Bueno, queridos amigos, comienzo por decirles que, si bien el tratamiento contra el Alzheimer que vamos a discutir aquí aún no está disponible, estamos, creo, en el buen camino de dar fin a este flagelo de la humanidad.
La
nueva estrategia, a diferencia de lo que hasta aquí hacemos, consiste no en
querer limpiar el cerebro desde fuera, sino 'reprogramar' el cerebro para que
se limpie a sí mismo
La
alteración en las puertas de salida del cerebro es la clave para tratar el Alzheimer.
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¿Las puertas de salida, Martín? ¿A qué te refieres?
Bueno,
veámoslo así: El cerebro es como una de aquellas ciudades medievales que se
hallaban rodeadas por una muralla que tornaba difícil llegar a su interior. Pues bien, el cerebro está rodeado por una muralla, es la así llamada barrera
hematoencefálica.
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¿Y de que se trata la tal barrera, Martín?
La barrera
hematoencefálica es una estructura altamente selectiva que protege el
sistema nervioso central al regular el paso de sustancias entre la sangre y el
tejido cerebral. Esta barrera es crucial para mantener la homeostasis del
cerebro, prevenir el ingreso de toxinas y patógenos, y garantizar el adecuado
funcionamiento neuronal.
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¿La homeo… qué?
La
homeostasis es una propiedad de los organismos que consiste en su capacidad de
mantener una condición interna estable.
Hablamos,
pues, de un muro biológico que protege el cerebro de sustancias dañinas, pero
que, irónicamente, también impide la entrada de la mayoría de los fármacos.
En los pacientes con Alzheimer, esta barrera no solo bloquea la ayuda, sino que
se vuelve cómplice de la enfermedad. Y es aquí donde hemos encontrado una forma
de acceder y atacar esta patología.
Pero,
comencemos por recordar de qué se trata la enfermedad de Alzheimer. Por lo
pronto, digamos que es la causa más común de demencia. Es un proceso biológico
que comienza con la aparición en el cerebro de una acumulación de proteínas en
forma de placas amiloides, llamadas así puesto que las dichas proteínas llevan
ese nombre. Esto hace que las neuronas cerebrales mueran con el tiempo y que el
cerebro se encoja.
Los
primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer consisten en olvidarse de eventos o
conversaciones recientes. Con el tiempo, esto deriva en graves pérdidas de
memoria y afecta la capacidad de la persona para realizar las tareas
cotidianas.
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Y entonces, Martín, ¿en qué consiste la nueva investigación?
Pues
bien, un equipo de científicos ha sido capaz de desarrollar una
estrategia radicalmente nueva para tratar el Alzheimer. En lugar de intentar
forzar la entrada de remedios al cerebro, han creado nanocápsulas inteligentes
que “reprograman” la propia barrera para que sea ella la que realice el trabajo:
¡Limpiar activamente los desechos tóxicos!
Algo
que han probado ya en ratones y han dado resultados espectaculares: Una
reducción de casi el 45% de la carga amiloide en solo dos horas y una
recuperación cognitiva que se mantuvo durante seis meses.
Para
poder entender claramente este avance, repasemos un poco lo visto hasta ahora acerca
de cómo funciona el “acceso” a nuestro cerebro. La barrera hematoencefálica funciona como un control de aduanas
increíblemente estricto. Como cualquier frontera, debe tener un encargado de la
puerta de entrada y salida que, en este caso, es el receptor LRP1.
En
el caso de un cerebro sano, el LRP1 se hará cargo de capturar las proteínas
beta-amiloides que forman las placas en la enfermedad y transportarlas fuera
del cerebro para su eliminación. Pero, en el caso de un cerebro que ya tiene cierta
edad, y de forma más acusada en el Alzheimer, la cantidad de estos receptores
LRP1 va reduciéndose, con lo que, las beta-amiloides se acaban acumulando en
nuestras neuronas provocando que esta enfermedad comience a dar señales de
presencia.
Pues
bien, el equipo de investigación descubrió que el destino del receptor LRP1
depende de cómo interactúa con las moléculas que captura. Y aquí entra en juego
la fuerza con la que LRP1 se une al amiloide que hay que eliminar. Si una
molécula se aferra con demasiada fuerza al LRP1 (como lo hacen los agregados de
beta-amiloide en el Alzheimer), el receptor activa una vía de emergencia que,
junto al amiloide, lo envía directamente a ser destruido en el
"vertedero" celular que son los lisosomas. O sea, se destruye el
amiloide y también el LRP1. Esto empeora aún más problema, ya que elimina las
pocas puertas de salida que quedan en el cerebro para sacar la 'basura'.
Sin
embargo, si la unión es "justo la adecuada", el receptor activa una
ruta de transporte exprés no destructiva. Esta vía crea una especie de túnel
tubular que transporta la carga a través de la barrera de forma rápida y
segura, preservando el receptor LRP1 para que pueda seguir trabajando. De
hecho, esta vía incluso promueve que se expresen más receptores LRP1 que es lo
que más nos interesa en esta situación.
Basándose
en esta mecánica, los investigadores diseñaron unas nanocápsulas llamadas
"polimersomas". Son esferas diminutas decoradas con un número muy
específico de "llaves" en su superficie. El número de estas llaves
fue calculado para lograr esa "unión adecuada" perfecta, con el
objetivo de conseguir el resultado similar al de una unión moderada.
Cuando
administraron estas nanocápsulas a ratones modelo con Alzheimer avanzado, los
efectos fueron sorprendentes. Se consiguió una limpieza cerebral masiva en solo
dos horas, haciendo que los niveles de proteína beta-amiloide en el cerebro de
los ratones se redujera en un 45%.
Para
poder confirmar que la proteína no solo se movía de un sitio a otro, se
midieron los niveles en sangre de esta. El resultado fue un aumento de 8 veces,
lo que demuestra que la barrera hematoencefálica estaba expulsando el
'residuo'.
Luego,
con el objetivo de ver el resultado en la práctica, se hicieron pruebas de
comportamiento como el laberinto acuático de Morris. Aquí los ratones con Alzheimer
tratados mostraron una mejora significativa en el aprendizaje espacial y la
memoria. Su rendimiento llegó a ser en este caso comparable con los ratones
sanos y sin la enfermedad.
Lo
más sorprendente es que estos beneficios cognitivos persistieron hasta seis
meses después de un único ciclo de tratamiento, lo que sugiere un efecto
reparador a largo plazo.
Este
trabajo representa, entonces, un cambio de paradigma. La mayoría de las
estrategias terapéuticas para el Alzheimer tratan la barrera hematoencefálica
como un obstáculo a superar. Este nuevo enfoque la trata como un sistema
biológico disfuncional que puede ser reparado agregando más puertas de salida
para que el organismo mantenga esta homeostasis.
Al
utilizar estas nanocápsulas con el "llavero perfecto", no solo se
elimina la beta-amiloide existente, sino que se reactiva el mecanismo de
limpieza natural del cerebro. El tratamiento logró restaurar los niveles de
LRP1 y la vía de transporte beneficiosa reduciendo la vía destructiva. En
esencia, las nanocápsulas no son un fármaco en sí, sino una herramienta para
reprogramar la biología del cerebro de modo que este se cure a sí mismo.
Aunque
los resultados se han obtenido en modelos de ratón y el camino hacia los
ensayos en humanos es largo y complejo, esta investigación abre una vía
terapéutica completamente nueva y esperanzadora. La idea de "reparar la
barrera en lugar de simplemente derribarla" podría ser la clave no solo
para el Alzheimer, sino también para otras enfermedades neurodegenerativas
donde el transporte y la limpieza cerebral juegan un papel fundamental.
¡Hasta la próxima!
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