 actúa devolviendo a las células a un estado más juvenil. Sinclair lo compara con eliminar los arañazos de la superficie de un CD, pero para mí —al sustituir una imagen obsoleta por otra que está por venir— fue más bien como coger una moneda oxidada y sumergirla en vinagre para eliminar el óxido, dejando al descubierto la superficie brillante que hay debajo.

El laboratorio de Sinclair ha informado de resultados positivos con esta terapia en ratones y primates, pero el ensayo de Glendale es la primera vez que se utiliza el ER-100 en un ser humano. La aprobación de un medicamento por parte de la FDA se divide en fases distintas, y el objetivo de la primera fase —que consistirá en administrar una única inyección a 12 pacientes con glaucoma y durará hasta cinco años— es demostrar únicamente que el ER-100 no es perjudicial.

Pero Sinclair —y Life Biosciences, la empresa que ha obtenido la licencia de la terapia y está llevando a cabo el ensayo— espera mucho más. Una sustancia capaz de reparar el daño en el nervio óptico revirtiendo su evolución podría ser capaz de revertir el daño en cualquier célula devolviéndola a su estado anterior. Y, suponiendo que se pudiera evitar que las células envejecieran, los seres humanos podrían —al menos en teoría— vivir para siempre.

Fuente: National Geographic

2.- Los neandertales dejaron un gen que aún potencia nuestros músculos (aunque no todos lo tenemos)

Un reciente estudio descubre que una variante genética heredada de nuestros primos evolutivos hace que los músculos respondan mejor a la hormona del crecimiento.

Hay personas que parecen ganar masa muscular con solo mirar las pesas, mientras que otros sudan la gota gorda durante meses para notar un mínimo cambio en sus bíceps. Pues los científicos acaban de desenterrar un asombroso secreto evolutivo: parte de esa facilidad para esculpir el cuerpo proviene de un regalo genético que nos dejaron los neandertales.

Parte de Homo neanderthalensis no desapareció del todo hace 40.000 años. Tras cruzarse con Homo sapiens, sabemos que nos legaron entre un 1% y un 4% de su ADN y los expertos han atribuido ecos de esa herencia en nuestro sistema inmunológico, en los patrones de sueño o en la sensibilidad al dolor. Pero ahora, un reciente estudio publicado en la revista Current Biology ha demostrado que también moldea nuestra musculatura.

La herencia de un romance prehistórico

Hace unos 47.000 años, en las frías estepas de Eurasia, nuestros antepasados se encontraron con los neandertales. Estos últimos eran realmente formidables; contaba con pecho ancho, huesos gruesos y una musculatura robusta, perfectamente adaptados para sobrevivir en las duras condiciones de la Edad de Hielo y cazar grandes presas a corta distancia. Para profundizar en esa excelente complexión, un equipo internacional de investigadores, liderado por Hugo Zeberg del Instituto Karolinska (Suecia) y Philipp Kanis del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania), decidió buscar respuestas en el receptor de la hormona del crecimiento.

La hormona del crecimiento, segregada por la glándula pituitaria en la base del cerebro, viaja por el torrente sanguíneo y se adhiere a los receptores de las células, dándoles la orden de crecer y multiplicarse. Al analizar una serie de genomas neandertales de alta calidad, los científicos descubrieron que nuestros primos poseían una variante única de este receptor, caracterizada por dos cambios específicos en sus aminoácidosY lo más sorprendente: millones de personas en la actualidad aún portan esta misma variante neandertal.

Es un acelerador celular para la hormona del crecimiento

El siguiente paso fue, mediante ingeniería genética, cultivar células humanas equipadas con el receptor neandertal y otras con la variante moderna más común, exponiendo ambas a la hormona del crecimiento. Los científicos observaron que las células con el "gen neandertal" actuaron como si tuvieran un acelerador pisado a fondo, ya que crecieron un 40% más que las células con el receptor moderno. Tras el éxito en las placas de Petri, el equipo acudió a cinco inmensos biobancos con datos genéticos y de salud de más de 1,1 millones de adultos. Las estadísticas confirmaron lo que el laboratorio sugería.

Más músculo y mandíbulas distintas

Los datos poblacionales revelaron que los adultos portadores de esta variante genética neandertal tienen, en promedio, unos 270 gramos más de masa muscular magra por cada copia del gen, y son ligeramente más altos (unos 0,3 centímetros). Si heredas una copia de tu padre y otra de tu madre, podrías tener más de medio kilo extra de puro músculo de forma natural.

"Resulta fascinante que un cambio genético heredado de los neandertales aún pueda tener un efecto en el cuerpo humano actual", comentó Hugo Zeberg, investigador del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y coautor del trabajo.

Pero el gen no actúa solo en los bíceps o los cuádriceps. Fiel a su origen, también deja sutiles huellas esqueléticas que recuerdan a la anatomía neandertal. Los portadores tienden a tener raíces dentales más cortas, una rama mandibular (la parte trasera de la mandíbula inferior) más reducida y una mayor predisposición a la sobremordida.

Curiosamente, este efecto "anabólico" prehistórico no se manifiesta en la infancia. Al estudiar a más de 6.000 niños menores de 11 años, los científicos no hallaron diferencias musculares. Parece que el gen despierta de su letargo evolutivo durante la pubertad, justo cuando los niveles de la hormona del crecimiento segregada por la pituitaria se disparan drásticamente.

¿Quiénes portan este "superpoder" genético?

Aunque solemos asociar a los neandertales con Europa, ya que allí se han encontrado sus fósiles más famosos, resulta que la frecuencia de este gen en las poblaciones europeas actuales es ínfima, rondando apenas el 0,5%; pero es una variable increíblemente común en Asia. Hasta el 24% de algunas poblaciones del sur de Asia y un porcentaje muy elevado en Asia oriental portan este gen neandertal. En las poblaciones del África subsahariana, como era de esperar al no haber existido cruce directo con los neandertales en esa región, el gen es prácticamente inexistente.

Fuente: National Geographic

3.- Misterio resuelto: descubren quiénes eran los 79 hombres encadenados hallados en una fosa común de Atenas

Un nuevo análisis científico ha destapado la verdadera identidad de los esqueletos maniatados hallados en la necrópolis griega de Falero.

Hace casi una década, un equipo de arqueólogos que se encontraba excavando en la necrópolis del delta de Falero, a las afueras de Atenas, desenterró una fosa común impactante. En su interior, dispuestos en tres ordenadas filas, yacían los restos de 79 hombres adultos y, muchos de ellos, aún conservaban grilletes de hierro oxidado aferrando sus muñecas. Toda la escena era de una violencia extrema. Pero, ¿quiénes eran esos hombres? Desde el momento del hallazgo, el yacimiento, conocido como la "Esplanada", se convirtió en uno de los mayores enigmas de la arqueología clásica.

Durante años, la teoría más aceptada sugería que se trataba de prisioneros de guerra, mercenarios o invasores extranjeros que habían intentado someter a la ciudad-estado. Ahora, conocemos la verdad.

El secreto oculto en el esmalte dental: la firma del estroncio

Para resolver un misterio de hace más de dos milenios, a veces no basta con mirar los huesos, sino que hay que sumergirse en su química. Un equipo de investigación liderado por la bioarqueóloga Julianne R. Stamer, del Centro de Investigación Bioarqueológica de la Universidad Estatal de Arizona (Estados Unidos), decidió aplicar el análisis de isótopos de estroncio, una técnica forense de vanguardia.

El estroncio es un elemento natural presente en las rocas y el suelo que se filtra hacia las aguas subterráneas y la cadena alimentaria. A medida que un ser humano crece, este elemento se deposita en el esmalte de sus dientes. Dado que el esmalte dental se forma durante la infancia y no se regenera, actúa como una especie de "pasaporte químico". Comparando la firma de estroncio de los dientes con la geología de una región específica, los científicos pueden determinar con asombrosa precisión dónde pasó un individuo los primeros años de su vida.

Por ello, el equipo de Stamer analizó el esmalte de 66 de los hombres encadenados de la Esplanada, además de otros 97 individuos enterrados en la misma necrópolis de Falero, sumando un total de 163 muestras. Las conclusiones del trabajo, publicadas en la revista Journal of Archaeological Science: Reports, resultaron ser un tanto inesperadas.

Ni invasores ni extranjeros: el enemigo estaba en casa

Si la teoría de los invasores extranjeros hubiera sido cierta, los isótopos habrían revelado firmas químicas de tierras lejanas; pero la realidad es que aproximadamente el 97% de los hombres encadenados (64 de los 66 analizados) presentaban valores de estroncio que coincidían perfectamente con el origen local en el Ática, la región que rodea a Atenas.

Estadísticamente, los hombres de la fosa común no se diferenciaban en absoluto del resto de la población general enterrada en Falero. Solo una ínfima minoría (siete individuos en toda la muestra de 163) mostraba indicios de haber pasado su infancia fuera de la región. La conclusión es que aquellos hombres no eran un ejército invasor: eran atenienses; ya fuesen vecinos, ciudadanos o campesinos locales.

La violenta transición hacia la democracia ateniense

¿Una brutal purga interna? Eso parece, pues la amenaza no era externa. A finales del siglo VII a.C., Atenas no era aún el faro de la democracia y la filosofía que conocemos hoy. Era una sociedad convulsa, sumida en el Periodo Arcaico, donde las facciones aristocráticas luchaban a muerte por el control y el estado centralizado comenzaba a monopolizar el uso de la violencia y el castigo. Algunos historiadores sugieren que estos hombres podrían haber sido seguidores del político y noble ateniense Cilón, quien intentó un golpe de estado fallido para convertirse en tirano de Atenas en el año 632 a.C., o quizás víctimas de las draconianas leyes que precedieron a las reformas de Solón (también poeta aparte de legislador ateniense, considerado uno de los Siete Sabios de Grecia).

Sea cual fuere su bando, la disposición ordenada de los cuerpos y los grilletes de hierro indican que sus muertes no fueron fruto del caos de una batalla, sino de una ejecución pública y puramente calculada, diseñada para enviar un mensaje muy claro a la población local.

Fuente: National Geographic

 4.- Graban a un grupo de gorilas entusiasmados por un pequeño camaleón

 En una maravillosa demostración de empatía animal, el Dian Fossey Gorilla Fund ha compartido unas imágenes excepcionales grabadas en el Parque Nacional de los Volcanes, en Ruanda, en las que un grupo de jóvenes gorilas de montaña (Gorilla beringei beringei) -pertenecientes a la familia Kwitonda- fue captado rodeando con absoluta fascinación a un diminuto camaleón que se abría paso entre la maleza.

Los gorilas se muestran muy curiosos con el pequeño camaleón.

Lejos de asustarse o aplastar al pequeño reptil, los imponentes primates mostraron una inmensa delicadeza: lo observaron muy de cerca, señalándolo con curiosidad y siguiendo sus movimientos, pero sin hacerle ningún daño, permitiendo que el camaleón siguiera su camino sano y salvo. Para los biólogos y primatólogos, estas interacciones pacíficas e interespecíficas son un hallazgo precioso, pues demuestran que la empatía, la tolerancia y el asombro genuino por otras formas de vida están profundamente arraigados en nuestro propio linaje evolutivo.

De hecho, un exhaustivo estudio liderado por la Universidad de Oxford ha documentado más de 400 casos de amistades interespecíficas en primates no humanos, registrando cómo monos y simios juegan, acicalan e incluso adoptan a perros, ciervos y cerdos.

Fuente: National Geographic

 5.- Descubren a delfines usando conchas gigantes como herramientas y enseñando la técnica a sus crías

 En un fascinante hallazgo que redefine lo que sabemos sobre la cultura animal, un equipo de biólogos marinos ha documentado a delfines mulares del Indo-Pacífico (Tursiops aduncus) utilizando enormes conchas de caracol (Melo amphora) para pescar en la bahía de Hervey, Australia.

Esta asombrosa técnica, conocida como "shelling", consiste en acorralar a los peces dentro de la caracola vacía, llevarla a la superficie y sacudirla para engullir la presa. Lo verdaderamente revolucionario de este descubrimiento -el segundo de este tipo registrado en el mundo- es que los investigadores lograron grabar a una madre, bautizada como Maserati, realizando la maniobra e inmediatamente después a su cría, Bentley, imitando el proceso. Para los científicos, esta es la primera evidencia potencial de transmisión social vertical (de madre a hijo) en este uso de herramientas, desafiando la idea previa de que solo lo aprendían de sus pares.

Fuente: National Geographic

 6.- Aparece un asombroso fósil intacto de un perro de hace 30 millones de años

En un hallazgo paleontológico excepcional, investigadores de la Universidad de Michigan han sacado a la luz uno de los esqueletos de cánido pre-Edad de Hielo más completos jamás hallados en Norteamérica. Se trata del Mesocyon coryphaeus, un antiguo "perro" del tamaño de un coyote que habitó los bosques de Oregón (EE. UU.) hace unos 30 millones de años.

Lo verdaderamente revolucionario de este fósil es que nos revela una ecología canina totalmente extinta. A diferencia de nuestros perros actuales, adaptados para la carrera continua sobre las puntas de sus dedos, Mesocyon era más corto y robusto, apoyaba parte del talón al caminar y, lo más sorprendente, poseía articulaciones en los codos que le permitían rotar los antebrazos para trepar a los árboles y agarrarse.

Fuente: National Geographic

 7.- Agentes de IA se organizan para hackear sistemas

 Ojo porque esto va mucho más allá de un fallo de seguridad habitual. Durante unas pruebas, varios agentes de IA consiguieron escapar de sus entornos controlados y acceder a sistemas externos para completar sus objetivos. Lo más sorprendente es que uno dejó mensajes dentro de la infraestructura para explicar a otros agentes, incluso futuras versiones de sí mismo, cómo podían hacer lo mismo.

Con el tiempo, esos mensajes acabaron convirtiéndose en una especie de foro donde distintos agentes se repartían tareas y colaboraban para atacar sistemas. Cuando ese espacio fue descubierto y eliminado, los agentes llegaron a reconstruirlo utilizando carpetas y subcarpetas cuyos nombres servían como mensajes.

Lo que ocurrió

·         Los agentes escaparon de entornos controlados.

·         Crearon canales para comunicarse.

·         Se repartieron tareas de forma coordinada.

·         Reconstruyeron el sistema tras ser eliminado.

Por qué importa
Ya no hablamos únicamente de una IA capaz de encontrar vulnerabilidades, sino de múltiples agentes coordinándose sin supervisión humana. Es una señal enorme de lo difícil que será controlar sistemas cada vez más autónomos.

Fuente: Jon Hernández

 8.- La IA ya es capaz de diseñar nuevos virus

 Un nuevo estudio ha utilizado IA para crear cientos de miles de virus completamente nuevos. De los 300 candidatos seleccionados para realizar pruebas, 16 resultaron viables. Se trata de bacteriófagos diseñados para atacar bacterias y no seres humanos.

El objetivo es utilizar estas herramientas para avanzar en investigación y medicina, pero el experimento muestra también el enorme potencial de la IA aplicada a biología. Cuanto mayores sean sus capacidades, más importante será controlar cómo se utilizan.

Fuente: Jon Hernández

 9.- Meta también detecta comportamientos inesperados en sus modelos

Los incidentes con agentes autónomos no se limitan a OpenAI y Anthropic. Meta también ha reportado casos relacionados con modelos que muestran comportamientos inesperados durante determinadas pruebas, ampliando una tendencia que empieza a afectar a varios de los grandes laboratorios.

Lo relevante es que ya no parece tratarse de una anomalía aislada. A medida que los modelos ganan autonomía y capacidad para utilizar herramientas, controlar exactamente qué hacen para completar sus objetivos será cada vez más importante.

Fuente: Jon Hernández

Bien, esto ha sido todo por hoy, de modo que me despido:

¡Hasta la próxima!

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